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Estanflación

Estanflación

El fenómeno de la estanflación implica la aceleración de la inflación coexistiendo con tasas de desempleo elevadas. Situación económica de un país que se caracteriza por un estancamiento económico a la vez que persiste el alza de los precios y los salarios.

Contabilidad y finanzas

Concepto

El fenómeno de la estanflación implica la aceleración de la inflación coexistiendo con tasas de desempleo elevadas. Estanflación es un término que se considera acuñado por el británico Ian McLeod quien, en un discurso ante el Parlamento en 1965, dijo “We now have the worst of both worlds - not just inflation on the one side or stagnation on the other. We have a sort of «stagflation» situation" (Ahora tenemos lo peor de ambos mundos: no inflación por un lado o estancamiento por otro. Tenemos algo así como una estanflación).

Este fenómeno se pone de manifiesto en la década de los 70, con la crisis del petróleo y la subida de los precios de otras materias primas, pero en el que influyen otras causas de tipo estructural.

Con la aparición de la estanflación se cuestiona la estabilidad de la Curva de Phillips como “menú” de política económica a partir de los años setenta, cuando tienen lugar shocks de oferta que hacen que aumente el paro a la vez que la inflación.

El profesor Samuelson señaló que “la stagflation es un fenómeno típico de las economías mixtas debido a factores diversos y no solo económicos... en la que la sociedad es muy distinta a la de hace décadas, en la que se han generalizado distintos mecanismos institucionales como los subsidios de desempleo, salarios mínimos, segmentación del mercado laboral, cambio en las expectativas y actitudes de los agentes, etc., que la hacen reaccionar de forma muy diferente a la prevista por las teorías macroeconómicas tradicionales”.

La estanflación y sus implicaciones en política económica

Como acabamos de comentar, la estanflación, conocida en la literatura anglosajona como “stagflation", supuso una subida notable de los precios y un aumento progresivo de los niveles de paro. Este fenómeno rompe con la teoría keynesiana tradicional que no creía en esta posibilidad y con la gran época dorada de crecimiento económico de los años sesenta del siglo XX.

Política económica en los años 70. Inflación y estanflación

A principios de los años setenta se elevaron en gran proporción los precios mundiales de las materias primas como consecuencia de un período de elevado crecimiento económico y una serie de malas cosechas. El embargo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, en octubre de 1973, cuadriplicó el precio del petróleo y no hizo más que agravar una situación que afectó enormemente el poder de compra de los hogares americanos.

Al mismo tiempo, en Estados Unidos, en aquellos años se había dado un incremento importante del gasto social y militar de la Administración estadounidense, bajo el mando de los presidentes John F. Kennedy y Lyndon B. Jonson que provocó unos niveles altos de demanda y, por lo tanto, de inflación.

Ante esta situación, se entró en una dinámica especuladora que siguió alimentando la inflación, al mismo tiempo que los trabajadores empezaron a pedir incrementos salariales para no perder capacidad adquisitiva, y se introdujeron cláusulas de revisión automática, perpetuando la espiral inflacionaria.

La necesidad del Gobierno de financiar sus costes, unido a su deseo de no elevar impuestos, hizo que los tipos de interés se elevaran, suponiendo un mayor coste para las empresas proveedoras de bienes y servicios. La crisis energética de aquellos años agravó aún más la situación, de manera que con mayores costes salariales, de materias primas y de recursos financieros, la curva de oferta agregada se movió, por lo que una misma cantidad solo era ofrecida a un mayor precio.

Como resultado, el nivel de equilibrio de los mercados se vio alterado, alcanzando un nuevo punto caracterizado por un mayor precio de equilibrio para una menor producción agregada.

Estos acontecimientos llevaron a Estados Unidos a una recesión caracterizada por un estancamiento en 1974-1975 y una alta inflación (gráfico1). Aunque todavía no existe consenso unánime sobre cuál fue el principal responsable de la estanflación de los setenta, se pueden señalar como causas probables el shock de oferta negativo y la aplicación errónea y recurrente de políticas macroeconómicas tradicionales basadas en políticas monetarias expansivas de bajo tipo de interés y fiscales expansivas de incremento de gasto público.

Los neokeynesianos y la estanflación

Esta relación de alto desempleo junto con una alta inflación rompía la estabilidad constatada en la década anterior de la teoría de la "curva de Phillips" y, por tanto, desmoronaba la teoría keynesiana. Por lo que hubo que replantearse la teoría y el modelo que podía explicar el fenómeno de la estanflación. Este replanteamiento surge desde las filas del monetarismo basadas fundamentalmente en la incorporación de las expectativas de los agentes económicos. Estas críticas procedieron de economistas teóricos como, entre otros, Friedman (1968 y 1975), Phelps (1967 y 1968) y Lucas (1973 y 1975) que pusieron de manifiesto el papel de las expectativas de inflación en el proceso, de manera que cuando la autoridad monetaria permite un nivel excesivo de inflación durante demasiado tiempo, empresas y trabajadores tienden a anticipar una inflación futura mayor y a incorporar esa expectativa en sus negociaciones de precios y salarios. En un entorno poco competitivo y con un mercado laboral poco flexible, ello presiona los salarios y precios al alza en un proceso que, de no controlarse, podría derivar en una espiral de inflación.

Estos autores analizaron cómo para reducir la tasa de paro por debajo de su tasa natural no deben aplicarse políticas de demanda expansivas, puesto que estas políticas solo tienen efectos a corto plazo y a costa de tasas de inflación crecientes. A largo plazo se retorna siempre a la tasa natural de desempleo.

El trade off a corto plazo entre inflación y paro se debe a una inflación no anticipada, mientras que a medio plazo la economía se sitúa en la tasa natural, pero esta tasa de paro es compatible con cualquier tasa de inflación. La tasa de inflación con la que se estabiliza la inflación a largo plazo sí depende de la política monetaria y puede que la aplicación de una política monetaria más expansiva de lugar a una tasa de inflación más alta que la inicial, aunque el paro no se haya reducido.

Ante estas explicaciones monetaristas, los neokeynesianos expusieron años más tarde que una posible causa de la inflación se hallaba, al igual que la versión monetarista, en una expansión monetaria excesiva, cuando la economía se encuentra en pleno empleo o cerca de esa posición. No obstante, estos autores achacan la aceleración de la inflación en los años 70 y 80 al crecimiento espectacular de los precios de las materias primas y la energía, y de los crecimientos previos, especialmente en Europa, de los salarios nominales a un ritmo mayor al de la tasa de inflación por reivindicaciones de los sindicatos. Y en cuanto al crecimiento tan espectacular del paro consideran que no todo el desempleo era voluntario y que la tasa de paro se encontraba en su nivel natural, sino que una parte del paro se debía a factores estructurales que contribuyeron al crecimiento de la denominada NAIRU (tasa de desempleo no aceleradora de inflación). Además acusan a las políticas monetarias restrictivas (propuestas por los monetaristas) de ser, en buena medida, las causantes del incremento de la tasa de paro experimentado por la economía occidental durante la crisis.

En suma, los modelos neokeynesianos consideraban que las políticas de estímulo de la demanda eran imprescindibles para luchar contra el paro, pero debían ser selectivas y desagregadas y a su vez complementadas por políticas de estímulo por el lado de la oferta y políticas de ajuste positivo. Para luchar contra la Inflación se confía fundamentalmente en las políticas de rentas, particularmente las basadas en acuerdos de empresarios y sindicatos sobre bases permanentes y continuas. Se estimaba que esta era la única vía para hacer compatibles el pleno empleo y la estabilidad de los precios.

En definitiva, la lucha contra la stagflation ha de hacerse en el marco de una estrategia integrada que agrupe medidas de política económica importantes y necesarias para combatir la inflación con paro como una política mixta fiscal y monetaria que actúe de forma coordinada y teniendo en cuenta los efectos colaterales; una política de rentas complementaria indispensable esencialmente si se acepta la necesidad de un ajuste a la inflación de los salarios reales; medidas para reducir los costes de ajuste o costes de información en el mercado de trabajo, así como reformas microeconómicas para mejorar la eficiencia de dichos mercados; políticas regionales que principalmente traten de luchar contra el creciente nivel de dispersión del paro, dado que ello constituye un factor inflacionista de importancia; medidas consistentes en cambios estructurales e institucionales y medidas que restablezcan de manera duradera el ritmo de crecimiento de la productividad.

Recuerde que...

  • La estanflación es un fenómeno típico de las economías mixtas debido a factores diversos y no solo económicos.
  • La estanflación supuso una subida notable de los precios y un aumento progresivo de los niveles de paro.
  • Con la aparición de la estanflación se cuestiona la estabilidad de la Curva de Phillips como “menú” de política económica a partir de los años setenta, cuando tienen lugar shocks de oferta que hacen que aumente el paro a la vez que la inflación.
  • Los modelos neokeynesianos consideraban que las políticas de estímulo de la demanda eran imprescindibles para luchar contra el paro, pero debían ser selectivas y desagregadas y a su vez complementadas por políticas de estímulo por el lado de la oferta y políticas de ajuste positivo.
  • La lucha contra la stagflation ha de hacerse en el marco de una estrategia integrada que agrupe medidas de política económica importantes y necesarias para combatir la inflación con paro como una política mixta fiscal y monetaria que actúe de forma coordinada y teniendo en cuenta los efectos colaterales.
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