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Equilibrio externo

Equilibrio externo

Situación en la que la balanza de pagos de un país se encuentra equilibrada, situación sostenible de las transacciones del país con el exterior.

Contabilidad y finanzas

Concepto

Se emplea el término de equilibrio externo para hacer referencia a una situación en la que la balanza de pagos de un país se encuentra equilibrada, entendiendo por éste una situación sostenible de las transacciones del país con el exterior.

El equilibrio externo constituye uno de los objetivos fundamentales de la política económica, junto a la estabilidad de precios y el pleno empleo. El logro de estos dos objetivos últimos se conoce como equilibrio interno.

Criterios de determinación

Acabamos de señalar que el equilibrio externo es el término habitualmente utilizado para hacer referencia al equilibrio en la balanza de pagos. Ahora bien, no es fácil determinar cuando un país tiene su balanza de pagos “equilibrada” desde el punto de vista económico, ya que no existe un único criterio de qué balanza o grupos de balanzas se han de observar a la hora de determinar si existe equilibrio o no en la balanza de pagos. ¿Qué balanza se debe observar?, ¿la balanza por cuenta corriente?, ¿la cuenta financiera?, ¿la cuenta financiera del banco central? o ¿alguna agrupación de cuentas?.

La balanza de pagos siempre registra equilibrio contable, no obstante, que exista equilibrio contable no quiere decir que cada una de las sub-balanzas de la balanza de pagos esté en equilibrio y que el país no registre un problema de balanza de pagos.

Una posibilidad para analizar la existencia o no de equilibrio en la balanza de pagos es la propuesta por Meade de distinguir entre:

  • · Transacciones autónomas: las ocasionadas por actividades comerciales o financieras, o por razones políticas, siendo su característica distintiva el que tienen lugar independientemente de la posición de la balanza de pagos de un país.
  • · Transacciones acomodantes o de ajuste: son las que tienen lugar como consecuencia de las transacciones autónomas.

En la mayoría de las ocasiones no resulta difícil distinguir entre transacciones autónomas o transacciones acomodantes. Por ejemplo, las exportaciones de bienes y servicios son transacciones autónomas que se producen exclusivamente por razones económicas; la inversión extranjera directa, así como buena parte de la inversión en cartera u otra inversión también podrían catalogarse como transacciones autónomas ya que se llevan a cabo con el objetivo de obtener un rendimiento. Por otro lado, la variación de la cuenta financiera del banco central, porque no hace sino compensar el desequilibrio de las partidas autónomas, sería una partida acomodante.

No obstante, existen casos en los que se plantea una seria dificultad para determinar el carácter autónomo o acomodante de una transacción. Por ejemplo, si las autoridades monetarias de un país con un fuerte déficit por cuenta corriente elevan los tipos de interés con el fin de atraer capital extranjero y reducir el desequilibrio en la balanza de pagos, ¿cómo debería considerarse la transacción correspondiente? Desde el punto de vista del inversor sería una transacción autónoma, sin embargo, desde la perspectiva de las autoridades monetarias sería una transacción acomodante.

Por tanto, como hemos señalado, el equilibrio o desequilibrio en la balanza de pagos viene determinado por la suma de las transacciones autónomas, lo cual desde el punto de vista operativo no está exento de problemas, dadas las dificultades para identificar las transacciones autónomas.

Relevancia del equilibrio externo

La balanza de pagos es una variable económica de difícil interpretación, sobre todo si la comparamos con otras variables como la producción, el desempleo o la inflación, en las que es posible establecer de forma prácticamente intuitiva sus implicaciones en términos de bienestar y evaluar si el nivel que registran es positivo o negativo para la economía nacional. Por el contrario, un desequilibrio en balanza de pagos no es en sí ni bueno ni malo, de modo que en ocasiones puede ser interpretado como beneficioso para el país en cuestión, mientras que en otras ocasiones se considerara perjudicial dependiendo de las circunstancias económicas concretas del país.

La balanza de pagos de un país normalmente presentará un déficit o un superávit, y la existencia de éste desequilibrio no debe ser normalmente un motivo de especial preocupación. Sin embargo, si un desequilibrio de balanza de pagos, y más concretamente un déficit, se mantiene de forma prolongada en el tiempo sí puede constituir un problema importante y obligar a las autoridades a adoptar las medidas correctoras.

Un déficit en la balanza de pagos puede conducir a una crisis de balanza de pagos cuando conduzca a un progresivo deterioro en las reservas centrales (o de forma más general, en la cuenta financiera frente al exterior del banco central). En esa situación las autoridades económicas deberán adoptar las medidas necesarias para restablecer el equilibrio en la balanza de pagos, lo cual normalmente pasará por la devaluación de la moneda nacional y/o por la adopción de una política de estabilización económica (medidas de política monetaria y presupuestaria de carácter fuertemente restrictivo) con el fin de reducir las importaciones y favorecer las exportaciones.

Por tanto, la relevancia de mantener el equilibrio externo surge como consecuencia de que un elevado y permanente desequilibrio externo puede suponer un riesgo al logro de los objetivos internos, en la medida en que puede obligar a adoptar medidas que frenen el crecimiento y, en consecuencia, incrementen el desempleo.

Equilibrio externo, sistema de tipos de cambio y movilidad del capital

La relevancia del equilibrio externo no es independiente del sistema de tipo de cambio y del grado de movilidad internacional del capital existente.

Si existe un sistema de tipos de cambio fijos pero ajustables, y en los que los flujos de capital no tienen plena movilidad internacional, los desequilibrios en la balanza de pagos provocarán a corto plazo variaciones en el nivel de reservas centrales y los desequilibrios fundamentales y a largo plazo darán lugar a reajustes en los tipos de cambio. Esta es la situación que prevaleció en la economía mundial desde la II Guerra Mundial hasta la desaparición del sistema de Bretton Woods, a principios de la década de los setenta.

Cuando existen controles estrictos a los movimientos internacionales de capital, el equilibrio externo exige una cuenta corriente equilibrada, ya que los desequilibrios en cuenta corriente se plasmaban casi de forma idéntica en desequilibrios en la balanza de pagos y, en consecuencia, en variaciones en el nivel de reservas centrales, es por ello que en un marco institucional caracterizado por la existencia de tipos de cambio fijos y flujos internacionales de capital limitados y controlados, el objetivo de equilibrio externo es elevado a la categoría de objetivo de política económica junto al pleno empleo y la estabilidad de precios.

Sin embargo, cuando los flujos internacionales de capital no están estrecha y efectivamente controlados, la balanza por cuenta corriente deja de ser el único determinante del saldo de la balanza de pagos, de tal forma que, al menos teóricamente, es posible el mantenimiento de persistentes déficits por cuenta corriente financiados mediante entradas netas de capital. Por otro lado, la existencia de tipos de cambio flexibles permite que la cotización de la moneda nacional varíe equilibrando las demandas netas de moneda extranjera derivadas de las transacciones en las balanzas por cuenta corriente y de capital.

En definitiva, en un sistema de tipos de cambio flexibles y con elevada movilidad internacional del capital la balanza de pagos va a equilibrarse por las fuerzas del mercado. Los movimientos internacionales de capital y las variaciones en el tipo de cambio equilibrarán la balanza de pagos y, por consiguiente, en este contexto, no es necesario que la balanza por cuenta corriente sea un objetivo de política económica en el sentido de equilibrio externo. Los desequilibrios en cuenta corriente no implicarán automáticamente un problema que requiera la intervención de las autoridades

Recuerde que...

  • Para analizar la existencia o no de equilibrio en la balanza de pago hay que distinguir entre transacciones autónomas y transacciones acomodantes.
  • El equilibrio o desequilibrio en la balanza de pagos viene determinado por la suma de las transacciones autónomas.
  • Mantener el equilibrio externo es consecuencia de que un elevado y permanente desequilibrio externo puede suponer un riesgo al logro de los objetivos internos.
  • La relevancia del equilibrio externo es dependiente del tipo de cambio y del grado de movilidad internacional del capital existente.
  • Los movimientos internacionales de capital y las variaciones en el tipo de cambio equilibrarán la balanza de pagos.
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