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Veredicto

Veredicto

Proceso penal

I. CONCEPTO

La misión fundamental de los nueve ciudadanos que componen el Jurado es la de emitir el veredicto final sobre el desarrollo del juicio. Así lo recoge el artículo 3 de la Ley Orgánica 5/1995, de 22 de mayo, del Tribunal del Jurado (LOTJ), al señalar que: 1. Los jurados emitirán veredicto declarando probado o no probado el hecho justiciable que el Magistrado-Presidente haya determinado como tal, así como aquellos otros hechos que decidan incluir en su veredicto y no impliquen variación sustancial de aquél. 2. También proclamarán la culpabilidad o inculpabilidad de cada acusado por su participación en el hecho o hechos delictivos respecto de los cuales el Magistrado-Presidente hubiese admitido acusación.

La emisión del veredicto es una de las cuestiones trascendentales, aunque más claras, de la Ley del Jurado, y así lo señala la Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 19 de Octubre de 2001: “La función esencial de los Jurados, tal y como se define en el artículo 3º de la Ley es la de emitir veredicto, “declarando probado o no probado el hecho justiciable que el Magistrado-Presidente haya determinado como tal, así como aquellos otros hechos que decidan incluir en su veredicto y no impliquen variación sustancial de aquél”; por lo que debe quedar claro que la misión del Jurado es la de optar entre diversas proposiciones fácticas y no entre las calificaciones jurídicas de las acusaciones y la defensa”.

Sin embargo, esta emisión del veredicto no lo es tan solo para conseguir una decisión sobre culpabilidad o inculpabilidad, sino que lo que el Jurado debe hacer es contestar a cada una de las cuestiones que le someta el Presidente del Tribunal respecto a los hechos que se hayan alegado por las acusaciones y las defensas. Esto es lo que se llama el objeto del veredicto y que consiste en la presentación por el Magistrado al Jurado de hechos que deben ir votando desembocando finalmente en un veredicto de culpabilidad o inculpabilidad. En el caso de ser el primero se le apreciarían luego por el Magistrado en la sentencia las posibles circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal (atenuantes o agravantes) que concurrieron en la ejecución de los hechos.

Cuando decida finalmente sobre la culpabilidad o inculpabilidad “por su participación en el hecho o hechos delictivos” la decisión del Jurado, en este apartado, se contrae a determinar si el acusado, o acusados, es culpable o inocente de los hechos que ha declarado probados, sin que esa decisión abarque la subsunción jurídica de los hechos y, concretamente, si el delito es doloso o culposo, si homicidio o asesinato, consumado o frustrado, sino que conformarán un relato fáctico del que deberá extraerse las consideraciones jurídicas precisas para la sentencia que el Presidente del Tribunal del Jurado dicta.

Esta diferenciación en las funciones del Jurado y del Presidente del Tribunal del Jurado deslinda en la sentencia la función fáctica, que corresponde al Jurado en cuanto declara el hecho probado, y la función técnica de subsunción que realiza el Presidente del Tribunal del Jurado. Sobre los hechos declarados y previas calificaciones de las partes, el Presidente del Tribunal de Jurado subsume el hecho en la norma penal.

II. LA ENTREGA DEL OBJETO DEL VEREDICTO POR EL MAGISTRADO AL JURADO TRAS CONCLUIR EL JUICIO

La Ley del Jurado es clara en este sentido al establecer en el artículo 52.1 LOTJ que Concluido el juicio oral, después de producidos los informes y oídos los acusados, el Magistrado-Presidente procederá a someter al Jurado por escrito el objeto del veredicto.

Sin embargo, a efectos prácticos es preciso buscar un momento idóneo para que el Magistrado tenga tiempo para preparar de forma correcta el objeto del veredicto y, por ello, De Paul Velasco propone que se efectúen los informes de las partes y audiencia a los acusados a última hora de la mañana o a primera de la tarde, a fin de que el Magistrado tenga toda la tarde-noche (si hace falta) para que a primera hora del día siguiente pueda entregar el objeto del veredicto al Jurado para que este pueda iniciar su apartado de deliberación y votación.

El Magistrado entregará al Jurado un documento con las cuestiones que debe deliberar y votar. Pero el Magistrado no tiene libertad respecto a las cuestiones-preguntas que debe someter al Jurado, sino que debe someterse a lo que se haya debatido y a las conclusiones a las que hayan llegado las acusaciones y las defensas.

Así, Marchena Gómez señala que "no lo dice de forma explícita el artículo 52 -que sólo alude los informes de las partes y a la última palabra del acusado-, pero resulta indudable que la determinación del objeto del veredicto a cargo del Magistrado tiene como límite lógico, inherente al principio acusatorio, las conclusiones definitivas de la acusación y la defensa, con arreglo a las cuales habrán de ser formuladas las proposiciones que integran aquel acto jurisdiccional.

La facultad legal que el artículo 52.1 g) otorga al Magistrado, en orden a la adición de hechos o calificaciones jurídicas, no debe contradecir aquel límite que, como es lógico y pone de manifiesto la propia redacción del precepto, opera como techo jurídico de significado garantista. Nunca la vía procesal que el precepto citado arbitra legitimará una permuta fáctica operada por el Magistrado -que, no se olvide, forma parte del Tribunal del Jurado- a espaldas de la propuesta acusatoria de las partes. De ahí la exigencia legal de que la adición de hechos no implique una variación sustancial del que ya ha sido definido por las partes".

El Magistrado, pues, no puede variar lo que debe resolver el Jurado, ni aunque estime que existe error en el planteamiento. En todo caso, antes de entregar el objeto de veredicto al Jurado someterá a las partes en una vista con ellas si les parece correcto el objeto de veredicto que le somete al Jurado. Una vez conformes todas las partes en que esas sean las cuestiones sobre las que debe pronunciarse el Jurado quedará cerrado este.

En consecuencia, los hechos alegados por las partes constituyen el primer contenido del objeto del veredicto. Estos hechos no son otros que los incluidos por las partes en sus respectivos escritos de conclusiones definitivas, con lo que se impone la necesidad de que el Magistrado-Presidente respete la identidad del hecho-objeto del proceso introducido por las partes. La narración del objeto del veredicto tiene correlación con los hechos alegados por las partes en sus respectivos escritos de calificaciones definitivas en tanto que tales escritos suponen la fijación definitiva del objeto del proceso

III. LA REDACCIÓN DEL OBJETO DE VEREDICTO QUE DEBE SOMETER EL MAGISTRADO AL JURADO

El Tribunal Supremo analiza en la sentencia de 30 de Enero de 1998 distintos supuestos que pueden presentarse en el objeto del veredicto.

Efectuamos un desglose de estos supuestos con la respuesta que el Alto Tribunal da a cada uno de ellos. Veamos el desarrollo.

¿Puede plantearse el objeto del veredicto de forma excesivamente multívoca?

1. Objeto del veredicto redactado en forma confusa y contradictoria. En el mismo figuran siete proposiciones diferentes que pudieron unas ser declaradas probadas por el Jurado y otras no, redacción totalmente rechazable porque vulnera el último inciso del primer párrafo del artículo 52 Ley del Jurado, con lo cual se genera en los Jurados, como Jueces legos, una manifiesta perplejidad que difícilmente puede conducir a un veredicto congruente. No se entiende que la resolución recurrida considere que ello no propicia, por su intranscendencia, indefensión alguna, por la sola circunstancia de que la resolución posterior del Jurado unánimemente declaró probados los hechos contenidos en esa “multívoca proposición”, olvidándose entonces que un Objeto de veredicto incorrecto, aunque ex post sea asumido, va señalando y marcando de manera incorrecta unas pautas decisivas para conformar, ex ante, el juicio de los jurados.

¿Sería válido que se redactaran los hechos comenzando por los favorables, es decir, por los de la defensa?

2. Objeto de veredicto redactado sin seguir el orden marcado en el artículo 52.1 a).2, precepto que obliga a exponer los hechos principiando por los de la acusación y siguiendo luego por los alegados por la defensa, siendo así que el Magistrado-Presidente redactó primero tres hechos favorables y después todos los desfavorables. La sola posibilidad, anímicamente hablando, de que la incorrecta formulación del objeto del veredicto, influya subjetivamente, o pueda influir, sobre la mente de unos jueces legos, circunstancia que no puede obviarse, es suficiente como para pensar en la indefensión que el texto legal preconiza como última ratio del quebrantamiento de la forma exigible en el proceso.

Respecto a la cuestión del orden de los hechos señala Miguel Carmona que El objeto del veredicto deberá sujetarse al contenido y estructura legal y el Tribunal Supremo ya lo puso de manifiesto en sus primeras sentencias sobre juicios con jurado, la número 84/1998, (caso del Valle, Barcelona) al orden marcado por el precepto, que no resulta baladí.

¿Cuál sería la consecuencia de la incorrecta formulación de los hechos de la acusación?

3. Se varían en el Objeto del veredicto los hechos tal y como fueron configurados por la acusación. Se vuelve a olvidar, sin embargo, que en su conjunto el Objeto del veredicto contiene una propuesta general dirigida a los Jurados, lo que significa que la incorrecta formulación de hechos inexactos, ya de principio, invalida la eficacia legal del mismo sea cual fuere la opinión posterior de unos jueces legos que, quiérase que no, van percibiendo la totalidad del mensaje que se les quiere transmitir, mensaje que por eso ha de ser diáfano, claro, contundente y objetivo, siempre sobre la base del más estricto acatamiento a las directrices legales que la norma señala e indica.

IV. ACTUACIÓN DEL JURADO UNA VEZ RECIBIDO EL OBJETO DE VEREDICTO

Es ahora cuando empieza la deliberación del Jurado, por lo que el portavoz que hayan designado el primer día los nueve miembros somete al resto uno por uno los puntos que deben votar empezando por el formulado por la acusación de culpabilidad. Por ello, en el artículo 59 de la Ley se recoge que El portavoz someterá a votación cada uno de los párrafos en que se describen los hechos, tal y como fueron propuestos por el Magistrado-Presidente. Los jurados votarán si estiman probados o no dichos hechos. Para ser declarados tales, se requiere siete votos, al menos, cuando fuesen contrarios al acusado, y cinco votos, cuando fuesen favorables.

Podría ocurrir que algún miembro del Jurado quisiera añadir algún elemento si no se alcanzan las mayorías exigidas antes. Por ejemplo, se llega a seis votos de que el acusado es culpable, lo que no es válido, ya que hay que llegar a siete votos para ello y los tres que votaron que no era culpable tampoco llegan a los cinco que se exigen para absolverlo. Así, el apartado 2º de este artículo señala que 2. Si no se obtuviese dicha mayoría, podrá someterse a votación el correspondiente hecho con las precisiones que se estimen pertinentes por quien proponga la alternativa y, nuevamente redactado así el párrafo, será sometido a votación hasta obtener la indicada mayoría. La modificación no podrá suponer dejar de someter a votación la parte del hecho propuesta por el Magistrado-Presidente. Pero podrá incluirse un párrafo nuevo, o no propuesto, siempre que no suponga una alteración sustancial ni determine una agravación de la responsabilidad imputada por la acusación.

Por ello, vemos que la redacción del objeto del veredicto no fuerza a los jurados a expresar únicamente su conformidad o disconformidad con el mismo, sino que el artículo 59.2 LOTJ señala que, de no obtenerse la mayoría, podrá someterse a votación el correspondiente hecho con las precisiones que se estimen pertinentes por quien proponga la alternativa, pudiéndose incluir un párrafo nuevo o no propuesto, siempre que no suponga una alteración sustancial ni determinen una agravación de la responsabilidad imputada por la acusación. Ello es congruente con el propósito del Legislador, expresado en la Exposición de Motivos, de permitir al Jurado una flexibilidad que, sin abdicar de la obligada respuesta a la cuestión que le es formulada, pueda introducir las matizaciones o complementos que permitan adecuar el veredicto a su conciencia en el examen del hecho. Según ha señalado la doctrina, se trata de evitar que el encorsetamiento derivado de la rigidez del cuestionario lleve a los Jurados a un pronunciamiento materialmente injusto, lo que puede sortearse si se les permite modular el hecho, sin traspasar los límites que impone la congruencia y el derecho de defensa.

V. EL JURADO DEBE MOTIVAR MÍNIMAMENTE POR QUÉ LLEGA A LA CONCLUSIÓN DE CULPABILIDAD O INCULPABILIDAD

Resulta indudable, y ya lo estamos señalando, que los miembros del Jurado no son técnicos en derecho y que es la primera vez que se ven obligados a ello. Así, cuando el artículo 61.1.d) LOTJ se refiere a que para hacer el acta de la votación deben incluir un cuarto apartado, iniciado de la siguiente forma: “Los jurados han atendido como elementos de convicción para hacer las precedentes declaraciones a los siguientes: ...” y que este apartado contendrá una sucinta explicación de las razones por las que han declarado o rechazado declarar determinados hechos como probados, puede ocurrir que los miembros del Jurado desconozcan la función de la motivación y cómo se hace.

En el caso de que la motivación del Jurado respecto de las razones que le llevan a entender que es culpable o no culpable sea defectuosa es preciso devolver el veredicto al jurado, y si así no se hace será motivo de anulación como señala el Tribunal Supremo en sentencias 299/1998, de 30 de Mayo y 1187/1998, de 10 de Octubre.

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