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Agresiones sexuales

Agresiones sexuales

Son aquellos comportamientos que, mediando violencia o intimidación en su realización y sin que exista un previo consentimiento de la víctima, atentan contra la libertad sexual de ésta, sin acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal y sin introducción de miembros corporales u otros objetos por esas vías

Parte especial

Bien jurídico protegido

Son actos contra la libertad e indemnidad sexual, tal y como se establece en el Título VIII del Código Penal. Se castigan en este título conductas sexuales en las que la participación de la víctima no es libre ni voluntaria, siendo la libertad sexual el bien jurídico a defender y tutelar.

Tipos delictivos

Están contemplados en el capítulo I del Título VIII (artículos 178 a180 del Código Penal). Los delitos de agresión sexual se diferencian de los abusos sexuales en el empleo de la violencia o intimidación para vencer la negativa de la víctima al acto sexual.

Además, por tratarse de bienes jurídicos individuales, habrá tantos delitos como sujetos pasivos agredidos haya, aunque el acto se cometa en unidad de acto o se aprovecha una misma situación fáctica.

Tipo básico

Se recoge en el artículo 178 del CP

Debenconcurrir tres elementos:

  • Una acción positiva que atente contra la libertad sexual de otra persona. Da igual la forma en que se ejecute ese acto o comportamiento, lo importante es que tenga un contenido libidinoso. En este elemento se introduce un elemento subjetivo o intencional, representado por la finalidad lasciva del acto. No es lo mismo, por tanto, tocar los órganos genitales de una persona con fines terapéuticos o curativos que hacerlo con intención libidinosa. Por ello, el agresor tiene que actuar con la finalidad de obtener una satisfacción sexual. Esta connotación sexual es lo que hace que ese comportamiento típico sea antijurídico y por tanto sancionable desde el punto de vista penal.

    Se requiere dolo, no admitiéndose la comisión culposa, bastando el conocimiento del autor de realizar una agresión sexual al haberse matizado la exigencia del elemento subjetivo del injusto de ánimo libidinoso.

  • Que se emplee violencia o intimidación, lo que lo diferencia de los abusos sexuales.

    No existe un catálogo de comportamientos que podamos encuadrarlos como actos de violencia o intimidación que sirvan para doblegar la voluntad de la víctima de cara a obtener favores de naturaleza sexual, sino que habrá que acudir a cada caso concreto y con unos rasgos generales que la jurisprudencia ha ido elaborando con el paso del tiempo. El término violencia equivale a acometimiento, imposición material, uso de la fuerza física u otra semejante que vale para vencer la voluntad de la víctima y que, por tanto, haga inútil la negativa a realizar el acto sexual. El concepto intimidación se basa en la "vis compulsiva", en virtud de la cual el sujeto pasivo cede a la actividad sexual para evitar un mal mayor sobre su persona o bienes o sobre los de un tercero con el que tenga una relación íntima o estrecha que le provoque ceder ante ese comportamiento (hijos, ascendientes, cónyuge, entre otros). No es necesario que el mal con el que se amenace sea grave (STS 953/2016, de 15 de diciembre), pero sí que sea creíble y real, y que sea de tal envergadura que haga por sí mismo que la víctima ceda al acto sexual. La violencia o la intimidación han de ser eficaces para inhibir cualquier atisbo de resistencia que pueda emplear la víctima en el momento en el que el agresor realiza el acto atentatorio contra la libertad sexual. El delito existe tanto si el sujeto activo utiliza esa fuerza o intimidación como si la aprovecha o se beneficia de la empleada por otras personas o ante determinadas situaciones.

    Es de destacar la Sentencia de La ManadaSTS 344/2019, de 4 de julio, que recopila numerosa jurisprudencia sobre la diferencia entre abuso sexual y agresión sexual y sobre la distinción entre intimidación y prevalimiento. Desarrolla también el concepto de "intimidación ambiental" acuñado en varias sentencias del TS, recalcando que, en caso de actuar en grupo, cada uno es autor por el acto carnal por el mismo realizado y cooperador necesario respecto de los demás que con su presencia haya favorecido.

  • Cualquier persona puede ser sujeto activo o pasivo, con independencia del sexo, basta con que sea un ser humano.

Es necesario hacer una especial consideración al concepto "consentimiento" de la víctima o "resistencia" que la misma puede emplear ante el acto del agresor. Basta con que el sujeto pasivo se niegue a realizar el comportamiento sexual solicitado por el agente para que se cometa un delito de agresión o abuso sexual; ahora bien, la negativa del sujeto pasivo debe ser clara y sin matices, aunque a la víctima no se le puede exigir comportamientos heroicos o una resistencia activa y tenaz. Basta, por tanto, con un "no" para entender que la insistencia del sujeto en la actividad sexual, cualquiera que sea su manifestación, acompañada de cierta fuerza o intimidación puede ser un delito de agresión sexual. La resistencia puede ser de naturaleza pasiva o incluso, en algunas ocasiones, de cierta colaboración en la actividad sexual. La víctima puede tener una participación activa en el acto sexual cuando se vea atemorizada por la corpulencia del agresor y piense que además de atentar contra su libertad sexual pueda dañar su integridad física o acabar con su vida. El consentimiento otorgado por la víctima no es vinculante ni permanente, por lo que cuando éste lo estime oportuno puede revocarlo, aunque en estos casos es necesario que se haga partícipe de esa decisión al sujeto que está teniendo o que quiere mantener la relación sexual.

El TS, en su STS 344/2019, de 4 de julio, entiende que "el silencio de la víctima solo se puede interpretar como una negativa"

En muchas ocasiones es difícil valorar, y probar si esa resistencia se ha producido o no (cuestión ésta relacionada con el consentimiento), o incluso si ha habido cierta amenaza o intimidación. Estos delitos se cometen en cierta clandestinidad y en unidad de acto, lo que hace muy difícil probar, con garantía de éxito para destruir la presunción de inocencia, la culpabilidad del sujeto activo. Se trata, por tanto, en la mayoría de ocasiones de versiones contradictorias: la del denunciante y la del denunciado. Cuando la declaración de la víctima es la única prueba de cargo se exige -como ha dicho el Tribunal Supremo- una cuidada y prudente valoración por el tribunal sentenciador, ponderando su credibilidad en relación con todos los factores subjetivos y objetivos que concurran en la causa, precisando que no basta la mera afirmación de confianza con la declaración testimonial cuando aparece como prueba única, sino que ha de ir acompañada de una argumentación, y ésta ha de ser razonable por encontrarse apoyada en determinados datos o circunstancias. Por tanto, en estos casos, es esencial la prueba de otros elementos colaterales o incidentales que hagan inclinarse por una u otra alternativa. En cualquier caso, el hecho de que no existan tales pruebas no puede conducir de manera inexorable a la absolución del acusado, por lo que cabe su condena con el único dato de la declaración del sujeto pasivo, aunque en estos casos es necesario que el tribunal compruebe que se dan las siguientes notas:

  • 1º) Ausencia de incredibilidad subjetiva derivada de las relaciones acusador/acusado que pudieran concluir a la deducción de la existencia de un móvil de resentimiento, enemistad, venganza, enfrentamiento, interés o de cualquier índole que prive a la declaración de la aptitud necesaria para generar certidumbre.
  • 2º) Verosimilitud; es decir, constatación de la concurrencia de corroboraciones periféricas de carácter objetivo, que avalen lo que no es propiamente un testimonio (declaración de conocimiento prestada por una persona ajena al proceso). Es fundamental la constatación objetiva de la existencia del hecho.
  • 3º) Persistencia en la incriminación: esta debe ser prolongada en el tiempo, plural, sin ambigüedades ni contradicciones, pues constituyendo única prueba enfrentada con la negativa del acusado, que proclama su inocencia, prácticamente la única posibilidad de evitar la indefensión de éste es permitirle que cuestione eficazmente dicha declaración, poniendo de relieve aquellas contradicciones que señalen su inveracidad.

Estos tres elementos no han de considerarse como requisitos, de modo que tuvieran que concurrir todos unidos para que el tribunal pudiera dar crédito a la testifical de la víctima como prueba de cargo, sino que son reglas orientativas, o método de trabajo, en los que el tribunal sentenciador debe fijarse, bastando con la concurrencia de una sola de ellas para que el tribunal pueda fundamentar una sentencia condenatoria o absolutoria. Es solamente una llamada de atención para realizar un filtro cuidadoso de las declaraciones de las víctimas, no pudiéndose descartar aquellas que, aún faltando alguno de esos requisitos, tienen solidez, firmeza y veracidad objetiva

En cuanto a la consumación delictiva, la jurisprudencia entiende que el delito se comete, consumándose la acción, cuando se dan consecutivamente los siguientes elementos: empleo de violencia o intimidación; acción de tocamiento, o similar, con un contenido sexual; y el ánimo libidinosos del agresor. Cuando concurren todos y cada uno de ellos, se entiende que existe un delito de agresión sexual. No obstante lo cual, se permite la la tentativa. Para ello, es necesario que se haya dado inicio a la ejecución del delito, empleando violencia o intimidación pero sin llegar a realizar acto o tocamiento sexual alguno y siempre y cuando lo haya realizado con intención de obtener una satisfacción sexual.

La pena prevista es la de prisión de 1 a 5 años.

Agresión cualificada o violación

Se recoge en el artículo 179 del Código Penal. Para que se produzca la violación, se requieren los mismos elementos que los del tipo básico ya analizados y, además, que la agresión sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de estas vías.

Subtipos agravados de las agresiones sexuales

El Artículo 180 del Código Penal recoge 5 subtipos agravados:

1ª) Cuando la violencia o intimidación ejercidas revistan un carácter particularmente degradante o vejatorio.

Los delitos de agresión sexual tienen en sí mismos un componente que implica necesariamente la degradación, humillación y vejación de las víctimas, en cuanto que mediante el empleo de la fuerza o intimidación se vulnera un ámbito de intimidad y libertad de tanta importancia y trascendencia para la persona como es el de su sexualidad. Este carácter vejatorio o degradante del delito ya ha sido considerado por el legislador, reflejándolo en la ley, al señalar las penas que corresponden a sus autores, y puede ser valorado en cada caso por el Tribunal en el momento de individualizar la pena, por lo que esta agravación, no se refiere a los actos sexuales realizados, de por sí humillantes, vejatorios y degradantes, sino a la violencia o intimidación empleada en su ejecución, y solo será apreciable cuando éstas, la violencia o intimidación, superen con claridad los niveles propios del delito, es decir, cuando, como se dice en el mismo artículo, revistan un carácter "particularmente" degradante y vejatorio.

Tal ocurrirá cuando se aprecie, al lado de la conducta descrita en el tipo del artículo 178 y 179, una violencia o intimidación caracterizadas por una brutalidad, salvajismo o animalidad añadidos, o una conducta del autor que pretenda y alcance una humillación, degradación o vejación relevantes no necesarias para la ejecución del tipo objetivo, es decir, algo más de lo que es connatural a casi toda agresión sexual. (STS 530/2001, de 28 de marzo)

2ª) Cuando los hechos se cometan por la actuación conjunta de dos o más personas.

Se requiere que la actuación sea conjunta, con acuerdo previo o simultáneo, aunque no se exige que todos consumen el acto sexual. Basta la colaboración.

3ª) Cuando la víctima sea especialmente vulnerable, por razón de su edad, enfermedad, discapacidad o situación, salvo lo dispuesto en el artículo 183 CP, que regula las agresiones sexuales para menores de 16 años .

La agravación radica en la debilidad y vulnerabilidad de la víctima, por la edad, que abarca tanto a personas mayores de 16 años como a personas de avanzada edad siempre que exista esta situación de vulnerabilidad, enfermedad (debilidad mental) o situación (ejemplo: persona embarazada).

4ª) Cuando, para la ejecución del delito, el responsable se haya prevalido de una relación de superioridad o parentesco, por ser ascendiente, descendiente o hermano, por naturaleza o adopción, o afines, con la víctima.

No cabe apreciar, sin embargo, la circunstancia de prevalimiento por razón de parentesco, al colateral por afinidad que no parece estar incluido en el precepto agravatorio, el cual, únicamente hace referencia a ascendientes, descendientes o hermanos, incluyendo dentro de este grupo tanto a los hermanos por naturaleza o por adopción como a los afines con la víctima, pero no a otros colaterales por afinidad como son los tíos políticos (STS 1769/2001 de 5 de octubre).

5ª) Cuando el autor haga uso de armas u otros medios igualmente peligrosos, susceptibles de producir la muerte o alguna de las lesiones previstas en los artículos 149 y 150 del CP, sin perjuicio de la pena que pudiera corresponder por la muerte o lesiones causadas.

Se exige el uso del arma que se cumple con la función meramente intimidatoria sin que sea preciso el uso efectivo.

Se agrava la responsabilidad penal de los delitos anteriores. Por ello, todas las reflexiones que se han efectuado en los anteriores artículos tiene validez para el presente y además deben darse alguna de las circunstancias contempladas en el precepto.

Son circunstancias agravantes específicas que su mera existencia en el hecho punible suponen un aumento de la pena sin que pueda apreciarse, además, ninguna de las agravantes genéricas del artículo 22 CP que son coincidentes con éstas.

Si concurre alguna de estas agravantes, la pena para el delito de agresión sexual del art. 178 CP será de 5 a 10 años.

Si concurrieren dos o más de las anteriores circunstancias, la pena anterior se impondrá en su mitad superior.

Agresiones sexuales a menores de dieciséis años

El tipo básico se regula en el art. 183.2 CP, modificado por la LO 1/2015, que recoge dos supuestos:

  • La agresión sexual cuando se cumplan los requisitos recogidos en el art. 178 CP, si el sujeto pasivo es menor de 16 años.
  • Se tipifica expresamente la conducta de compeler, con violencia o intimidación, a un menor de dieciséis años a participar en actos de naturaleza sexual con un tercero o a realizarlos sobre sí mismo. Se introduce así el comportamiento previsto en el artículo 3.6 de la Directiva 2011/92/UE.

En estos casos la pena prevista es de 5 a 10 años de prisión.

El art. 183.4 CP establece, en redacción dada por la LO 1/15 de 30 de marzo, los subtipos agravados, para los que se prevé la pena anterior en su mitad superior, cuando:

  • El escaso desarrollo intelectual o físico de la víctima, o el hecho de tener un trastorno mental, la hubiera colocado en una situación de total indefensión y en todo caso, cuando sea menor de cuatro años.
  • Los hechos se cometan por la actuación conjunta de dos o más personas.
  • La violencia o intimidación ejercidas revistan un carácter particularmente degradante o vejatorio.
  • Para la ejecución del delito, el responsable se haya prevalido de una relación de superioridad o parentesco, por ser ascendiente, o hermano, por naturaleza o adopción, o afines, con la víctima.
  • El culpable hubiere puesto en peligro, de forma dolosa o por imprudencia grave, la vida o salud de la víctima.
  • La infracción se haya cometido en el seno de una organización o de un grupo criminal que se dedicare a la realización de tales actividades.

Finalmente el art. 183.5 CP establece la agravación en casos de prevalimiento del carácter de autoridad, agente o funcionario público, en cuyo caso se aplicará también la pena de inhabilitación absoluta de seis a doce años.

Recuerde

• El bien jurídico protegido es la libertad sexual.

• La agresión sexual se diferencia del abuso sexual en que debe mediar violencia o intimidación.

• La agresión sexual se diferencia de la violación en que no hay acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o introducción de miembros corporales u objetos por estas vías.

• Hay tantos delitos como sujetos pasivos agredidos haya.

• El sujeto pasivo debe actuar con la finalidad de obtener una satisfacción sexual.

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