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Incompetencia judicial

Incompetencia judicial

Se puede definir la incompetencia judicial como la ausencia de competencia, apreciable de oficio o a instancia de parte, de un determinado órgano judicial para conocer de un concreto asunto ante él planteado, de conformidad con lo previsto en las reglas generales establecidas en las leyes procesales para determinar los criterios de conocimiento de los procesos entre la totalidad de los órganos judiciales del Estado.

Proceso civil

¿Qué se entiende por incompetencia judicial?

La incompetencia judicial es un concepto que debe entenderse como la delimitación negativa de la competencia judicial. Dado que en la organización judicial española existen diferentes Juzgados y Tribunales que ejercen jurisdicción, es preciso fijar los criterios para delimitar los asuntos de los ha de conocer cada uno de ellos en concreto. Para ello hay que acudir a las normas de competencia, existiendo diversas clases de competencia en virtud de los cuales se atribuye el conocimiento de un asunto a un determinado órgano jurisdiccional con exclusión de todos los demás.

En tal sentido el artículo 5.2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil señala que "Las pretensiones a que se refiere el apartado anterior se formularán ante el tribunal que sea competente...". La incompetencia judicial, como criterio negativo de la competencia se dará precisamente cuando un determinado órgano judicial conozca de una causa para la que carece de cualquiera de los tres tipos de competencia, esto es, objetiva, territorial y funcional.

Se puede definir la incompetencia judicial como la ausencia de competencia, apreciable de oficio o a instancia de parte, de un determinado órgano judicial para conocer de un concreto asunto ante él planteado, de conformidad con lo previsto en las reglas generales establecidas en las leyes procesales para determinar los criterios de conocimiento de los procesos entre la totalidad de los órganos judiciales del Estado.

Hay que destacar que la incompetencia, al igual que la propia competencia judicial, no es un concepto general en su aplicación, sino que la misma debe de ponerse en relación con el concreto procedimiento que sea objeto de conocimiento por un determinado órgano judicial, lo que supone un examen individualizado de las exigencias de competencia, en su triple categoría, en todos los procesos que se presentan ante los órganos judiciales españoles.

¿Qué tipos existen?

La determinación de la incompetencia judicial viene determinada en función de los tres criterios de competencia judicial previstos en las leyes procesales y que sirven para delimitar qué órgano judicial, con exclusión de los demás, debe conocer de un determinado proceso:

1. Incompetencia objetiva

Determina que el órgano jurisdiccional ante el que se presentó el proceso (Juzgado de Paz, Juzgado de Primera Instancia e Instrucción, Audiencia Provincial) no puede conocer de dicho asunto teniendo en cuenta la cuantía o materia sobre la que versa el proceso. Para ello hay que atender a las previsiones de los artículos 53 a103 de la Ley Orgánica del Poder Judicial y a las concretas previsiones de las leyes procesales de cada uno de los órdenes jurisdiccionales.

2. Incompetencia territorial

Es el segundo factor determinante de la incompetencia judicial. Una vez delimitado entre los diversos órganos judiciales de un mismo grado la competencia, la atribución del conocimiento de un asunto a uno en concreto se llevará a cabo teniendo en cuenta los fueros territoriales establecidos en las leyes procesales, como por ejemplo los artículos 50 a59 de la Ley de Enjuiciamiento Civil o los artículos 14 y 15 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Dentro de los órganos judiciales competentes territorialmente, la designación de un único tribunal para conocer del proceso entre los varios existentes en la misma localidad se llevará a cabo mediante las correspondientes normas de reparto. Por tanto un juzgado o tribunal será incompetente territorialmente si no tiene atribuida dicha competencia en función de los diferentes fueros territoriales fijados en las leyes procesales.

Destacar la reforma de la LEC en esta materia por Ley 42/2015 en la que se modifican los apartados 2 y 3 del artículo 52 LEC, que quedan redactados del siguiente modo: «2. Cuando las normas del apartado anterior no fueren de aplicación a los litigios en materia de seguros, ventas a plazos de bienes muebles corporales y contratos destinados a su financiación, así como en materia de contratos de prestación de servicios o relativos a bienes muebles cuya celebración hubiera sido precedida de oferta pública, será competente el tribunal del domicilio del asegurado, comprador o prestatario o el del domicilio de quien hubiere aceptado la oferta, respectivamente, o el que corresponda conforme a las normas de los artículos 50 y 51 LEC, a elección del demandante. 3. Cuando las normas de los apartados anteriores no fueren de aplicación a los litigios derivados del ejercicio de acciones individuales de consumidores o usuarios será competente, a elección del consumidor o usuario, el tribunal de su domicilio o el tribunal correspondiente conforme a los artículos 50 y 51.»

3. Incompetencia funcional

Es el último criterio que delimita la competencia de un órgano judicial. En virtud del mismo se concreta el órgano judicial que va a conocer de los incidentes, recursos y de la ejecución de la sentencia. De nuevo son las normas procesales las que determinan dicha competencia, como por ejemplo los artículos 61 y 62 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. El órgano judicial será incompetente si no tiene atribuida legalmente la competencia para conocer del recurso, incidente o ejecución de la sentencia.

¿Qué formas de apreciación se distinguen?

Son dos las formas en las que es posible apreciar la incompetencia de un órgano judicial, de oficio o a instancia de parte.

1. De oficio

De oficio: el órgano judicial, inicialmente a través del control del Secretario Judicial y posterior del juez en los casos en los que proceda la inadmisión de la demanda por incompetencia del tribunal (artículo 404 LEC), está obligado a examinar por sí mismo su propia competencia una vez que le sea presentado el escrito rector del proceso al objeto de evitar el conocimiento de un asunto que competencialmente no le corresponde. Dicho examen, dentro del orden jurisdiccional civil, es ineludible en relación a la competencia objetiva y funcional, tal como se impone en el artículo 48.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil ("La falta de competencia objetiva se apreciará de oficio, tan pronto como se advierta, por el tribunal que esté conociendo del asunto") y en el artículo 62.1 de la LEC("No serán admitidos a trámite los recursos dirigidos a un tribunal que carezca de competencia funcional para conocer de los mismos").

En relación a la competencia territorial, la Ley de Enjuiciamiento Civil incorpora la posibilidad de sumisión expresa o tácita, lo que supone alteraciones convencionales de las partes de la competencia territorial legalmente prevista, por lo que no siempre será necesario dicho control, el cual únicamente será obligatorio en los casos en los que las normas de competencia territorial tengan carácter imperativo, de acuerdo con lo previsto en el artículo 58 LEC("Cuando la competencia territorial venga fijada por reglas imperativas, el Secretario Judicial examinará de oficio su competencia territorial inmediatamente después de presentada la demanda. No obstante el control inicial del Secretario Judicial, la resolución final sobre la falta de competencia territorial corresponderá al juez, tal como se señala en la nueva redacción del artículo 58...").

La declaración de incompetencia de un órgano judicial se llevará a cabo por medio de un auto que dictará el tribunal al que debe de haber dado cuenta el Secretario judicial en el control por el mismo previo a la admisión a la demanda y después de haber acordado dicho Secretario una previa audiencia de las partes y del Ministerio Fiscal, en los supuestos de competencia objetiva y territorial, todo ello de acuerdo con el nuevo papel de control que la Ley 13/2009, de 3 de noviembre, de reforma de la legislación procesal para la implantación de la nueva Oficina judicial atribuye al secretario judicial (artículos 48.3 y 58 de la Ley de Enjuiciamiento Civil); en los casos de falta de competencia funcional, se dictará auto directamente no admitiendo el recurso interpuesto ante un órgano sin competencia funcional, o bien, si ha sido admitido el recurso, se declarará por auto previa audiencia únicamente a las partes personadas en las actuaciones (artículo 62.1 LEC).

En el orden jurisdiccional penal, el examen de la competencia en todas sus manifestaciones se llevará a cabo siempre de oficio por el juzgado o tribunal que conozca de la causa, al ser todas las normas competenciales de carácter imperativo e indisponible para las partes.

2. A instancia de parte

Junto con la posible apreciación de oficio de la falta de competencia del órgano judicial, las leyes procesales permiten igualmente a las partes denunciar la incompetencia del tribunal a través del planteamiento de las correspondientes cuestiones de competencia. La Ley de Enjuiciamiento Civil, con su extensión al resto de los órdenes jurisdiccionales, ha reducido dicha posibilidad al planteamiento de la declinatoria, suprimiendo la tradicional inhibitoria que únicamente subsiste en el orden jurisdiccional penal.

¿Qué efectos produce?

A pesar de los mecanismos señalados anteriormente, resulta evidente que es posible que un determinado asunto sea conocido por un órgano judicial que es incompetente de acuerdo con las leyes procesales. No obstante hay que partir de un hecho indiscutible como es que las normas de competencia tienen carácter de orden público y por ello no es posible que ni las partes ni los propios órganos judiciales puedan modificar las mismas (con la excepción de la competencia territorial no imperativa en los procesos civiles).

Por ello el efecto lógico derivado de este indebido conocimiento es la nulidad de pleno derecho de las actuaciones practicadas con falta de competencia en cualquiera de sus modalidades. En tal sentido lo proclaman el artículo 238.1 de la Ley Orgánica del Poder Judicial y el artículo 225.1º de la Ley de Enjuiciamiento Civil, al señalar, con idéntica redacción que "Los actos procesales serán nulos de pleno derecho en los casos siguientes: 1º. Cuando se producen por o ante tribunal con falta de jurisdicción o de competencia objetiva o funcional".

Del examen de estos artículos se desprende la nulidad de todo lo actuado, si bien queda la duda de qué ocurre en aquellos casos en los que la falta de competencia es territorial y no objetiva o funcional.

Sin embargo en la incompetencia territorial, el tribunal que está conociendo indebidamente del asunto tiene competencia objetiva y funcional, por lo que la exclusión de conocimiento viene determinada por un elemento de menor intensidad como es el fuero territorial. Por tanto en este caso, limitado en el orden jurisdiccional civil únicamente a los fueros territoriales imperativos del artículo 51 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, no es posible acudir a una norma general, sino que el efecto vendrá determinado en función de los efectos que el proceso ha tenido para las partes.

En estos supuestos, sin duda estaríamos en presencia de una infracción de normas esenciales del procedimiento y por ello la nulidad se podría amparar en el artículo 238.3 de la Ley Orgánica del Poder Judicial o en el artículo 225.3º de la Ley de Enjuiciamiento Civil, en cuyo caso sólo podría declararse si tal falta de competencia territorial hubiese generado una efectiva indefensión, de ahí la necesidad del análisis casuístico en estos casos y la imposibilidad de declarar un efecto general a diferencia de los supuestos de incompetencia objetiva o funcional.

En los casos en los que la incompetencia se declara de oficio, el efecto común es el cese del conocimiento del asunto por el órgano judicial incompetente, si bien la Ley de Enjuiciamiento Civil determina un régimen diverso, pues si se declara la incompetencia objetiva el auto acordará el archivo de las actuaciones previa indicación a las partes de qué órgano judicial o jurisdicción es competente (artículo 48.4 LEC); si se declara la falta de competencia territorial, en el mismo auto se acordará remisión de las actuaciones al tribunal territorialmente competente (artículo 58 LEC) y en el caso de incompetencia funcional, se amplía el plazo para interponer o anunciar el recurso ante el órgano con competencia judicial (artículo 62.2 LEC).

Recuerde que...

  • La incompetencia objetiva determina que el órgano jurisdiccional ante el que se presentó el proceso no puede conocer de dicho asunto teniendo en cuenta la cuantía o materia sobre la que versa el proceso.
  • Un juzgado o tribunal será incompetente territorialmente si no tiene atribuida dicha competencia en función de los diferentes fueros territoriales fijados en las leyes procesales.
  • La competencia funcional delimita la competencia de un órgano judicial. En virtud del mismo se concreta el órgano judicial que va a conocer de los incidentes, recursos y de la ejecución de la sentencia.
  • Son dos las formas en las que es posible apreciar la incompetencia de un órgano judicial, de oficio o a instancia de parte.
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