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Bonos no preferentes

Bonos no preferentes

Se trata de bonos que absorben las potenciales pérdidas de las entidades financieras en el caso de que su solvencia quedase por debajo de un nivel mínimo.

Se trata de emisiones de deuda de entidades financieras con una característica distintiva muy especial: se trata de bonos que absorben las potenciales pérdidas de las entidades financieras en el caso de que su solvencia quedase por debajo de un nivel mínimo. Estarían por encima tan solo de las acciones ordinarias y preferentes, los bonos contingentes convertibles y la deuda subordinada, en el orden de prelación en caso de liquidación de la entidad. Lógicamente, las emisiones de estos nuevos bonos computan en el coeficiente de recursos propios de las entidades financieras, por lo que, a pesar del riesgo inherente a los mismos, han supuesto que los diferentes bancos procedan a salir a los mercados de capitales buscando financiación bajo esta modalidad.

En el último trimestre del año 2016, y anticipando la aprobación de una nueva directiva comunitaria en materia de cumplimiento de los requisitos de capital de las entidades financieras, el gobierno francés autorizó la puesta en circulación de un nuevo activo, los bonos no preferentes (“non-preferred senior debt” en terminología anglosajona). Unos meses después, le siguieron otras entidades en los diferentes países europeos. La estructura de la operación se basa en la de un bono simple, emitido usualmente a un plazo medio, en torno a los cinco años, y con un diferencial adecuado sobre el midswap, que puede estar en torno a los cien puntos básicos.

En el año 2017, los principales bancos españoles emitieron este nuevo tipo de bonos para reforzar sus recursos propios. En el mes de enero, Banco Santander abrió el fuego, colocando 1.500 millones de euros en bonos a cinco años con un diferencial del 1,38 % sobre midswap. En abril salió al mercado de nuevo colocando 2.500 millones de dólares en varios tramos entre dos y diez años, dos de ellos con márgenes de 120 puntos básicos sobre el bono del Tesoro a cinco años y 155 puntos sobre el bono a diez años, y el último con 109 puntos básicos sobre midswap. En mayo se dirigió al mercado suizo y colocó 400 millones de francos a seis años con 95 puntos básicos sobre midswap. Finalmente, en el mes de julio hizo lo propio con 500 millones de dólares australianos, aunque esta vez los márgenes fueron de 170 puntos para el tramo a cinco años y 210 para el tramo a diez años. Por su parte, en el mes de agosto, BBVA se animó y procedió a emitir 1.500 millones de euros a cinco años con un diferencial del 0,70 % sobre midswap, mientras que Caixabank hizo lo propio emitiendo 1.250 millones de euros a cinco años y cuatro meses con un diferencial del 0,95 % sobre midswap.

El entorno de bajísimos tipos de interés y la necesidad de reforzar la estructura de capital, de cara a cumplir con Basilea III en el año 2019, tienen mucho que ver con el apetito de los bancos europeos por colocar este nuevo producto. En lo que respecta a los inversores, es preciso que tengan claro que el interés que se paga (un diferencial entre 70 y 130 puntos básicos) es realmente bajo para el enorme riesgo que se está corriendo (perder toda la inversión).

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