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Reconocimiento judicial (proceso penal)

RECONOCIMIENTO JUDICIAL

EL RECONOCIMIENTO JUDICIAL EN LA LEY PROCESAL PENAL

La Ley de Enjuiciamiento Criminal de 14 de septiembre de 1882 utiliza el término reconocimiento judicial con un sentido y significado totalmente distinto al empleado en la ley procesal civil, y que ha sido referido más arriba.

En el capítulo dedicado a la identidad del delincuente y de sus circunstancias personales, el artículo 368 LECRIM prevé que cuantos dirijan cargo a determinada persona deberán reconocerla judicialmente, si el Juez instructor, los acusadores o el mismo inculpado conceptúan fundadamente precisa la diligencia para la identificación de este último, con relación a los designantes, a fin de que no ofrezca duda quién es la persona a que aquéllos se refieren. La diligencia de reconocimiento, la cual se practicará poniendo a la vista del que hubiera de verificarlo la persona que haya de ser reconocida se hará conforme a lo establecido en los artículos 369 a 375 LECRIM, previéndose asimismo que cuando no ofreciera duda la identidad del procesado, y conocidamente tuviese la edad que el Código Penal requiere para poderle exigir la responsabilidad criminal en toda su extensión, podrá prescindirse de la justificación expresada en el artículo anterior, si su práctica ofreciese alguna dificultad u ocasionase dilaciones extraordinarias (artículo 376 LECRIM).

En puridad, el examen, por parte del juez de instrucción o tribunal, del lugar del delito, el sitio y estado en que se hallen los objetos que en él se encuentren, los accidentes del terreno o situación de las habitaciones y todos los demás detalles que puedan utilizarse, tanto para la acusación como para la defensa, se denomina en la ley procesal penal inspección ocular, y aparece regulada, para la fase de instrucción, en los artículos 326 a 333 LECRIM (“De la inspección ocular”), dentro del más amplio Título V del Libro II (“De la comprobación del delito y averiguación del delincuente”), y para el juicio oral en el artículo 727 LECRIM, el cual, para lo no previsto especialmente en el mismo, reenvía a los preceptos anteriormente indicados, propios de la fase de instrucción o de investigación.

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