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Expectativas

Expectativas

Creencias que tienen los individuos sobre el valor futuro de las variables económicas (precios, salarios, inflación, etc.)

Contabilidad y finanzas

Concepto

En economía, las expectativas se definen como las creencias que tienen los individuos sobre el valor futuro de las variables económicas (por ejemplo, precios, salarios, inflación, etc.). Las expectativas juegan un papel clave en las decisiones individuales y colectivas, ya que el resultado de las acciones económicas generalmente depende del valor futuro de ciertas variables. El análisis económico utiliza diversos modelos para explicar la formación de las expectativas por parte de los individuos, entre las que destacan las expectativas adaptables, las expectativas racionales o los procesos de aprendizaje, que se explican a continuación.

Historia

El papel de las expectativas sobre los precios y otros valores futuros en las decisiones económicas de ahorro o inversión ha estado presente desde la antigüedad, en textos filosóficos, históricos o religiosos. Los economistas clásicos realizaron ciertas referencias a las expectativas, si bien fue Keynes (1883-1946) el que atribuyó a las expectativas un papel relevante en los ciclos económicos, explicando cómo el estado de ánimo colectivo determinaba el nivel de demanda y —por tanto— de producción. Otros autores como Hicks (1904-1989) y Pigou (1877-1959) también consideraron las expectativas en sus explicaciones de la realidad económica.

No obstante, se atribuye a Kaldor (1908-1986) la formalización del modelo de la tela de araña (cobweb model), explicativo de la evolución de los precios en los mercados agrícolas. Este modelo parte de la base de que los agricultores deben decidir qué cantidad plantar con anterioridad a su comercialización. Para tomar dicha decisión utilizan los precios actuales del bien que cultivan, lo que implica expectativas estáticas o basadas únicamente en el valor presente. Por supuesto, precios elevados en la actualidad implicarán un exceso de oferta en el siguiente período, que provocará una bajada de precios cuando llegue la cosecha. Al año siguiente, al observar los agricultores que el precio es bajo, decidirán reducir la oferta, por lo que el precio volverá a subir en el momento de la recolección. Estas oscilaciones de precios convergerán en un precio de equilibrio solamente si la oferta es más elástica que la demanda. En caso contrario, las oscilaciones de precios serán cada vez mayores.

Las expectativas estáticas fueron consideradas no satisfactorias porque implicaban que los individuos solamente utilizaban el valor actual para predecir el futuro, sin tener en cuenta las oscilaciones pasadas. Esto llevó al desarrollo de los modelos de expectativas adaptables, en los cuales los individuos forman su creencia sobre los precios futuros basándose en los precios que han observado en el pasado. Matemáticamente esto se expresa de forma sencilla mediante la formulación de que la expectativa del valor futuro de una variable es una suma ponderada de las observaciones pasadas de dicho valor. Los coeficientes de ponderación generalmente decrecen a medida que nos alejamos en el tiempo. Existen varios modelos de expectativas adaptables, destacando especialmente los de Milton Friedman (1912-2006), Philip Cagan (1927) y Marc Nerlove (1933).

La crítica a las expectativas adaptables consistió en el hecho de que la mera suma ponderada de los valores pasados podía llevar a expectativas sobre el futuro sistemáticamente erróneas. Por ejemplo, si existe una tendencia continua de subida de la inflación, las expectativas adaptables implican que los individuos siempre tenderían a infraestimar la inflación futura, resultado no satisfactorio. De estas críticas surge el concepto de expectativas racionales, que supone que las previsiones de los individuos no están sistemáticamente sesgadas, ya que estos usan toda la información disponible y —además—, desarrollan su estrategia como la mejor respuesta posible ante los previsibles comportamientos ajenos. Esto se suele traducir en que —dado un modelo económico de equilibrio— se considera que los agentes económicos son capaces de predecir dicho equilibrio al formular sus expectativas. Normalmente el concepto de expectativas racionales se atribuye a Muth (1930-2005), si bien el autor más citado en los textos sobre expectativas racionales es Robert Lucas (1937). Lucas se basó en el concepto de expectativas racionales para formular su crítica a los modelos macroeconómicos vigentes en su momento y formular la necesidad de darle fundamentos microeconómicos al análisis macroeconómico. Este autor estableció que diferentes expectativas y preferencias podían determinar resultados diferentes a una misma política económica, imposibilitando la predicción de los efectos de dicha política mediante modelos sencillos.

En las últimas décadas del siglo XX, la hipótesis de las expectativas racionales se llevó a sus últimas consecuencias en dos teoremas: la proposición sobre la ineficiencia de la política y la hipótesis de los mercados eficientes. La proposición sobre la ineficiencia de la política de Sargent (1943) y Wallace (1938) estableció que si los individuos tienen expectativas racionales serán capaces de predecir los efectos de la política económica, dejándola sin efecto. Es decir, si el gobierno pretende realizar una política expansiva mediante deuda pública, los individuos serán capaces de prever la subida de los tipos de interés e impuestos provocados por la deuda, y restringir su consumo, anulando los efectos de la política expansiva. La hipótesis de los mercados eficientes afirma que si las expectativas son racionales los mercados financieros reflejarán eficientemente mediante los precios toda la información disponible, sin que sea necesario regularlos. Ambas teorías, pese a recibir importantes críticas teóricas y empíricas, fueron claves en el desarrollo de la desregulación financiera y la reducción del papel del Estado en la economía por el Consenso de Washington, el paradigma dominante en las dos últimas décadas del siglo XX.

La alternativa más fundamentada al modelo de las expectativas racionales ha venido desde la economía del comportamiento, que utiliza las herramientas de la psicología cognitiva para analizar el comportamiento de los agentes económicos en los mercados. Esta teoría pone de manifiesto cómo las distorsiones cognitivas, la reducción de la complejidad en las reglas de decisión y otros mecanismos emocionales y de racionalidad limitada tienen un peso importante en la fijación de los precios y los comportamientos económicos. Este campo de investigación está siendo especialmente fecundo para explicar la evolución de las variables económicas, especialmente en los mercados financieros, destacando el trabajo de Kahneman (1934) y Tversky (1937), que estableció las bases para una teoría auténticamente positiva del comportamiento económico de los individuos.

Recuerde que...

  • El análisis económico utiliza diversos modelos para explicar la formación de las expectativas por parte de los individuos, entre las que destacan las expectativas adaptables, las expectativas racionales o los procesos de aprendizaje.
  • Las expectativas estáticas fueron consideradas no satisfactorias porque implicaban que los individuos solamente utilizaban el valor actual para predecir el futuro, sin tener en cuenta las oscilaciones pasadas.
  • Los modelos de expectativas adaptables son aquellos en que los individuos forman su creencia sobre los precios futuros basándose en los precios que han observado en el pasado.
  • Las expectativas racionales son aquellas que suponen que las previsiones de los individuos no están sistemáticamente sesgadas, ya que estos usan toda la información disponible y, además, desarrollan su estrategia como la mejor respuesta posible ante los previsibles comportamientos ajenos.
  • La alternativa más fundamentada al modelo de las expectativas racionales ha venido desde la economía del comportamiento, que utiliza las herramientas de la psicología cognitiva para analizar el comportamiento de los agentes económicos en los mercados.
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