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Metodologías ágiles

Metodologías ágiles

Las Metodologías Ágiles son nuevas formas de gestión empresarial que surgen ante el llamado entorno VUCA (Volatility, Uncertatinty, Complexity y Ambiguity), que obliga a las empresas a adaptarse a los continuos cambios que influyen en su planificación estratégica y en la propia operativa o rutina profesional.

Definición y desarrollo del concepto

Las Metodologías Ágiles son un conjunto de nuevas formas de gestión empresarial que tienen como objetivo la adaptación de la toma de decisiones a los continuos cambios que influyen en su actividad. La frase que resume estas nuevas formas de trabajo es: “Personas por encima de procesos”.

El término surge en 2001 en la reunión de Snowbird celebrada en Utah, donde un grupo de 17 expertos de la industria de software, entre los que destacaba Jon Kern (ingeniero aeroespacial), se fijan como objetivo ofrecer una alternativa a los procesos de desarrollo de software tradicionales, que se caracterizaban por ser excesivamente rígidos. En la citada reunión se estimó en casi tres años la diferencia temporal entre una necesidad comercial validada y la obtención de una aplicación real. La búsqueda de soluciones a este problema hace surgir: el “Manifiesto Ágil” y el “Movimiento Ágil”.

El Manifiesto Ágil es considerado como los mandamientos de estas metodologías, basándose en doce principios acordes a la filosofía de adaptación y flexibilidad.

El Movimiento Ágil, que surgió inicialmente ligado a una metodología de desarrollo de software, ha evolucionado siendo aplicable para cualquier sector. Para ello, los principios ágiles deben ser entendidos, integrados y potenciados por todas las áreas de la organización; de esta forma la entrega continua y la adaptación constante al cambio será algo completamente natural.

Los puntos más importantes que resumen los principios de estas metodologías son:

  • - Las personas son el principal factor de éxito.
  • - Producir documentos solo cuando sea necesario, siendo en todo caso breves y centrados en lo fundamental.
  • - Interactuar constantemente con el cliente y el equipo de desarrollo.
  • - La planificación debe ser flexible y abierta, lo que facilita la habilidad de responder ante posibles cambios.

Características diferenciadoras

Las Metodologías Ágiles se diferencian de otros sistemas de organización del trabajo más tradicionales por las siguientes características:

  • - Busca satisfacer al cliente mediante las entregas de productos: más rápidas, funcionales y continuas.
  • - El equipo de desarrollo y el cliente deben trabajar juntos durante todo el proyecto.
  • - Esta forma de trabajo permite aumentar la productividad, al poder corregir los posibles errores o defectos de manera inmediata, gracias al feedback del cliente.
  • - Los equipos funcionan de manera auto-organizada, ya que se organizan el trabajo a nivel operativo en función de las fechas de entregas parciales al cliente.
  • - Permite el dialogo dentro del equipo de forma sencilla, convirtiéndolo en un método eficiente de trabajo al no necesitar de comunicaciones complejas y burocratizadas.
  • - No son necesarios recursos específicos, tan solo un cambio cultural en la organización. Así, el equipo debe comenzar a trabajar lejos de su zona de confort, siendo fundamental la formación, tanto para los directivos de la empresa como para el resto de miembros del equipo.

Fases de implementación de las Metodologías Ágiles

Existen diversas Metodologías Ágiles y no todas sirven para cualquier tipo de empresa. Lo ideal es que cada organización vaya adaptando esta forma de trabajo de manera progresiva con el fin de no perder dinámicas en uso que funcionan bien y, a la vez, poder aplicar mejoras en todos los procesos. Por ello, lo mejor es seleccionar cuáles son los proyectos (vigentes o nuevos) sobre los que se pueden aplicar los cambios y elegir la metodología aplicable para cada caso.

Posteriormente, cada uno de los miembros del equipo de proyecto trabaja en pequeñas fases y grupos por separado sobre entregas parciales pero funcionales. Esto permite que se puedan identificar rápidamente los errores y ampliar las funcionalidades del producto, sin que ello lleve aparejado un aumento de los costes. El tiempo de implantación depende de la envergadura del proyecto a realizar.

Las fases de implantación son las siguientes:

  • Fase 1. Una vez elegido el proyecto sobre el que aplicar los cambios es preciso elegir el equipo adecuado para realizarlo. Un proyecto ágil requiere de un equipo multidisciplinar, auto-organizado y auto-gestionado, buscando conseguir que todo el equipo tenga unas relaciones entre iguales y un objetivo compartido.
  • Fase 2. Es preciso estimar de forma precisa los esfuerzos de las tareas en las que se divide el proyecto y que estas sean razonablemente equivalentes para no generar cuellos de botella en su ejecución. Así, se define un Work In Progress (WIP) máximo que cada equipo debe ser capaz de gestionar, manteniendo estas restricciones de forma muy estricta para evitar perder el control.
  • Fase 3. Se debe medir, analizar y mejorar de forma continua. La gestión se debe basar en datos, no en intuiciones, opiniones o urgencias puntuales, buscando que el equipo perciba una mejora en la productividad y no solo un mayor esfuerzo y trabajo de forma continuada. Por ello, métricas como la velocidad, el flujo, o el cumplimiento de los compromisos son clave para optimizar los procesos e introducir mejoras en los equipos.
  • Fase 4. Entrega rápida. En las Metodologías Ágiles es muy importante entregar los productos rápido, pero sin olvidar la calidad. Para conseguirlo se debe seguir la metodología con precisión, sin cambiar nada antes de tener experiencia. También es importante hacer revisiones o retrospectivas que permiten analizar que funciona o no dentro de la organización, y hacer los cambios que sean necesarios para ajustar la metodología a la filosofía empresarial.
  • Fase 5. Visibilidad. La implantación de estas metodologías debe tener visibilidad pública, para que toda la organización pueda ver qué se está haciendo, cómo se está haciendo y qué se ha conseguido con su utilización.

De todas formas hay que dejar claro que se adaptan muy bien a entornos cambiantes pero que no solucionan todos los problemas. En este sentido, utilizar una herramienta de apoyo en el uso de las Metodologías Ágiles facilita la implantación de las mismas en las organizaciones.

Ventajas de la Metodología ágil

Se pueden identificar cuatro ventajas de estas metodologías:

  • - La cohesión de equipo, la participación y la implicación de los proyectos, ya que el mismo proyecto acaba siendo tarea y logro de todos los implicados.
  • - Los posibles errores se van identificando a medida que se desarrolla el proyecto, con lo que se reducen en buena medida los costes de tener que dar marcha atrás parte de las especificaciones iniciales.
  • - Al ser procesos evolutivos, no es necesario esperar a tener el producto/proceso completamente planificado para modificar una parte del mismo.
  • - Fomentan la transparencia en los procesos gracias a la fase de visibilidad.

Recuerde que...

  • Las Metodologías Ágiles permiten desarrollar al máximo la creatividad al implicar a todo el equipo logrando la motivación y fomentando la responsabilidad.
  • Suponen otra forma de vivir el trabajo, donde lo fundamental es poner a las personas (sus deseos, inquietudes, sentimientos...) por delante de cualquier proceso o circunstancia.
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