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Desarrollo sostenible

Desarrollo sostenible

Gestión empresarial

Concepto

El desarrollo sostenible se define como “un desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, Informe Nuestro Futuro Común, 1987).

El desarrollo sostenible va ligado con el propio desarrollo de la humanidad, pues todo aquello que pone en peligro el medio ambiente, de algún modo, si no bien hoy, sí en un futuro más o menos próximo, pone en peligro el desarrollo humano. El medio ambiente es proveedor de recursos, de energía, de materias primas, de alimentos, para la producción de otros bienes y servicios necesarios para la vida y para el desarrollo económico. También es receptor de residuos, de modo que su capacidad de autolimpieza y destrucción es limitada, por lo que no podemos excederla.

Otras definiciones, como las de D. Pearce, A. Markandya y E.B. Barbier, consideran que “en una sociedad sostenible no debe haber un declive no razonable de cualquier recurso o un daño significativo a los sistemas naturales, ni un declive significativo de la estabilidad social”.

Existen otras definiciones, unas más conceptuales, otras con enfoques más concretos, pero que, en todos los casos contemplan, bajo unos razonamientos similares, los aspectos medio ambientales, los aspectos sociales y los aspectos económicos y en todos coincide la tendencia hacia una viabilidad, o que sea soportable el mantenerlo y, por tanto, sostenibilidad en el tiempo. Por eso se ha venido afirmando que “intuitivamente, una actividad sostenible, es aquella que se puede mantener a lo largo del tiempo sin perjudicar a las generaciones venideras”.

De la propia definición de la Comisión citada anteriormente, se deducen dos ideas importantes, la prioridad de satisfacer las necesidades y, obviamente que estas estén centradas en cubrir las necesidades básicas de los más pobres, y, la segunda, la importancia de fijar límites, límites que pueden ser establecidos tanto por la tecnología como por la organización social. En definitiva con el desarrollo sostenible se estrecha la relación entre la minoración de la pobreza, la mejora del medio ambiente y la igualdad social a través de un crecimiento económico sostenido. Buscamos la sostenibilidad medioambiental de las actividades económicas.

El concepto de desarrollo sostenible ha adquirido una importancia vital, de modo que es parte inherente del diseño y desarrollo de la política general, en prácticamente todos los países, al tiempo que el interés del público por este ha crecido sustancialmente.

Antecedentes y evolución

Los antecedentes del concepto de sostenibilidad se pueden encontrar en la propia preocupación de T.R. Malthus, que destacó en su obra Economics and Theory of Limits su temor al límite del crecimiento por la escasez de los recursos, dado que, según sus postulados la producción se incrementa geométricamente mientras que los recursos necesarios para alimentarla aumentan a una tasa aritmética, y, por tanto, es imposible mantener a toda esta población en continuo crecimiento, aunque su idea de los límites del medio ambiente se basaba en la escasez de la oferta de tierra agrícola de buena calidad y en los rendimientos decrecientes resultantes en la producción agraria. Otro economista, Schumacher, en 1979, también manifiesta su preocupación por el agotamiento de los recursos naturales en su obra Lo Pequeño es Hermoso, además de poner de manifiesto el fallo de la economía tradicional a la hora de considerar la naturaleza no mesurable de muchos factores en los procesos de decisión política.

La Conferencia de las Naciones Unidas de 1972 sobre el Medio Ambiente Humano y las ideas lanzadas por el conjunto de expertos conocidos como el Club de Roma supusieron también un importante paso adelante en el desarrollo del concepto de desarrollo sostenible, haciendo más que evidente que las ideas sobre el desarrollo y el medio ambiente han de ser abordadas simultáneamente.

Desde la publicación del Informe de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, Informe Nuestro Futuro Común (conocido realmente como Informe Brundtlant, en 1987, pues fue desarrollado por la primera ministra de Noruega Sra. Brundtlandt, en atención al encargo de la ONU de redactar un primer informe para preparar la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro) varias han sido las reuniones, cumbres y acuerdos multilaterales que se han llevado a cabo, así como puesto en marcha diversas iniciativas a escala local, nacional e internacional sobre desarrollo sostenible, citando como las más representativas la Cumbre para la Tierra de Río en 1992, Cumbre sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la declaración del Protocolo de Kyoto de 1997 para la lucha contra el cambio climático.

En el intervalo entre la Conferencia de Río y la de Johannesburgo, las naciones del mundo se han reunido en varias grandes conferencias bajo los auspicios de las Naciones Unidas, entre ellas: la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (1993, Viena) en la que se abogó por el compromiso internacional con todos los derechos humanos y que fortaleció los mecanismos de control y de fomento de los derechos humanos en todo el mundo, fomentando la paz, como elemento esencial de un desarrollo sostenible; la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (1994, El Cairo) que abordó los aspectos de población, planificación familiar o salud; la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social (1995, Copenhague) y la erradicación de la pobreza, como objetivo esencial, y otras muchas, desde la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo y la Conferencia Ministerial de Doha. Se han emitido documentos como el Informe de la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, Monterrey (México) de 2002 y se han desarrollado enfoques particularizados y visiones desde múltiples enfoques.

Posteriormente, la Cumbre de Johannesburgo de 2003, Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, también conocida por sus siglas en español CMDS o en inglés WSSD (World Summit for Sustainable Development), fue organizada por Naciones Unidas respecto a las decisiones tomadas en las cuatro reuniones preparatorias (PreoCom), organizadas en sesiones de la Comisión de Desarrollo Sostenible (CDS10) para la realización de este evento mundial. En palabras del propio Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, Kofi Annan, fue una reunión internacional al más alto nivel político, ya que, de los 195 Estados reconocidos por la ONU, 192 países asistieron a la conferencia, quedando demostrado el carácter global de la misma. Se celebró en la ciudad sudafricana de Johannesburgo, del 26 de agosto al 4 de septiembre de 2002, con el objetivo de poner en marcha el desarrollo sostenible, utilizando para ello el documento principal que surgió de la Cumbre de Río de 1992, la Agenda 21.

Esta Cumbre supuso un antes y un después en la evolución del concepto pues, por vez primera, se vinculan las tres componentes de la sostenibilidad: la social, la económica y la ambiental, superando las barreras de las dos anteriores Cumbres, la de Estocolmo de 1972, que consideraba el medio ambiente separado del hombre y la de Río, que separaba el medio ambiente del desarrollo. La Cumbre de Johannesburgo elaboró dos documentos la Declaración sobre Desarrollo Sostenible y el Plan de Acción.

En el primero de los documentos “los representantes de los pueblos del mundo” reafirman su compromiso con el desarrollo sostenible y asumen “la responsabilidad colectiva de promover y fortalecer los pilares interdependientes y sinérgicos del desarrollo sostenible, desarrollo económico, desarrollo social y protección ambiental, en los planos local, nacional, regional y mundial” y, reconociendo que la humanidad se encuentra en una encrucijada, “se unen con la determinación común de realizar un esfuerzo resuelto por responder positivamente a la necesidad de formular un plan práctico y visible que permita lograr la erradicación de la pobreza y el desarrollo humano”.

En el segundo de los documentos, el Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, se indica que los gobiernos de los Estados miembros participantes en la Cumbre, se comprometen a adoptar medidas en todos los niveles para “intensificar la cooperación internacional teniendo en cuenta los Principios de Río. Esa labor promoverá asimismo la integración de los tres componentes del desarrollo sostenible a saber, el crecimiento económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente, pilares interdependientes que se refuerzan mutuamente. La erradicación de la pobreza y la modificación de las modalidades insostenibles de producción y consumo, así como la protección y ordenación de la base de recursos naturales del desarrollo económico y social, son objetivos generales y requisitos esenciales del desarrollo sostenible”.

Tras la visión global y de futuro, en el hito de la Cumbre de Johannesburgo, se potencia la “búsqueda constructiva del camino común hacia un mundo en que se respete y se ponga en práctica el concepto del desarrollo sostenible” y ha supuesto un consenso internacional.

Se ha seguido trabajando y ampliando, concentrando esfuerzos y con acuerdos y declaraciones de gran calado. En Bali (Indonesia) —en la que se logró un acuerdo final para tomar medidas de reducción de emisiones de dióxido de carbono— y de forma recurrente este aspecto del desarrollo sostenible, es abordado, con intensidad, como sucedió en 2009, en la reunión de alto nivel sobre el cambio climático de Nueva York. Igual presencia ha ido teniendo en convenciones, conferencias y congresos, ya sea en Kioto, Nueva Delhi, declaraciones de Madrid, conferencias con sede en los diversos Estados miembros de la Unión Europea que se han venido desarrollando incesantemente, al ser de los más activos entre los países más industrializados.

Desarollo y desarrollo sostenible

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en su documento de 1994, supuso, en su momento, un avance sustancial en la definición de desarrollo sostenible pues lo vinculó directamente al desarrollo humano. Así, en el citado documento se afirmaba que: “El desarrollo humano sostenible es un desarrollo que no solo genera crecimiento, sino que distribuye sus beneficios equitativamente; regenera el medio ambiente en vez de destruirlo; potencia a las personas en vez de marginarlas; amplia las oportunidades y opciones de las personas y les permite su participación en las decisiones que afectan sus vidas. El desarrollo humano sostenible es un desarrollo que está a favor de los pobres, a favor de la naturaleza, a favor del empleo y a favor de la mujer. Enfatiza el crecimiento, pero un crecimiento con empleos, un crecimiento con protección del medio ambiente, un crecimiento que potencia a la persona, un crecimiento con equidad”.

Tradicionalmente se ha identificado crecimiento económico con desarrollo, pero realmente no es así. Para que haya desarrollo sí es necesario un crecimiento económico pero no es suficiente. Además del crecimiento económico debe darse algo más, quizás ese algo más sea lo que conocemos como “bienestar”. Por ejemplo, una desigual distribución de la riqueza no supone un desarrollo social, un incremento de los niveles de contaminación, una merma en la biodiversidad, paisaje, etc., no es desarrollo, aunque para producir determinados bienes se haya consumido energía, se hayan pagado unos salarios, se haya aumentado la producción, el PIB, etc.

Dado que el PIB o la renta per cápita no parece el mejor indicador para establecer comparaciones entre unos países y otros en cuanto a evaluar el grado de desarrollo, por las deficiencias que puede contener el indicador, las Naciones Unidas utilizan el denominado Índice de Desarrollo Humano (IDH) que tiene en cuenta para su elaboración tres variables: la esperanza de vida, los niveles de educación y la renta per cápita. Sin embargo, y puesto que este indicador no considera los aspectos medioambientales, tampoco es el mejor, ya que EE. UU., que es uno de los países que más contribuye al calentamiento global, tiene unos valores de IDH muy altos y si se tuviera en cuenta el impacto medioambiental, entonces el IDH no sería tan alto.

Si el objetivo último del desarrollo es el bienestar de las personas y este está directamente relacionado con el medio ambiente, sino se protege el medio y se permite su deterioro no se puede alcanzar el bienestar humano. Las personas dependen de los recursos naturales para satisfacer sus necesidades básicas de alimentos, agua, energía y vivienda, por ello si los recursos se deterioran, los medios de vida se ven amenazados. Así pues, la desaparición de los bosques podría limitar la disponibilidad de alimentos, recursos energéticos y otros recursos forestales que, en muchos países del Tercer Mundo, constituyen la base del comercio y de las oportunidades de obtención de ingresos.

En un intento de encontrar adjetivos que armonizaran el desarrollo y el crecimiento económico, surgen términos que se han ido acuñando con mayor o menor éxito con el tiempo, como ecodesarrollo, crecimiento orgánico, crecimiento intensivo. Por ejemplo, desarrollo intensivo hace referencia a crecer sin aumentar el consumo de recursos, frente a la tendencia del pasado de crecer aumentando el consumo de recursos. Crecimiento orgánico, término que surgió a partir de las críticas al primer informe del Club de Roma (Informe Meadows) donde se propugnaba el crecimiento cero para los países desarrollados y que defiende en su segundo informe, hace referencia a un crecimiento pero con un límite, asemejándolo a lo que ocurre en todo organismo vivo.

El futuro o las estrategias futuras, que permitan la consecución de un desarrollo sostenible, vendrán delimitadas sobre todo por la planificación temporal, pues, generalmente, los proyectos de desarrollo sostenible que han de ser a largo plazo, muchas veces son condicionados por circunstancias y decisiones políticas que tienen una connotación a corto plazo. Aunque sí es cierto que la mayoría de los países desarrollados están comprometidos con el desarrollo sostenible, pues han firmado acuerdos como el Protocolo de Kyoto, las estrategias de desarrollo que adoptan son en la práctica muchas veces incompatibles con este, pues son insostenibles ya que se sigue abusando de los recursos naturales en los procesos productivos.

Características del desarrollo sostenible

El desarrollo de estos aspectos, que imprimen particularidades al desarrollo sostenible, nos hace ir “tocando” múltiples cuestiones que van desde el respeto por los entornos y la preservación de la naturaleza, la gestión adecuada de recursos y materiales y de residuos, la eliminación de la contaminación, la influencia sobre el cambio climático, el consumo responsable, los precios justos, los bienes y garantías básicas, la responsabilidad social y un largo etcétera. Por todo ello destacamos:

Actual enfoque en calidad ISO

En este momento, nos vamos a centrar hacia el enfoque de la gestión de la calidad y, en este nivel, la normativa ISO 14001 es la que nos introduce en el desarrollo sostenible y así pone de manifiesto que “organizaciones de todo tipo están cada vez más interesadas en alcanzar y demostrar un sólido desempeño ambiental mediante el control de los impactos de sus actividades, productos y servicios sobre el medio ambiente, acorde con su política y objetivos ambientales” y, esto, “lo hacen en el contexto de una legislación cada vez más exigente, del desarrollo de políticas económicas y otras medidas para fomentar la protección ambiental y de un aumento de la preocupación expresada por las partes interesadas por los temas ambientales, incluido el desarrollo sostenible”.

Por tanto, según la normativa ISO, se vincula el desarrollo sostenible, en mayor medida, a los aspectos ambientales. No obstante, si los objetivos organizacionales son un aspecto fundamental, también lo será el “cómo se logran dichos objetivos”, tanto en su versión de resultado cuantificable, económico, social, psicológico, de repercusión sobre el entorno y de las responsabilidades que conlleva en todos los órdenes. Asimismo, puesto que el enfoque de satisfacción del cliente y usuario, influye, por una mayor concienciación, de forma determinante en creciente peso, la tendencia imparable es que el “desarrollo sostenible” ha de tener presencia en todos los órdenes del diseño, de la implantación y de la gestión de los Sistemas de Calidad.

En esta línea, se ha de tener en cuenta que un enfoque de desarrollo sostenible tiene que conseguir, a la vez, la satisfacción por la cobertura de las necesidades presentes y en el día a día, así como satisfacer las necesidades del futuro “reduciendo al mínimo los efectos negativos de la actividad económica, tanto en el consumo de recursos como en la generación de residuos, de tal forma que sean soportables por las próximas generaciones” y, cuando nuestra actuación supone costos futuros inevitables, “se deben buscar formas de compensar totalmente el efecto negativo que se está produciendo” y, no solo desde un punto de vista de puro “coste económico” sino también de preservar la “viabilidad futura” sin transformar un recurso en “agotado”.

Desarrollo sostenible y mejora continua y de la calidad

Se han venido exponiendo, tradicionalmente, como características de un desarrollo sostenible, a diferencia de otros modelos, aquellas que buscan “la manera de que la actividad económica mantenga o mejore el sistema ambiental” y que contribuyan a “asegurar que la actividad económica mejore la calidad de vida de todos, no solo de unos pocos”, lo que se ha de conseguir utilizando los recursos “eficientemente”, promoviendo al máximo un adecuado uso “responsable en el consumo”, con “reciclaje” y “reutilización”. El diseño y desarrollo e implantación de tecnologías limpias que no perjudican, o cuando se producen daños, el “restaurar los ecosistemas dañados” y, promover la autosuficiencia, reconociendo “la importancia de la naturaleza para el bienestar humano”, son características fundamentales de este enfoque que hace que puedan coexistir las actividades productivas y sometidas a leyes económicas, el bienestar social sometido a unas leyes y derechos fundamentales de las personas y, en armonía con las leyes propias de la naturaleza (y que tienen uno de sus mayores exponentes en la “Agenda 21” resultante de la actuación promovida por Naciones Unidas en la “Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en 1992”; así como en el V Programa de acción de la Comunidad, elaborado en 1992, dentro de la Unión Europea, “Hacia un Desarrollo Sostenible” —fomentando un cambio en los comportamientos y tendencias en toda la Comunidad, en los Estados miembros, en el mundo empresarial y en los ciudadanos de a pie—”).

No basta con que las organizaciones cumplan con unos requisitos técnicos de producto o servicio, ni tampoco con los meros requisitos económicos —menos aún al margen de los requisitos que vienen impuestos por la propia naturaleza y por nuestro entorno, la biodiversidad y la preservación ambiental—.

La calidad percibida y la satisfacción del cliente, ante la aceptación mundial del concepto de desarrollo sostenible, interactúan a través de indicadores de sostenibilidad, indicadores ambientales, indicadores de responsabilidad empresarial y los indicadores del propio sistema integrado de gestión de la calidad de la organización y la mejora continua.

La organización es un motor de desarrollo económico, genera empleo, fomenta un entorno de desarrollo social y referente de las personas que en ella llevan a cabo sus actividades, desarrollan productos y prestan servicios y, por todo ello, es, también, un motor insustituible de desarrollo sostenible, lo que solo podrá lograrse si se tiene en cuenta este enfoque, como elemento esencial en el diseño de las políticas de la organización, el establecimiento de objetivos, la revisión del sistema por la dirección y su plena integración, como eje fundamental, en el proceso continuo de mejora de la organización a todos los niveles y en la creciente demanda y satisfacción del cliente y usuario.

Indicadores e informes

Ya desde 1995, fecha en la que la ONU, en el seno de la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible aprobó un programa de trabajo sobre indicadores de desarrollo sostenible, se dispone de una lista de 134 indicadores organizados dentro del marco de impulso-estado-reacción. Los mismos se estructuran en:

  • Impulso: “representan actividades, pautas y procesos humanos que tienen repercusiones para el desarrollo sostenible”.
  • Estado: “posición, situación y "estado" del desarrollo sostenible”.
  • Reacción: “indican opciones de política y otras reacciones a los cambios que se producen en el estado del desarrollo sostenible”.

Es fundamental el enfoque del Programa Global Compact - Pacto Mundial de las Naciones Unidas, en el que se establecen diez principios en las áreas de derechos humanos, trabajo, medio ambiente y anticorrupción basados en el consenso universal y derivados, principalmente, de la “Declaración Universal de Derechos Humanos”, de la “Declaración de Derechos Fundamentales de los Trabajadores de la Organización Internacional del Trabajo —OIT—”, de la “Declaración de Río de Janeiro sobre Medio Ambiente y Desarrollo”, así como del “Convenio de las Naciones Unidas contra la corrupción”.

Las iniciativas de desarrollo sostenible y calidad, dentro de las principales organizaciones de nuestro entorno, contemplan el desarrollo y progreso en los distintos ámbitos económico, social, medioambiental y de responsabilidad social. Las organizaciones ejercen su responsabilidad social cuando son capaces de satisfacer, a la vez, los requisitos esenciales de productos y servicios, mientras que satisfacen las expectativas que, sobre su actividad, sus relaciones, su comportamiento, tienen los diferentes grupos de interés que con la organización se ven interrelacionados, de forma que sea rentable a los diversos niveles contribuyendo a un desarrollo social y ambientalmente sostenible y económicamente viable.

Así, es habitual encontrar informes que contemplan:

  • Los indicadores sociales de desarrollo sostenible (incluidos los tecnológicos).
  • Los objetivos del Desarrollo del Milenio establecidas en el seno del PNUD - Organización Naciones Unidas.
  • La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional y su reflejo en la Carta de las Naciones Unidas.
  • Las recomendaciones del Pacto Mundial relativas a la “Comunicación sobre el progreso”.
  • Biodiversidad.
  • Los principios declarativos de las principales cumbres y eventos, que abarcan, desde la “declaración universal de los derechos humanos”, o la “declaración de los derechos de los niños”, o “sobre seguridad alimentaria mundial”, “sobre ciudades y otros asentamientos humanos en el nuevo milenio” y la propia “declaración del milenio de N.U.”, hasta la “declaración de principios sobre la tolerancia”, “los principios de gobernabilidad democrática” o la “declaración de Río sobre medio ambiente y desarrollo” e, incluso, las cumbres internacionales sobre cambio climático y sostenibilidad.
  • Las prioridades sociales cualitativas y los 15 indicadores básicos medioambientales, junto al índice de desarrollo humano (incluidos esperanza de vida, alfabetización y grado de educación y nivel de vida digno) junto a los indicadores base de sustentabilidad.
  • Las líneas directrices de la Global Reporting Initiative (norma internacional de entrega de informes sociales y medioambientales).
  • Las prioridades de recursos renovables (como recurso natural que puede restaurarse naturalmente a una velocidad similar o superior a la de consumo humano) y sobre materiales renovables (incluidos los productos agrícolas, agua, etc.).
  • Los impactos y actuaciones de reducción de los efectos negativos, tanto con medidas relativas a “manejo ambiental”, como a “consumo de recursos”.
  • Los principios rectores de la OCDE.
  • Los principios del propio tratado y constitución de la Unión Europea, que expresa, en su actual redacción, entre los objetivos de la Unión, el lograr “generar el crecimiento económico necesario para financiar el modelo social europeo, ... que exige la economía del conocimiento y lograr los avances científicos y la innovación ...” ... “generar crecimiento y empleo ... desarrolla la innovación de las empresas de la UE y mantiene su competitividad, invierte en las personas y tiene presente el hecho de que el crecimiento debe ser sostenible”.
  • Normativas de Estados Miembros de la UE que implican una exigencia formal en el ámbito de balance social o en el ámbito reglamentos económicos y, a normativa reguladora de entidades financieras, de inversión, bancos y cajas de ahorro, fondos y similares.
  • Los ámbitos de dimensión institucional.

Obviamente, cada estado, cada institución, cada organización, en los respectivos informes y, en los oportunos indicadores que contempla, efectúan una adecuación a sus propias situaciones, contexto, entorno afecto, objetivos y prioridades.

Otros términos relacionados

  • Espíritu empresarial responsable. Concepto acuñado por las Naciones Unidas que reconoce el papel de las empresas para conseguir un desarrollo sostenible. Indica que las empresas pueden gestionar sus operaciones de modo que se fomente el crecimiento económico y se aumente la competitividad al tiempo que se garantiza la protección del medio ambiente y se promueve la responsabilidad social.
  • Global Reporting Initiative (GRI). Iniciativa internacional de distintas partes interesadas para crear un marco común para la elaboración voluntaria de informes sobre el conjunto de prácticas económicas, ecológicas y sociales de las empresas. CERES y el Programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente lanzaron esta iniciativa en 1997. Las directrices para la elaboración de informes sobre el desarrollo sostenible son dictadas periódicamente por el GRI. Estas directrices para la elaboración de informes permiten realizar comparaciones entre empresas. Las empresas deben publicar de manera voluntaria, pero responsable, lo que se conoce como triple balance en sus informes anuales que mida sus resultados en materia económica, medioambiental y social.
  • Libro Verde de la Comisión Europea. Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas. Es una publicación de la Comisión Europea de 2001 que versa sobre cómo los Estados Miembros pueden fomentar la Responsabilidad Social de la Empresa (RSE), no solo dentro de sus fronteras sino también en un ámbito internacional y a todos los sectores de actividad. La vinculación con el desarrollo sostenible radica en que la RSE puede ayudar a la consecución del objetivo estratégico establecido en marzo de 2000 en la cumbre de Lisboa, de convertir a la Unión Europea en 2010 en “la economía del conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con mayor cohesión social” y contribuir a la estrategia europea de desarrollo sostenible.

    Los empresarios, hoy día, están cada vez más convencidos de que el éxito comercial y los beneficios duraderos para sus accionistas no se obtienen únicamente con una maximización de los beneficios a corto plazo, sino con un comportamiento orientado por el mercado, pero responsable. Por ello, en este contexto, son cada vez más las empresas que adoptan una cultura de responsabilidad social. A pesar de todos los enfoques relativos a la RSE se coincide en que esta está estrechamente vinculada al concepto de desarrollo sostenible, dado que en sus operaciones las empresas deben integrar las consecuencias económicas, sociales y medioambientales.

    Esta evolución refleja las mayores expectativas que despierta en los ciudadanos europeos y en todos los interesados la transformación del papel de las empresas en la nueva sociedad cambiante de hoy en día. Ello está en consonancia con el mensaje básico de la estrategia de desarrollo sostenible para Europa acordada en el Consejo Europeo de Gotemburgo de junio de 2001, que indica que, a largo plazo, el crecimiento económico, la cohesión social y la protección medioambiental avanzan en paralelo. “La actuación pública también desempeña un papel fundamental a la hora de crear una mayor sensación de responsabilidad social colectiva y de establecer un marco por el que las empresas deban integrar consideraciones ambientales y sociales en sus actividades....Y debería animarse a las empresas a adoptar un enfoque proactivo en materia de desarrollo sostenible en sus operaciones, tanto dentro como fuera de la Unión Europea”.

    De hecho la Unión Europea se comprometió a integrar plenamente en sus políticas y acciones consideraciones de tipo económico, social y medioambiental, además de derechos fundamentales, como las normas fundamentales del trabajo y la igualdad entre hombres y mujeres, respetando su dimensión tanto interna como externa, aunando en un mismo compromiso la Declaración anterior con la Carta de los Derechos Fundamentales proclamada en Niza en diciembre de 2000.

  • Objetivos de Desarrollo del Milenio. La Declaración del Milenio supuso la reunión por primera vez en la historia de los Jefes de Estado de ciento ochenta y nueve naciones en 2000, a la que siguió otra reunión en Monterrey (Méjico) en el año 2002 ratificando los objetivos de la Declaración, los cuales fueron de nuevo reiterados en la Declaración de Johannesburgo. Supone una estrategia de desarrollo global que comprende ocho objetivos medibles, junto a una serie de indicadores que posibilitan la evaluación y seguimiento del proceso, determina los actores sociales involucrados con sus responsabilidades mutuas y compromisos establecidos, un conjunto de intervenciones interdependientes y simultáneas, lo que posibilita un alcance mayor a la población de distintas zonas y una delimitación temporal precisa que se extiende hasta el año 2015.

    El primer objetivo es erradicar la pobreza extrema y el hambre. En concreto la Declaración expresamente menciona como objetivo: reducir a la mitad el número de personas que sufre pobreza extrema y de hambre. El segundo objetivo es el logro de la enseñanza primaria universal. El tercero se orienta a promover la igualdad de género y la autonomía de las mujeres y el cuarto a reducir a dos tercios la mortalidad de los niños menores de cinco años. El quinto objetivo busca mejorar la salud materna en tres cuartos de la existente y el sexto combatir el sida, el paludismo y la tuberculosis. El séptimo garantiza la sostenibilidad ambiental y el octavo fomenta una asociación mundial para el desarrollo. Al respecto, señala diversas metas, algunas de las cuales se refieren a políticas, otras a problemas que son necesarios encarar y, finalmente, metas referentes a los principales beneficiarios del proceso en curso.

  • The World Business Council for Sustainable Development (WBCSD). Organización internacional de empresas creada en 1995 para establecer una cooperación más estrecha entre las empresas, los gobiernos y todas las demás organizaciones interesadas en la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible.

Recuerde que...

  • Una actividad sostenible es aquella que se puede mantener a lo largo del tiempo sin perjudicar a las generaciones venideras.
  • Según la normativa ISO, se vincula el desarrollo sostenible, en mayor medida, a los aspectos ambientales.
  • El desarrollo sostenible va ligado con el propio desarrollo de la humanidad, pues todo aquello que pone en peligro el medio ambiente, de algún modo, si no bien hoy, sí en un futuro más o menos próximo, pone en peligro el desarrollo humano.
  • Se dispone de una lista de 134 indicadores de desarrollo sostenible organizados dentro del marco de impulso-estado-reacción.
  • El concepto de desarrollo sostenible ha adquirido una importancia vital, es parte inherente del diseño y desarrollo de la política general, en prácticamente todos los países, al tiempo que el interés del público por este ha crecido sustancialmente.
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