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Distribución de la renta

Distribución de la renta

Administración estatal y autonómica

Concepto

Se entiende como distribución de la renta la manera en la que se reparte el conjunto de recursos materiales derivados de la actividad económica de acuerdo con distintos parámetros o perspectivas de referencia.

Desde una perspectiva sectorial, la distribución de la renta se refiere al reparto de la misma entre los diferentes sectores (agricultura, industria, construcción y servicios) que componen el PIB como indicador de actividad económica.

Desde una perspectiva espacial, alude a las diferencias que pueden existir en los niveles de renta desde un punto de vista territorial y, en consecuencia, es objeto de análisis particularizado por parte de la economía regional.

Desde un enfoque funcional o factorial, la distribución de la renta se refiere a la forma en que esta se reparte entre todos y cada uno de los factores de producción. Este enfoque ya fue contemplado por los autores clásicos, quienes distinguían entre terratenientes, capitalistas y trabajadores. David Ricardo estableció una diferencia clara entre las rentas de la tierra, los beneficios y los salarios, apuntando que la renta de la tierra y los beneficios se obtenían como residuo, y que la distribución del producto dependía fundamentalmente de la cantidad y calidad de las tierras de cultivo, la tecnología aplicada y el fondo salarial y el número de trabajadores.

Los autores post-ricardianos introdujeron el concepto de contribución marginal de cada factor de producción al producto final; así, la aportación de cada factor de producción estaba ligada a su productividad marginal. Otras aportaciones posteriores han destacado los cambios en la cantidad de factores, su elasticidad de sustitución y el papel de los cambios tecnológicos a la hora de explicar esa distribución funcional.

Finalmente, la distribución personal de la renta se refiere al reparto entre los individuos o las familias de la sociedad, una vez descontados los impuestos y cuotas sociales y añadidas las transferencias económicas que se realicen a los hogares por los poderes públicos (pensiones y subvenciones). Para aislar esta perspectiva de las otras tres, debe tenerse en cuenta que su estudio es independiente del sector en que se produzcan (enfoque sectorial), de la región en que se obtengan (espacial), o de los factores que remunere (enfoque funcional).

A partir de ahora, el análisis se va a centrar en explorar distintos aspectos relacionados con la distribución personal de la renta.

Causas de la desigualdad de la distribución de la renta

La distribución de la renta entre los individuos y las familias dista de ser equiproporcional, existiendo diferencias que, en mayor o menor grado, afectan a todas las economías. Ahora bien, ¿cuáles son los factores que explican esas diferencias?

Existe un amplio conjunto de factores que pueden estar detrás, los cuales pueden agruparse en torno a cuatro grandes teorías:

La teoría estocástica

De acuerdo con este planteamiento, el azar y los sucesos aleatorios explican buena parte de las diferencias de renta entre individuos. Una cuestión puntual, relacionada con el hecho de estar en el momento apropiado y en el sitio oportuno, puede tener una incidencia determinante en relación con las posibilidades de obtención de la renta.

Las cualidades personales y el entorno social

En este sentido, hay diferencias de carácter biológico-hereditario como la inteligencia, la salud o la fuerza física, que pueden asumir un papel relevante a la hora de explicar diferencias de renta. Igualmente, deben ser consideradas aquí todas las que tienen que ver con la formación y la inversión en capital humano.

El entorno social también es susceptible de explicar sustanciales diferencias de renta, y dentro de este ámbito se incluye la discriminación (por razones de sexo, raza, religión, etc.), o la exclusión de algunas ocupaciones.

Teoría del ciclo vital

Se basa en la relación paralela que existe entre el ciclo vital humano y las ganancias obtenidas durante el mismo. En efecto, las ganancias que perciben los individuos se incrementa conforme avanza su edad, hasta un punto, próximo a la jubilación, en el que la tendencia se revierte. En todo caso, existen un conjunto de factores condicionantes ligados a las preferencias, aversión al riesgo, etc., que determinan perfiles de renta diferenciados conforme aumenta la edad.

Procesos de elección

Aquí debe distinguirse entre los procesos de elección individual y los procesos de elección colectiva. Dentro de los primeros, la incertidumbre y la capacidad de asumir riesgos pueden explicar diferencias en las rentas percibidas, así como el sistema impositivo y el régimen de propiedad vigente o factores relacionados con la intensidad de la competencia. La intensidad en el trabajo, que varía mucho entre individuos, es igualmente el resultado de una elección personal.

Dentro de los segundos, debe apuntarse, a modo de ejemplo, la existencia de acuerdos contractuales entre miembros de una sociedad.

La medición de la desigualdad de la distribución de la renta

La distribución de la renta puede medirse a través de indicadores diversos. Los principales indicadores son: la curva de Lorenz, el coeficiente de Gini, el índice de convergencia sigma y los indicadores de pobreza.

La curva de Lorenz

Se trata de un medio de representación gráfica de la distribución de la renta personal o familiar, si bien puede tener utilidad para representar otras formas de desigualdad. Los valores que configuran el perfil de la curva son los porcentajes de renta acumulados por los percentiles de población considerados, tal y como se muestra en la figura 1.

La igualdad absoluta es la diagonal del diagrama que se representa en la figura. La desigualdad absoluta es la línea de los porcentajes de renta y población, y representa aquella situación en la que 99 de cada 100 personas no disponen de renta, que es acaparada por tan solo un miembro. Cualquier situación real se da entre ambos extremos, de tal forma que, cuanto más alejada esté la curva de la línea de equidistribución, mayor es la concentración de la renta.

El coeficiente de Gini

Es un indicador basado en la interpretación de la curva de Lorenz. Si el área A de la figura es el área de concentración, y B es el área comprendida entre la curva de Lorenz y los límites de porcentajes de población y renta, el coeficiente se define como sigue:

Coeficiente de Gini = A/A+B

De esa forma, el índice está comprendido entre 0 (distribución de la renta completamente igualitaria), y 1 (distribución de máxima desigualdad).

Índice de convergencia sigma

Este indicador estudia la evolución temporal de la desigualdad. En un año concreto, este índice mide la desviación estándar de las rentas familiares. En una situación de equidistribución, el índice toma el valor 0. A más desigualdad mayor valor del índice. Si el índice disminuye (aumenta) a lo largo del tiempo, disminuirá (aumentará) el índice y habrá convergencia (divergencia).

Indicadores de pobreza

La tasa de pobreza se define como el porcentaje de familias o individuos con unos niveles de renta por debajo de una cifra que se establece como umbral. En este sentido, la clave es la elección del umbral, dado que la definición de pobreza como situación de insuficiencia de ingresos para cubrir las necesidades básicas es siempre relativa y discutible. Ese umbral, denominado línea de pobreza, se basa en los ingresos netos por unidad de consumo del hogar, entendiendo como tales los ingresos netos totales del hogar (renta disponible del hogar), entre el número de unidades de consumo.

La línea o umbral de pobreza actualmente está fijada en el 60 % de la mediana de la distribución de los ingresos por unidad de consumo adjudicado a las personas.

Políticas de redistribución de la renta

Tradicionalmente se ha considerado la redistribución de la renta como uno de los objetivos principales de la política económica. En efecto, los poderes públicos deben velar por una disminución de las desigualdades entre los perceptores de rentas altas y los de rentas bajas, y, especialmente, por ayudar a satisfacer las necesidades más elementales de aquellos sectores de la población que perciben los ingresos más bajos.

En todo caso, no parece deseable una situación de igualdad absoluta entre los miembros de una comunidad, en la medida que interferiría sobre la eficiencia, los incentivos y, en última instancia, sobre una adecuada asignación de los recursos.

Las políticas, en consecuencia, se deberían orientar a perseguir la equidad, esto es, a tratar los casos iguales de igual modo, y los desiguales de forma distinta. Las medidas que los poderes públicos pueden implementar a tal efecto son variadas, y entre ellas se encuentran la imposición progresiva, las transferencias públicas o la provisión de bienes públicos.

Para terminar, conviene dar una pincelada acerca de la situación de la distribución de la renta en España. Nuestro país presenta una desigualdad de la renta relativamente moderada, no solamente menor que la del Reino Unido y EE. UU., sino también inferior a la de otros países de Europa continental como Alemania o Italia. Además, al contrario que en otros países, la desigualdad descendió en España entre 1985 y 2000. En todo caso, como señala Pijoan-Mas (2009), hay ciertos aspectos explicativos de este descenso que podrían tener connotaciones negativas, como la disminución en la diferencia entre el salario medio de los graduados universitarios y el salario medio del resto de trabajadores.

Recuerde que...

  • Desde una perspectiva sectorial, la distribución de la renta se refiere al reparto de esta entre los diferentes sectores que componen el PIB como indicador de actividad económica
  • Desde una perspectiva espacial, alude a las diferencias que pueden existir en los niveles de renta desde un punto de vista territorial y, en consecuencia, es objeto de análisis particularizado por parte de la economía regional.
  • Desde un enfoque funcional o factorial, la distribución de la renta se refiere a la forma en que esta se reparte entre todos y cada uno de los factores de producción.
  • La distribución personal de la renta se refiere al reparto entre los individuos o las familias de la sociedad, una vez descontados los impuestos y cuotas sociales y añadidas las transferencias económicas que se realicen a los hogares por los poderes públicos (pensiones y subvenciones).
  • Los poderes públicos deben velar por una disminución de las desigualdades entre los perceptores de rentas altas y los de rentas bajas, y por ayudar a satisfacer las necesidades más elementales de aquellos sectores de la población que perciben los ingresos más bajos.
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