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Mediación

Mediación

Arbitraje y mediación

¿Qué es la mediación?

A lo largo de los últimos años se ha producido un importante movimiento en la búsqueda de fórmulas alternativas a la vía jurisdiccional para alcanzar la resolución de conflictos. Este movimiento, nacido en el mundo anglosajón, donde ha alcanzado su máximo esplendor, se conoce con el nombre de Alternative Dispute Resolution, traduciéndose al español como Métodos Alternativos de Solución de Conflictos. Los cauces alternativos a la justicia formal se caracterizan por una menor rigidez procedimental, una mayor celeridad y agilidad y un menor coste que el sistema judicial y, al mismo, tiempo, por sus efectos casi idénticos, en cuanto al carácter vinculante y ejecutivo de la resolución.

Estos Métodos Alternativos de Solución de Conflictos no deben comprenderse como un cauce de externalización o privatización de la justicia, sino como un instrumento alternativo (aunque no sustitutivo) de los Tribunales de Justicia.

Los medios alternativos de solución de conflictos comprendidos o insertos en esta clasificación son el Arbitraje, la Conciliación y la Mediación.

Entre las ventajas de la mediación destaca su capacidad para dar soluciones, prácticas, efectivas y rentables a determinados conflictos entre partes y, es por ello que se configura como una alternativa sencilla al proceso judicial y a la vía arbitral. La mediación se construye en torno a la intervención de un profesional neutral que facilita la resolución del conflicto entre las partes, permitiendo el mantenimiento de las relaciones subyacentes y conservando el control sobre el final del conflicto.

El modelo de mediación se basa en la voluntariedad y libre decisión de las partes y en la intervención de un mediador, del que se pretende una intervención orientada a la solución de la controversia por las propias partes. En el mecanismo de la mediación, el respeto a la autonomía de la voluntad de las partes se determina como un elemento esencial, puesto que el acuerdo que pone fin a la misma, podrá tener la consideración de título ejecutivo si las partes deciden elevarlo a escritura pública.

La mediación se regula por Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles; esta Ley se aplicará a las mediaciones en asuntos civiles y mercantiles siempre que no afecten a derechos y obligaciones que se encuentren fuera del ámbito de libre disposición de las partes, en virtud de la legislación aplicable. El apartado 2 del art. 2 Ley 5/2012, de 6 de julio excluye, del ámbito de aplicación de la Ley: la mediación penal; la mediación con las Administraciones públicas; la mediación laboral.

Por su parte, el Real Decreto 980/2013, de 13 de diciembre, desarrolla determinados aspectos de la Ley 5/2012 en relación con la formación de los mediadores (arts. 3 a 7 RD 980/2013) y el alcance de la obligación de aseguramiento de su responsabilidad civil (arts. 26 a29 RD 980/2013), así como la publicidad de los mediadores y de las instituciones de mediación (arts. 8 a25 RD 980/2013), y el procedimiento simplificado de mediación por medios electrónicos (arts. 30 a38 RD 980/2013), previsiones que son de aplicación a los mediadores y las instituciones de mediación que desarrollen su actividad profesional al amparo de lo dispuesto en la citada Ley de mediación en asuntos civiles y mercantiles.

¿Cuáles son los principios informadores de la mediación?

La mediación es un mecanismo de solución de conflictos al que las partes pueden optar de forma libre y voluntaria. Nadie está obligado a mantenerse en el procedimiento de mediación ni a concluir un acuerdo (apartado 3 del art. 6 Ley 5/2012, de 6 de julio).

En el procedimiento de mediación, las partes intervendrán de forma igual. Se garantizará la plena igualdad de oportunidades entre las mismas, manteniendo el equilibrio entre sus posiciones y el respeto hacia los puntos de vista expresados. El mediador no podrá actuar en perjuicio o interés de cualquiera de las partes.

En la mediación se garantiza la confidencialidad del procedimiento y de la documentación utilizada en el mismo. Esta obligación se extiende al mediador (que quedará protegido por el secreto profesional) a las instituciones de mediación y a las partes intervinientes, de modo que no podrán revelar la información que hubieran podido obtener por medio del procedimiento. La obligación de confidencialidad en el proceso de mediación comporta dos excepciones contempladas en el apartado 2 del art. 9 de la Ley 5/2012, de 6 de julio:

  • a) Cuando las partes de manera expresa y por escrito dispensen del deber de confidencialidad.
  • b) Cuando, mediante resolución judicial motivada, sea solicitada por los jueces del orden jurisdiccional penal.

El último principio que ordena el proceso de mediación es la libertad de las partes para organizarlo del modo que consideren conveniente.

Las partes sujetas a mediación actuarán entre sí conforme a los principios de lealtad, buena fe y respeto mutuo, no pudiendo, durante el tiempo en que se desarrolle la mediación, ejercitar acciones judiciales o extrajudiciales en relación con el objeto de la misma y entre sí. Esta regla contempla una excepción en relación a las medidas cautelares y otras medidas urgentes imprescindibles para evitar una pérdida irreversible de bienes y derechos. Por último, las partes deberán prestar colaboración y apoyo permanente a la actuación del mediador, manteniendo la adecuada deferencia hacia su actividad (apartado 3 del art. 10 Ley 5/2012, de 6 de julio).

¿Qué es un mediador y cuál es su función?

El título III de la Ley de Mediación en Asuntos Civiles y Mercantiles regula el estatuto del mediador, determinando los requisitos necesarios para poder actuar como mediador en los casos permitidos por la Ley. El art. 11 L 5/2012 establece que podrán ser mediadores las personas naturales que se hallen en pleno ejercicio de sus derechos civiles, siempre que no se lo impida la legislación a la que puedan estar sometidos en el ejercicio de su profesión.

Entre los requisitos impuestos, se encuentra la necesidad de que el mediador esté en posesión de un título oficial universitario o de formación profesional superior y que cuente con la formación específica para ejercer la mediación. Dicha formación se adquirirá mediante la realización de uno o varios cursos específicos impartidos por instituciones acreditadas. Además, la Ley impone la necesidad de que el mediador haya suscrito un seguro o garantía equivalente que cubra la responsabilidad civil derivada de su actuación.

El régimen de responsabilidad de los mediadores se regula en el art. 14 de la Ley 5/2012, de 6 de julio. La aceptación de la mediación obligará a los mismos a cumplir fielmente el encargo, incurriendo, si no lo hicieran, en responsabilidad por los daños y perjuicios que causaran. El perjudicado tendrá acción directa contra el mediador y, en su caso, la institución de mediación que corresponda con independencia de las acciones de rembolso que asistan a esta contra los mediadores. La responsabilidad de la institución de mediación derivara de la designación del mediador o del incumplimiento de las obligaciones que le incumben.

Por tanto, el mediador se define como una figura imparcial que regula la comunicación entre dos partes en situación de disputa. Durante el proceso, el mediador buscará que las partes alcancen un acuerdo de forma voluntaria. El mediador podrá renunciar a desarrollar la mediación, con obligación de entregar un acta a las partes en la que conste su renuncia. Además, la Ley obliga al mediador a abandonar su actividad en aquellos casos en los que, debido a las circunstancias, haya riesgo de que su imparcialidad se vea afectada. Entre las circunstancias que pueden provocar un conflicto de intereses se encuentran:

  • a. Todo tipo de relación personal, contractual o empresarial con una de las partes.
  • b. Cualquier interés directo o indirecto en el resultado de la mediación.
  • c. Que el mediador, o un miembro de su empresa u organización, hayan actuado anteriormente a favor de una o varias de las partes en cualquier circunstancia, con excepción de la mediación.

Cuando concurran estas circunstancias el mediador solamente podrá aceptar o continuar la mediación cuando asegure poder mediar con total imparcialidad y siempre que las partes lo consientan y lo hagan constar expresamente (art. 13 L 5/2012).

¿Cómo se desarrolla el procedimiento de mediación?

El procedimiento de mediación se regula en los arts. 16 y ss. L 5/2012, se destaca todo lo relativo a los pasos que hay que ir dando hasta que concluya el procedimiento de mediación. El procedimiento de mediación podrá concluir en acuerdo o finalizar sin alcanzar dicho acuerdo, bien sea porque todas o algunas de las partes ejerzan su derecho a dar por terminadas las actuaciones, comunicándoselo al mediador, bien porque haya transcurrido el plazo máximo acordado por las partes para la duración del procedimiento, así como cuando el mediador aprecie de manera justificada que las posiciones de las partes son irreconciliables o concurra otra causa que determine su conclusión (apartado 1 del art. 22 L 5/2012).

¿Se pueden utilizar medios electrónicos en el proceso de mediación?

La Ley de Mediación en Asuntos Civiles y Mercantiles prevé de forma expresa la utilización de medios electrónicos durante el procedimiento de mediación, así lo establece el art. 24 L 5/2012."las partes podrán acordar que todas o algunas de las actuaciones de mediación, incluida la sesión constitutiva y las sucesivas que estimen conveniente, se lleven a cabo por medios electrónicos, por videoconferencia u otro medio análogo de transmisión de la voz o la imagen, siempre que quede garantiza la identidad de los intervinientes y el respeto a los principios de la mediación previstos por la Ley".

Los procedimientos de mediación deberán garantizar la igualdad de oportunidad para las personas con discapacidad. Es por ello que los medios electrónicos utilizados en el proceso de mediación deberán atenerse a las condiciones de accesibilidad previstas en la Ley de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (Ley 34/2002, de 11 de julio).

¿Qué eficacia tiene el acuerdo de mediación?

El acuerdo de mediación podrá versar sobre una parte o sobre la totalidad de las materias sometidas a mediación. Cada una de las partes recibirá una ejemplar del acuerdo de mediación, así como el mediador, que se reservará uno para su conservación. El mediador informará a las partes del carácter vinculante del acuerdo alcanzado y de que pueden instar su elevación a escritura pública con el objeto de configurar su acuerdo como un título ejecutivo.

El art. 25 L 5/2012 regula el proceso de formalización del título ejecutivo. Para elevar el acuerdo de mediación a escritura pública, el notario verificará el cumplimiento de los requisitos exigidos por la Ley de Mediación en Asuntos Civiles y Mercantiles y que el contenido del mismo no sea contrario a Derecho.

El acuerdo que haya sido elevado a escritura pública podrá ser ejecutado por los tribunales competentes. La ejecución de los acuerdos resultado de una mediación iniciada estando en curso un proceso se instará ante el tribunal que homologó el acuerdo. Si se tratase de acuerdos formalizados tras un procedimiento de mediación será competente el Juzgado de Primera Instancia del lugar en que se hubiera firmado el acuerdo de mediación, de acuerdo con lo previsto en el apartado 2 del art. 545 LEC (art. 26 L 5/2012).

En caso de que el acuerdo de mediación hubiera adquirido fuerza ejecutiva en otro Estado solamente podrá ser ejecutado en España cuanto tal fuerza ejecutiva derive de la intervención de una autoridad competente que desarrolle funciones equivalentes a las que desempeñan las autoridades españolas. Un acuerdo de mediación que no haya sido declarado ejecutable por una autoridad extranjera sólo podrá ser ejecutado en España previa elevación a escritura pública por notario español. Si el acuerdo extranjero resultara manifiestamente contrario al orden público español, no podrá ser ejecutado en España.

Recuerde que...

  • La mediación se define como un instrumento eficaz para la resolución de aquellas controversias que afecten a derechos subjetivos de carácter disponible.
  • La mediación es un mecanismo de solución de conflictos al que se puede optar libre y voluntariamente. Nadie está obligado a mantenerse en el procedimiento ni a concluir un acuerdo.
  • En la mediación se garantiza la confidencialidad del procedimiento y de la documentación utilizada en el mismo.
  • El mediador se define como una figura imparcial que regula la comunicación entre dos partes en situación de disputa.
  • El mediador informará a las partes del carácter vinculante del acuerdo alcanzado y de que pueden instar su elevación a escritura pública con el objeto de configurarlo como un título ejecutivo.
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