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Estabilización

Estabilización

Las políticas de estabilización incluyen el conjunto de medidas adoptadas por las autoridades para lograr una mayor estabilidad macroeconómica de la economía. Las políticas de estabilización a más corto plazo se aplican fundamentalmente a través de las políticas fiscales y monetarias. Sin embargo, las políticas estructurales pueden favorecer también un contexto de estabilidad de precios y una mayor adaptación de las economías a las perturbaciones que experimentan, mejorando de esta forma la estabilidad real.

Contabilidad y finanzas

Las políticas de estabilización incluyen el conjunto de medidas adoptadas por las autoridades para lograr una mayor estabilidad macroeconómica de la economía, lo cual implica:

  • a) Estabilidad nominal, que se caracteriza por la estabilidad de los precios (lo cual no significa una tasa de inflación nula, sino más bien en el entorno del 2%-3%) y por unas finanzas públicas saneadas (ratio deuda pública/PIB estable en un valor sostenible y control del déficit público, evitando déficit excesivos). Se entiende que estos objetivos deben alcanzarse con una perspectiva a medio plazo, no necesariamente cada año. Entendida de esta forma, la estabilidad nominal puede generar efectos positivos para el crecimiento a largo plazo. Por ejemplo: la estabilidad de precios favorece la inversión y la asignación de los recursos, el ajuste presupuestario reduce los riesgos de insostenibilidad de la deuda y las presiones sobre la política monetaria, el déficit y la deuda elevados reducen el margen de maniobra de la política fiscal para estabilizar la economía en términos reales, la inflación reducida y el déficit controlado pueden favorecer tipos de interés más bajos.
  • b) Estabilidad real, que supone que las fluctuaciones cíclicas de la renta en torno a su nivel de renta potencial (o de equilibrio a largo plazo) son reducidas. Es decir, una economía se ha estabilizado en términos reales si experimenta una tasa de crecimiento estable a lo largo del tiempo con tasas normales de empleo y utilización del resto de recursos productivos.

Las políticas de estabilización a más corto plazo se aplican fundamentalmente a través de las políticas fiscales y monetarias. Sin embargo, las políticas estructurales pueden favorecer también un contexto de estabilidad de precios (por ejemplo, favoreciendo la competencia en los mercados, mejorando la productividad o reformando los procesos de decisión de las finanzas públicas) y una mayor adaptación de las economías a las perturbaciones que experimentan, mejorando de esta forma la estabilidad real (por ejemplo, aumentando la movilidad geográfica).

Unión Económica y Monetaria

En el caso de la Unión Económica y Monetaria, el marco de aplicación de las políticas monetarias ha favorecido la consecución de un alto grado de estabilidad nominal. Entre otros factores, esto se debe a la creación de un banco central independiente con el objetivo prioritario de garantizar la estabilidad de precios, la aprobación de los criterios de convergencia nominal para incorporarse a la zona euro o las normas fiscales contenidas en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Sin embargo, estos mismos factores han reducido la capacidad de estabilización real de las economías nacionales. Este hecho se deriva de la posibilidad de que las distintas economías se vean afectadas por perturbaciones de carácter específico (sólo afectan a algunas de las economías de la UEM, pero no a todas; un ejemplo sería una caída de la demanda del turismo en España) o por perturbaciones comunes, pero con efectos diferentes en cada una de ellas (por ejemplo, una caída del comercio internacional afectaría de manera más acusada a Alemania, porque es una economía en la que las exportaciones fuera de Europa tienen una gran importancia).

El Banco Central Europeo tiene la obligación de vigilar la estabilidad de precios en el conjunto de la UEM (la tasa de inflación media) y, por tanto, no responderá, o lo hará de manera insuficiente, cuando el shock afecte únicamente a un país. Por ejemplo, si la demanda agregada cae en un país (y no en el resto) se reducirá su tasa de inflación, y también lo hará la tasa de inflación media, pero menos que proporcionalmente. Por tanto, aunque las autoridades monetarias bajarán el tipo de interés, lo harán menos que lo que el país afectado por la perturbación inicial necesitaría (y más que lo necesitarían los demás). Como resultado, el tipo de interés real subiría en el país afectado por la perturbación recesiva (la inflación se reduce más que el tipo de interés real) y esto desestabilizaría la economía en vez de estabilizarla. Podría ocurrir, por supuesto, que este efecto desestabilizador se compensase con la ganancia de competitividad que está teniendo lugar en este país, derivada de su menor tasa de inflación en relación con el resto de miembros de la unión monetaria. Sin embargo, la evidencia empírica muestra que este efecto es más débil a corto plazo que la influencia del tipo de interés real.

La implicación principal que tiene este argumento es un aumento de la importancia de la política fiscal nacional en el contexto de la estabilización de una economía que pertenece a una unión monetaria. Por ejemplo, en el caso anterior el gobierno podría aplicar una política fiscal más expansiva. Sin embargo, los requisitos establecidos por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento podrían impedir esta política si se aplican estrictamente.

Recuerde que...

  • La estabilidad nominal se caracteriza por la estabilidad de los precios y por unas finanzas públicas saneadas.
  • La estabilidad real supone que las fluctuaciones cíclicas de la renta en torno a su nivel de renta potencial o de equilibrio a largo plazo son reducidas.
  • La creación de un banco central independiente tiene como objetivo prioritario garantizar la estabilidad de precios, la aprobación de los criterios de convergencia nominal para incorporarse a la zona euro o las normas fiscales contenidas en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.
  • El Banco Central Europeo tiene la obligación de vigilar la estabilidad de precios en el conjunto de la UEM (la tasa de inflación media) y, por tanto, no responderá, o lo hará de manera insuficiente, cuando el shock afecte únicamente a un país.
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