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Contrato en prácticas

Contrato en prácticas

El contrato en prácticas tenía por objeto la obtención por el trabajador de la práctica profesional adecuada al nivel de estudios cursados. No se trataba únicamente de adquirir experiencia en un trabajo determinado, sino también de que esa experiencia actuara sobre los estudios cursados.

NOTA: El Real Decreto-ley 32/2021, de 28 de diciembre, estipuló el 30 de marzo de 2022 como fecha de finalización de esta modalidad contractual. La disposición transitoria primera de esta norma señaló que los contratos en prácticas vigentes a la entrada en vigor de la reforma resultarían aplicables hasta su duración máxima. La modalidad de contrato formativo actual más semejante a este esquema es el contrato formativo para la obtención de la práctica profesional.

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¿Qué era el contrato en prácticas y qué características tenía?

El contrato en prácticas se regulaba principalmente en la versión anterior del artículo 11.1 ET, en el RD 488/1998, de 27 de marzo y en la Ley 3/2012, de 6 de julio, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral.

Tenía por objeto la obtención por el trabajador de la práctica profesional adecuada al nivel de estudios cursados. No se trataba únicamente de adquirir experiencia en un trabajo determinado, sino también de que esa experiencia actuara sobre los estudios cursados.

La finalidad era que el trabajador adquiriera una práctica profesional que mejorara su nivel formativo y su posición en el mercado laboral.

Tenía que formalizarse por escrito y hacerse constar expresamente la titulación del trabajador, la duración del contrato y el puesto a desempeñar.

Debía comunicarse al Servicio Público de Empleo Estatal en el plazo de los 10 días siguientes a su concertación, así como sus prórrogas.

La duración del contrato no podía ser inferior a 6 meses ni superior a 2 años: dentro de estos límites los Convenios Colectivos podrían determinar la duración del contrato. Si el contrato en prácticas se hubiera concertado por tiempo inferior a dos años, se podrían acordar hasta dos prórrogas, con una duración mínima de seis meses.

El periodo de prueba no podía ser superior a 1 mes para trabajadores que estuvieran en posesión de título de grado medio o certificado de profesionalidad de nivel 1 o 2, ni a 2 meses para los trabajadores que estuvieran en posesión de título de grado superior o de certificado de profesionalidad de nivel 3, salvo convenio colectivo.

La retribución del trabajador era la fijada en convenio colectivo para los trabajadores en prácticas, sin que, en su defecto, pudiera ser inferior al 60% o al 75% durante el primero o el segundo años de vigencia del contrato, respectivamente, del salario fijado en convenio para un trabajador que desempeñara el mismo o equivalente puesto de trabajo.

En ningún caso el salario podía ser inferior al salario mínimo interprofesional.

A la terminación del contrato, el empresario debía expedir al trabajador un certificado en el que constara la duración de las prácticas, el puesto o puestos de trabajo ocupados y las principales tareas realizadas en cada uno de ellos.

Ningún trabajador podía estar contratado en prácticas en la misma o distinta empresa por tiempo superior a dos años en virtud de la misma titulación.

Si al término del contrato el trabajador continuaba en la empresa, no podía concertarse un nuevo periodo de prueba, computándose la duración de las prácticas a efectos de antigüedad en la empresa.

¿Qué requisitos debían cumplir los trabajadores?

Este contrato podía celebrarse con las personas que estuviesen en posesión de título universitario o de formación profesional de grado medio o superior o de títulos oficialmente reconocidos como equivalentes, de acuerdo con las leyes reguladoras del sistema educativo vigente, o de certificado de profesionalidad.

Tenía que suscribirse dentro de los 5 años siguientes a la obtención de la titulación que lo ampara. Si se firmaba superado dicho plazo, el contrato en prácticas se convertía en un contrato de duración indefinida en todo caso, aunque no existiera fraude de ley. En el caso de que el contrato se concertara con una persona discapacitada, el plazo se ampliaba a 7 años.

¿Cuándo se extinguía este contrato?

El contrato podía extinguirse por la llegada del término convenido previa denuncia de alguna de las partes (art. 49.1 c ET). En este caso no había indemnización legalmente reconocida.

Con respecto a la denuncia, si el contrato hubiera tenido una duración superior al año, era preciso avisar con 15 días de antelación. La omisión de la denuncia daba lugar al abono de los salarios equivalentes a los días omitidos.

Agotada la duración máxima del contrato sin denuncia expresa, si el trabajador continuaba prestando servicios, el contrato se presumía tácitamente prorrogado como ordinario por tiempo indefinido.

La extinción del contrato por voluntad del empresario, en razón del cumplimiento del término pactado, constituía un despido cuando la relación laboral fuera considerada de carácter indefinido.

Además de esta causa de extinción, este contrato podía extinguirse por cualquiera de las causas de extinción previstas en el art. 49 ET, según su redacción anterior.

¿Se podía acordar un pacto de permanencia en la empresa?

Sí, todavía hoy es posible acordar en el contrato un pacto de permanencia del trabajador en la empresa (art. 21.4 ET).

Para que este pacto de permanencia sea válido, tiene que estar fundado en causa suficiente y reunir requisitos de proporcionalidad y equilibrio de intereses que justifiquen la renuncia del trabajador a su derecho a dimitir.

La duración de este pacto tiene que ser proporcionada con la duración del contrato.

¿Qué supuestos especiales había?

La contratación laboral del personal investigador a través del contrato en prácticas

Para contratar al personal investigador, había varias opciones:

La contratación laboral en prácticas de los abogados que prestaran servicios en despachos, individuales o colectivos:

El RD 1331/2006, de 17 de noviembre que regula la relación laboral especial entre el titular de un despacho de abogados, individual o colectivo, y un abogado que presta servicios retribuidos al mismo, por cuenta ajena y dentro del ámbito de organización y dirección del titular del despacho, prevé la posibilidad de que se suscriba un contrato de trabajo en prácticas, que se regirá por lo establecido en este RD y en el art. 11.1 ET.

Se estableció un plazo de 4 años para contratar desde que se obtuviera la titulación.

Al trabajador se le debe asignar un tutor con más de 5 años de antigüedad en el ejercicio de la profesión y podrá adaptar su horario de trabajo para acudir a actividades formativas externas.

Cuando finalice la duración máxima del contrato si el trabajador sigue prestando servicios, el contrato se transformara en indefinido.

No siempre se podrá celebrar este contrato, además la posibilidad de suscribirlo se condiciona a que la actividad laboral en el despacho permita adquirir el aprendizaje práctico de la profesión de abogado.

Recuerde que…

  • Tenía por objeto la obtención por el trabajador de la práctica profesional adecuada al nivel de estudios cursados.
  • La duración del contrato no podía ser inferior a 6 meses ni superior a 2 años.
  • El periodo de prueba no podía ser superior a 1 mes para trabajadores con título de grado medio, ni a 2 meses para trabajadores con título de grado superior.
  • Tenía que suscribirse dentro de los 5 años siguientes a la obtención de la titulación que lo ampara.
  • El contrato podía extinguirse por la llegada del término convenido previa denuncia de alguna de las partes.
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