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Futuro

Futuro

Contabilidad y finanzas

Concepto

Un contrato de futuros se puede definir como un acuerdo entre dos partes por el que se comprometen a intercambiar un activo, físico o financiero, a un precio determinado y en una fecha concreta del futuro.

Cuando empezaron a negociarse los futuros esta era su definición, pero con el paso del tiempo este instrumento ha adquirido características propias que hacen posible que sea susceptible de ser negociado en un mercado organizado, por lo que se ha transformado en un activo financiero propio.

Tal y como se ha definido, un futuro es, básicamente, un forward pero con diferencias fundamentales. Sin lugar a dudas, la diferencia más importante es el mercado en el que ambos instrumentos se negocian. Los contratos a plazo, ya sea sobre tipos de interés o sobre tipos de cambio, se negocian y contratan en mercados interbancarios (mercados OTC, over the counter), por definición no organizados, en contraposición a los futuros financieros, que son objeto de contratación en mercados organizados con presencia de una cámara de compensación que se interpone entre las partes y asume el riesgo de insolvencia de las mismas.

Para un análisis mayor de las diferencias entre los futuros y los forward nos remitimos a la voz “Contrato de futuro”.

Contratos de futuros negociados en el mundo

Hoy día se negocian contratos de futuros sobre casi todo, puesto que en definitiva se está negociando la volatilidad de los precios y en la situación actual los precios de, prácticamente, todos los productos fluctúan. Podemos realizar una clasificación de los tipos de contratos existentes atendiendo al activo subyacente que toman como base y así tenemos los futuros sobre activos físicos y los futuros sobre instrumentos financieros.

Futuros sobre activos físicos (commodities)

Los activos físicos o reales, en que los contratos de futuros se basan, provienen de cuatro grandes grupos: productos agrícolas y ganaderos, metales (preciosos o no), energía e índices extrabursátiles.

Los primeros futuros sobre activos reales que se conocen en el mundo fueron negociados en Japón, en el siglo XVII (Mercado de arroz de Dojima, Osaka).

Hoy en día se ha extendido su uso a todo el mundo y los principales mercados tienen estandarizados los contratos que negocian sobre futuros en commodities, así como las diferentes cantidades de cada uno de los productos.

La siguiente enumeración es simplemente enunciativa de las mercancías sobre las que existen contratos de futuros negociados:

  • Productos agrícolas y ganaderos: cereales, oleaginosas, productos cárnicos, productos tropicales, otros, etc.
  • Metales: oro, plata, platino, paladio, aluminio, cobre, plomo, níquel, magnesio, zinc, etc.
  • Energía: gas natural, crudo, gasoil, propano, energía eléctrica, etc.
  • Índices: meteorológico, inmuebles, fletes, medioambiente, reaseguros, etc.

Futuros sobre instrumentos financieros

Los futuros financieros comenzaron a negociarse a partir de los años 70 y, por orden de aparición, los activos en los que se basan son los siguientes: divisas, tipos de interés (instrumentos de deuda y depósitos del interbancario) e índices bursátiles.

  • Los futuros sobre divisas empezaron a negociarse a principios de los 70, concretamente en 1972, anticipándose al abandono del sistema de patrón oro impuesto en Bretton Woods, que provocó grandes fluctuaciones de precios.
  • Los futuros sobre tipos de interés comenzaron a negociarse a finales de los 70, siendo su mayor empleo la cobertura de riesgos de tipos de interés. Estos productos pueden tomar como subyacente bien bonos, principalmente de deuda, bien depósitos del interbancario (largo y corto plazo, respectivamente).
  • Los futuros sobre acciones e índices bursátiles fueron los últimos en aparecer, negociándose a principios de los 80. Su empleo, además de la especulación que caracteriza a todos los derivados, es la cobertura debida a fluctuaciones en las cotizaciones bursátiles.

Usuarios potenciales y estrategias

Al mercado de futuros puede acceder toda aquella persona, física o jurídica, que se encuentre sometida a un riesgo de precios del que pretenda cubrirse. Por tanto, se trata de instrumentos que proporcionan utilidad no solo a las entidades financieras, a la hora de gestionar su exposición a los diferentes riesgos a que se encuentran sometidas, sino que se constituyen en una herramienta fundamental para todo tipo de empresas que pretendan cubrirse de los riesgos financieros en que incurren en su operativa diaria e, igualmente, para las personas físicas que pueden estar interesados en actuar en este mercado como forma de obtener beneficios a través de actividades especulativas o arbitrajistas.

De esta forma, hemos avanzado los usos que de los contratos de futuros se pueden realizar por parte de los usuarios finales: cobertura, especulación y arbitraje. Todos serán explicados brevemente en las líneas que siguen para, posteriormente, profundizar en la teoría de la cobertura.

Cobertura (hedging)

En este aspecto, la función del mercado de futuros consiste en la modelación o reducción de riesgos mediante la toma en el mismo de una posición inversa a la del mercado en el que se está sometido al riesgo, de forma que la posible pérdida por movimientos desfavorables de precios se vea compensada por una liquidación monetaria favorable en los futuros.

Por lo tanto, las estrategias básicas a realizar con futuros para la cobertura de riesgos son:

  • Si estamos sometidos al riesgo de una disminución en el precio del subyacente, vendemos contratos de futuros.
  • Si estamos sometidos al riesgo de que el precio del subyacente aumente, compramos contratos de futuros.

Especulación (speculation)

El especulador tiene una visión del mercado diferente al agente que desea cubrirse, en el sentido que no toma posiciones en el mercado de contado y solo anticipa un precio en el mercado de futuros, por lo tanto adquiere un riesgo de forma voluntaria con la esperanza de obtener un beneficio.

Las estrategias que llevará a cabo serán:

  • Si piensa que el precio va a subir, comprará contratos de futuros ahora más baratos para venderlos luego más caros.
  • Si piensa que el precio va a bajar, venderá ahora contratos de futuros más caros para comprarlos posteriormente más baratos.

En este sentido existe un alto grado de apalancamiento, tanto positivo como negativo, en cuanto al desembolso que el especulador ha de realizar y el resultado que obtiene.

La presencia de especuladores en los mercados es beneficiosa para los mismos, puesto que son ellos los que en la mayoría de los casos ofrecen contrapartida a quienes actúan para cubrirse de riesgos, aumentando así la liquidez del mercado.

Arbitraje (arbitrage)

El arbitrajista es el individuo que aprovecha las distorsiones temporales en precios de un activo que se cotiza en mercados diferentes. En la práctica se suelen dar malfuncionamientos en los mecanismos de asignación de precios, ya sea por no incorporar estos toda la información disponible o por ser la misma, entendida de diferente manera por los agentes, provocando diferencias de precios momentáneas entre activos de diferentes plazas o mercados.

En estas situaciones, el arbitrajista comprará el activo en el mercado más barato y lo venderá en el más caro, obteniendo como beneficio la diferencia de precios (si no tenemos en cuenta los costes de transacción).

Al igual que en el caso de los especuladores, la presencia en el mercado de arbitrajistas es beneficiosa, puesto que el resultado de su actuación es equilibrar el precio en los diferentes mercados, corrigiendo las posibles ineficiencias.

Existen múltiples posibilidades de arbitrar respecto a diferentes precios: futuro-futuro, futuro-contado, etc.

Futuros sobre divisas

Un contrato de futuros sobre divisas es un acuerdo de compraventa, aplazada a un instante futuro, de cierta cantidad de divisas a un tipo de cambio determinado. Como ya hemos visto, es un instrumento muy similar al forward o contrato a plazo de divisas, diferenciándose únicamente en la normalización de los elementos del contrato en el futuro frente a la flexibilidad que ofrece el forward.

Cualquier agente económico expuesto al riesgo de cambio, esto es a las variaciones en los tipos, es un cliente potencial de los forward, futuros y opciones sobre divisas. En este grupo se incluyen las compañías importadoras y exportadoras, bancos, fondos internacionales de inversión, empresas con inversiones en el extranjero, etc.

Las estrategias simples a realizar con futuros sobre divisas son las siguientes:

  • Si pensamos que el tipo de cambio va a aumentar y nos encontramos sujetos al riesgo de alza del cambio, compraremos contratos de futuros sobre divisas.
  • Si pensamos que el tipo de cambio va a disminuir y nos encontramos sujetos al riesgo de baja de los cambios, venderemos contratos de futuros.

La cobertura adecuada del riesgo de cambio ha de realizarse a través de un contrato a plazo, pero solo si el agente expuesto está convencido de que los tipos van a evolucionar en su contra, ya que suponen la pérdida de los beneficios potenciales del movimiento favorable de los precios futuros.

Algo parecido sucede con los futuros sobre divisas, con las diferencias conocidas y apuntadas.

Futuros sobre tipos de interés

Cuando aumenta el tipo de interés, el precio del instrumento financiero disminuye y, al contrario, cuando disminuye el tipo de interés aumenta el precio del bono. Así, se establece una relación inversa entre tipo de interés y precio del activo.

Por lo tanto, las estrategias básicas a realizar en futuros sobre tipos de interés son:

  • Si esperamos un alza de los tipos de interés, esto es, una disminución en el precio del subyacente, venderemos contratos de futuros.
  • Si esperamos que el precio del subyacente aumente o, lo que es lo mismo, disminuya el tipo de interés, compraremos contratos de futuros.

En la mayoría de los casos, los contratos se realizan sobre instrumentos hipotéticos o nocionales, no existentes en realidad, con lo que llegados al vencimiento del futuro sin liquidar la posición, debe existir una relación de entregables donde se recojan emisiones de parecidas características a los subyacentes de los derivados.

Entre las posibles utilidades que presentan los contratos de futuros se encuentran las siguientes:

  • 1. Preservación del valor de una cartera de renta variable frente al riesgo de un descenso en las cotizaciones bursátiles (futuros sobre índice).
  • 2. Cobertura de una cartera de renta fija frente al riesgo de un incremento de los tipos de interés que reduzca su valor patrimonial de mercado.
  • 3. Gestión de la duración media de una cartera.
  • 4. Inmunización de la cartera ante variaciones de tipos de interés, regulando su duración.
  • 5. Aseguramiento de la colocación de puntas de tesorería futuras a los tipos de interés actuales.
  • 6. Aseguramiento de los actuales tipos de interés ante la necesidad de renovar parte de las inversiones de la cartera en una fecha futura (gestión del riesgo de reinversión).
  • 7. Aseguramiento de los tipos de interés actuales para la colocación de una emisión de títulos que se tiene previsto realizar en el futuro o la formalización de un préstamo futuro.
  • 8. Inversión en mercados de futuros y opciones de un porcentaje de la cartera total, al objeto de mejorar su rentabilidad y reducir el riesgo total de la misma.
  • 9. Transformación de una cartera invertida, a medio o largo plazo, en una cartera sintética invertida con tipos ligados al mercado monetario a corto plazo.

Futuros sobre índices bursátiles

Se trata de los instrumentos derivados más fáciles de negociar, lo que ha dado lugar a una rápida expansión, colocándolos en primer lugar en cuanto a volumen de contratación. Al tratarse de un activo nocional (índice bursátil compuesto por partes de las acciones más líquidas del mercado), la liquidación no se puede realizar mediante entrega, sino que solo podrá liquidarse mediante la toma de una posición contraria o al vencimiento con entrega o ajuste monetario, calculado este último a través de la siguiente fórmula:

Precio del Índice = Valor del Índice x Multiplicador Monetario

Las estrategias básicas de los futuros sobre índices son:

  • Si espero que la bolsa suba ⇒ compro contratos.
  • Si espero que la bolsa baje ⇒ vendo contratos.
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