guiasjuridicas.es - Documento
El documento tardará unos segundos en cargarse. Espere, por favor.
Huella hídrica

Huella hídrica

Medio Ambiente

Concepto

El agua es un recurso escaso en muchas partes del mundo. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), periodo 2015-2030, definidos como continuación a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) marcan como Objetivo 6 de su agenda: "Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos".

No solo se contempla este objetivo específico también relacionado con el agua: Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible, Objetivo 14, y de forma más amplia porque afecta de forma transversal: Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos, Objetivo 13.

De hecho, la preocupación por la sostenibilidad medioambiental y por la reducción de impactos sobre el medio ambiente ha llevado al interés por el estudio de nuevos conceptos, tales como la huella ecológica, la huella de carbono y la huella hídrica. El fin de estos estudios no solo es determinar dicho impacto, sino posibilitar, sobre todo, herramientas de gestión correctoras que minimicen y permitan un uso eficaz de los recursos naturales.

El concepto de huella hídrica o “water footprint” es definido como "el volumen de agua dulce que ha sido utilizada en la producción de todos los bienes y servicios consumidos por un individuo, una comunidad, una empresa, o un país”. Conocido dicho valor se puede predecir el impacto que el consumo, o la elaboración de un producto en la industria, produce en función del agua que consume.

En realidad es un indicador socioeconómico que engloba todas las afecciones que el hombre puede hacer sobre el recurso hídrico y tiene en cuenta no solo el consumo de agua sino también la contaminación que origina la fabricación de un producto. Se convierte, por tanto, en una poderosa herramienta de concienciación de la opinión pública y cómo conocer los impactos que nuestro estilo de vida, a través de los productos que se consumen y las formas en las que se producen, tienen sobre el agua.

La Huella Hídrica (HH) es un concepto relativamente reciente, que fue definido por primera vez en 2002 por el profesor de la Universidad de Twente (Países Bajos), Arjen Y. Hoekstra, aunque de sumo interés por la vinculación que tiene el agua con la economía mundial. Su uso se ha generalizado porque permite traducir cualquier tipo de consumo o de producción en una unidad estándar (el agua dulce). Se estima que el promedio mundial de la HH es de 1.385 miles de litros por persona y año. El reparto global de este consumo es un 70% el destinado a la producción agrícola y ganadera, un 20% a la producción industrial y un 10% en el ámbito doméstico.

Las principales características de este indicador son: por una parte, que reduce a condiciones homogéneas lo que se desea comparar (los resultados se expresan en volumen de agua por persona, por producto, por territorio), y por otra, su versatilidad, es decir se puede medir la huella hídrica de un país, de un sistema productivo, de una zona concreta, de un individuo, etc.

Mide el uso-consumo que se hace del agua y se expresa en unidad de tiempo (individuo), o unidad de masa (empresas). Se puede calcular para o desde el punto de vista del consumidor, individual o grupal (persona, familia, municipios, ciudades, provincias, Estados) o del productor (empresas privadas, organismos públicos, un sector económico...).

En la huella hídrica de un país se distingue entre la huella hídrica interna y la externa. La primera, la interna, es la que se genera por el consumo de agua de las actividades económicas de producción de bienes y servicios realizadas dentro del país, y la segunda, o externa, por el consumo de los bienes y servicios que han sido producidos en otros países pero que se consumen también dentro del país.

La unidad básica de cálculo para determinar la huella hídrica total será a partir de la descomposición en la huella hídrica de los diversos procesos ya que estos forman parte de una cadena de producción más amplia. La suma total de procesos determinará la huella total. Para cada proceso cabe distinguir entre uso de agua directo o indirecto. Es directo si es consumida directamente en el propio proceso, como el agua absorbida por las plantas en la agricultura (con el regadío, por ejemplo). Es indirecto si el agua viene ya incorporada al producto que se emplea en la obtención de otro, como son las materias primas suministradas a una industria. Es habitual que un proceso ejerza un uso directo para un producto e indirecto para otro.

Tres indicadores de la huella hídrica

De la propia definición de huella hídrica, “volumen de agua empleada en la obtención de...”, se derivan dos formas posibles de empleo del agua en sí; el agua consumida (evaporada o que no se retorna) y otra, el efecto por agua contaminada en la producción de los bienes. Consumo y contaminación, lo que conlleva a determinar tres tipos de indicadores de agua: agua verde y agua azul, vinculadas al empleo como consumo, y agua gris, a la contaminación. El empleo de “agua verde, azul o gris”, determinará una huella hídrica verde, azul o gris. La suma de los tres indicadores marcará la HH total. La HH es una variable multidimensional

El agua verde es el agua de lluvia que se almacena en el suelo en forma de humedad. La huella hídrica verde es el consumo de agua por parte de un proceso productivo como consecuencia de la evaporación que se produce en los cultivos, plantaciones o pastizales, así como el agua incluida en los productos cosechados (es fundamental en la agricultura y la ganadería).

El agua azul son los recursos hídricos almacenados en lagos, embalses, o acuíferos (aguas superficiales y subterráneas). La huella hídrica azul se genera al consumir agua que proceda de evaporación, agua incorporada a un producto y agua deslocalizada, es decir agua que se retorna a una zona, pero que procede de otra cuenca (es fundamental también en la industria).

Con esta subdivisión se posibilita conocer el origen del agua que se consume en una actividad económica. Por ejemplo, en el caso de huella hídrica que procede de la biomasa, el agua es verde. En el caso de que el mayor consumo de agua sea, por ejemplo, en un proceso industrial por refrigeración (evaporación de agua al enfriar), la huella hídrica será azul. El uso del agua verde está limitado a la agricultura, a la producción agraria, pues es una de las pocas actividades económicas que puede aprovechar la humedad del suelo procedente de la lluvia, mientras que el agua azul es empleada en un mayor número de actividades económicas (incluida también la agricultura de regadío).

El agua gris no está vinculada al consumo sino a la contaminación, al volumen de agua contaminada en la producción de bienes y servicios. La huella hídrica gris mide el grado de contaminación que un proceso realiza sobre una masa de agua y viene definida por la cantidad de agua necesaria que se requiere para diluir los contaminantes vertidos hasta unos niveles que cumplan con la normativa de calidad de las aguas (según legislación por contaminante, toxicidad, etc.).

No todas las actividades económicas generan impactos en esta línea (generan huella hídrica), ya que, por ejemplo, los usos recreativos y la navegación no consumen ni contaminan el agua, aunque sí la mayoría de actividades. Tampoco todos los productos generan la misma huella hídrica, por ejemplo la obtención de un zumo o una prenda de ropa, ya que dependen del lugar en el que se fabrique u obtenga.

El cálculo de la huella hídrica

La organización con sede en Holanda “Water Footprint Netword (WFN)”, fundada en 2008 por Hoekstra junto con actores del mundo empresarial, sociedad civil y organizaciones académicas, es la principal responsable del despegue internacional de la metodología de evaluación de huella hídrica. Su objetivo es promover la transición hacia el uso sostenible, equitativo y eficiente de los recursos de agua dulce en el mundo. Es una de las principales organizaciones en materia de evaluación de huella hídrica, proporcionando unas directrices metodológicas de valoración y comunicación empleadas a nivel global. En España el Observatorio del Agua de la Fundación Botín ha realizado estudios en esta línea.

El Forum Económico Global detectó, en su encuesta de 2014 sobre riesgos globales, la preocupación que acecha sobre el problema del agua en todos los niveles a ciudadanos, políticos, estados, empresas. Una mejor gestión del uso del agua pasa por una correcta evaluación del impacto que dicho uso conlleva, del estudio estandarizado de la huella hídrica.

En esa línea, la International Organization for Standardization -ISO- (Organización Internacional de Estandarización) ha redactado la norma ISO 14046: 2014 "Gestión ambiental - Huella hídrica - Principios, requisitos y directrices", que se aprobó el 1 de agosto de 2014 y que es complementaria de la WFN. En concreto se reserva el concepto de "Huella de Agua", que es más amplio, pues, además de los indicadores relativos a los efectos sobre la disponibilidad/escasez de agua, los matiza con otros que incluyen una evaluación sobre el impacto ambiental que el uso del agua produce sobre el propio recurso como la eutrofización, acidificación, ecotoxicidad y sus efectos sobre la salud humana, los recursos naturales y los ecosistemas.

Existen otras iniciativas que también proponen herramientas para medir la sostenibilidad de la gestión del agua en las empresas como son las planteadas por la Alliance for Water Stewardship, el Global Water Tool, del World Business Council for Sustainability Development, la Corporate Water Disclosure Guidelines, del CEO Water Mandate, el Water Risk Monetizer o el EPA Water Sense.

Todas estas medidas pretenden detectar oportunidades reales para el ahorro del recurso hídrico y por supuesto filtrar y evitar el denominado “greenwashing”, conocido como el engaño verde al que son tentados muchas empresas y organizaciones, abogando estas por una falsa sostenibilidad, por lo que su uso e implantación aporta credibilidad internacional a los que aplican la norma.

Medición de la huella hídrica según niveles

A continuación se exponen diversos tipos de huellas hídricas según niveles:

Huella hídrica de un proceso

Es la cantidad de agua dulce consumida y/o contaminada en una actividad que forma parte de una cadena de producción más compleja. Se emplea como unidad básica de cálculo y de referencia para el resto, ya que la contabilidad total de la huella hídrica se realizará a partir de la suma de procesos. Los procesos incorporarán los tres tipos de huella hídrica: verde, azul y gris. En los productos agrarios el consumo será principalmente de agua verde pero, por ejemplo, en la industria agroalimentaria una parte importante de agua verde estará ya vinculada a la propia materia prima, y otra será azul. El agua evaporada de infraestructuras (embalses, canalizaciones) será azul, el agua de suministro a una población, o a una industria azul.

Huella hídrica de un producto

Es la cantidad de agua dulce utilizada directa o indirectamente en los diversos procesos que se han llevado a cabo para crearlo. Su cálculo se realiza contabilizando y sumando el agua que se incorpora al propio producto, el agua que había sido consumida en los productos anteriores, los productos (materias primas) empleados en su elaboración, y el agua utilizada en los diversos procesos de la cadena de producción. La huella hídrica se mide o puede expresarse como volumen de agua por unidad de producción y por lo tanto en m3/t, m3/kg, o m3/unidad producto. Si el valor del producto está determinado en unidades monetarias, entonces también se puede expresar en m3/€. En cualquier caso esta huella hídrica global por producto vendría dividida o compuesta por los tres tipos: agua azul, agua verde y agua gris.

Huella hídrica de una empresa

Es el volumen de agua dulce que es empleada en una empresa, de forma directa o indirecta para llevar a cabo su proceso productivo, es decir, para su funcionamiento global. Se considera agua directa el volumen de agua consumido o contaminado por operaciones de la propia empresa en sus procesos, e indirecta a la huella de los productos que se incorporan al mismo, a la cadena de suministro. Cuando una empresa conoce y determina su huella hídrica es capaz de determinar su propia eficiencia en el uso del agua, identificar los procesos susceptibles de ahorro y por lo tanto, arbitrar medidas correctoras. También cuantifica la parte de huella hídrica atribuible a las materias primas que emplea, pudiendo comparar entre proveedores. La huella hídrica de una empresa es un valor empleado en estrategias de marketing en la medida que puede participar a los consumidores el impacto de su huella hídrica y establecer comparaciones con otras empresas, siendo su reducción y eficiencia un motivo de diferenciación con respecto a la competencia. Se aboga e insta a la conciencia medioambiental de los consumidores y se participa una responsabilidad social corporativa.

Huella hídrica de los consumidores

Es el agua dulce total consumida y/o contaminada en la producción final de todos los bienes y servicios empleados por el consumidor. Se descompone, igualmente, en directa, huella hídrica directa, consumo y contaminación de agua dulce para uso doméstico, e indirecta, la vinculada a los productos que son consumidos por dicha persona. El fin, o el sentido de calcular la huella hídrica de un consumidor viene relacionado con la zona en la que dicho consumidor reside, para determinar el valor, el impacto de la huella de un conjunto de consumidores que residan en esa zona y obtener la huella de una población en un territorio. Se calcula agregando el número de individuos de una población sobre la base de los posibles consumos medios o estándar de un individuo y considerando el consumo de productos de la zona (con base en el valor intrínseco de la huella de cada producto). Viene expresado en unidades de tiempo (volumen/persona/tiempo).

Huella hídrica de un territorio

La huella hídrica de un área geográfica permite un doble enfoque: desde el punto de vista del productor y desde el del consumidor. Como productor sería el volumen, la cantidad de agua dulce consumida y contaminada por las actividades económicas ubicadas dentro de los límites de un área geográfica. Como consumidor es la cantidad de agua empleada en la generación de los bienes y servicios que son consumidos por los habitantes de un área geográfica. La delimitación del territorio, del área, permite obtener la huella hídrica de una nación, de un municipio, provincia o región, y de una cuenca hidrográfica. Según el caso será más conveniente el estudio de la huella hídrica con un enfoque u otro. Así, por ejemplo, para un municipio, provincia o región, el enfoque más adecuado es el del consumidor. En una cuenca hidrográfica, que es un territorio de gestión donde se produce el ciclo hidrológico terrestre y donde se genera agua dulce, sería más aconsejable el del productor, ya que en una cuenca toda la gestión del agua se realiza de forma conjunta y por lo tanto con este enfoque se valida la presión interna que se está haciendo sobre la cuenca, así como se posibilita medir los efectos que ciertos cambios en la gestión originarían sobre el valor de la huella. En el caso de un país o nación se posibilitan los dos enfoques de modo que aplicando ambos se permite conocer si el país es de forma global importador o exportador de agua virtual por la diferencia entre los consumos de los productos que realiza por parte de todos los sectores y los que exporta.

Huella hídrica de un sector

Por su importancia y por el elevado consumo que supone, se puede determinar de forma individual la huella hídrica de un sector, siendo el sector energético uno de los más estudiados. Este sector requiere de grandes volúmenes de recursos hídricos para su funcionamiento. En el caso del sector hidroeléctrico por la evaporación de agua en los embalses y en la obtenida de la biomasa por la gran huella hídrica de las materias primas empleadas.

Se reconoce que temas importantes, como la escasez de agua y su contaminación por el hombre, pueden ser mejor entendidos y gestionados si se consideran las cadenas de producción y distribución de forma global, y de este modo ejercer una mejor gobernanza sobre los recursos desde la perspectiva de la sostenibilidad.

Cifras de la huella hídrica

Por países y según la WFN, el ranking de naciones con mayor HH del planeta (producción y consumo) lo lidera Mongolia con 10.000 litros por habitante y día. España ocupa el octavo puesto con 6.700 litros y es el segundo europeo superado por Portugal con 6.900 litros. Otros países con importantes consumos son Bolivia con 9.500 litros, Emiratos Árabes con 8.600 y EEUU con 7.600 litros per cápita.

En términos globales España genera una HH anual próxima a los 2 millones y medio de litros por persona, el doble del promedio mundial (1.385 millones). Sin embargo, el consumo de agua en España no es elevado pues ronda los 136 litros por habitante y día y ocupa el undécimo puesto en el ranking europeo que lidera Noruega con 200 litros al día (la OMS estima que el consumo medio por persona suficiente para satisfacer sus necesidades es de 100 litros que cubre consumo e higiene).

Las estimaciones son verdaderamente llamativas y hacen reflexionar; sobre todo cuando se revelan los flujos virtuales. A considerar el dato de que un 16% del agua consumida en el mundo viaja de forma virtual a través de los productos de unos países a otros.

Algunos países con el flujo de productos importados y exportados a través del comercio mundial han externalizado su huella hídrica al importar bienes de otros lugares donde se requiere un alto contenido de agua para su producción, lo que provoca una alta presión sobre los recursos hídricos de esa zona, generalmente más vulnerable por tener una gestión menos cuidada del medio físico. Esta deslocalización del uso del agua hace que el uso de la misma genere impactos de ámbito local y también global.

De hecho, en el ranking anterior se ha considerado tanto la huella hídrica interna (la empleada para producir bienes y servicios consumidos por sus habitantes), como la externa (el agua de bienes y servicios importados, la empleada por otros países para producirlos), y se puede medir en cada nación desde la producción como el consumo. Así, en los Países Bajos el 95% de la huella hídrica del consumo se halla en otro lugar del mundo a través de bienes importados, mientras que en la India o Paraguay sólo el 3% de la huella hídrica nacional del consumo es externa.

Centrándonos en productos y a modo de ejemplo, una camiseta de algodón requiere 2.700 litros de agua (el cultivo de algodón es el mayor consumidor de agua en la cadena de suministros del mundo de la moda), una taza de café está en torno a 140 litros, la de un vaso de vino de 125 ml es de 117 litros, un pollo de 1 kg, 4.325 litros, una pizza 1.259 litros, 1 kg. de pasta seca 1.849 litros, 1 kg. de carne 15.415 litros, una hamburguesa completa 2.345 litros, una naranja 50 litros, una manzana 70 litros, lavar la ropa 148 litros, un ordenador 37.800 litros.

Recuerde que...

  • La Huella Hídrica (HH) fue definido por primera vez en 2002 por Arjen Y. Hoekstra. Su uso se ha generalizado porque permite traducir cualquier tipo de consumo o de producción en una unidad estándar (el agua dulce).
  • En la huella hídrica de un país se distingue entre la huella hídrica interna (la que se genera por el consumo de agua de las actividades económicas de producción de bienes y servicios realizadas dentro del país), y la externa (generada por el consumo de los bienes y servicios que han sido producidos en otros países pero que se consumen también dentro del país).
  • Existen tres tipos de indicadores de agua: agua verde y agua azul, vinculadas al empleo como consumo, y agua gris, a la contaminación. El empleo de “agua verde, azul o gris”, determinará una huella hídrica verde, azul o gris. La suma de los tres indicadores marcará la HH total.
  • Según niveles, la huella hídrica puede medirse: de un proceso, de un producto, de una empresa, de los consumidores, de un territorio o de un sector.
  • Existen otras iniciativas para medir la sostenibilidad de la gestión del agua en las empresas, por lo que su uso e implantación aporta credibilidad internacional a los que aplican la norma.
Subir