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Indagatoria

INDAGATORIA

I. CONCEPTO

La indagatoria es la declaración que se toma al procesado, una vez dictado el auto de procesamiento y que sólo se produce en el Sumario Ordinario.

Como indica la palabra -con connotaciones de tiempos pretéritos- su objeto es indagar en el procesado la certeza de lo que se recoge en la narración de los hechos fundados en indicios racionales de criminalidad del auto que se le lee, para que a la vez conozca su imputación.

Por ello, hay quien piensa que la denominación de indagatoria tiene mucho que ver con un intento legal de averiguar la verdad de boca del mismo procesado, propiciando su confesión.

Sin embargo, leída la resolución de procesamiento, el imputado puede:

  • - reconocer los hechos que figuran en la misma,
  • - asumir parte de ellos matizando lo que considere desacorde con su realidad,
  • - o simplemente negarlos.

En la práctica, la declaración indagatoria del procesado, que se da justo después de conocer la versión imputatoria del Juez sobre la acción investigada, como se produce en el tiempo con posterioridad a la primera declaración del imputado, suele limitarse a la manifestación del mismo negando las imputaciones judiciales, o remitiéndose a lo ya declarado con anterioridad.

Por lo tanto al esclarecimiento judicial que supone la descripción de los hechos, las imputaciones y los indicios racionales de criminalidad de donde dimanan en la investigación judicial que se reflejan en el auto de procesamiento, le sigue el deseo legal de volver a oír al imputado, por si los avala, propiciando fórmulas confirmatorias, pues de lo contrario, la indagatoria no sirve sino para que cada cual conozca el mantenimiento de sus posturas.

Además, y una vez instaurado en nuestro proceso el principio acusatorio, el conocimiento de las imputaciones judiciales del auto de procesamiento por el imputado ahora procesado, ni siquiera sirve para conocer las imputaciones que acabarán haciéndole en la fase intermedia los reales acusadores, diferentes del Juez.

Por otra parte, y dado que la defensa surge en el Sumario Ordinario, como en cualquier otro proceso, cuando se dirige la investigación contra el considerado sospechoso, realizando actuaciones en ese sentido contra él (detención, declaración, etc.), tampoco la indagatoria marca el inicio de la posibilidad del ejercicio efectivo de la defensa, pues para entonces el ahora procesado ha sido antes imputado y como tal, ha podido participar efectivamente en la práctica de diligencias investigatorias judiciales en su interés, y por ende en su defensa, desde mucho tiempo antes.

Esta es la razón por la que en realidad en la actualidad el valor de esta diligencia es mínimo, y pasa a ser un mero trámite formal que se produce a modo de culminación de la fase de investigación del Sumario, como para darle al procesado la última palabra antes de dictar el Auto de conclusión sumarial, que hará avanzar la causa hacia la fase intermedia.

A diferencia de la declaración prevista en el artículo 486 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal para ser simplemente oído, la indagatoria suele suponer una segunda declaración al investigado, una vez ordenado el resto del conjunto probatorio, es decir, bastante después de los primeros desordenados y desconcertantes momentos de la investigación en que al Juez le falta por conocer la información de muchas diligencias de la instrucción, que generalmente hasta entonces ni ha practicado.

Por ello, la indagatoria suele presentar el carácter de exhaustividad, y amplía extremos que no se conocían en la primera declaración, a los que es conveniente que el procesado entre a responder o matizar para potenciar su defensa sobre algo respecto de lo que, por no haber todavía declarado, conviene conocer su postura.

Este es el aspecto práctico más interesante de la indagatoria, y tiene el mayor interés en casos como cuando por no haber podido ser hallado, se conoce al sospechoso, pero no se le puede interrogar, por no conocerse su paradero.

En estos supuestos el procesamiento suele acordar las medidas cautelares oportunas (prisión y búsqueda y captura) para requisitoriar al procesado no hallado, que cuando lo es, presta su primera y única declaración conociendo todos los extremos imputatorios de la investigación judicial en su indagatoria.

II. FINALIDADES DE LA INDAGATORIA

  • - La indagatoria, en primer término, sirve para que el procesado conozca la concreta imputación fáctica y los indicios criminales de donde procede, mediante la notificación personal por lectura del auto de procesamiento.

    En un sistema acusatorio, en que el Juez no puede actuar el papel de la parte, el conocimiento de las imputaciones por las que el Juez se ha movido no garantiza que en la fase intermedia, cuando se pase la causa a los acusadores para concretar sus acusaciones, éstas coincidan con las judiciales, aunque lo normal es que sí.

  • - Por ello, en segundo lugar, la indagatoria refuerza la capacidad de defensa del procesado, pues en buena lógica ésta deberá ceñirse a las imputaciones exteriorizadas formalizadamente por primera vez en el auto de procesamiento, razón por la cual la clave del mismo es que el Juez describa pormenorizadamente de dónde surgen los indicios racionales de criminalidad, como fuentes probatorias que llevan a esa preliminar convicción que subyace en todo procesamiento.
  • - En tercer lugar, la indagatoria permite al procesado responder a esa imputación judicial en el triple sentido de: aceptarla, negarla o admitirla parcialmente con matices, y por ello tiene el fundamento, en los delitos que se persiguen a través del Sumario Ordinario (los penados con penas superiores a 9 años de prisión), de servir para rectificar declaraciones precedentes o aclarar la razón de lo declarado con anterioridad, o ampliar extremos convenientes a la defensa que simplemente se habían dejado pasar.

III. FORMA EN QUE SE DEBE HACER LA DECLARACIÓN INDAGATORIA

Como declaración de procesado que es, se rige por lo dispuesto en los artículos 385 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

El (artículo 387 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal), respecto a las advertencias del juez a exhortarle a decir verdad ha sido derogado por la L.O. 13/2015, de 5 de octubre, de modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal para el fortalecimiento de las garantías procesales y la regulación de las medidas de investigación tecnológica), pues el segundo párrafo del artículo 24 Constitución española le da el derecho preferente "a no declarar contra sí mismo, a no confesarse culpable y a la presunción de inocencia".

Si la indagatoria fuera a su vez la primera declaración, en ella se consignará el nombre, apellidos paterno y materno, apodo, si lo tuviere, edad, naturaleza, vecindad, estado, profesión, arte, oficio o modo de vivir, si tiene hijos, si fue procesado anteriormente, por qué delito, ante qué Juez o Tribunal, qué pena se le impuso, si la cumplió, si sabe leer y escribir y si conoce el motivo porque se le ha procesado. En caso de que no, se le debe explicar brevemente los hechos en los que se le involucra, ya que de lo contrario, difícilmente puede cumplirse el mandato constitucional previsto en el artículo 24 Constitución española a favor del imputado de poderse defender, que comienza con el conocimiento o la información sobre la imputación que recae sobre él.

Las preguntas que se le hagan se dirigirán a la averiguación de los hechos y a la participación en ellos del procesado y de las demás personas que hubieren contribuido a ejecutarlos o encubrirlos.

Las preguntas serán directas, sin que por ningún concepto puedan hacérsele de un modo capcioso o sugestivo. Igualmente, no se podrá utilizar género alguno de coacción o amenaza (artículo 389 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal).

Las relaciones que hagan los procesados o sus respuestas, serán orales. Sin embargo, el Juez de Instrucción, teniendo siempre en cuenta las circunstancias de aquellos y la naturaleza de la causa, podrá permitirles que redacten a su presencia una contestación escrita sobre puntos difíciles de explicar, o que también consulten a su presencia apuntes o notas (artículo 390 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal).

Se pondrán de manifiesto al procesado todos los objetos que constituyen el cuerpo del delito y los que el Juez considere conveniente, a fin de que los reconozca.

Se le interrogará sobre la procedencia de dichos objetos, su destino y la razón de haberlos encontrado en su poder; y en general, será siempre interrogado sobre cualquiera otra circunstancia que conduzca al esclarecimiento de la verdad.

El Juez podrá sin usar ningún género de coacción, ordenar al procesado que escriba a su presencia algunas palabras o frases, cuando considere esta medida útil para desvanecer las dudas que surjan sobre la legitimidad de un escrito que se le atribuya (artículo 391 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal).

Cuando el procesado rehúse contestar -a lo que tiene derecho por obra del artículo 24 de la Constitución Española-, o se finja loco, sordo o mudo, el Juez instructor le advertirá que se continuará la instrucción del proceso.

Cuando el examen del procesado se prolongue mucho tiempo, o el número de preguntas que se le hayan hecho sea tan considerable que hubiese perdido la serenidad de juicio necesaria para contestar a lo demás que deba preguntársele, se suspenderá el examen, concediendo al procesado el tiempo necesario para descansar y recuperar la calma. Siempre se hará constar en la declaración misma el tiempo que se haya invertido en el interrogatorio (artículo 393 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal)

Si el procesado considera competente otra jurisdicción distinta de aquella que le indaga, no tiene excusa para evitar contestar, a salvo su derecho (artículo 24 de la Constitución Española) a no hacerlo porque no le convenga.

Se le permitirá al procesado manifestar cuanto tenga por conveniente para su exculpación o para la explicación de los hechos, evacuándose con urgencia las citas que hiciere y las demás diligencias que propusiere, si el Juez las estima conducentes para la comprobación de sus manifestaciones.

En ningún caso podrán hacérsele al procesado cargos o reconvenciones, ni se le leerá parte alguna del Sumario que no sean sus anteriores declaraciones, si lo pidiere (artículo 396 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal)

El procesado podrá dictar por sí mismo las declaraciones. Si no lo hiciere, lo hará el Secretario judicial procurando, en cuanto fuere posible, consignar las mismas palabras de que aquel se hubiese valido (artículo 397 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal).

Si el procesado no supiese el idioma español, se le nombrará un intérprete, o si fuese sordomudo, uno de lengua de signos, a través del cual se le harán las preguntas y se recibirán sus contestaciones, que se consignarán en castellano en la declaración (Artículo 398 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal)

El intérprete, antes de comenzar a desempeñar su cargo, prestará juramento de conducirse bien y fielmente en el desempeño del mismo.

Cuando el Juez considere conveniente el examen del procesado en el lugar de los hechos acerca de los cuales deba ser examinado o ante las personas o cosas con ellos relacionadas, lo puede acordar, pudiendo enfrentarle a esos objetos o personas, solos o mezclados con otros semejantes, adoptando además todas las medidas que su prudencia le sugiera, para la mayor exactitud de la declaración.

El procesado podrá declarar cuantas veces quiera, y el Juez le recibirá inmediatamente declaración, si tuviere relación con la causa (artículo 400 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal).

Por eso, la jurisprudencia exige conocer previamente los elementos de esa solicitud de segunda o ulterior declaración, para poder posicionarse sobre la pertinencia. En caso contrario, el Juez puede denegar la pretensión, como cualquier otra, por improcedente y lo hará siempre que tal declaración no añada nada nuevo a lo ya conocido o no se explique la razón de solicitarla.

Como indica, entre otros, el Auto Sección 6ª Audiencia Provincial Madrid de 27 de mayo de 2008: "no existe un derecho incondicionado y sin límites del procesado a declarar cuantas veces quiera sobre las materias que quiera, y sí, por el contrario, a declarar sobre hechos concretos que tengan relación con la causa y sirvan para esclarecer los hechos investigados, lo que exige de forma necesaria que se anuncie sobre qué extremos concretos se quiere declarar nuevamente y qué nuevos datos necesarios para el esclarecimiento de los hechos, no aportados en la primera declaración del procesado se van a proporcionar en la ulterior, pues sin ese anuncio el juicio de pertenencia de esta segunda declaración deviene inviable".

En la declaración se consignarán íntegramente las preguntas y las contestaciones (artículo 401 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal), aunque no es necesario si por lo consignado se pueden deducir unas y otras.

El procesado podrá leer la declaración, y el Juez le enterará de que le asiste este derecho (artículo 402 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal). Si no usare de él, la leerá el Secretario a su presencia. Como la ley no permite tachaduras, enmiendas ni entrerrenglonaduras (artículo 450 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal), si hay equivocaciones deben salvarse al final de la declaración.

La diligencia se firmará por todos los que hubiesen intervenido en el acto, y se autorizará por el Secretario.

Si el procesado se pusiese en contradicción con sus declaraciones primeras o retractare sus confesiones anteriores, deberá ser interrogado sobre el móvil de sus contradicciones y sobre las causas de su retractación (artículo 405 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal).

La confesión del procesado no dispensará al Juez de Instrucción de practicar todas las diligencias necesarias a fin de adquirir el convencimiento de la verdad de la confesión y de la existencia del delito (artículo 406 Ley de Enjuiciamiento Criminal).

La jurisprudencia -ver por todas la Sentencia del Tribunal Supremo 21 de diciembre de 2007- señala que este artículo debe aplicarse sólo a la prueba de la existencia del delito, pero no a la prueba de la existencia de su autoría por el confesante. Luego, verificada la existencia del delito, por ejemplo por la aparición del cuerpo del delito, la confesión vale como única prueba de cargo de su autoría.

Por ello el Juez de Instrucción debe interrogar al procesado confeso para que explique todas las circunstancias del delito y cuanto pueda contribuir a comprobar su confesión, si fue autor o cómplice, y si conoce alguna de las personas que fueren testigos o tuvieren conocimiento del hecho.

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