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Sucesión testamentaria

Sucesión testamentaria

La sucesión testamentaria es aquella en que existe declaración de última voluntad, manifestada en el testamento que será el que marque las pautas para la atribución de los bienes y derechos que formen parte de la herencia.

Sucesiones

¿Pueden concurrir la sucesión testamentaria y la intestada?

El derecho común español reconoce dos tipos de sucesión hereditaria, la que tiene su origen en la voluntad del causante y aquella que, a falta de la manifestación del mismo, se establece por vía legal; el artículo 658 del Código Civil se refiere a ambas y señala que la que tiene su origen en la voluntad de la persona se denominada testamentaria y la que nace de la Ley legítima esa distinción no es del todo clara puesto que en otros preceptos el Código Civil utiliza la expresión legítima para referirse a una parte de los bienes de los que el causante no puede disponer, por venir determinado legalmente su destino, y que a juicio de algunas autores da lugar a un tercer tipo de sucesión, la forzosa, con lo cual estaríamos hablando de tres tipos o clases de sucesiones mortis causa.

Sin embargo en realidad no existen más que las dos formas que el artículo 658 señala puesto que la legítima no es en sí una forma de sucesión sino una limitación a la facultad del testador.

Por ello la doctrina, con mayor propiedad, habla de sucesión testamentaria y sucesión intestada en función de que exista o no declaración de última voluntad, manifestada en el testamento que será el que marque las pautas para la atribución de los bienes y derechos que formen parte de la herencia, o que no exista, y sean entonces las disposiciones legales las que determinen quienes son los llamados a la herencia, en que forma participan y cuales las condiciones que han de concurrir en ellos para suceder.

Es importante saber que la normativa española permite la concurrencia de ambos tipo de sucesión, el artículo 658 in fine lo señala, y que, según señala Lacruz Berdejoexistirá cuando habiendo testamento sin embargo no existe designación de sucesor universal o cuando el que fue designado falla, si la ausencia de disposición se refiere a parte de los bienes no se dará tal cuestión puesto que heredero, dado el carácter expansivo de su designación, sucederá en la totalidad del patrimonio sobre el que no se ha pronunciado el testador. En todo caso la sucesión testamentaria es preferida a la intestada, que solo existe en defecto de aquella.

El legislador español ha optado, con el artículo 658, por prohibir un tercer tipo de sucesión que es la contractual, al tiempo que hace compatibles la sucesión testada y la intestada.

La sucesión testamentaria se materializa en una declaración de voluntad que es el testamento de modo que se puede decir que es aquella forma de establecer el destino que han de tener los bienes y derechos de una persona, cuando se produzca su fallecimiento, que sean transmisibles, realizada en testamento es la esencia de la sucesión testamentaria.

¿Quién tiene capacidad para testar?

Ese negocio jurídico ha de ser realizado por persona que tenga capacidad para testar lo que, en principio, se ha de reconocer a quien esté en el pleno goce de sus derechos civiles, situación que se presume en tanto que no se acredite lo contrario. Ello supone que no pueden testar ni los menores de edad, que no estén emancipados, ni quienes por sentencia judicial firme estén declarados incapaces, siempre y cuando la declaración de incapacidad abarque también la facultad de testar.

Ello no obstante, respecto de los menores, el Código Civil limita alguna de las formas, o por mejor decir permite que puedan testar pero solo de un modo determinado, y así no pueden los menores de edad emancipados otorgar testamento ológrafo puesto que, si bien se mira, la emancipación no supone un adelanto de la mayoría de edad, que solo se alcanza cuando se cumplen los dieciocho años, sino la autorización para actuar en el tráfico jurídico como si de un mayor de edad se tratase, lo que justifica que legalmente se puedan establecer limitaciones a la facultad de obrar.

Y en relación con los segundos si la declaración afectase solo a la capacidad para disponer inter vivos, de sus bienes, tradicionalmente conocida como prodigalidad, el así declarado podrá emitir una declaración mortis causa con validez.

El problema del otorgamiento de testamento por persona con alguna afección de tipo mental queda resuelto con la presunción de que, en tanto no conste lo contrario, está facultado para emitir una declaración, siendo además que no es suficiente con acreditar que existió, antes o después del otorgamiento, una falta de capacidad puesto que la que interesa es que la tuviera en momento concreto de la emisión de voluntad. Existe, por tanto, una presunción iuris tantum de capacidad para otorgar testamento, por lo que quien sostenga lo contrario ha de probarlo. El Código Civil, en su artículo 666, resuelve el problema puesto que dispone que la capacidad para testar se ha de apreciar en el momento de otorgamiento del testamento, lo cual supone que es válido un testamento otorgado antes de la manifestación de la enfermedad, y que también es válido si el otorgamiento tiene lugar en un intervalo de remisión de la enfermedad que le permite tener capacidad para testar.

Castán Tobeñas clasifica las incapacidades para testar en absolutas, que son las que inhabilitan para otorgar toda clase de testamentos, y relativas, que son aquellas que lo que impiden es hacerlo respecto de determinadas formas de testar.

Entre las primeras está la del menor de catorce años y la del que de forma permanente o transitoria, y en tanto que dura ese estado, estén afectados psíquicamente y la del sordomudo que no sabe ni leer ni escribir, puesto que aun cuando no existe una prohibición expresa dado que no existe ninguna forma especifica para que puedan testar ello les resulta imposible, a pesar de que es frecuente que los Notarios autoricen testamentos de sordomudos que puedan expresarse en lenguaje de signos. En las segundas se incluyen los menores emancipados, que no pueden otorgar testamento ológrafo.

¿Quién tiene capacidad para suceder por testamento?

El principio general del derecho español es que se tiene capacidad para ser sucesor testamentario todo aquel que no lo tenga prohibido por Ley. En este sentido gozan de la capacidad para suceder no solo las personas físicas sino también las jurídicas. El momento en que se ha de apreciar la capacidad es el de la muerte del causante salvo que se haya realizado la institución de heredero bajo condición, en cuyo caso será en el momento en que se cumpla la condición cuando deba apreciarse esa capacidad. Siguiendo el mismo criterio establecido para la capacidad para testar Castán distingue entre incapacidades absolutas y relativas:

  • a) Son incapacidades absolutas aquellas que se basan en la falta de personalidad por lo que se incluyen las criaturas abortivas, que son aquellas que no reúnen las condiciones establecidas en el artículo 30 del Código Civil. Se discute si, como excepción, el no concebido puede ser designado sucesor testamentario.

    Autores como Díez Pastor estima que ello es posible, existiendo dos soluciones de llamamiento al no concebido, las sustituciones fideicomisarias y la institución directa con legado de usufructo. Otros, como Palomino, niegan la segunda posibilidad. De Castro resume la doctrina dominante en los siguientes términos:

    • - admitir la conversión de una cláusula testamentaria inválida, como es la disposición a favor de persona inexistente, en válida por establecimiento de una reserva de bienes a favor de persona futura;
    • - dar por existente una amplia figura de vinculación o prohibición temporal de disponer, de carácter asimilable al fideicomiso;
    • - la titularidad interina;
    • - un doble límite a la capacidad del testador, el primero la determinabilidad de la persona futura y, segundo, que no pase del segundo grado.

    Tampoco pueden suceder las asociaciones o corporaciones ilícitas.

  • b) Incapacidades relativas son la del sacerdote que hubiere confesado al testador durante su última enfermedad; el tutor que no sea ascendiente, descendiente, hermano o cónyuge del testador, hasta que no se aprueben las cuentas; el Notario que autoriza el testamento y la esposa, parientes o afines, hasta el cuarto grado salvo legados de algún mueble o cosa de escaso valor; los testigos del testamento abierto y los testigos ante los que se otorgan los testamentos especiales; el tutor testamentario que se excuse de la tutela y el albacea que no acepte el cargo o lo renuencia sin justa causa.

El artículo 745 del Código Civil ha de ser entendido como los supuestos de incapacidad general y total, existiendo otros supuestos concretos en los el Código Civil, si bien de modo indirecto, por la vía de declarar la invalidez de las disposiciones en donde se recojan, y en función de la clase de testamento, establecen las incapacidades relativas.

De este modo los artículos 682 y 754 CC, respecto del testamento abierto, establece que no pueden ser herederos ni legatarios los testigos que concurran al otorgamiento, ni tampoco los cónyuges o parientes de los mismos hasta el cuarto grado, salvo que se trate de un legado de poca importancia en relación con el caudal hereditario. Tampoco pueden ser nombrados herederos o legatarios, en esa clase de testamentos, los Notarios que los autoricen, ni su cónyuges o parientes, hasta el cuarto grado ya indicado, con igual excepción que la prevista para los testigos en el artículo 682; esta disposición se ha de entender extensiva a los testigos ante los que se testa en peligro de muerte y en caso de epidemia.

Tampoco pueden suceder, por testamento abierto, respecto del menor o incapaz, sometidos a tutela, quien sea tutor o curador, salvo que estos sean ascendientes, descendientes, hermanos o cónyuges, artículo 753 CC. La excepción respecto de los parientes indicados tiene sentido puesto que estas personas o bien son herederos forzosos, ascendientes, descendientes y cónyuge, o herederos a falta de testamento.

Por otro lado la Ley estima que, habida cuenta la relación de parentesco que se da entre el testador y estas personas, el cargo de tutor o curador no será un medio para conseguir un beneficio particular mediante la captación de la voluntad del testador. Y es más, el propio Código ya establece, en su artículo 234 CC, el orden de preferencia para la designación de tutor, incluyendo en esa relación a las personas a las que se refiere el artículo 753. Y en relación con cualquier tipo de testamento común no puede suceder el sacerdote que asiste al testador, ni tampoco sus familiares hasta el cuarto grado, artículo 752 CC.

Aunque a dicha limitación habrá de aplicársele las excepciones que antes se indicaron respecto de testigos, Notario, tutor o curador de modo que si el sacerdote fuera familiar, en los grados expuestos, no regirá la limitación.

Un supuesto particular de incapacidad para suceder es el caso previsto en el artículo 756 CC que recoge los casos de indignidad. En estos casos habida cuenta la gravedad de la conducta desplegada por el heredero contra el testador la Ley le inhabilita para suceder. En esa lista se recogen supuestos que, además, llevan consigo la nulidad del testamento, así quien con violencia, dolo o fraude obliga al testador a otorgar testamento o le impidiera hacerlo no solo incurre en causa de indignidad para suceder si no que además da pie a un testamento nulo, si el mismo se otorga.

La particularidad de estos supuestos estiba en que el testador puede dejar sin efecto tales causas, artículo 757 CC, bien porque las conozca al tiempo de otorgar testamento, presumiendo la Ley que existe esa voluntad por el mero hecho de testar a favor del indigno, bien porque las conozca después y manifieste su voluntad de que ello no impida al heredero sucederle, siendo la única condición, en este segundo caso, que su declaración de voluntad aparezca recogida en documento público.

El efecto de la incapacidad para suceder supone la nulidad de la disposición testamentaria lo que se traduce en la obligación del incapaz de devolver los bienes heredados en el supuesto de hubiera entrado en su posesión. Si el excluido de la herencia es hijo o descendiente del testador, y tuviere hijos o descendientes, éstos adquieren su derecho a la legítima, en otro caso la herencia seguirá el curso que corresponda.

El contenido de cualquier disposición testamentaria puede venir integrado por disposiciones de diferente contenido, en ocasiones de contenido patrimonial, otras de relaciones familiares y otras de tipo estrictamente patrimonial pero sin duda las que tienen mayor importancia son aquellas en que se produce la institución de los llamados a suceder, esto es la designación de heredero o sucesor a título universal y de legatario, o sucesor a título particular.

Recuerde que…

  • La legítima no es en sí una forma de sucesión sino una limitación a la facultad del testador.
  • La sucesión testamentaria es preferida a la intestada, que solo existe en defecto de aquella.
  • Existe una presunción iuris tantum de capacidad para otorgar testamento, por lo que quien sostenga lo contrario ha de probarlo.
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