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Ratio de estabilidad de la financiaci...

Ratio de estabilidad de la financiación neta

Medida del riesgo de las entidades financieras puesto en marcha a partir de los acuerdos de Basilea III para la cobertura de recursos propios de las entidades financieras. Su objetivo es medir la capacidad de una entidad financiera para que sus recursos propios puedan resistir durante un año una situación de crisis sin llegar a incumplir la legislación aplicable a las entidades financieras.

Contabilidad y finanzas

Con la formulación de los acuerdos de Basilea III para la cobertura de recursos propios de las entidades financieras, se incorporó adicionalmente a las condiciones previas de Basilea II una nueva ratio de estabilidad de la financiación neta (“Net Stable Funding Ratio -NSFR-” en terminología anglosajona), cuyo objetivo es medir la capacidad de una entidad financiera para aguantar durante doce meses una situación adversa en dicha entidad, de manera que tenga los recursos netos necesarios para resistir durante esos doce meses una posible crisis, sin incumplir la legislación y la normativa que regule la actividad financiera.

El objetivo que tiene esta ratio es medir lo que pueden resistir las entidades financieras en un entorno de una crisis financiera como la que tuvo lugar en los años 2008 y 2009, y que se llevó por delante a varias entidades financieras importantes, debido precisamente a la falta temporal de liquidez para atender las demandas de retirada de dinero de los depositantes. Esta ratio se obtiene mediante el cociente entre los recursos y pasivos financieramente estables que tiene la entidad financiera, y los activos que requieren la financiación anterior como soporte de liquidez. Esta ratio debe superar el 100% para cumplir las exigencias citadas.

Se considera financiación estable a efectos de la ratio (numerador):

  • Recursos propios (Tier 1 y Tier 2).
  • Acciones preferentes no incluidas en recursos propios, con vencimiento superior a un año.
  • Otros pasivos con vencimiento superior a un año.
  • 85% de los depósitos de clientes, autónomos y pequeñas empresas con vencimiento inferior a un año.
  • 70% de los depósitos de clientes, autónomos y pequeñas empresas con poca estabilidad, con vencimiento inferior a un año.
  • 50% de los depósitos de empresas no financieras medianas y grandes, con vencimiento inferior a un año.

Se consideran activos que requieren la financiación anterior como soporte de liquidez (denominador):

  • 5% de deudas soberanas y las emitidas por bancos centrales, entidades supranacionales públicas o bancos para el desarrollo.
  • 20% de bonos corporativos senior, emitidos por empresas no financieras con rating igual o superior a AA y con vencimiento superior a un año
  • 50% de oro, acciones cotizadas en bolsa o bonos corporativos senior emitidos por empresas no financieras con rating igual o superior a A- y con vencimiento superior a un año.
  • 50% de los préstamos al mercado mayorista cuyo vencimiento sea inferior a un año.
  • 85% de los préstamos al mercado minorista cuyo vencimiento sea inferior a un año.
  • Préstamos y otros activos a más de un año.
  • Determinadas operaciones fuera de balance (10% de las facilidades de crédito y liquidez, y otras obligaciones contingentes).

Esta ratio, como hemos indicado, deberá superar el 100%.

Las entidades financieras comenzaron a publicar esta ratio en el año 2018, la cual se considera complementaria de la ratio de cobertura de liquidez (“Liquidity Coverage Ratio -LCR-” en terminología anglosajona), focalizándose, como hemos indicado, en un horizonte temporal de doce meses, en los que se realiza un análisis de la cobertura de los activos al plazo de un año, con la financiación disponible por parte de la entidad financiera. De esta manera, la autoridad bancaria se asegura de que tanto los préstamos (con los porcentajes citados) como las operaciones fuera de balance (derivados) como las posibles titulizaciones en corto, tendrán una financiación estable mínima durante los doce meses considerados.

Mención especial tienen en esta ratio los activos de difícil enajenación, debido a que no suele haber liquidez para ellos en los mercados. Estos activos, aunque sean de corto plazo, pueden no tener mercado para su venta, especialmente en situación de crisis, en las que el dinero se retira y a veces no surgen ni precios de compra para los mismos, con lo cual, y aunque por plazo podrían estar incluidos en el numerador de la ratio de estabilidad, a efectos prácticos no se pueden considerar estos activos como líquidos. Las titulizaciones, por ejemplo, son activos de difícil enajenación en época de crisis.

Recuerde que...

  • La ratio de estabilidad de la financiación neta complementa la ratio de cobertura de liquidez y trata de medir la estabilidad de dicha liquidez durante un período de doce meses en una época de crisis financiera.
  • En su formulación se ponderan con diferentes porcentajes los diferentes activos y pasivos del balance de la entidad financiera, teniendo en cuenta el vencimiento de los mismos.
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