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Note Issuance Facility (NIF)

Note Issuance Facility (NIF)

Compromiso de financiación a medio plazo (entre tres y siete años) mediante el cual una empresa emite “notas” a corto plazo (tres a seis meses) aseguradas por un sindicato de bancos, que se compromete a garantizar un determinado nivel de financiación a la empresa durante el período considerado.

Contabilidad y finanzas

Concepto

Término anglosajón utilizado universalmente para designar un compromiso de financiación a medio plazo (entre tres y siete años) mediante el cual una empresa emite “notas” a corto plazo (tres a seis meses) aseguradas por un sindicato de bancos, que se compromete a garantizar un determinado nivel de financiación a la empresa durante el período considerado (“stand-by agreement” en terminología anglosajona). Si la emisión se realizaba a corto plazo se le suele denominar SNIF (acrónimo de short term NIF).

Características

Los NIFs constituyeron la figura básica de la financiación empresarial en el mercado de euronotas a partir de la década de los años 1980. Una vez que se había creado un mercado eficiente de productos de corto plazo, las empresas europeas necesitaban aumentar el plazo de emisión para estabilizar la financiación de la tesorería a largo plazo, aunque manteniendo la periodicidad de la actualización de los tipos de interés siguiendo un índice de referencia, básicamente el LIBOR; es decir, se necesitaban productos en corto pero que fueran renovados a su vencimiento. El procedimiento a seguir es el de la utilización de un programa de subastas de crédito denominado en “notas” con rendimiento implícito, similares a los pagarés de empresa, cuyos vencimientos usuales son un mes, tres meses o seis meses, pero con la particularidad de que el sindicato de bancos que organizaba esta facilidad de crédito asegura un nivel mínimo de financiación a la empresa emisora; esto es, si no se encuentran entidades que suscriban las necesidades de dicha empresa, ellos mismos financiarán la parte no suscrita a través de una línea de crédito abierta al efecto.

Obviamente, se trata de operaciones singulares para inversores institucionales o para los propios bancos y lo normal es que esas “notas” tengan importes mínimos de 500.000 $ o de 1.000.000 $. Los miembros del sindicato nombran a uno de ellos como banco agente y este se hace cargo de la convocatoria de las subastas periódicas (lo cual empezó a realizarse a partir de 1983), del prorrateo, en su caso, y de los movimientos de cobros y pagos que devienen de las adjudicaciones.

En general, todas estas notas funcionan sobre la base de un modelo roll-over, es decir, un modelo en el que se van realizando subastas encadenadas, de manera que si, por ejemplo, se hace una subasta a tres meses, dos días antes del vencimiento de las notas emitidas se procede a convocar otra subasta para volver a emitir notas al mismo plazo. En el fondo es como un préstamo renovable en el que solo cambian los tipos de interés y, en su caso, los prestamistas, en función del precio de oferta en subasta. Los bancos de inversión suelen reservarse la posibilidad de que los títulos emitidos sean certificados de depósito, para el caso en el que ellos fueran adjudicatarios, ya que, en el fondo, ellos no quieren quedarse con las notas en cartera, sino que pretenden ganar un diferencial colocándoselo a inversores institucionales. De ahí que, en muchos casos, se establece esa posibilidad de emisión bajo la forma de certificados de depósito que se pueden movilizar endosándoselos a los clientes finales.

La primera operación de euronotas la dirigió Citicorp a finales de 1978 para la empresa pública New Zealand Shipping Corp., por un importe de 30 millones de dólares a un plazo de 6 años. A esta operación siguieron, en 1980, algunas otras de pequeño importe, organizadas tanto por Citicorp como por Merrill Lynch, aunque no se consiguió que el producto tuviera mucha publicidad. El producto no se popularizaría hasta abril de 1981, cuando se estructuró el primer NIF para el Gobierno de Nueva Zelanda, por un importe de 500 millones de dólares a siete años, y tuvo tanta aceptación que hubo que ampliarlo a 750 millones. El NIF estaba organizado sobre la base de pagarés emitidos al descuento que ofrecían un rendimiento de Libor + 0,25 %.

A partir de entonces, las euronotas comenzaron a ser emitidas por gobiernos y entidades gubernamentales de países de la OCDE, con el objetivo de reestructurar sus deudas reduciendo el coste de financiación. De los 800 millones asegurados en 1981 se pasó a 2.400 millones en 1982 y a 3.000 millones en 1983, y a partir de 1984 tuvieron un rápido incremento, cerrando dicho año con un volumen emitido acumulado de 27.300 millones de dólares. Con la popularización de los tipos de interés variables a mediados de los años ochenta, un número cada vez mayor de emisores se convirtieron en clientes de los bancos de inversión, a fin de reestructurar sus deudas y aprovechar los entonces descendentes tipos de interés.

Recuerde que...

  • Se trata de operaciones singulares para inversores institucionales o para los propios bancos y lo normal es que esas “notas” tengan importes mínimos de 500.000 $ o de 1.000.000 $.
  • En el fondo es como un préstamo renovable en el que solo cambian los tipos de interés y, en su caso, los prestamistas, en función del precio de oferta en subasta.
  • Los bancos de inversión suelen reservarse la posibilidad de que los títulos emitidos sean certificados de depósito, para el caso en el que ellos fueran adjudicatarios, ya que ellos no quieren quedarse con las notas en cartera, sino que pretenden ganar un diferencial colocándoselo a inversores institucionales.
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