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Oratoria parlamentaria

Oratoria parlamentaria

La oratoria es el arte de hablar con elocuencia, de persuadir y convencer por medio de la palabra. Adquiere gran relevancia en los Parlamentos toda vez que se configuran como órganos deliberantes sobre los asuntos que afecten a la nación. Analizaremos a continuación la evolución histórica de la oratoria parlamentaria.

Derecho parlamentario y electoral

La oratoria es el arte de hablar con elocuencia, de persuadir y convencer por medio de la palabra. Aun cuando se ha aplicado también al ámbito forense, es en el Parlamento donde adquirió un mayor relieve toda vez que éste se configura como un órgano deliberante sobre los asuntos que afecten a la nación. El debate es el momento de formación de la voluntad, necesariamente precedente a la votación, que es el momento de la decisión. Los discursos parlamentarios se dirigían, pues, a exponer razones o convicciones en orden a, finalmente, conseguir el apoyo para las mismas, por lo que alcanzaron el carácter de auténticas piezas de oratoria que se pueden leer en los Diarios de Sesiones. Este modelo es propio del Parlamento decimonónico y ha quedado finiquitado como consecuencia de la racionalización del parlamentarismo fruto de la imposición de la disciplina de voto en el seno de los grupos parlamentarios. Por lo demás en el Parlamento contemporáneo los discursos son habitualmente leídos, y han perdido la elocuencia y capacidad de persuasión de antaño.

En el parlamentarismo clásico, en fin, la condición de parlamentario iba unida a la de orador, pues no en vano "Parlamento" procede de parlar, de hablar, y en consecuencia, de hacerlo con expresividad, sugestión o convencimiento. En los Reglamentos parlamentarios son constantes las referencias a la tribuna de oradores, al orador. Aún persisten. Sin embargo en el parlamentarismo contemporáneo, racionalizado, frenado o controlado, en el que el debate público deja de ser decisorio, la palabra ha cedido en gran parte el lugar al documento. Subsiste obviamente pero hoy la habilidad oratoria ha descendido como requerimiento necesario, como cualidad imprescindible de los políticos. Hoy se busca la explicación, la acumulación de datos, la descripción de las actuaciones, pero menos el convencimiento y desde luego la persuasión. No se confunda con la vivacidad de determinados debates ni con el uso de recursos políticos de desacreditación del adversario que elevan los ánimos de los seguidores; pero la oratoria parlamentaria, la corrección en el hablar y el arte del bien y eficaz decir, de forma clara, congruente, veraz, sencilla, accesible y con atenimiento a las reglas de cortesía, está lejos de encontrarse en su mejor momento a pesar de ser un elemento que contribuye de modo importante a fortalecer institucionalmente al Parlamento e incrementar su prestigio.

Recuerde:

En el parlamentarismo actual la habilidad oratoria ha descendido como requerimiento necesario, como cualidad imprescindible de los políticos, debido en parte, a que se tiende a buscar la explicación, la acumulación de datos, la descripción de las actuaciones, en detrimento del convencimiento y la persuasión.

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