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Papel moneda

Papel moneda

El papel moneda nació en China en el siglo III d.C., país en el que, al igual que en las naciones occidentales, el estándar monetario se basaba en los metales preciosos, tanto el oro, que se usaba para transacciones internacionales, como la plata, que se usaba en el ámbito doméstico (aunque en China las monedas que se usaban eran de bronce).

Banca y bolsa

El concepto de dinero ha fascinado a muchos estudiosos de las finanzas desde la antigüedad hasta nuestros días. Aún hoy nos sigue siendo extraño ver cómo las personas aceptan pequeños trozos de papel, llamados billetes, para realizar sus transacciones y comprar y vender bienes y servicios. De hecho, los billetes de banco tienen valor porque todos piensan que lo tiene; porque siempre lo ha tenido y tienen la confianza de que siempre lo tendrá.

El papel moneda nació en China, país en el que, al igual que en las naciones occidentales, el estándar monetario se basaba en los metales preciosos, tanto el oro, que se usaba para transacciones internacionales, como la plata, que se usaba en el ámbito doméstico, aunque en China las monedas que se usaban eran de bronce. Y a pesar de que durante muchos años se mantuvo una cierta estabilidad en el sistema cambiario basado en monedas de cobre, ello no fue obstáculo, e incluso fue un acicate, para que se fundara en el siglo III d.C. el que sería el primer sistema de papel moneda que se instauraría en el mundo.

En contraste con el pensamiento monetario occidental, que se centra en el problema de determinar un precio justo por los bienes intercambiados en las transacciones a partir del mercado, el pensamiento monetario y político chino estaba encaminado a permitir al gobernante sortear las vicisitudes entre la escasez y la abundancia para, finalmente, proveer a los sujetos con los bienes necesarios para cubrir sus necesidades. El gobernante podía cumplir con estos objetivos controlando firmemente el suministro de moneda para asegurarse unos precios estables y un amplio suministro de mercancías.

En China se utilizaba el “patrón bronce”, habida cuenta de la escasez que había de oro y de plata, y de la necesidad que tenía la autoridad gobernante de organizar una gran población, que precisaba de un sistema monetario creíble. Los valores y los precios de las cosas se establecían en su equivalente en monedas de bronce, metal que abundaba en aquel gran país.

La historia del papel moneda en China comienza con la reunificación del Imperio en la dinastía Song al término del siglo X, en una época especialmente complicada para China, con fuertes devaluaciones de su moneda y escasez de mineral para emitir monedas de cobre, lo que hizo que se utilizaran monedas de hierro e incluso de plomo.

Después de numerosas turbulencias políticas, en el año 994, la escasez de moneda, junto con las complicaciones para transportar grandes cantidades de monedas de hierro, de muy escaso valor, animó a algunos comerciantes a lanzar sus propias monedas en papel, que comenzaron a ser utilizadas por la gente para sus transacciones privadas. Estos documentos se emitieron para ser intercambiados por depósitos en dinero u otros medios de intercambio (oro, plata y seda).

El nombre chino dado a estos documentos era “jiaozi” y durante los siguientes diez años fueron ganando peso en el comercio de la región de Sichuan. Los comerciantes solían incorporar sus propios sellos o “marcas de agua”. El que emitía el billete escribía sobre el papel y en tinta el valor del mismo. Los billetes circulaban libremente como un medio de intercambio y cuando un portador deseaba hacer efectivo un billete se le requería el pago de una comisión del 3%. El Gobierno no imponía restricciones sobre la cantidad de “jiaozi” que los comerciantes podían emitir. La cantidad de billetes en circulación seguía el ritmo de unas demandas estacionales, de forma que los emisores doblaban típicamente la emisión de billetes al comienzo del verano, cuando la seda nueva llegaba al mercado, así como en el otoño, cuando la cosecha de arroz alcanzaba su cénit. El papel moneda había nacido.

Pero las casas autorizadas para emitir papel moneda comenzaron a invertir su liquidez en tierras y en otros bienes y activos, y cuando se presentaban los billetes a su redención, no siempre eran pagados. En paralelo, comenzó la falsificación de billetes, y algunos de los emisores se vieron obligados a cerrar sus puertas. En el año 1019, los “jiaozi” se vendían descontados al 20% o 30% de su valor, y se prohibió la nueva emisión, manteniéndose los ya existentes.

Ante esta situación, el Gobierno asumió el monopolio de emisión de papel moneda, estableciéndose una oficina estatal en Chengdu, que emitía billetes de uno y diez “guan”, los cuales expiraban a los dos años, previa comisión de redención del 3%. La gran innovación que se produjo entonces fue el utilizar placas de metal para realizar la emisión, y la utilización de varios colores en el papel moneda emitido.

Entre los años 1162 y 1164 se realizó lo que podríamos denominar como primera emisión de papel moneda del mundo, con denominaciones diferentes, existiendo billetes de 200, 300 y 500 wen, y de uno, dos y tres guan. Los billetes eran convertibles en moneda, pero como no había, de facto, eran irredimibles. Durante dos años más, estos billetes circularon, hasta que de nuevo la falta de confianza hizo que se depreciaran. Entre 1166 y 1167, el Gobierno del entonces emperador Xiaozong hizo que se retiraran las tres cuartas partes de los billetes en circulación, entregando a cambio 112.500 kilos de plata.

En 1375, losMing emitieron su moneda, los “baochao”, que tampoco era convertible en monedas metálicas. Al reconocimiento inicial siguió la tradicional depreciación, que en 1394 ya alcanzaba el 20%, y a pesar de que los Ming habían prohibido que los intercambios se realizaran en monedas metálicas, lo cierto es que la plata era el verdadero patrón monetario de China. Los billetes continuaron agonizando hasta que, en torno a 1430, losMing asumieron la plata no acuñada como moneda corriente, desterrando el papel moneda de la actividad económica china, justo cuando en Europa, y por la influencia de las repúblicas italianas, comenzaba a considerarse la posibilidad de utilizar el papel moneda.

Increíblemente, el país que inventó el papel moneda no volvió a usarlo hasta 1935, si exceptuamos un breve intento de la dinastía Qin entre los años 1850 y 1860, que se saldó con el habitual fracaso. Y es más, hay historiadores que relacionan el retraso chino de los últimos quinientos años respecto de Europa con el abandono de la moneda fiduciaria como eje de la economía.

Por su parte, Europa comenzó a emitir papel moneda en el siglo XVII. Concretamente fue la entidad considerada como el primer banco central moderno, Amsterdamsche Wisellbank, fundado en Amsterdam en 1609, el primero que tuvo el monopolio de emisión de papel moneda en Europa, aunque en aquella época no tenía la consideración que tiene en la actualidad. Este banco fue creado precisamente para resolver la circulación de múltiples monedas en los Países Bajos y con el objetivo de regular y limitar los abusos en la adulteración de monedas.

Es preciso tener en cuenta que a principios del siglo XVII circulaban en los Países Bajos entre 800 y 1.000 monedas diferentes, puesto que las ciudades, provincias e incluso entidades privadas competían en la emisión de monedas con diferentes cantidades de metal, sobre todo plata. Las dificultades para el comercio eran notorias y las posibilidades de fraudulencia eran muchas, lo que hizo necesaria la intervención de las autoridades monetarias holandesas.

Lo que hacía el Banco de Amsterdam era emitir certificados de depósito de moneda a sus depositantes, los cuales podían utilizar dichos certificados para el comercio, no solo en los Países Bajos, sino en otros países europeos. Se legisló que toda transacción que superara los 600 florines tenía que realizarse necesariamente con certificados de depósitos emitidos por dicho banco, lo cual dio un respaldo institucional al sistema.

Medio siglo después, concretamente en 1668, se fundó en Suecia el Sveriges Riksbank, bajo la denominación de “Riksens Ständers Bank", el cual recibió la transferencia para la emisión de papel moneda del banco privado “Stockholms Banco”, creado en 1656 y que había quebrado en 1668, debido a que había emitido más papel moneda que los depósitos que tenía en sus cajas. El banco tomó su denominación actual en 1866, y sigue activo.

Por su parte, a finales del siglo XVII, al Banco de Inglaterra, que ya permitía la realización de giros contra los depósitos contratados por los ahorradores, lo que sería un anticipo de los modernos cheques de cuenta corriente, se le concedió la facultad de emitir papel moneda, el cual era aceptado para realizar cualquier tipo de pagos por parte de la Hacienda inglesa (en aquella época era habitual que los pagos a Hacienda se hicieran con moneda física), y el propio banco se comenzó a financiar con letras pagaderas a un determinado plazo, las cuales podían o no pagar pequeñas tasas de interés.

En Francia, surgió la figura del escocés John Law, que llegó a dicho país con la idea de poner en práctica su teoría de que había que sustituir las monedas por papel-moneda y acciones, que eran los únicos activos en los que según él merecía la pena invertir. La idea básica de Law era que era posible reemplazar completamente el oro y la plata del sistema monetario, es decir, eliminar el patrón-oro y el patrón-plata que de una u otra forma habían estado vigentes hasta entonces. Estos metales serían sustituidos por el papel moneda y las acciones de empresas.

Para desarrollar ese gran conglomerado de empresas, Law necesitaba una fuerte inyección financiera y la vía más sencilla era utilizar el Banco General. En diciembre de 1718 consiguió que la Corona francesa nacionalizara el banco, que pasaría a llamarse Banco Real, adquiriendo las acciones a los accionistas privados. Al ser un banco público se le otorgó la capacidad de emitir papel moneda sin limitación, y ya en enero de 1719 emitió billetes por 36 millones de libras.

De una manera u otra el uso del papel moneda se fue generalizando, pasando a ser de uso común a partir del siglo XVIII en la mayoría de los países occidentales, y desde entonces hasta la actualidad ha sido el medio de pago más utilizado entre el público. En las últimas décadas, la irrupción de las transacciones digitales ha sustituido parte del movimiento de billetes y monedas, pero sigue siendo uno de los principales medios de pago en todos los países desarrollados.

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