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Depresión económica

Depresión económica

Fase económica subsiguiente a la crisis que se manifiesta por una demanda débil, una contracción del comercio internacional, un crecimiento del paro y una caída en la producción nacional de bienes y servicios.

Contabilidad y finanzas

Concepto

La depresión económica es la fase económica subsiguiente a la crisis que se manifiesta por una demanda débil, una contracción del comercio internacional, un crecimiento del paro y una caída en la producción nacional de bienes y servicios.

Recesión y depresión

Con anterioridad a la Gran Depresión de 1930, cualquier cambio en el ciclo económico que supusiera una disminución de la actividad económica se consideraba una depresión. En la década de los años 30 y como consecuencia de la severa interrupción de la economía mundial, se acuñó el término recesión.

Por tanto, depresión es una recesión severa y prolongada. Será severa cuando suponga una caída del PIB real superior a los 10 puntos porcentuales, y será prolongada si dicha caída se mantiene durante más de dos años.

La depresión económica coincide con la fase del ciclo económico en que la actividad económica es más baja, las empresas no venden sus productos y se ven obligadas a despedir a trabajadores, aumentando por tanto el desempleo. Coincide con el punto 3 representado en el gráfico 1. Tras la depresión se inicia una fase de recuperación caracterizada por un movimiento ascendente de las variables macroeconómicas, producción y empleo fundamentalmente (punto 4). Este proceso culmina con un período de auge (punto 1), tras el cual y una vez alcanzado el máximo nivel de producción y ocupación, tendrá lugar en una nueva (punto 2).

Causas de la depresión económica

Como señaló John Maynard Keynes en su Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero (1936), la principal causa de las depresiones económicas reside en la insuficiencia en la demanda de bienes y servicios. Su aportación fue fundamental para la Ciencia Económica, ya que, por primera vez, explicó el comportamiento a corto plazo de las fluctuaciones económicas (frente a la teoría económica clásica que había centrado su análisis en el largo plazo).

Desde un punto de vista teórico, las caídas en la actividad económica en el corto plazo pueden producirse por dos motivos. Por un lado, como señaló Keynes, por un descenso de la demanda agregada (disminución del consumo, de la inversión, del gasto público o de los intercambios con otras economías). Esta caída de la demanda agregada provocaría una reducción de la producción de Y2 a Y1 (gráfico 2). También podría estar motivada por una caída de la oferta agregada, es decir, que las empresas de la economía, por los motivos que sean, redujeran su producción.

Depresiones económicas en el período capitalista

Dos grandes depresiones sacudieron las economías mundiales en los siglos XIX y XX. La primera tuvo lugar en la década de 1870 y fue conocida con el nombre de “Gran Depresión”, hasta que la de 1930, más severa, recibió ese calificativo. Ello provocó el empleo de otro término, recesión, para referirse a caídas de la actividad económica menos importantes.

Gran Depresión de 1873

Tras varios años de expansión económica, en la década de los 70 del siglo XIX, varios pánicos financieros en Viena y Nueva York desembocaron en una crisis económica sin precedentes, que afectó a la práctica totalidad de naciones de la época. Fue severa y se prolongó hasta mediados o finales de la década de 1890.

Supuso la vuelta al proteccionismo de la economía mundial. Empresarios y campesinos culparon, erróneamente, al aumento de la competencia fruto de los tratados de comercio internacionales, de la depresión más aguda y generalizada experimentada hasta entonces en la era industrial.

Finalmente el descubrimiento de nuevas minas de oro en Sudáfrica, Alaska, Canadá y Siberia, permitieron una lenta recuperación que se vería interrumpida con el estallido de la I Guerra Mundial.

La Crisis de 1929 y la Depresión de los años 30

El 24 de octubre de 1929, conocido como jueves negro, el pánico se apoderó de Wall Street, produciéndose una venta masiva de acciones en la Bolsa haciendo que los precios de estas se desplomaran. El 29 de octubre, martes negro, volvió a ocurrir lo mismo. En ningún caso el desplome de la Bolsa de Nueva York fue la causa de la posterior depresión, sino un síntoma de lo que estaba por venir, la mayor depresión jamás experimentada por la economía mundial: la producción industrial cayó entre 1929 y 1932 un 46 % en Estados Unidos, mientras que en Europa el desplome, aunque menor, del 35 %, no fue menos importante.

La recuperación en Europa no se produjo hasta 1935-36 y en USA hasta la II GM.

  • a) Causas de la Gran Depresión El debate sobre las causas de la crisis se ha centrado en las posiciones monetaristas mantenidas por Friedman y Schwartz (1963) y las interpretaciones keynesianas. Para los primeros, la Gran Depresión fue consecuencia de la contracción del stock monetario en EE. UU. y se proyectó al resto del mundo a través del mecanismo de unificación monetaria que suponía el patrón oro. Friedman y Schwartz consideraban que la Gran Depresión constituye un claro ejemplo de cómo los factores monetarios pueden afectar a la economía real. La incapacidad de la Reserva Federal para evitar las quiebras bancarias, unido a la reducción de la cantidad de dinero en la economía norteamericana entre 1930 y 1933 contribuyeron, según ellos, a agravar la recesión.

    Keynes, por su parte, empleó el modelo de Demanda Agregada para explicar la situación vivida por la economía mundial en los años 30 del pasado siglo. Tras la I Guerra Mundial, EE. UU. había basado su crecimiento económico en la producción masiva de coches y radios. Además se vio estimulado por la expansión de la construcción de viviendas. A finales de la década, una caída de la inversión, unida a un desplazamiento de la función de consumo, provocó una reducción de la demanda efectiva. Esto a su vez provocó un aumento del desempleo, una reducción de la renta y, en último término, una disminución de la demanda.

  • b) Consecuencias Frente a la inexistencia de un consenso sobre los orígenes de la Depresión de los años 30, lo que sí resulta más evidente son las consecuencias de la misma. Entre ellas destacaría, en primer lugar, una importante caída de la producción industrial. Como se puede observar en el cuadro 1, se redujo hasta casi la mitad en EE. UU. como en Alemania, las dos naciones más afectadas. Las economías menos integradas a escala internacional (con menos relaciones comerciales con otras) se vieron menos afectadas. Pero aún así, la crisis tuvo una intensidad muy grande.

    Paralelamente al descenso de la producción industrial, los precios comenzaron a caer, el desempleo alcanzó niveles nunca vistos y las crisis bancarias se sucedieron.

    Cuadro 1. La caída de la renta y de la producción industrial entre 1929 y 1932
    PIB 1932 (1929 = 100)Producción Industrial 1932 (1929 = 100)
    Austria8062
    Francia8674
    Alemania7761
    GBR9589
    Italia9886
    Holanda9384
    España9784
    EE. UU.7362
    FUENTE: Zamagni (2000), p. 186
  • c) Las respuestas ante la crisis Frente a una crisis tan seria, ¿cuál fue la respuesta de las autoridades políticas y económicas de los diferentes países? Si algo caracterizó a la respuesta de los gobiernos afectados fue, precisamente, la falta de coordinación a la hora de tomar las medidas oportunas. Es más, no solo no hubo coordinación, sino que cada gobierno puso en marcha las políticas económicas que consideró más convenientes sin tener en cuenta a sus vecinos. Ello pudo contribuir, al menos en parte, a que la depresión se alargara varios años más.

    De todas las políticas económicas puestas en marcha en este período quizás las más conocidas fueron las de los gobiernos estadounidense y alemán. Cuando Franklin Roosvelt juró su cargo como presidente de los EE. UU. en el año 1933 se encontró con un país al borde del colapso: la industria se encontraba paralizada y el sistema financiero prácticamente en quiebra. Enseguida puso en marcha su New Deal, o Plan de Intervención, consistente en una gran cantidad de medidas heterogéneas, mezcla de populismo y pragmatismo político. Dichas medidas afectaban a todos los sectores, desde el industrial, a través de la Ley de Reconstrucción de la Industria Nacional o NRA, al financiero donde se reorganizó la Reserva Federal y se puso en marcha una Comisión del Mercado de Valores. También supuso la creación de una Administración de Seguridad Social en Norteamérica.

    En Alemania hubo que esperar al ascenso de los nazis al poder en 1933 para que se pusieran en marcha las primeras medidas. El objetivo fundamental era reducir el paro, lo cual se consiguió mediante la reactivación de la economía a través de incrementos del gasto público unido a medidas de dudosamente democráticas. Así, mediante la construcción de infraestructuras y de viviendas y la fabricación en masa de automóviles, amén del aumento del gasto militar, el Gobierno de Adolf Hitler logró incrementar la demanda agregada y con ello reactivar la economía. Este esfuerzo en gasto público se vio acompañado con un incremento espectacular de los impuestos. Paralelamente, la prohibición de los sindicatos, el establecimiento de un servicio laboral obligatorio, o la salida de la mujer del mercado de trabajo, mediante la puesta en marcha de incentivos fiscales y propagandísticos, lograron reducir espectacularmente la tasa de paro. Si en 1932 ésta suponía el 30 % de la población activa, en 1935 se había reducido al 12 %.

    Cuadro 2. Resultados y políticas económicas en EE. UU., GBR, Alemania y Francia en los años 30

    PNB (1932-1938)PNB1938(1929=100)Política monetariaPolítica fiscal
    EE. UU.4,494,8RestrictivaOrtodoxa-Expansiva
    GBR3,6118,4ExpansivaOrtodoxa
    Alemania8,2125,2ExpansivaExpansiva
    Francia2,096,5RestrictivaOrtodoxa

    NOTAS:

    Política monetaria expansiva: tipos de interés bajos con el objeto de estimular la inversión.

    Política monetaria restrictiva: tipos de interés altos para controlar la inflación.

    Política fiscal expansiva: incremento del gasto público con el objeto de incrementar la demanda agregada.

    Política fiscal ortodoxa: se busca el equilibrio presupuestario entre gastos e ingresos públicos.

    Fuente: Zamagni (2000), p. 211.

    Como se puede observar en el cuadro 2 solo dos de las principales economías mundiales se habían recuperado de la Gran Depresión en 1938: Gran Bretaña y Alemania. En cualquier caso, pronto nada importaría, pues estaba a punto de estallar una sangrienta guerra que sumiría al mundo en uno de los períodos más negros de su Historia, la II Guerra Mundial (1939-1945).

Recuerde que...

  • La depresión es una recesión severa y prolongada. Será severa cuando suponga una caída del PIB real superior a los 10 puntos porcentuales y será prolongada si dicha caída se mantiene durante más de dos años.
  • La depresión económica coincide con la fase del ciclo económico en que la actividad económica es más baja, las empresas no venden sus productos y se ven obligadas a despedir a trabajadores, aumentando por tanto el desempleo.
  • La principal causa de las depresiones económicas reside en la insuficiencia en la demanda de bienes y servicios.
  • Dos grandes depresiones sacudieron las economías mundiales en los siglos XIX y XX: la “Gran Depresión” de 1873 y la "Crisis de 1929".
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