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Curva de Phillips

Curva de Phillips

Contabilidad y finanzas

Concepto

La Curva de Phillips pone de relieve la relación inversa existente entre la tasa de desempleo y la tasa de inflación. Debido a la posibilidad de este trade-off entre ambas variables, el Gobierno puede intervenir en la economía con políticas de demanda expansivas para situar a esta en una posición caracterizada por un bajo desempleo y una alta inflación o viceversa.

Pero esta implicación de política económica se vio ensombrecida por las críticas monetaristas que surgieron en la década de los setenta, la introducción de las expectativas en la relación entre la inflación y el desempleo, y la aparición de un fenómeno nuevo y aparentemente contradictorio como fue la coexistencia de un proceso inflacionista con tasas de desempleo elevadas, denominada “estanflación”.

Origen y desarrollo

En 1958, A.W. Phillips publicó un extenso estudio en la revista económica sobre la conducta de los salarios en el Reino Unido durante los años 1861-1957. Su principal resultado era que existía una relación inversa entre la tasa de desempleo y la tasa de aumento de los salarios monetarios. Cuanto más alta es la tasa de desempleo, más baja es la tasa de inflación de los salarios. En otras palabras, existe una disyuntiva o intercambio entre la inflación de los salarios y el desempleo.

La Curva de Phillips, expresada como: , muestra pues que la tasa de inflación de los salarios monetarios (W) disminuye cuando aumenta la tasa de desempleo (U), siendo a, b y c los parámetros a estimar. Los resultados de esta estimación fueron .

Lipsey (1960) aportó el respaldo teórico a la Curva de Phillips a partir del comportamiento del mercado de trabajo, de manera que partiendo de un mercado de trabajo individual, postula una relación directa entre el exceso de demanda y la tasa de crecimiento del salario y una relación inversa entre dicho exceso de demanda y la tasa de desempleo. De ambas relaciones surge la Curva de Phillips. Lipsey obtuvo la relación de Phillips para toda la economía a través de la agregación de mercados de trabajo individuales. Partiendo de 2 mercados individuales, uno con alto paro y otro con bajo desempleo, con una relación de ajuste de salarios igual en ambos, concluye que la dispersión del desempleo acelera la inflación salarial: no solo depende de la tasa nacional de paro, sino también de su distribución geográfica.

La curva de Phillips como "menú de política económica"

Si los precios se fijan en función de los costes, y los salarios son una parte fundamental de estos, la Curva de Phillips puede expresarse también como una relación entre inflación y paro.

Esto implica un trade-off entre dos objetivos: pleno empleo y estabilidad de precios.

Samuelson y Solow (1960) interpretaron la Curva de Phillips como una frontera de posibilidades (o “menú”) de política económica: el trade-off puede ser “explotado” por las autoridades. En este sentido, es posible elegir la combinación deseada de inflación-paro (A ó B, por ejemplo), y tener bajas tasas de paro con una inflación más alta, pero sostenida. Concretamente, en los años sesenta, Samuelson y Solow afirmaban en relación a la economía de los Estados Unidos: “El punto A correspondiente a la estabilidad de precios, parece implicar un desempleo del 5,5 %; mientras que el punto B, que corresponde a un desempleo del 3 %, parece implicar un incremento anual de precios del 4,5 % aproximadamente”.

Este posible trade-off entre inflación y paro que se derivaba de la Curva de Phillips justificaba el intervencionismo de los Gobiernos en la economía y su política económica de demanda.

Críticas a la curva de Phillips. El papel de las expectativas

La estabilidad de la Curva de Phillips como “menú” de política económica se cuestiona a partir de los años setenta por dos tipos de razones: de carácter empírico y teóricas.

Desde el punto de vista empírico, la aparición del fenómeno de la “estanflación”: la aceleración de la inflación, coexistiendo con tasas de desempleo elevadas, debilitó enormemente el rol intervencionista derivado de la Curva de Phillips. Así, mientras que durante la década de los sesenta, la relación entre inflación y desempleo en la economía americana parecía ajustarse bien a lo previsto por la Curva de Phillips a corto plazo, a partir de los años 70 tienen lugar shocks de oferta que hacen que aumente el paro a la vez que la inflación.

Las primeras críticas teóricas surgen desde las filas del monetarismo y se basan fundamentalmente en la incorporación de las expectativas de los agentes económicos. Estas críticas procedieron de economistas teóricos como, entre otros, Friedman (1968 y 1975), Phelps (1967 y 1968) y Lucas (1973 y 1975).

Para estos economistas, la variable relevante para los agentes no es el salario nominal, sino el salario real esperado. Por tanto, la tasa de desempleo se relaciona más bien con la tasa de variación de los salarios monetarios menos la tasa de inflación esperada por los agentes. Si pasamos del crecimiento salarial a la inflación, la tasa de desempleo se relacionará, pues, con la tasa de inflación esperada.

Cuando se incorporan las expectativas de inflación, hay una Curva de Phillips a corto plazo para cada valor de inflación esperada, de forma que para cada tasa de inflación esperada existirá una relación entre inflación y desempleo (una Curva de Phillips a corto plazo), y dicha relación solo se mantendrá estable en tanto los agentes no modifiquen sus expectativas sobre la evolución futura de la tasa de inflación. Esto ocurrirá únicamente cuando la tasa de inflación esperada () coincida con la tasa de inflación que realmente tiene lugar (). La tasa de paro con la que esto se produce es la tasa de paro de equilibrio, o Tasa Natural (), de acuerdo con la denominación de Friedman. Fuera de esta tasa de paro, la Curva de Phillips se estará desplazando hacia arriba (si U <) o hacia abajo (si U >).

Otra idea importante de Friedman es que se invierte la relación causal. El desempleo es una función de la diferencia entre los valores anticipados y observados de la inflación, y no al revés:

La introducción de expectativas implica que el trade-off a corto plazo ya no puede explotarse a largo plazo: si se aplica una política más expansiva para reducir el paro y aumenta la inflación, la Curva de Phillips se desplaza hacia arriba (mayor inflación esperada). Además, a largo plazo, la Curva de Phillips es vertical sobre la NAIRU.

Un segundo grupo de críticas a la Curva de Phillips con pendiente negativa surgió de la “Nueva Macroeconomía Clásica” y la utilización de la hipótesis de “expectativas racionales” (Muth, 1961). Según estos autores, los agentes económicos forman sus expectativas sobre el futuro, utilizando de forma eficiente toda la información disponible sobre el estado pasado y presente de la economía, incluso tratando de anticipar cuáles serán las medidas que aplicará el Gobierno ante la aparición de una perturbación económica. Conocen además el funcionamiento de la economía. Por tanto, es más difícil generar “sorpresas inflacionistas”, ya que son anticipadas por los agentes. El Gobierno no logrará reducir el paro ni siquiera a corto plazo: siempre que actúe “sistemáticamente”, no se producirán desviaciones entre la tasa de inflación efectiva y la esperada y la tasa de paro será la natural.

Recuerde que..

  • El Gobierno puede intervenir en la economía con políticas de demanda expansivas para situar a esta en una posición caracterizada por un bajo desempleo y una alta inflación o viceversa.
  • Implica un trade-off entre dos objetivos: pleno empleo y estabilidad de precios.
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