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Dolo en Derecho Penal

Dolo en Derecho Penal

Penal

¿Qué es el dolo?

Debemos comenzar señalando que no existe una definición legal de dolo. A lo más que alcanza el Código Penal es a señalar en el artículo 5 CP que "No hay pena sin dolo o imprudencia" y en el artículo 10 CP dispone "Son delitos las acciones y omisiones dolosas o imprudentes penadas por la ley".

Baste decir aquí que, salvo los tipos imprudentes penalizados de forma expresa, tal y como lo exige el artículo 12 del Código Penal, el resto de los tipos descritos en el Código Penal son dolosos.

Acudiendo al diccionario de la RAE, podemos observar en la palabra "Dolo" tres entradas: siendo la 1ª, (m.) Engaño, fraude, simulación; la 2ª (m.) Der. Voluntad deliberada de cometer un delito a sabiendas de su ilicitud y la 3ª (m.) Der. En los actos jurídicos, voluntad maliciosa de engañar a alguien o de incumplir una obligación contraída.

De las tres acepciones anteriores, la segunda hace referencia al Derecho Penal y contiene los dos elementos que doctrina y jurisprudencia vienen apreciando en el mismo: el conocimiento y la voluntad.

Muy interesante es la visión que nuestro Tribunal Supremo tiene del "dolo" y en este sentido, la STS 210/2007, de 15 de marzo de 2007, señala que: "Como se argumenta en la Sentencia del Tribunal Supremo de 16 de junio de 2004 el dolo, según la definición más clásica, significa conocer y querer los elementos objetivos del tipo penal. En realidad, la voluntad de conseguir el resultado no es más que una manifestación de la modalidad ms frecuente del dolo en el que el autor persigue la realización de un resultado, pero no impide que puedan ser tenidas por igualmente dolosas aquellas conductas en las que el autor quiere realizar la acción típica que lleva a la producción del resultado, o que realiza la acción típica, representándose la posibilidad de la producción del resultado. Lo relevante para afirmar la existencia del dolo penal es, en esta construcción clásica del dolo, la constancia de una voluntad dirigida a la realización de la acción típica, empleando medios capaces para su realización. Esa voluntad se concreta en la acreditación de la existencia de una decisión dirigida al conocimiento de la potencialidad de los medios para la producción del resultado y en la decisión de utilizarlos. Si, además, resulta acreditada la intención de conseguir el resultado, nos encontraremos ante la modalidad dolosa intencional en la que el autor persigue el resultado previsto en el tipo, en los delitos de resultado.

Pero ello no excluye un concepto normativo del dolo basado en el conocimiento de que la conducta que se realiza pone en concreto peligro el bien jurídico protegido, de manera que en esta segunda modalidad el dolo radica en el conocimiento del peligro concreto que la conducta desarrollada supone para el bien jurídico, en este caso, la vida, pues, en efecto, "para poder imputar un tipo de homicidio a título doloso basta con que una persona tenga información de que va a realizar lo suficiente para poder explicar un resultado de muerte y, por ende, que prevea el resultado como una consecuencia de ese riesgo. Es decir, que abarque intelectualmente el riesgo que permite identificar normativamente el posterior resultado. En el conocimiento del riesgo se encuentra implícito el conocimiento del resultado y desde luego la decisión del autor está vinculada a dicho resultado".

¿Cuáles son los elementos del dolo?

La doctrina y la jurisprudencia vienen conviniendo que el dolo se integra por dos elementos: el intelectivo (conocimiento) y el volitivo (voluntad) :

  • 1. Elemento intelectivo, que comprende la representación o conocimiento del hecho delictivo. Ello supone:
    • a) El conocimiento de los elementos objetivos del hecho delictivo. Si el autor ha obrado desconociendo estos elementos del tipo objetivo, ya bien sea sobre los hechos constitutivos de la infracción o sobre las circunstancias agravantes, es decir, sobre la concurrencia de circunstancias y elementos que permiten conocer la existencia de un peligro concreto de realización del tipo, estaríamos ante un error de tipo del art. 14.1 y 2 CP.
    • b) El conocimiento de la significación antijurídica de la acción, es decir, que el sujeto se percate que está realizando algo que está prohibido. Si el autor obra desconociendo que su conducta es prohibida, es decir, creyendo que su conducta es lícita ya bien sea porque cree que el hecho no está prohibido o porque supone estar autorizado para obrar como lo ha hecho, estamos ante un error de prohibición del art. 14.3 CP.
    • c) Conocimiento del resultado de la acción, sin que sea exigible la contemplación de todas y cada una de las consecuencias producidas por dicha acción.
  • 2. Elemento volitivo, esto es, la voluntad de ejecutar la acción.

¿Qué clases de dolo hay?

Dependiendo de la intensidad de los elementos señalados anteriormente se distinguen doctrinal y jurisprudencialmente varias clases de dolo y aunque desde el punto de vista de los efectos tal distinción carece de relevancia en cuanto a la exigencia de constitución de infracción penal (pues si es dolo puede constituir la infracción penal y si no lo es (y salvo que constituya imprudencia), no es infracción penal, ex artículos 5, 10, etc. del Código Penal), sin embargo sí puede tener relevancia tal distinción a los efectos de determinación de la pena (en cuanto esta se fija en atención a la mayor o menor gravedad del hecho).

Así, se encuentra en primer término el dolo llamado "directo de primer grado" (también llamado dolo de propósito o por Jescheck "dolo intencional") en el que predomina la voluntad de ejecución del hecho sobre la representación que del resultado se efectúe el autor.

En segundo lugar se encuentra el dolo denominado "directo de segundo grado" (o indeterminado o de consecuencia necesarias, o por Jiménez De Asúa "dolo mediato") en que, por el contrario, predomina el conocimiento sobre la voluntad, así el autor se representa como seguro la producción de un resultado que no pretende pero que se le constituye como necesario para el que pretende (por ejemplo el que coloca una bomba en un vehículo oficial para matar a la Autoridad aunque ello conlleve la muerte del conductor).

Finalmente, se distingue una tercera categoría o clase de dolo que suscita mayores problemas doctrinales (y prácticos) y que es el llamado dolo indirecto o dolo eventual, en el que el autor alcanza a comprender que su acción "puede producir" un resultado lesivo, que no pretende, pero aun así realiza la acción.

¿Cuál es la diferencia entre el dolo eventual y la imprudencia?

El dolo eventual y la imprudencia, concretamente la llamada "culpa consciente", parten de la misma premisa (posibilidad de producción del resultado lesivo y no pretensión estricta del mismo), discutiendo la doctrina qué elemento adicional ha de exigirse para distinguir uno u otro, surgiendo diferentes teorías como:

  • 1. La del consentimiento (mayoritaria en España) que pone el acento en el elemento volitivo y entiende que, aunque el sujeto no esté seguro de que se produzca el resultado lesivo ni lo quiera, pero planteándose su producción, realiza la acción.
  • 2. Las de la representación (teoría de la posibilidad y teoría de la probabilidad), que inciden en el elemento intelectivo, esto es, el conocimiento o la representación, de la probabilidad (una teoría) o de la posibilidad (otra teoría), de producción del resultado lesivo. Existe dolo eventual cuando el autor representa el resultado como concretamente posible mientras que la culpa consciente el autor no ha tenido tal representación, porque ha estimado el resultado sólo como abstractamente posible o porque careció completamente de la representación de su producción. En la culpa consciente, el autor obra teniendo conocimiento del peligro de su acción, pero, erróneamente, no lo consideró con un peligro concreto.
  • 3. Teoría del sentimiento o de la indiferencia, según la cual la distinción entre el dolo eventual y la culpa consciente radica en el elemento subjetivo en el sujeto de actitud de rechazo (culpa consciente) o no (dolo eventual) del posible resultado;
  • 4. Teorías eclécticas, que tratan de combinar las del consentimiento con las de la representación;
  • 5. Teoría restringida del consentimiento, que ubicada dentro de la teoría del consentimiento la restringe en el sentido de que la aceptación o consentimiento sólo se excluye por una confianza mínimamente fundada en algo objetivo de que no se produzca el hecho.

El Tribunal Supremo en Auto TS de 10 de octubre de 2003, Rec. 611/2003 haciendo un resumen de su doctrina sobre el tratamiento del dolo, y refiriéndose expresamente a la distinción dolo eventual/culpa consciente, señala "En definitiva, el dolo eventual supone que el agente se representa un resultado dañoso, de posible y no necesaria originación y no directamente querido, a pesar de lo cual se acepta, también conscientemente, porque no se renuncia a la ejecución de los actos pensados. La misma imputación deviene, conocido el acto y sus consecuencias, con la voluntad de realizarlo y con la probabilidad del daño directamente no deseado. Por tanto, el dolo eventual exige la doble condición de que el sujeto conozca o se represente la existencia en su acción de un peligro serio e inmediato de que se produzca el resultado y que, además, se conforme con tal producción y decida ejecutar la acción asumiendo la eventualidad de que aquel resultado se produzca. Lo que significa que, en todo caso, es exigible en el autor la consciencia o conocimiento del riesgo elevado de producción del resultado que su acción contiene" (Tribunal Supremo, Sala Segunda, de lo Penal, de 21 de junio de 1999, Rec. 1056/1998).

¿Cuál es la diferencia entre el dolo penal y el dolo civil?

Finalmente, señalar que resulta también interesante (específicamente en las infracciones contra el patrimonio) desde el punto de vista penal la distinción de dolo penal/dolo civil y que sirve para distinguir el ánimo de defraudar (penal) del mero incumplimiento contractual (civil), muchas veces de no fácil distinción, debiendo acudirse al examen de la "intención previa, coetánea o posterior que deberá inferirse de los hechos externos anteriores, coetáneos y posteriores a la acción, mediante la prueba indirecta, circunstancial o indiciaria (Sentencia Tribunal Supremo, Sala Segunda, de lo Penal, de 12 Jun. 1997, Rec. 2825/1996 y Sentencia Tribunal Supremo, Sala Segunda, de lo Penal, de 17 Nov. 1997, Rec. 3014/1996).

Recuerde que…

  • Lo relevante para afirmar la existencia del dolo penal es la constancia de una voluntad dirigida a la realización de la acción típica, empleando medios capaces para su realización.
  • El dolo se integra por dos elementos: el intelectivo, que comprende la representación o conocimiento del hecho, y el volitivo, esto es, la voluntad de ejecutar la acción.
  • Se distinguen varias clases de dolo; directo de primer grado, de segundo grado y eventual, que pueden tener relevancia a los efectos de determinación de la pena.
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