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Moneda social y complementaria

Moneda social y complementaria

Instrumento monetario creado y utilizado por comunidades, colectivos y particulares con el fin de facilitar los intercambios de bienes y servicios.

Contabilidad y finanzas

Concepto

La moneda social se entiende como un instrumento monetario (sistema de cambio) que es creado y utilizado por comunidades, colectivos y particulares con el fin de facilitar los intercambios de bienes y servicios. También se utilizan los términos moneda local, moneda complementaria o moneda paralela o alternativa, según el grado de planteamiento alternativo que se le quiera dar frente a la moneda dominante o moneda oficial.

La denominación de moneda complementaria significa que con la moneda social se pretende cubrir las deficiencias del dinero legal al favorecer el desarrollo del comercio local de proximidad y del autoempleo y la optimización de los recursos locales.

Con la denominación de moneda alternativa se pone el énfasis en la necesidad de crear un sistema monetario alternativo, diferentes, al convencional, con el fin de evitar los inconvenientes de este último, sobre todo en lo que se refiere a las consecuencias negativas que el sistema monetario actual produce entre la población con menos recursos.

La expresión moneda social se debe a Heloísa Primavera en el año 1999, después de observar las experiencias de los clubes de trueque en Argentina.

En el "Informe Lietaer" de la Comisión Europea se acuña por primera vez en Europa el concepto de "moneda social y complementaria" y se señala que con este sistema complementario se pretende contrarrestar los valores propios del sistema monetario convencional (autoridad central, jerarquía, competencia, etc.) con otros valores más sociales como la confianza mutua, la igualdad, la cooperación, la sincronicidad, el holismo y las habilidades interpersonales.

Sus principales características son: es un sistema de vecindad basado en la confianza y la reciprocidad entre las personas que participan; y con el paso del tiempo pueden perder valor (oxidación o interés negativo) para evitar así la especulación a través de la acumulación (a diferencia de lo que sucede con las monedas oficiales o de curso legal).

Funcionamiento

Las monedas sociales tienen un funcionamiento muy variado y heterogéneo en función de las decisiones que tomen los colectivos o grupos de personas que las creen. Las redes de trueque suelen utilizar una moneda social propia que les permita realizar los intercambios entre personas y los bancos de tiempo utilizan el tiempo como moneda de cambio; en ambos casos estamos ante monedas de crédito mutuo.

También existen monedas que son soportadas por euros y que se compran como moneda de curso legal con el fin de promover el comercio local de proximidad. Este es el caso más extendido.

La moneda puede ser tanto física (en forma de billetes o de metal) como digital y la forma de pago puede ser también diversa: por Internet, SMS, Smartphone, tarjetas de pago, etc. El registro puede ser también manual o digital (por Internet, por ejemplo).

El valor de la moneda social también es distinto según el tipo de moneda utilizado y de los acuerdos por parte del colectivo que la ha creado. En muchos casos se utiliza una triple paridad entre tiempo, moneda local y moneda oficial. En las monedas sociales que son soportadas por euros se suele establecer la relación 1 a 1, es decir, una unidad de moneda social igual a un euro. Casi todas las monedas sociales tienen paridad con el euro o con la moneda oficial nacional correspondiente, aunque eso no significa que siempre se puedan canjear en la moneda nacional. No obstante, la comunidad que crea la moneda social suele aceptar el canje porque es una manera de hacer más atractivo su uso. Generalmente, el valor de cambio real en euros es algo inferior al valor de cambio nominal (1 a 1), pues así se pretende incentivar el uso de la moneda social. Por ejemplo, en Alemania, un Chiemgauer (moneda social) se puede cambiar por 0,95 euros aunque el valor oficial es 1 a 1.

El uso de la moneda social puede permitir obtener cualquier tipo de bienes, servicios o conocimientos, incluso también cobrar el sueldo (en parte o en su totalidad) en moneda social (como en Inglaterra con el Bristol Pound). También se puede cobrar la renta básica en moneda social como en Canarias con la moneda Demos.

El uso de las monedas sociales tiene importantes ventajas para la sociedad. Por una parte, fomenta la economía productiva local e impulsa las relaciones entre las personas, creando riqueza que revierte principalmente en el territorio donde se utiliza y consolidando una identidad local propia. Por otra parte, evita la especulación y el oportunismo y, por tanto, elimina el riesgo de inflación y deflación y las burbujas económicas. También favorece la participación democrática de los ciudadanos en las actuaciones políticas, sociales y económicas del territorio y promueve su empoderamiento.

Sin embargo, también hay que estar conocedores de las limitaciones de las monedas sociales. El número de usuarios de las monedas sociales suele ser escaso y limitado, por su carácter local y sobre todo si no es estable una paridad y un valor de cambio real con las monedas oficiales, lo que reduce sus posibilidades de expansión y, por tanto, los efectos positivos mencionados anteriormente. No obstante, la existencia de sistemas de intercambio a nivel internacional mediante monedas sociales, como es el caso de CES Exchange, resuelve en parte el problema apuntado. Actualmente se producen unos 300 intercambios entre 34 países diferentes.

Iniciativas de moneda social

Existen alrededor de 5.000 monedas sociales en todo el mundo, principalmente en Europa, América Latina y Asia. Uno de sus grandes defensores en Europa es Bernard Lietaer, impulsor del ECU en Bélgica y precursor del Euro. A continuación se analizan algunas de las experiencias sobre monedas sociales con mayor repercusión en Europa.

El Certificado laboral es una moneda local oxidable implantada en el municipio de Wörgl (Austria) en los años 1932-1933 a iniciativa de su alcalde, que fue prohibida por el Banco Nacional de Austria en septiembre de 1933. Experiencias similares se llevaron a cabo en Alemania y Francia durante el mismo período y también prohibidas por sus bancos centrales respectivos.

La más conocida a nivel mundial es el LETS, creada en Commox Valley, Columbia Británica en Canadá en el año 1982. Es un sistema de intercambio basado en créditos o puntos, que quedan registrados en las cuentas de cada participante. El sistema se ha extendido a otros países como Reino Unido, Australia, Francia (denominado SEL o Systèmes d'Échanges Locaux) y Alemania (denominado Tauschring).

A partir del comienzo de la década del 2000 han surgido unas 30 iniciativas de monedas regionales o REGIO como complementarias del euro, entre las que destaca el Chiemgauer creado en el 2003 en la región de Prien am Chiemsee en Alemania y en el que participan más de 2.000 consumidores y de 600 empresas que generan el equivalente a 4 millones de euros de compras de bienes y servicios al año desde hace más de 10 años.

El SOL-Violette en Toulouse (Francia) se creó en 2007 como moneda electrónica soportada con tarjetas inteligentes. Su uso se ha ido extendiendo a otras regiones de Francia (en 2012 funcionaba en nueve regiones distintas). Es una moneda soportada por euros y está respaldada por los ayuntamientos y dos cajas locales (Crédit Municipal y Crédit Coopératif) que facilitan el cambio de la moneda.

El Banco WIR de Suiza (cooperativa financiera) emite y gestiona desde 1934 la moneda social WIR (que significa nosotros en alemán) para estimular actividades comerciales entre pequeñas y medianas empresas suizas.

En España también han ido surgiendo diferentes monedas sociales y su creación se está acelerando durante la época de crisis. En el marco de las Segundas Jornadas nacionales de monedas complementarias celebradas en Sevilla en el año 2013 se registraron unas 70 monedas sociales en toda España, si bien el número es más elevado por existir pequeñas monedas sociales surgidas de la iniciativa de grupos reducidos de personas. Este sería el caso, por ejemplo, de los Jimenos en el municipio de Jiménez de la Frontera en la provincia de Cádiz, que cuenta con 38 usuarios que utilizan la moneda para vender bienes y servicios con el fin de promover el trabajo y la economía local.

Los primeros antecedentes de las monedas sociales en España fueron las monedas municipales creadas durante la Guerra Civil (principalmente en la provincia de Alicante) y que eran bonos emitidos por diferentes municipios con el fin de superar las dificultades económicas de la población. También se utilizaron como moneda de cambio determinadas mercancías (moneda de necesidad) como fue el caso del jabón, el papel de fumar, las cajas de cerillas o el tabaco.

El modelo LETS creado en Canadá se ha trasladado también a España con el surgimiento de monedas locales como: el Zoquito en Jerez de la Frontera (Cádiz), creado por la asociación de consumidores de productos ecológicos El Zoco en abril de 2007); el ECO en Catalunya, que surge en Montseny en forma de vales respaldados por euros con el fin de favorecer el comercio en las ferias locales y posteriormente es asumido por la Cooperativa Integral Catalana y su red Ecoxarxes, que supone más de 1.000 usuarios; la Turuta en el municipio de Vilanova i La Geltrú (Barcelona), creada en el año 2010 por la Asociación ECOL3VNG y que sirve para poner en marcha proyectos sociales como espacios vivos, bancos de tierras, energías verdes, huertas y alimentación; la Puma, que surge en el casco antiguo de la ciudad de Sevilla en marzo de 2012 dentro de la Plataforma Casa del Pumarejo; y el SOL, utilizado en algunos puntos de la Comunidad Valenciana a iniciativa de la asociación Red Sostenible y Creativa con el fin de promover proyectos sociales relacionados con la agroecología, la etnobotánica, las soluciones inmobiliarias humanizadas, la educación, la salud, la bioconstrucción y las soluciones energéticas.

Recuerde que...

  • Con la moneda social se pretende cubrir las deficiencias del dinero legal al favorecer el desarrollo del comercio local de proximidad y del autoempleo y la optimización de los recursos locales.
  • Con este sistema complementario se pretende contrarrestar los valores propios del sistema monetario convencional con otros valores más sociales como la confianza mutua, la igualdad, la cooperación, la sincronicidad, el holismo y las habilidades interpersonales.
  • El valor de la moneda social también es distinto según el tipo de moneda utilizado y de los acuerdos por parte del colectivo que la ha creado.
  • El número de usuarios de las monedas sociales suele ser escaso y limitado, por su carácter local, y sobre todo si no es estable una paridad y un valor de cambio real con las monedas oficiales, lo que reduce sus posibilidades de expansión.
  • La moneda puede ser tanto física como digital y la forma de pago también diversa. Al igual que el registro que también puede ser manual o digital.
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