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Robo

Robo

Los delitos contra el patrimonio de apoderamiento tras la reforma penal de 2015

I. CONCEPTO, FUNDAMENTO Y CLASES

El delito de robo es el apoderamiento de cosas muebles ajenas con intención de lucro ilícito utilizando algún tipo de fuerza en las cosas prevista en la ley, o utilizando violencia o intimidación en las personas. El delito de robo vendría a ser una especie de hurto (véase Hurto) agravado por concurrir esos medios de fuerza en la comisión de los hechos.

El fundamento del mayor castigo de estas conductas está en la mayor peligrosidad del agente al quebrantar y vencer los cuidados especiales que el propietario de la cosa ha puesto para protegerla.

El delito de robo tiene dos modalidades que son el robo con fuerza en las cosas y el robo con violencia o intimidación en las personas. El robo se regula en el Capítulo II, titulado "De los robos", dentro del Título XIII rubricado "Delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico", artículos 237 a 242, en cuyo primer artículo se ponen de manifiesto las dos clases de robo, el robo con fuerza en las cosas y el robo con violencia o intimidación en las personas cuando establece, en redacción dada por la LO 1/15 de 30 de marzo, "Son reos del delito de robo los que, con ánimo de lucro, se apoderaren de las cosas muebles ajenas empleando fuerza en las cosas para acceder o abandonar el lugar donde éstas se encuentran o violencia o intimidación en las personas, sea al cometer el delito, para proteger la huida, o sobre los que acudiesen en auxilio de la víctima o que le persiguieren.".

La LO 1/15, de 30 de marzo, de reforma del CP, modifica la definición de robo con fuerza, que pasa a incluir los supuestos en los que la fuerza se utiliza para abandonar el lugar con el botín (el problema habitual se planteaba en los supuestos de desactivación de los sistemas de alarma desde el interior del lugar, se dice en la exposición de motivos). Y se incluye un nuevo supuesto agravado de robo con fuerza determinado por el modo de comisión (butrones, alunizajes) o la gravedad de los daños causados. El artículo 237 CP incluye novedosamente, en el tipo básico, la posibilidad de que la violencia o intimidación recaiga en personas distintas del perjudicado, al añadir: y "sea al cometer el delito, para proteger la huida, o sobre los que acudiesen en auxilio de la víctima o que le persiguieren". Y en el art. 241.4 CP, la agravación atendiendo a la forma de la comisión del delito, a los perjuicios causados o a la concurrencia de las circunstancias del art. 235 CP, que son comunes al hurto. Además, se regula como supuesto agravado el robo con violencia cometido en establecimiento abierto al público, que anteriormente no existía.

II. EL ROBO CON FUERZA EN LAS COSAS

Esta primera modalidad de robo se encuentra regulada en los artículos 238 a241 del Código Penal, y lo primero que es preciso destacar es que cuando el Código Penal castiga como robo emplear fuerza en las cosas para cometer la sustracción, este concepto de fuerza en las cosas es un concepto jurídico penal y no coincidente con el concepto común o vulgar de fuerza en las cosas. Es decir, no toda fuerza en las cosas para cometer una sustracción hace que los hechos sean robo, es necesario que la fuerza en las cosas sea típica, sea uno de los supuestos previstos en el Código Penal.

Como decíamos, en la definición del robo del art. 237 se ha precisado que el empleo de la fuerza en las cosas ha de ser «para acceder al lugar donde éstas se encuentra», de manera que la fuerza requerida debe emplearse para acceder al objeto, o bien para «abandonar el lugar donde éstas se encuentran…», según previsión añadida por la LO 1/15. Se cierra así el debate existente sobre el momento de la concurrencia de la fuerza constitutiva del robo, de forma que, tras la reforma operada por la LO 1/15 que añade este inciso, la exigencia de ese elemento instrumental y teleológico incide en que se pueda apreciar la figura aunque la fuerza se despliegue después de sustraído el objeto. Se delimita de forma más clara del hurto, así la jurisprudencia en los casos de sustracción de un ciclomotor o una bicicleta con rompimiento del candado de seguridad puesto en una rueda ya consideraba que la fuerza ejercida sobre el mismo objeto de la sustracción no debería incluirse en ninguno de los supuestos previstos y se sancionaba como hurto. Igual consideración cabría en el hecho de cortar una tubería para llevarse el cobre, o escalar a un tejado para apoderarse de las tejas, pues en estos casos la fuerza era sobre la cosa no para acceder a ellas o abandonar el lugar.

El estudio de esta modalidad de robo lo vamos a hacer en dos apartados, uno de requisitos generales del delito que podemos denominar básico y otro en el que trataremos unos supuestos agravados en los que el Código Penal prevé una pena superior para el caso de concurrir especiales circunstancias que trataremos.

1. Delito básico de robo con fuerza en las cosas

a) Circunstancias

Decíamos que sólo es robo con fuerza en las cosas la concurrencia en la sustracción de determinados tipos de "fuerza" en las cosas, los previstos en el Código Penal en los artículos 238 y 239, y son los siguientes:

  • Escalamiento

    Por escalamiento ha de entenderse trepar, subir con escala a un lugar elevado. El Código Penal de 1932 definía esta circunstancia como "la entrada en el lugar del robo por una vía que no fuera la destinada al efecto", definición que puede ser aceptable. No requiere fuerza física especial, sino sólo la necesaria, pero que suponga un cierto esfuerzo. Serían supuestos incluibles en esta circunstancia, saltar un muro de una finca de dos metros de alto, encaramarse a una ventana subiendo por un canalón, aprovechar una ventana abierta, pero que no esté a ras de suelo o que permita la entrada sin esfuerzo alguno.

  • Rompiendo pared, techo, suelo o fracturando una puerta o ventana

    La doctrina denomina esta circunstancia como supuesto de fractura exterior o inmobiliaria. Igual que el escalamiento, exige la entrada del exterior al interior del lugar cerrado en el que está la cosa de la que se pretende apoderar el autor. Tampoco precisa una fuerza física especialmente intensa, basta la necesaria. Puede ser cualquier rompimiento para acceder al interior del lugar cerrado, que tanto es una casa, como un automóvil cerrado. Es preciso, eso sí, que la fractura sea medio para la sustracción. No será robo si esa fuerza es posterior al apoderamiento, por ejemplo para huir del lugar. Los daños producidos para el acceso y la sustracción quedan embebidos en el castigo del robo, no constituyen una infracción penal aparte. Tampoco sería fuerza en las cosas típicas si la fuerza se hace en la cosa misma, como por ejemplo forzar o quebrantar el sistema de cierre de seguridad de la columna de dirección de un automóvil, que se considera fuerza en la cosa y no fuerza hacia la cosa, por lo que sería hurto y no robo.

  • Fracturando muebles, objetos cerrados o sus cerraduras o forzamiento de sus cerraduras o descubrimiento de sus claves para sustraer su contenido, sea en el lugar del robo o fuera del mismo

    Llamada fractura interna por la doctrina, al igual que la anterior, exige que se violente una cosa mueble, susceptible de transporte, que contiene en su interior la cosa que se pretende sustraer. Es, por tanto, un acceso de un continente a un contenido, como es requisito común a este tipo de robo. No se considera fuerza en las cosas cuando esa fuerza es el medio de apertura natural del objeto. Por ejemplo, la rotura de un cerdito de barro para sustraer lo que hay en su interior que no tiene otro medio de apertura que esa rotura. No sería fuerza en las cosas típicas si la fuerza se hace en la cosa misma. Por ejemplo, romper el sistema de seguridad de cadena de una motocicleta es fuerza en la cosa misma y no hacia la cosa, por lo que sería hurto y no robo.

  • Usando llave falsa

    El concepto de llave falsa a efectos penales es funcional, es decir, es llave falsa todo artilugio que puede abrir un cierre mecánico o incluso electrónico, aunque no sea conceptualmente una llave. El propio Código Penal enumera en el artículo 239 CP supuestos que se consideran llave falsa por poder ser dudosos y sin una previsión específica podría plantear problemas su inclusión. Así establece que son llave falsa a raíz de la modificación de la Ley orgánica 5/2010, de 22 de junio:

    "1. Las ganzúas u otros instrumentos análogos.

    2. Las llaves legítimas perdidas por el propietario u obtenidas por un medio que constituya infracción penal.

    3. Cualesquiera otras que no sean las destinadas por el propietario para abrir la cerradura violentada por el reo.

    A los efectos del presente artículo, se consideran llaves las tarjetas, magnéticas o perforadas, los mandos o instrumentos de apertura a distancia y cualquier otro instrumento tecnológico de eficacia similar."

  • Inutilizando sistemas específicos de alarma o guarda

    Incluido en el Código Penal por la realidad social de la, cada vez, más numerosa implantación de estos sistemas de protección puestas por los propietarios, podría incluirse perfectamente en los supuestos analizados de fractura o de uso de llave falsa, sin embargo se ha previsto expresamente para evitar dudas interpretativas.

b) Pena

En el artículo 240 CP, la reforma de la LO 1/2015 introduce un nuevo apartado. En el número 1 mantiene la penalidad para el delito de robo con fuerza en las cosas de uno a tres años de prisión, pero introduce un número 2 al objeto de señalar la imposición de la pena de dos a cinco años cuando concurra alguna de las circunstancias previstas en el art. 235 CP, agravaciones que son comunes al hurto y que antes se preveían en el art. 241, junto con el robo en casa habitada. Son:

  • 1.º Cuando se sustraigan cosas de valor artístico, histórico, cultural o científico.
  • 2.º Cuando se trate de cosas de primera necesidad y se cause una situación de desabastecimiento.
  • 3.º Cuando se trate de conducciones, cableado, equipos o componentes de infraestructuras de suministro eléctrico, de hidrocarburos o de los servicios de telecomunicaciones, o de otras cosas destinadas a la prestación de servicios de interés general, y se cause un quebranto grave a los mismos.
  • 4.º Cuando se trate de productos agrarios o ganaderos, o de los instrumentos o medios que se utilizan para su obtención, siempre que el delito se cometa en explotaciones agrícolas o ganaderas y se cause un perjuicio grave a las mismas.
  • 5.º Cuando revista especial gravedad, atendiendo al valor de los efectos sustraídos, o se produjeren perjuicios de especial consideración.
  • 6.º Cuando ponga a la víctima o a su familia en grave situación económica o se haya realizado abusando de sus circunstancias personales o de su situación de desamparo, o aprovechando la producción de un accidente o la existencia de un riesgo o peligro general para la comunidad que haya debilitado la defensa del ofendido o facilitado la comisión impune del delito.
  • 7.º Cuando al delinquir el culpable hubiera sido condenado ejecutoriamente al menos por tres delitos comprendidos en este Título, siempre que sean de la misma naturaleza. No se tendrán en cuenta antecedentes cancelados o que debieran serlo.
  • 8.º Cuando se utilice a menores de dieciséis años para la comisión del delito.
  • 9.º Cuando el culpable o culpables participen en los hechos como miembros de una organización o grupo criminal que se dedicare a la comisión de delitos comprendidos en este Título, siempre que sean de la misma naturaleza.

2. Delitos agravados de robo con fuerza en las cosas

La LO 1/15, de 30 de marzo, mantiene en el art. 241.1 CP la agravación del robo cometido en casa habitada, edificio o local abiertos al público o en cualquiera de sus dependencias y la pena de dos a cinco años de prisión, suprimiendo la referencia a las circunstancias previstas en el artículo 235, que son objeto de una regulación independiente en el art. 240.2 CP. Introduce novedosamente un párrafo segundo al art. 241.1 CP relativo a la previsión de una penalidad menor si el robo en establecimiento abierto al público es fuera de las horas de apertura.

Los apartados número 2 y 3 no sufren modificaciones.

En el nuevo apartado 4 del art. 241 CP se castiga con la pena de dos a seis años de prisión cuando el hecho revista especial gravedad, atendiendo a la forma de comisión del delito o a los perjuicios ocasionados y en todo caso cuando concurra alguna de las circunstancias expresadas en el artículo 235 CP. Se incluye un nuevo supuesto agravado de robo con fuerza determinado por el modo de comisión (butrones, alunizajes) o la gravedad de los daños causados. Este nuevo apartado determina el cambio de competencia para el enjuiciamiento del delito de los Juzgados de lo Penal a la Audiencia Provincial al superar la pena en abstracto a los cinco años de prisión (artículo 14.3 y 4 de la Ley de Enjuiciamiento criminal).

Por tanto, las circunstancias vigentes son:

  • Los supuestos del art. 235 CP comunes al hurto, conforme al art. 240.2 CP, remitiéndonos a lo dicho anteriormente.
  • Casa habitada o sus dependencias. La razón de la agravación no solo radica en el riesgo para las personas sino también en cuanto supone un ataque a la inviolabilidad de domicilio, por lo que suele excluirse la agravación si la vivienda se encuentra deshabitada. Sin embargo, el TS tiene declarado que casa habitada no solo es la que está realmente y permanentemente ocupada por una persona o familia que en ella vive, sino la que sirve a dichos fines de habitación en épocas determinadas o inciertas, de ahí que se incluyan los supuestos de segunda residencia en épocas determinadas, y de las que pueden estar sus moradores ausentes accidentalmente, siendo irrelevante que los culpables se cercioren previamente si hay alguien o no.

    En cualquier caso el apartado 2 del art. 240 da una definición auténtica de casa habitada, y en el número 3 de sus dependencias.

    Se considera casa habitada todo albergue que constituya morada de una o más personas, aunque accidentalmente se encuentren ausentes de ella cuando el robo tenga lugar. Por dependencias de casa habitada se entienden sus patios, garajes y demás departamentos o sitios cercados y contiguos al edificio y en comunicación interior con él, y con el cual formen una unidad física. Son los anejos que no sirven de habitación. Igualmente ha sido considerada casa habitada a los efectos del robo, las habitaciones de hoteles y apartamentos.

  • Edificio o local abiertos al público o sus dependencias, tanto en horas de apertura como fuera de ellas, abarcando tanto los públicos como los privados, con menor penalidad si es fuera de las horas de apertura, por obra de la LO 1/15 de 30 de marzo, que prevé expresamente el supuesto.

Señala la STS núm. 1506/2001 de 20 julio, que por local o edificio abierto al público hay que entender aquel cuyo acceso no está limitado a determinadas personas sino que se encuentre libre para que pueda entrar quien lo desee.

Se consideran dependencias de casa habitada o de edificio o local abiertos al público, sus patios, garajes y demás departamentos o sitios cercados y contiguos al edificio y en comunicación interior con él, y con el cual formen una unidad física, como pueden ser garajes, trasteros, despensas, etc.

III. ROBO CON VIOLENCIA O INTIMIDACIÓN EN LAS PERSONAS

El artículo 237 CP en redacción dada por la LO 1/15 define el robo violento del siguiente modo: «Son reos del delito de robo los que, con ánimo de lucro, se apoderaren de las cosas muebles ajenas empleando… violencia o intimidación en las personas, sea al cometer el delito, para proteger la huida, o sobre los que acudiesen en auxilio de la víctima o que le persiguieren.». En la definición, se incluye novedosamente, en el tipo básico, la posibilidad de que la violencia o intimidación recaiga en personas distintas del perjudicado. Así, es pacífica en la doctrina y jurisprudencia la consideración de que el sujeto pasivo de la violencia no solo puede ser la víctima del delito patrimonial sino cualquier otra persona que se interponga activa o pasivamente en la comisión del delito o en la fuga del culpable, incluidas las que acuden en auxilio de la víctima o las que persiguieren al delincuente (STS de 29 de septiembre de 1991), siempre y cuando la violencia sea causa determinante del robo de tal manera que cuando la violencia no vaya dirigida al desapoderamiento, a vencer la voluntad contraria a la sustracción debe ser calificada de forma independiente a la sustracción (STS 110/2002 de 29 de enero de 2002).

La LO 1/15 de 30 de marzo, incluye además en el apartado 2 del art. 242 CP, como supuesto agravado, el robo con violencia cometido en establecimiento abierto al público, que anteriormente no existía.

El apartado 3 y el apartado 4 no sufren modificaciones.

Se estructura, por tanto en un delito básico, dos delitos agravados y un tipo atenuado. Veámoslos:

1. Delito básico de robo con violencia o intimidación

Se recoge en el art. 241.1 del CP y se castiga con una pena de 2 a 5 años, sin perjuicio de la que pudiera corresponder a los actos de violencia física que realizase.

En cuanto a sus elementos, además de los comunes al hurto, la acción del delito de robo se integra por dos elementos específicos: la violencia o la intimidación en las personas, como medio de doblegar la voluntad de la víctima para que entregue la cosa o conseguir el apoderamiento.

De esta manera, la violencia o intimidación se emplean para superar los obstáculos que el propietario ofrece, y —al igual que en el nuevo concepto del robo con fuerza dado por la LO 1/15también cuando sea para proteger la huida y durante la persecución, como precisa el precepto. Ahora bien la violencia no ejercitada con el fin del desapoderamiento debe calificarse independientemente de la sustracción. Así en STS de 13 de junio 2000 se dice que, la violencia o intimidación típica es aquella instrumental al desapoderamiento, ordenada de medio a fin. El empleo de la misma debe ser la causa determinante del desapoderamiento.

En cuanto al concepto de violencia o intimidación, equivale la primera a la fuerza física, a la que se equipara el utilizar medio químico, narcótico o gas (STS 1332/2004 de 11 de noviembre), y la intimidación a la fuerza moral, y viene constituida por el anuncio o conminación de un mal inmediato, grave, personal, posible y que despierte o inspire al ofendido un sentimiento de miedo, desasosiego o angustia. La STS núm. 650/2008 de 23 octubre, con cita de la STS 956/2006 de 10 de octubre, define la intimidación como «el temor de un mal grave e inmediato». Señala que «la Sala 2.ª ha delimitado el concepto de intimidación típica, que debe ser aquella instrumental al desapoderamiento, ordenado de medio a fin. La intimidación viene constituida, conforme al art. 1267 y ss. CC por el anuncio o conminación de un mal inmediato, grave, personal, concreto y posible que despierte o inspire en el ofendido su mantenimiento de miedo, angustia o desasosiego ante la contingencia de un daño real o imaginario, una inquietud anímica apremiante por aprensión racional o recelo más o menos justificado. No puede ceñirse la intimidación al supuesto de empleo de medios físicos o uso de armas, bastando las palabras o actitudes conminatorias o amenazantes cuando por las circunstancias existentes (ausencia de terceros, superioridad física del agente, credibilidad de los males anunciados, etc.) hay que reconocer la idoneidad para la consecución del efecto inhibitorio pretendido (SSTS 535/2002 de 20.3, 1198/2000 de 28.6)».

Es ya un axioma jurisprudencial que la intimidación no ha de ser poco menos que invencible. Basta con que el anuncio de un mal inminente sea susceptible de inspirar en el receptor un sentimiento de temor o angustia ante la contingencia de un daño real o imaginario. La intimidación ofrece una fuerte carga de subjetividad y habrá de atenderse en el caso concreto a las condiciones y situación de la persona intimidada, lugar, tiempo y cualesquiera perspectivas fácticas de razonable valoración y a su suficiencia e idoneidad instrumental como medio para el apoderamiento, sin pretender una subjetivación absoluta que dotaría de influencia penal a coacciones morales objetivamente insuficientes.

2. Supuestos agravados de robo con violencia o intimidación.

2.1. En casa habitada, edificio o local abiertos al público o en cualquiera de sus dependencias. (art. 242.2 CP)

Cabe remitirse a lo dicho más arriba a este respecto para el hurto.

La pena en estos casos será de prisión de tres años y seis meses a cinco años.

2.2. Uso de armas u otros medios peligrosos (art. 242.3 CP)

a) Naturaleza y fundamento

El artículo 242.3 del Código Penal castiga el robo violento o intimidante con pena en su mitad superior (prisión de tres años y medio a cinco años) "cuando el delincuente hiciera uso de armas u otros medios peligrosos que llevare, bien para cometer el delito o proteger la huida, bien atacando a los que auxilien a la víctima o a los que le persiguieren".

Su fundamento está en el riesgo o peligro para la vida o la integridad física inherente al uso de las armas o instrumentos peligrosos.

Se plantea si en el caso de que ese peligro o riesgo se concrete en un resultado lesivo para la vida o la integridad física (por ejemplo muerte o lesiones graves), cabe aplicar este subtipo agravado. Parte de la doctrina mantiene que no podría ser aplicado pues ese peligro en el que el subtipo agravado se funda se habría materializado y por tanto al castigarse esa materialización (delito de homicidio, lesiones. etc.) no cabe ya castigar el peligro, lo que parece la solución más acertada.

b) Concepto de arma e instrumento peligroso

  • Arma. Se trata de cualquier tipo de arma, ya sea de fuego, blancas u otros medios igualmente peligrosos. Debe ser en todo caso un arma real y operante u operativa, y no armas inoperantes (simulada, de juguete, estropeada, sin munición, etc.). Si la utilización de este tipo de armas constituyese el subtipo agravado sería castigar dos veces la misma circunstancia pues se consideraría en su efecto intimidante para constituir el delito y además tal subtipo agravado sin existir ese peligro real que precisa el fundamento de la norma.
  • Instrumentos peligrosos son aquellos que son susceptibles de serlo -peligrosos- para la vida o integridad física de las personas (pinchos, barras de hierro, munchacos, bates de beisbol, cadenas de hierro, piedras, sprays de defensa personal, una jeringuilla, una muleta, etc.). Atiende no a la finalidad o naturaleza propia del objeto empleado (que puede ser de uso lícito y hasta doméstico) sino a su susceptibilidad de aumentar o potenciar la capacidad agresiva del autor y crear un riesgo para el asaltado.

c) Sentido del término uso

Supone que en la realización de la sustracción, ya sea intimidando o lesionando, el sujeto se sirve de armas u objetos peligrosos. En consecuencia esas armas u objetos peligrosos han de ser efectivamente utilizados o usados, no bastando solamente el mero porte o tenencia. Pero el uso no sólo es el disparo del arma de fuego o el clavar o pinchar el arma blanca sino cualquier otro como su exhibición (apuntando) u otra utilización no propia (un culatazo), que revele el peligro real que corren los sujetos pasivos de no acceder a las pretensiones de los delincuentes.

d) Relevancia del uso según el momento

Se considera como causa de agravación el uso realizado en tres momentos distintos:

  • Empleando las armas para cometer el delito

    Si el arma es exhibida una vez que los sujetos pasivos han sido, por ejemplo, ya amordazados o maniatados, ya no existe el plus de peligrosidad y de eficacia intimidatoria y no procede aplicar el subtipo agravado.

  • Empleadas en la huida

    Si la huida se produce después de haber dispuesto el autor de las cosas apoderadas y por tanto una vez consumado el delito, no estaríamos ante un robo con violencia o intimidación sino ante el delito contra la propiedad que fuese (hurto, robo con fuerza, o robo con intimidación o violencia -pero otro tipo de violencia distinta al uso del arma-) en concurso real (véase: Concurso de delitos) con el delito que constituya el uso del arma (amenazas por ejemplo). Si no ha existido disponibilidad estaríamos ante el tipo agravado.

  • Ataque a terceros

    Supone la intervención de terceras personas, anterior a la consumación del delito (disponibilidad). Pueden ser auxiliadores de las víctimas o seguidores del delincuente (por ejemplo, agentes de policía).

    Si se produce por el uso del arma alguna lesión en la integridad física o vida de ese tercero se produciría un concurso de esta lesión (incluso el delito de homicidio, en su caso) con el tipo agravado de robo.

3. Delito privilegiado de robo con violencia o intimidación

El artículo 242.4 del Código Penal introduce un tipo atenuado de robo violento o intimidatorio que es criticado por parte de la doctrina por su pena, similar a la del hurto simple e inferior a la del robo con fuerza. La pena es de prisión de uno a dos años.

En todo caso, es una rebaja de pena facultativa para el Juez o Tribunal ("podrá imponérsele" reza el precepto).

Se basa en "la menor entidad de la violencia o intimidación ejercidas" y atendidas "las restantes circunstancias del hecho". Se trata por tanto de una cláusula valorativa que no plantea especiales problemas en cuanto a la violencia, que habrá de existir pero de forma muy matizada, quedando el hecho a medio camino entre un hurto y un robo violento (en él encajarían la mayoría de los supuestos de tirón). Más problemas plantea en cuanto a la intimidación leve. Respecto a las restantes circunstancias del hecho (no del autor), hace referencia a datos como la cuantía de lo sustraído, el perjuicio patrimonial causado al sujeto pasivo, etc.

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