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Libertad de conciencia

Libertad de conciencia

Derecho a formar libremente la propia conciencia, y a obrar de modo conforme a los imperativos de la misma.

Derechos fundamentales y libertades públicas

¿En qué consiste?

Aunque no se prevé expresamente en el artículo 16 de la Constitución Española de 1978, se considera que la libertad de conciencia queda amparada por dicho precepto, en el que se regulan las libertades ideológica, religiosa y de culto.

Es evidente que ni la Constitución ni el Estado pueden interferir en un ámbito tan íntimo y personal como el de la propia conciencia del individuo, sin perjuicio de que los límites puedan surgir cuando tal conciencia se exteriorice a través del ejercicio de otros derechos como el de la libertad religiosa o la libertad de expresión.

Así, la libertad ideológica tiene una vertiente íntima: el derecho de cada uno a tener su propia concepción del mundo, sus ideas y opiniones hasta el punto de que nuestra Constitución permite la defensa de ideologías contrarias al ordenamiento constitucional, siempre que se respeten los límites punibles y el orden público.

¿Sobre qué deberes prevalece la libertad de conciencia?

La libertad de conciencia existe porque la propia Constitución hace prevalecer la misma sobre el cumplimiento de algunos deberes o ante determinadas actuaciones de terceros o al menos, remite a la ley tal posibilidad. Así, prevé la Constitución la objeción de conciencia (artículo 30.2 CE), cuando remite a la ley su regulación como una de las causas de exención del servicio militar obligatorio.

La objeción de conciencia como causa de exención del entonces servicio militar obligatorio, regulada en su momento por la Ley 48/1984, de 26 de diciembre, carece en la actualidad de la relevancia que tuvo en el pasado desde que la Ley 17/1999, de 18 de mayo, estableció la suspensión de la prestación obligatoria del servicio militar a partir del 31 de diciembre de 2002, fecha luego adelantada al 31 de diciembre de 2001 por el Real Decreto 247/2001, de 9 de marzo.

También hace referencia la Constitución a la libertad de conciencia cuando remite a la ley la regulación de la cláusula de conciencia (artículo 20.1 d)) de los periodistas. Dicha cláusula, consecuencia directa de la superación de la etapa empresarista de la información, se considera hoy como una previsión propia de épocas pasadas. Permite al profesional de la información resolver su contrato de trabajo, sin que ello le ocasione perjuicios económicos, cuando se produjera un cambio en la orientación ideológica de la empresa en que trabaja.

A su vez, el Tribunal Constitucional ha reconocido también la objeción de médicos y personal sanitario en relación con la interrupción voluntaria del embarazo (Sentencia del Tribunal Constitucional 53/1985) y prácticas vinculadas a la reproducción asistida (Sentencia del Tribunal Constitucional 116/1999).

La objeción de conciencia no se admite sin embargo con carácter general, no se reconoce una facultad de oponerse, por razones ideológicas, al cumplimiento de los deberes constitucionales o legales, habiéndose rechazado la denominada "objeción fiscal" (Auto del Tribunal Constitucional 71/1993).

Recuerde que...

  • La propia Constitución hace prevalecer la libertad de conciencia sobre el cumplimiento de algunos deberes o ante determinadas actuaciones de terceros o al menos, remite a la ley tal posibilidad. Así, prevé la objeción de conciencia en su artículo 30.2.
  • No obstante no se admite con carácter general como derecho a oponerse por razones ideológicas, al cumplimiento de los deberes constitucionales o legales como los de naturaleza fiscal.
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