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Flexiseguridad

FLEXIGURIDAD

I. ORIGEN ETIMOLÓGICO DE LOS TÉRMINOS

Flexibilidad: Del latín flexibilitas, -atis.

Seguridad: Del latín securitas, atis.

II. CONCEPTO

A principios del año 2006, en el Consejo informal celebrado en Villach (Austria), los estados miembros debatieron por primera vez el concepto de "flexiguridad".

Ésta, puede definirse, como una estrategia integrada destinada a mejorar al mismo tiempo la flexibilidad del mercado laboral, de la organización del trabajo y de las relaciones laborales, por una parte, y la seguridad del empleo y de los ingresos, por otra.

En efecto, la necesidad de adaptación y de cambio es una realidad aceptada hoy en día por la mayoría de los ciudadanos europeos:

  • a) Un 76 % de ellos reconoce que los empleos vitalicios con un mismo empleador son cosa del pasado.
  • b) Un 76 % admite de buen grado que la flexibilidad es una baza para encontrar un empleo.
  • c) Un 72 % ve en la flexibilidad de los contratos de trabajo la clave para la creación de empleo.
  • d) Un 88 % está de acuerdo en que una formación regular mejora las oportunidades de carrera.

III. LA FLEXIBILIDAD

Más concretamente, la flexibilidad consiste en:

  • - Permitir a todo el mundo adaptarse a las transiciones de la vida (del sistema educativo al ámbito laboral, de un empleo a otro, del desempleo o la inactividad al mercado laboral, del ámbito laboral a la jubilación).
  • - Organizar el trabajo en función de las necesidades en términos de producción y capacidades.
  • - Facilitar la conciliación entre vida profesional y vida privada.

IV. LA SEGURIDAD

Más allá de la garantía de conservar el empleo, la seguridad consiste en:

  • - Dar a cada uno las capacidades que le permitan evolucionar en su vida profesional y encontrar un nuevo empleo.
  • - Prever indemnizaciones de desempleo adaptadas, con el fin de facilitar los períodos de transición.
  • - Aumentar las posibilidades de formación para todos los trabajadores, haciendo especial hincapié en los trabajadores poco cualificados o de edad avanzada.

V. EL PRINCIPIO DE FLEXIGURIDAD

El principio de flexiguridad se articula en torno a cuatro componentes políticos principales que forman un conjunto equilibrado, a saber:

  • - Modalidades contractuales flexibles y dignas de confianza (desde la perspectiva del empleador y del empleado, de las personas integradas y de las personas sin integrar), a través de una nueva normativa en materia laboral, Convenios Colectivos y organización del trabajo.
  • - Estrategias globales de aprendizaje permanente, a fin de garantizar la adaptabilidad y la empleabilidad continúas de los trabajadores, en especial de los más vulnerables.
  • - Políticas activas del mercado del trabajo eficaces que ayuden a los ciudadanos a hacer frente a los rápidos cambios, a reducir los períodos de desempleo y a facilitar la transición a nuevos puestos de trabajo.
  • - Sistemas modernos de Seguridad Social que ofrezcan ayudas económicas adecuadas, fomenten el empleo y faciliten la movilidad del mercado de trabajo.

    En este ámbito se incluyen numerosas disposiciones sobre protección social (prestaciones por desempleo, pensiones y atención sanitaria) que ayuden a los ciudadanos a compaginar el trabajo con sus responsabilidades privadas y familiares como, por ejemplo, el cuidado de los hijos.

VI. UN ENFOQUE INTEGRADO

Desde su reforma en 2006, la Política de Cohesión se centra en la realización de la Estrategia de Lisboa para el período 2007-2013, esto es, hacer de Europa un lugar más atractivo en el que invertir y trabajar; fomentar la innovación, el espíritu empresarial y el crecimiento de la economía del conocimiento; y crear más empleo y de mejor calidad.

Los modelos sociales europeos deben modernizarse. Y estos dos hechos justifican la creación de un entorno en el que la seguridad y la flexibilidad se refuercen mutuamente.

Ahora bien, hasta ahora, los Estados miembros han adoptado medidas que respondían, a menudo, a situaciones específicas, sin aplicar un enfoque que tuviese en cuenta el conjunto de los problemas del mercado.

En general, las políticas existentes persiguen, bien aumentar la flexibilidad de las empresas, bien reforzar la seguridad de los trabajadores. Por tanto, sin un enfoque integrado de la "flexiguridad", ninguna acción emprendida podrá llevarse a cabo si no es en detrimento de otra.

Y por ello, durante los próximos años, la Estrategia Europea para el Empleo se centrará especialmente en la determinación y concreción de las políticas integradas en materia de "flexiguridad".

VII. FINANCIACIÓN

Para el período 2007-2013, la política de cohesión va a financiar diversos componentes de la "flexiguridad", con unos 50.000 millones de euros. El objetivo de los nuevos programas es mejorar la empleabilidad a través de la flexiguridad, ayudar a las empresas a desarrollar estrategias de recursos humanos, introducir formas y organizaciones de trabajo más productivas y facilitar los procesos de transición provocados por las reestructuraciones.

Las políticas activas del mercado de trabajo, de educación y de formación contribuyen a la adquisición de las competencias y cualificaciones necesarias en el mundo del trabajo, y así se prevé que aumenten las ayudas destinadas a la reforma de los sistemas de educación y formación, a los que se va a financiar con 25.300 millones de euros.

VIII. DESARROLLO DE PRINCIPIOS COMUNES DE «FLEXIGURIDAD»

Si bien las políticas y las medidas de "flexiguridad" deben reflejar situaciones nacionales muy distintas, todos los Estados miembros de la Unión Europea afrontan el mismo reto de la modernización y la adaptación a la globalización y al cambio.

Por lo tanto, a fin de facilitar los debates nacionales en el marco de los objetivos comunes de la Estrategia Europea para el Crecimiento y el Empleo, parece conveniente alcanzar un consenso en el seno de la Unión Europea sobre una serie de "principios comunes de la flexiguridad".

Estos principios comunes podrían constituir una referencia útil para lograr unos mercados de trabajo más abiertos y con mayor capacidad de respuesta, y unos lugares de trabajo más productivos. Deberían ayudar a los Estados miembros a establecer y aplicar estrategias de "flexiguridad" que tengan plenamente en cuenta sus respectivos desafíos específicos, así como las oportunidades y circunstancias particulares, con la participación activa de los interlocutores sociales.

Estos principios comunes podrían ser los que se exponen a continuación:

  • - La flexiguridad entraña disposiciones contractuales flexibles y fiables (desde el punto de vista del empleador y el empleado, y de "los que están dentro" y "los que están fuera"), estrategias de aprendizaje permanente globales, políticas activas del mercado laboral eficaces y sistemas de seguridad social modernos.

    Su objetivo es potenciar la aplicación de la Estrategia para el Crecimiento y el Empleo, mejorar cuantitativa y cualitativamente el empleo y reforzar los modelos sociales europeos, mediante el establecimiento de nuevas modalidades de flexibilidad y seguridad encaminadas a aumentar la adaptabilidad, el empleo y la cohesión social.

  • - La flexiguridad se sustenta sobre el equilibrio entre los derechos y las responsabilidades de los empleadores, los trabajadores, los solicitantes de empleo y las autoridades públicas.
  • - La flexiguridad debería adaptarse a las circunstancias, los mercados de trabajo y las relaciones laborales específicos de los Estados miembros.

    La flexiguridad no gira en torno a un único modelo de mercado laboral ni a una única estrategia de actuación.

  • - La flexiguridad debería reducir la brecha abierta entre los que están dentro del mercado laboral y los que están fuera de él.

    Los que ahora están dentro necesitan apoyo para preparar las transiciones de un empleo a otro y estar protegidos mientras éstas duren.

    Los que ahora están fuera -incluidas las personas inactivas, entre las que mujeres, jóvenes y emigrantes están excesivamente representados- necesitan puntos de entrada al empleo que les faciliten el acceso al mismo y puntos de apoyo que les permitan progresar hacia unas modalidades contractuales estables.

  • - Debe promoverse la flexiguridad interna (en una misma empresa), pero también la externa (de una empresa a otra).

    Un grado suficiente de flexibilidad en la contratación y el despido ha de ir acompañado de seguridad en las transiciones de un empleo a otro.

    Debe facilitarse la movilidad ascendente, así como entre el desempleo o la inactividad y el empleo. Unos lugares de trabajo de elevada calidad dirigidos por personal capaz, una buena organización del trabajo y la mejora continua de las capacidades son algunos de los objetivos de la flexiguridad.

    La protección social debe apoyar la movilidad y no inhibirla.

  • - La flexiguridad debe apoyar la igualdad de género potenciando la igualdad entre mujeres y hombres en el acceso a empleos de calidad y ofreciendo posibilidades de conciliar la vida laboral y la familiar, así como dando las mismas oportunidades a los emigrantes, los jóvenes, las personas con discapacidad y los trabajadores de más edad.
  • - La flexiguridad requiere un clima de confianza y diálogo entre las autoridades públicas y los interlocutores sociales, en el que todos estén dispuestos a asumir la responsabilidad del cambio y que produzca políticas equilibradas.
  • - Las políticas de flexiguridad tienen repercusiones presupuestarias y su aplicación debería contribuir también a políticas presupuestarias sólidas y sostenibles desde el punto de vista financiero.

    Deberían perseguir, asimismo, una distribución justa de los costes y los beneficios, en particular entre las empresas, los particulares y los presupuestos públicos, prestando especial atención a la situación específica de las PYME.

    Unas políticas de flexiguridad eficaces pueden contribuir al mismo tiempo a este objetivo global.

IX. LOS ITINERARIOS DE LA FLEXIGURIDAD

La aplicación de los principios comunes de la flexiguridad en los Estados miembros exige el establecimiento de combinaciones y secuencias de políticas y medidas que han de planificarse y negociarse detenidamente. Dado que el contexto socioeconómico, cultural e institucional varía considerablemente entre los Estados miembros, también lo harán las combinaciones y secuencias específicas.

Si bien la flexiguridad no alude a un único modelo de mercado laboral o una única estrategia de actuación, las mejores prácticas observadas en el conjunto de la Unión Europea ofrecen numerosas oportunidades para que los Estados miembros aprendan mutuamente analizando lo que mejor puede funcionar en su propia situación.

A fin de ayudar a los países a superar los desafíos típicos que pueden surgir en el camino a la flexiguridad, cabe determinar una amplia serie de combinaciones y secuencias "tipo" de los componentes estratégicos de la flexiguridad: los denominados itinerarios de la flexiguridad.

Los cuatro itinerarios tipo y los desafíos que con ellos se trata de superar, no reflejan -y, de hecho, no pueden reflejar- la situación concreta de ningún país específico. Sin embargo, cada itinerario o incluso la combinación de algunos de ellos, aborda retos específicos que son pertinentes para varios Estados miembros.

Tomando en consideración su propia situación particular y su contexto institucional, los Estados miembros deben estudiar, en consulta con los interlocutores sociales y otras partes interesadas, sus retos específicos y los itinerarios tipo que pueden ayudarlos a abordar dichos retos, a fin de elaborar su propio itinerario detallado hacia las combinaciones óptimas de flexibilidad y seguridad.

Los itinerarios tipo deberían servir también como un instrumento de aprendizaje mutuo y de referencia en el marco de la Estrategia de Lisboa renovada.

Los cuatro itinerarios tipo son:

  • a) Resolver el problema de la segmentación contractual.
  • b) Desarrollar la flexiguridad en el seno de las empresas y ofrecer seguridad durante los períodos de transición.
  • c) Abordar las diferencias entre la mano de obra en cuanto a capacidades y oportunidades.
  • d) Mejorar las oportunidades de los beneficiarios de prestaciones y de los trabajadores no declarados.

Estas combinaciones son producto de la experiencia y de las políticas aplicadas en la actualidad en alguno de los Estados miembros.

X. REGULACIÓN NORMATIVA

Se contiene en la Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones, de 27 de junio de 2007, "Hacia los principios comunes de la flexiguridad: más y mejor empleo mediante la flexibilidad y la seguridad". HCom (2007), páginas 359 al final.

Asimismo, la flexiseguridad constituye el objetivo del Real Decreto-Ley 3/2012, de 10 de febrero, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral y de la Ley 3/2012, de 6 de julio, que lo reproduce en gran parte.

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