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Libertad de residencia

Libertad de residencia

Derecho fundamental a fijar la residencia en cualquier lugar del territorio nacional, sin limitación por razón del origen o de motivos políticos o ideológicos.

Derechos fundamentales y libertades públicas

¿Dónde se regula?

El artículo 19 de la Constitución Española establece que "los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional. Asimismo, tienen derecho a entrar y salir libremente de España en los términos que la ley establezca. Este derecho no podrá ser limitado por motivos políticos o ideológicos".

Las libertades de circulación y de residencia se encuentran reguladas en la Sección 1ª del Capítulo II del Título I de la Constitución.

Tienen la máxima protección que el constituyente otorga a los derechos y libertades fundamentales, sometidas a reserva de ley orgánica (artículo 81 de la Constitución Española), que en todo caso deberá respetar su contenido esencial, vinculan a todos los poderes públicos (artículo 53.1 de la Constitución Española), y su tutela ante los tribunales ordinarios se lleva a cabo mediante un procedimiento basado en los principios de preferencia y sumariedad, siendo además susceptibles de amparo constitucional.

Las libertades de residencia y circulación son prolongaciones de la libertad personal, y reconocen al ciudadano la posibilidad de trasladarse de un lugar a otro, de una Comunidad Autónoma a otra o de fijar la residencia en una u otra con independencia del origen, sin ningún tipo de trabas, por todo el territorio nacional.

La libertad de circulación comporta la obligación de los poderes públicos de no adoptar medidas que restrinjan u obstaculicen ese derecho fundamental, pero ello no significa que las consecuencias jurídicas de la fijación de residencia hayan de ser a todos los efectos las mismas en todo el territorio nacional.

¿Ostentan los extranjeros la libertad de circulación de residencia y circulación en los mismos términos que los españoles?

La libertad de circulación y de residencia no viene determinada solamente por el ordenamiento interno, sino también por la normativa comunitaria.

La libertad de circulación y de residencia, por vía del Derecho de la Unión Europea (artículo 18 del Tratado Constitutivo de la Unión Europea), se extiende a todos los ciudadanos comunitarios y a sus familias, de conformidad con las Directivas de desarrollo, sin que los Estados puedan restringir el derecho más que por causa de orden o seguridad públicos o de salud pública, cuya apreciación corresponde al Estado receptor pero siempre con el control del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, quien ha propiciado una interpretación restringida de las mencionadas cláusulas.

El Tribunal Constitucional, por su parte, ha extendido el ámbito de aplicación de la libertad de circulación y de residencia a los extranjeros no comunitarios, si bien no en los mismos términos que a los españoles: estas libertades en el caso de los extranjeros sólo podrán limitarse en virtud de ley o en virtud de resolución judicial, sin que puedan restringirse de forma general o ilimitada y sin el respeto a las garantías establecidas por el ordenamiento (Sentencia del Tribunal Constitucional 242/1994, de 20 de julio).

La regulación actual de la libertad de circulación de los extranjeros la encontramos en el artículo 5 de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros y su integración social. La Ley establece que "excepcionalmente por razones de seguridad pública, de forma individualizada, motivada y en proporción a las circunstancias que concurran en cada caso" el Ministerio del Interior podrá imponer medidas limitativas como "el alejamiento de fronteras o núcleos de población concretados singularmente".

¿Existen límites a la libertad de residencia?

La libertad de residencia puede estar limitada para determinadas personas o categorías profesionales por razón de su propio trabajo, como es el caso de los militares o de determinados funcionarios a los que se obliga a residir en su propio lugar de trabajo, sin que ello atente contra lo dispuesto en la Constitución.

La libertad de residencia y circulación podrá ser suspendida con motivo de la declaración del estado de excepción o sitio, siempre que así se establezca expresamente en la autorización correspondiente del Congreso de los Diputados, y podrá limitarse su ejercicio (que no suspenderse) en caso de declaración de estado de alarma (artículos 55 y 116 de la Constitución Española).

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Recuerde que...

  • Las libertades de residencia y circulación comportan la obligación correlativa de los poderes públicos de no adoptar medidas que restrinjan u obstaculicen ese derecho fundamental.
  • Podrán ser suspendidas con motivo de la declaración del estado de excepción o sitio, siempre que así se establezca expresamente en la autorización correspondiente del Congreso de los Diputados, y podrá limitarse su ejercicio en caso de declaración de estado de alarma.
  • La normativa comunitaria extiende la libertad de circulación a los ciudadanos comunitarios sin que los Estados puedan restringir el derecho más que por causa de orden o seguridad públicos o de salud pública.
  • La libertad de circulación de los extranjeros se encuentra regulada en el artículo 5 de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros y su integración social.
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