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Depósito

Depósito

Contratos por los cuales una de las partes (quien realiza el depósito o depositante), entrega a la otra (que es el depositario), un bien mueble (en este caso dinero) para que lo custodie y, al cabo de un plazo de tiempo, lo reintegre en las condiciones estipuladas en el contrato.

Banca y bolsa

Concepto

En el ámbito bancario, el concepto de depósito se aplica, en un sentido amplio, a los contratos por los cuales una de las partes —quien realiza el depósito o depositante—, entrega a la otra —que es el depositario—, un bien mueble (en este caso dinero) para que lo custodie y, al cabo de un plazo de tiempo, lo reintegre en las condiciones estipuladas en el contrato.

El bien que se reintegra puede ser el mismo que se entregó o puede ser otro. Hablamos de depósito irregular cuando el depositario reintegra un bien distinto, aunque de la misma clase y condición que el original. Evidentemente, todos los depósitos de dinero, como son los bancarios, son depósitos irregulares.

Clases de depósitos

Los recursos ajenos son el origen legal de la captación de ahorro por parte de las entidades financieras de crédito. Entre las diversas modalidades de captación de recursos ajenos se encuentran los créditos del Banco de España, operaciones interbancarias, acreedores ordinarios, etcétera. Esta última partida es la más importante e incluye, entre otras operaciones: cuentas corrientes a la vista, cuentas de ahorro, imposiciones a plazo fijo, depósitos indiciados, depósitos estructurados, depósitos asegurados (en general, cualquier tipo de depósito) y, adquiriendo cada vez más importancia, los fondos de inversión y los planes de ahorro y de pensiones. Como vemos, las operaciones pasivas son, principalmente, operaciones de depósito.

Cuentas corrientes

Las cuentas corrientes o depósitos a la vista constituyen un contrato mercantil bancario y de depósito irregular. Mediante este contrato, el titular o cliente realiza unos depósitos de dinero en un banco, quedando este obligado a devolver los fondos a la vista. Por tanto, Las cuentas corrientes o depósitos a la vista se caracterizan porque los fondos depositados en ellas son disponibles de inmediato y en efectivo, mediante cheque, tarjeta, personalmente en ventanilla, ...

Cuentas de ahorro

Las cuentas de ahorro son un contrato similar al de las cuentas corrientes. Ahora bien, las cuentas de ahorro se instrumentalizan por medio de libretas, las cuales constituyen un resguardo acreditativo a nombre del titular. La finalidad de este tipo de cuentas es recoger los ahorros de sus depositarios y ofrecer a estos la disponibilidad inmediata de los mismos. A la hora de llevar a cabo las valoraciones, estas se suelen hacer por quincenas.

En sus orígenes, estas cuentas eran privativas y limitativas de las cajas de ahorro, con la característica de canalizar el ahorro más reducido existente en la economía. La Legislación de 1929 y el Estatuto de 1933 regulaban las cuentas de ahorro para las cajas. Se permitía a los bancos utilizarlas siempre que abrieran una sección o departamento específico de ahorro y que tuvieran la autorización del Ministerio de Hacienda. En la actualidad, este tipo de cuenta se utiliza indistintamente por bancos, cajas de ahorro y cooperativas de ahorro.

Cuentas de alta remuneración o "supercuentas"

Se trata de un tipo particular de cuentas corrientes o de ahorro porque la remuneración ofrecida por la entidad suele ser función del saldo que mantiene el cliente en la cuenta.

Por tanto, el interés aplicado es variable según el saldo de la cuenta, en virtud de tramos preestablecidos por la entidad. Es por razón de su mayor remuneración media por lo que se denominan habitualmente "supercuentas".

La liquidación de intereses suele ser diaria y los tipos pueden ser fijos o estar ligados a un tipo de referencia como, por ejemplo, el EURIBOR u otros índices de referencia.

Cuentas financieras

Se trata de un tipo particular de cuenta bancaria cuyo saldo se materializa o invierte en activos financieros de elevada liquidez, por negociarse en mercados secundarios organizados o gozar de cobertura por parte de las entidades de crédito que aseguran esa liquidez. Es por esto por lo que habitualmente ofrece mayor rentabilidad que las cuentas clásicas sin perder su gran disponibilidad.

Según la modalidad, la disponibilidad de los saldos puede ser inmediata o con preavisos muy cortos.

En ocasiones, estas cuentas financieras se combinan o enlazan con cuentas corrientes ordinarias.

Imposiciones a plazo fijo

Las imposiciones o depósitos a plazo fijo son contratos bancarios de depósito irregular, en los que el cliente pierde su libre disposición hasta que transcurra un determinado período desde su constitución; llegado este podrá acumular los intereses, incrementar, disminuir o retirar su importe total. Este período de indisponibilidad se pacta anteriormente entre cliente y banco.

En cualquier caso, frente a la característica esencial de la disponibilidad inmediata común a las cuentas corrientes y a las libretas de ahorro, el inversor-ahorrador puede optar por obtener una mayor rentabilidad de sus depósitos, comprometiéndose a no retirarlos durante un determinado plazo que ha de determinarse en el momento de iniciarse la operación. Este plazo suele establecerse por meses o años.

Depósitos indiciados, indexados o referenciados

Los depósitos indiciados, indexados o referenciados, por ejemplo al IBEX-35, proporcionan un rendimiento final generalmente formado por una parte fija y por otra parte variable. Esta última se encuentra condicionada, normalmente, al comportamiento del índice selectivo del mercado continuo español, el IBEX-35, que recoge los 35 títulos de mayor capitalización bursátil de dicho mercado.

Para invertir en estos depósitos suele exigirse una determinada cuantía mínima (como 1.500 euros), con un plazo de imposición superior a un año, y el pago de los intereses se realiza a vencimiento como un porcentaje (20-25 %) de la revalorización media del citado índice.

Los depósitos estructurados

Los depósitos estructurados generalmente ofrecen una rentabilidad final compuesta por una parte fija y por otra variable que depende del comportamiento bursátil de una empresa con cotización.

Estos depósitos pueden consistir en que el depositante recibe siempre y de forma garantizada un determinado rendimiento anual y, además, si las acciones de la compañía de referencia cotizan en una determinada fecha (al final del plazo del depósito) a un precio superior, el depositante recupera el capital y el citado rendimiento anual fijo. En cambio, si el precio de cotización es inferior se le entregarán acciones al depositante por el valor resultante de dividir el capital invertido por determinado porcentaje de la primera cotización.

Los depósitos «asegurados»

Otra modalidad de nuevos depósitos, comúnmente denominados asegurados, aunque parecidos a los anteriores, consiste en que llegada la fecha de vencimiento, el titular recibe la rentabilidad más alta de una serie de opciones (generalmente dos): el tipo nominal o el tipo TAE pactado en el contrato de depósito; o bien, un determinado porcentaje de la revalorización media durante un determinado período de un índice bursátil español, extranjero o internacional, o en su caso, de un determinado valor bursátil.

En cualquier caso, no se trata de un fondo de inversión, sino de un depósito o imposición a plazo fijo a través del cual se materializa la inversión.

Recuerde que...

  • Existen varias clases de depósitos como son: cuentas corrientes a la vista, cuentas de ahorro, imposiciones a plazo fijo, depósitos indiciados, depósitos estructurados, depósitos asegurados (en general, cualquier tipo de depósito) y, adquiriendo cada vez más importancia, los fondos de inversión y los planes de ahorro y de pensiones.
  • Las cuentas corrientes o depósitos a la vista se caracterizan porque los fondos depositados en ellas son disponibles de inmediato y en efectivo, mediante cheque, tarjeta, personalmente en ventanilla, ... Las cuentas de ahorro son un contrato similar al de las cuentas corrientes, son disponibles mediante libretas.
  • En las imposiciones o depósitos a plazo fijo, se pacta anteriormente entre cliente y banco, el cliente pierde su libre disposición hasta que transcurre un determinado período desde su constitución; llegado este podrá acumular los intereses, incrementar, disminuir o retirar su importe total.
  • Para invertir en Depósitos indiciados, indexados o referenciados suele exigirse una determinada cuantía mínima (como 1.500 euros), con un plazo de imposición superior a un año, y el pago de los intereses se realiza a vencimiento como un porcentaje (20-25 %) de la revalorización media del citado índice.
  • Serán depósitos estructurados, cuando el depositante recibe siempre y de forma garantizada un determinado rendimiento anual y los depósitos asegurados consisten en que llegada la fecha de vencimiento, el titular recibe la rentabilidad más alta de una serie de opciones.
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