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Delitos contra la libertad e indemnidad sexuales

La protección del derecho a la libertad encuentra en su manifestación de la autodeterminación en materia sexual, un ámbito importante del derecho de toda persona a decidir sobre sus relaciones al respecto, de suficiente entidad para caer bajo la órbita de la tutela penal.

Parte especial

Introducción

Tradicionalmente estos delitos se encuadraban en el marco de los "delitos contra la honestidad", concepto muy vinculado a concepciones morales y, en consecuencia, a las costumbres sociales de la época. La liberalización de costumbres y la creciente autonomía del derecho Penal respecto de la Moral, llevó primero a despenalizar comportamientos como el adulterio y el amancebamiento, y, finalmente, a sustituir la rúbrica"delitos contra la honestidad" por "delitos contra la libertad sexual", desde la Ley Orgánica 3/89, de 21 de junio.

Desde entonces los ejes de la sanción penal de estas conductas son:

  • La tutela de la libertad sexual en general, por lo que se castigan los comportamientos coactivos y violentos para soportar o mantener relaciones sexuales.
  • Una especial protección de los menores en este campo.

Por eso, en la actualidad estos delitos se conciben como ataques a la libertad que toda persona posee, en materia sexual.

No obstante, el componente moral o ético no ha desaparecido totalmente, en particular en cuanto se refiere a la protección de los menores, como se pone de manifiesto en las expresiones "actos de exhibición obscena" del artículo 185.1, "material pornográfico", artículo 186 o "corrupción", en el artículo 189.

Las diversas reformas legislativas -operadas por Leyes Orgánicas, 11/1999, 11/200315/2003 y 5/2010- ha supuesto las siguientes novedades:

  • Revisión de las penas, al alza.
  • Reintroducción de los delitos de corrupción de menores e incapaces.
  • Más precisión y agravación de los delitos relacionados con la pornografía.
  • Ensanchamiento punitivo del acoso sexual, castigándose también, aquellas conductas en las que no exista relación de jerarquía o prevalimiento de superioridad,
  • Introducción de una nueva pena para este tipo de conductas, junto a la de prisión, como es la de prohibición de acercamiento a la víctima, su familia o entorno.
  • Novedades procesales, como la persecución por España de un delito de corrupción de menores o incapaces, aunque se haya cometido en el extranjero; y cómputo del plazo de prescripción de estos delitos a partir de que el menor cumpla la mayoría de edad o desde su fallecimiento si no llegara a alcanzarla.
  • Punición del "child grooming" o acercamiento a menores a través de las tecnologías de la información y comunicación con intención de atentar contra su libertad sexual.

La última reforma operada por LO 1/15 de 30 de marzo modifica fundamentalmente:

  • Eleva la edad del consentimiento sexual de los 13 a los 16 años.
  • Aumenta la penalidad.
  • Tipifica expresamente la conducta de hacer presenciar a un menor de dieciséis años actos o abusos sexuales sobre otras personas.
  • Castiga nuevos actos relativos a la pornografía infantil.
  • Aumenta la protección frente a los abusos a través de internet en el art. 183 ter que se añade.

Fundamento

La existencia de estos delitos se justifica tanto por proteger la libertad como ayudar a madurar para poder autodeterminarse, en la esfera sexual, tan vinculada a la intimidad y al desarrollo de la personalidad.

La gravedad de las penas que pueden imponerse, está ligada a las consecuencias comprobadas que estos delitos producen.

Y es que no es sólo que lleven aparejado un "estrés postraumático", es que muchas veces sus efectos o secuelas, se prolongan de por vida, arruinando el equilibrio psíquico de la persona, que se vuelve desconfiada, miedosa, llegando a cambiar sus hábitos de vida y desarrollando una hostilidad contra el otro sexo normalmente, muy dañina. A ello suele unirse la necesidad de acudir al médico, recibir tratamientos y fármacos, convirtiendo en una pesadilla revivida, lo que fue un episodio concreto, sucedido, muchas veces, hace largo tiempo.

Bien jurídico protegido

En la actualidad, con estos delitos, se protege el bien jurídico de la libertad, en su vertiente de autodeterminación sexual. Es decir, la capacidad de toda persona adulta de decidir realizar o no determinadas conductas o mantener o negarse a mantener, relaciones sexuales concretas con otros.

Supone, en definitiva, proteger, indirectamente los derechos inherentes a la dignidad de la persona y el derecho al libre desarrollo de la personalidad en materia sexual. Afirmación que ha llevado a la jurisprudencia (así la Sentencia del Tribunal Supremo de 1 de julio de 2002), a considerar delictivo obligar a mantener relaciones al cónyuge o persona ligada por similar vínculo de afectividad, en cuanto ello supone coartar, limitar o anular la libre decisión de una persona en relación a su actividad sexual.

Junto a ello, se protegen, en determinados delitos, otros bienes jurídicos como el bienestar psíquico del menor, su adecuado desarrollo e integración social y la protección de los incapaces de las agresiones en un campo en el que su minusvalía les hace especialmente vulnerables.

El Código Penal, sin embargo, añade a la libertad sexual, la expresión "indemnidad sexual", con la que se quiere hacer referencia al derecho que corresponde a toda persona a no sufrir daño -físico o moral- como consecuencia de estas actividades. De ahí que se indemnicen los "daños morales" que se producen con estas conductas e incluso, si hay lesiones individualizadas, o por supuesto, si se produce la muerte, se castigue de modo separado esos otros delitos (lesiones, homicidio...).

Naturaleza

Estos delitos tienen un componente de violencia, ya sea física o moral -intimidación- porque las mismas conductas, realizadas de modo voluntario, no sin punibles, antes al contrario, representan una manifestación de la libertad y desarrollo de la personalidad de los humanos.

Por otro lado, algunas de la conductas exigen una valoración, así sobre el concepto "pornografía" o "corrupción", debiendo establecerse, en términos generales, que no es tanto el cuerpo desnudo, incluso de un niño, lo decisivo sino las connotaciones del mismo: hacerle actuar de esa guisa, filmarle para difundir su imagen etc. Esto es, una utilización como objeto, de esferas de la intimidad que la sociedad no admite sean objeto de libre exhibición o comercio, siempre en relación a menores. Se trata de delitos dolosos ya que no es concebible que se pueda agredir sexualmente, hacer tocamientos o realizar actos obscenos ante un menor. Esta idea aparece reforzada porque el objetivo de estas conductas es satisfacer el deseo sexual del autor, que la jurisprudencia llama "ánimo lúbrico", lo cual implica una voluntad evidente.

Es interesante señalar que se puede responder como autor, no sólo cuando se realiza directa y materialmente el hecho, sino cuando se ayuda de un modo decisivo para su realización (sujetar a la víctima para que otro la penetre sexualmente) o cuando pudiendo impedirlo no se hace (la madre que conoce y no denuncia la agresión repetida de su hija, por su compañero sentimental).

A veces se producen otros delitos junto al delito sexual, como una lesión, un robo, una detención ilegal, lo cual supone penar ambos delitos de acuerdo a las reglas previstas en el Código Penal.

Por otro lado, el Código Penal incluye unas disposiciones especiales respecto a estos delitos, con el siguiente contenido:

  • Para perseguir las agresiones, acosos o abusos sexuales se precisa denuncia del agraviado por el delito, su representante legal o el Ministerio Fiscal, quien actuará, en todo caso, cuando la víctima sea menor de edad, incapaz o persona desvalida.
  • El perdón del ofendido, no determina, en absoluto, el archivo de la causa.
  • Se agrava la responsabilidad penal -pena en la mitad superior- si los autores de estos delitos fueran ascendientes, tutores, curadores, guardadores, maestros o la persona encargada de hecho de derecho del menor o incapaz, pudiendo imponérseles, además, la pena de inhabilitación para el ejercicio de los derechos de patria potestad, tutela, curatela, guarda, empleo o cargo público, profesión u oficio por tiempo de seis meses a seis años.
  • En las sentencias condenatorias que se dicten, se realizarán los pronunciamientos que correspondan en orden a la filiación y fijación de alimentos.
  • En los delitos de exhibicionismo, provocación sexual, prostitución, y corrupción de menores, que concluyan con condena, si se hubiere utilizado para ello establecimientos o locales, podrá decretarse en sentencia o como medida cautelar, la clausura temporal de los mismos hasta cinco años y si fuere clausura definitiva, únicamente en sentencia.

Regulación

La delincuencia sexual se encuentra regulada en los artículos 178 a194 del Código Penal 1995, en el Título VIII del Libro II, que se titula "Delitos contra la libertad e indemnidad sexuales", y consta de siete capítulos: el primero, de las "agresiones sexuales", artículos 178 a180 CP,; el segundo, , de los "abusos sexuales", artículos 181 y 182 CP; el segundo bis, de los abusos y agresiones sexuales a menores de dieciséis años, , artículos 183 a183 quater CP; el tercero, del "acoso sexual", artículo 184 CP; el cuarto "exhibicionismo y provocación sexual", artículos 185 y 186 CP; el quinto, delitos relativos a "la prostitución y a la corrupción de menores", artículos 187 a190 CP, y el sexto, que contiene unas disposiciones comunes a los capítulos anteriores, va del artículo 191 al 194 CP, inclusive.

Recuerde

• El bien jurídico protegido fundamental es la libertad, en su vertiente de autodeterminación sexual.

• Se regulan en el Título VIII del Libro II (arts. 178 a194 CP)

• Comprende las siguientes figuras delictivas: agresiones sexuales, abusos sexuales, abusos y agresiones a menores de 16 años, acoso sexual, exhibicionismo y provocación sexual, prostitución y corrupción de menores.

• Responde como autor, el que realiza directa y materialmente el hecho, el que ayuda de un modo decisivo y el que pudiendo impedirlo no lo hace.

• Cuando se cometen otros delitos junto con ellos se penan todos.

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