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Eficiencia (fiscalidad y economía púb...

Eficiencia (fiscalidad y economía pública)

Derecho fiscal

Concepto

En líneas generales, el concepto de eficiencia puede aplicarse a distintas parcelas de la economía. Desde la perspectiva de la producción, la eficiencia lleva implícita la idea de conseguir la mayor productividad posible, aunque ambos elementos, eficiencia y productividad, no son sinónimos. Considerando el caso más sencillo de un proceso productivo en el que se consume un solo input y se produce un solo output, la productividad se identifica con el cociente entre el output obtenido y el input empleado. Si, por el contrario, son múltiples los inputs y/o los outputs que intervienen en dicho proceso, habría que resolver el problema de agregación del numerador y denominador, obteniéndose una vez más la productividad como el cociente de dos escalares. Sin embargo, la eficiencia en un contexto microeconómico vendrá expresada por la relación entre los valores reales de los inputs y de los outputs que registra una unidad productiva y los valores óptimos de los mismos. Cuanto más cerca estén los primeros de los segundos, más eficiente será la unidad de producción considerada. Por tanto, la eficiencia es un indicador relativo que ofrece una evaluación de la actuación de las entidades productivas, diferenciándose así de la productividad, indicador absoluto con menor poder informativo. Sin embargo, para unos inputs dados, es obvio que todo aumento de la productividad de una unidad productiva eleva la eficiencia. Centrándonos en el ámbito público, por ejemplo un centro sanitario A será más eficiente que otro B si el primero es capaz de realizar un mayor número de pruebas de diagnóstico y utilizando el mismo número de profesionales y medios que el segundo, siempre y cuando no vaya en detrimento de la calidad del servicio producido.

De todo lo anterior se deriva que la idea general contenida en el concepto de eficiencia productiva, en un contexto microeconómico, es que no exista despilfarro en la administración de los recursos. La teoría económica puntualiza: la eficiencia productiva exige maximizar la producción obtenida a partir de una cantidad dada de factores productivos, o, a la inversa, minimizar los factores productivos consumidos para obtener una determinada producción. Según esta doble definición se puede hablar de eficiencia productiva en términos de output, en el primer caso, y en el segundo, en términos de input.

Gran parte de la doctrina puntualiza que la “economía”, en este ámbito de estudio de los procesos productivos, consiste en la práctica de comprar bienes y servicios de la calidad deseada al mejor precio posible. Por lo tanto, la “economía” relaciona los inputs consumidos y los costes de su adquisición. Generalmente se mide a través del dinero ahorrado en la adquisición de los inputs más baratos. Bajo esta concepción la “economía” representa el grado en que el coste de los inputs es minimizado en una determinada producción. Se comprueba, por tanto, que eficiencia y “economía” no son sinónimos, aunque debe reconocerse que en la mayoría de los trabajos empíricos realizados apenas se calculan medidas de economía y que, además, este concepto suele ser absorbido por el de eficiencia.

En suma, y considerando las relaciones entre outputs e inputs de una entidad productiva, se puede afirmar que la economía refleja la relación existente entre los inputs consumidos y su coste de adquisición; la eficiencia es una medida que relaciona el valor observado de los inputs y outputs con los valores óptimos de los mismos, a diferencia de la productividad que es una medida absoluta que compara los valores observados de los inputs con los outputs.

Además, debe señalarse que las tres "Es" (economía, eficiencia y eficacia) delimitan, a su vez, un concepto frecuentemente utilizado en la provisión de los servicios públicos y de difícil traducción al español, que la terminología inglesa ha bautizado como value for money. Literalmente se interpreta como el beneficio social y económico de una actividad en relación a su coste. Sin embargo, su acepción más habitual coincide con una definición abreviada de las tres "Es"; es decir, el value for money coincide con una combinación óptima de economía, eficiencia y eficacia en la provisión de los servicios públicos. De este modo, por ejemplo, una reducción en los costes de un programa público en detrimento de la eficacia no se registrará como value for money.

Tipos de eficiencia

Delimitado el concepto de eficiencia productiva conviene señalar que esta no presenta un significado unívoco. Existen distintos tipos de eficiencia en la producción que conviene diferenciar con claridad, sobre todo de cara a su posterior medición, ya que según el tipo evaluado los resultados obtenidos serán diferentes.

Entre los principales tipos de eficiencia en la producción habitualmente estudiados en un proceso productivo se encuentran los siguientes: eficiencia técnica, eficiencia X y eficiencia asignativa o precio.

Eficiencia técnica

En cuanto a la eficiencia técnica, este término también puede expresarse tanto en términos de inputs como de outputs. Se logra, en el primer caso, cuando se emplea el mínimo de factores productivos, que se combinan en una proporción concreta (se utiliza una tecnología determinada), para obtener un nivel dado de producción o servicio; y, en el segundo, cuando se obtiene el máximo producto o servicio a partir de unos factores dados combinados en una proporción determinada. Se trata de un concepto tecnológico que se concentra básicamente en los procesos productivos y en la organización de las actividades. Se caracteriza porque en su definición parte de una proporción concreta en la que se combinan los factores que determina su tecnología. La proporción de los factores puede variar si, por ejemplo, se utiliza otra tecnología, pero no varía a causa de los precios y de las productividades marginales, como ocurre en la eficiencia asignativa. En este sentido, puede decirse que la eficiencia técnica se fija en las cantidades y no en los valores.

A su vez, cabe distinguir tres componentes de la eficiencia técnica global. La eficiencia de escala, refleja en qué grado la unidad productiva opera en la dimensión óptima; la eficiencia de congestión; que se da siempre que la productividad marginal de todos los inputs es no negativa (el incremento de la cantidad utilizada de algún input no produce reducciones en el output); y eficiencia técnica pura, coincide con la medida de la eficiencia técnica global (residual) descontados los dos componentes anteriores. A diferencia de la eficiencia técnica global, la eficiencia técnica pura se calcula bajo el supuesto de rendimientos variables a escala y no bajo rendimientos constantes a escala. Una vez calculada esta, la eficiencia de escala se obtiene como cociente entre ambos índices de eficiencia, con rendimientos constantes a escala y rendimientos variables a escala.

Eficiencia X

Leibenstein introdujo el concepto de ineficiencia X, calificándolo como un caso especial de ineficiencia técnica. En este caso, tampoco se va a consumir el mínimo de factores productivos, combinados en una proporción determinada, para conseguir un determinado producto. Pero la diferencia reside en que en esta situación las causas de ineficiencia no son tecnológicas, sino que proceden de los individuos que intervienen en el proceso productivo. En efecto, los individuos pueden limitar su esfuerzo y maximizar su utilidad consumiendo más recursos de los necesarios para un output determinado. Este tipo de ineficiencia suele aparecer cuando no existen presiones suficientes dentro de la propia entidad o del mercado para que no se desperdicien los recursos, por lo que el sector público constituye un buen "caldo de cultivo" para esta clase de ineficiencias, debido a las asimetrías de información que se generan y a la falta de incentivos en la que se desarrolla la actividad.

Eficiencia asignativa o precio

Por otro lado, si se supone que la tecnología puede variar, nos estamos refiriendo a un tipo diferente de eficiencia, la asignativa o también llamada eficiencia precio. Este concepto, introducido por primera vez por Farrell, implica alcanzar el coste mínimo de producir un nivel dado de producción o servicio cuando se modifican las proporciones de los factores consumidos, de acuerdo con sus precios y productividades marginales. Alternativamente, esta implica obtener el máximo de producto a partir de un coste determinado, reajustando la proporción en que se combinan los factores según sus precios y las productividades marginales. En caso contrario, la ineficiencia asignativa reflejará en qué medida los inputs se emplean en unas proporciones equivocadas dados sus precios y las productividades marginales.

Medición de la eficiencia

En la práctica, no es factible una medida de la eficiencia productiva absoluta de las entidades públicas, ni de cualquier otro tipo de organización, dada la inobservabilidad del comportamiento óptimo teórico. La mejor aproximación posible a la evaluación de la gestión de una entidad, pública o privada, consiste en una medida de la eficiencia relativa obtenida por comparación con otras unidades similares. Este tipo de evaluación, basado en la eficiencia relativa, es posible mediante la aplicación de la metodología de los "modelos frontera".

Técnicas frontera

Los modelos frontera, como indica su nombre, se basan en la estimación de una frontera que representa el comportamiento óptimo; es decir, especifica el máximo o mínimo valor de la función que puede ser logrado bajo ciertas condiciones impuestas por la tecnología. Por tanto, esta condición de frontera explica que no sea posible encontrar ninguna observación por encima de la misma (en el caso de funciones de producción y de beneficios) o por debajo (en el caso de funciones de costes). En el caso de la eficiencia productiva, las medidas de eficiencia se obtienen de la comparación de los valores observados de los inputs y outputs de cada unidad productiva en relación al óptimo definido por la frontera de producción estimada.

Es importante señalar que, en cualquier caso, el tipo de medida de eficiencia obtenido con estas técnicas parte siempre de un conjunto de datos individualizados para cada unidad productiva. No se trabaja con datos agregados, por lo que es mucho más exigente en cuanto a las necesidades de información que los métodos tradicionales de medida de la productividad global o parcial de los factores, donde se permite la utilización de datos sectoriales.

Los distintos modelos frontera se diferencian en la forma de especificación y estimación de la frontera. Siguiendo este criterio, en primer lugar, la frontera puede definirse como una relación paramétrica o no paramétrica, en función de si se especifica o no a priori una forma funcional concreta. En segundo lugar, la frontera puede tener un carácter determinista (cualquier alejamiento de una unidad productiva de la frontera se debe a razones de ineficiencia y no se acepta la posibilidad de que existan shocks aleatorios ni perturbaciones estadísticas) o estocástico (se admite la presencia de estos shocks aleatorios y perturbaciones estadísticas). Además, puede existir una relación estadística o no entre el output real y el óptimo de la frontera.

Técnicas no frontera

Desde la perspectiva de los modelos basados principalmente en la teoría de la producción, tradicionalmente se ha considerado otro grupo de métodos que no hacen uso explícito de una función de producción frontera para la estimación, en principio, de la eficiencia, denominados "modelos no frontera". Entre los principales se encuentran los índices de productividad parcial (centrados principalmente en el factor trabajo, ignoran la presencia de otros factores endógenos y exógenos que afectan a la productividad media y marginal de las unidades productivas) y la productividad total de los factores o índices de productividad global (consisten en la relación entre el output y una media ponderada de inputs, donde las ponderaciones de los inputs pueden ser sus precios relativos o la proporción relativa de cada factor).

Índice de eficiencia

El índice de eficiencia (IE) se define como la magnitud que mide el grado de eficiencia alcanzado por una entidad productiva. Su interpretación depende de la técnica utilizada para su medición, aunque en líneas generales una unidad productiva suele considerarse eficiente cuando su IE es igual a la unidad (o 100, si se expresa como porcentaje). Por el contrario, será ineficiente cuando sea distinto de dicho valor.

Además, su significado es diferente según se mida la eficiencia en términos de input o en términos de output. En el primer caso, y bajo la metodología frontera DEA (del inglés, Data Envelopment Analysis), este índice representa el porcentaje del consumo actual de todos los inputs a partir del cual se podría obtener el mismo output, si la unidad productiva actuara de forma eficiente. Así, por ejemplo, un IE igual a 0,80 implica que la entidad evaluada podría generar el mismo producto pero consumiendo tan solo el 80 % de los recursos actuales, si fuese eficiente. A partir de este índice, se obtiene la máxima reducción equiproporcional que podrían experimentar todos los inputs, manteniéndose constante el output obtenido, mediante la siguiente diferencia: 1-IE. Siguiendo con el ejemplo anterior, dicha reducción sería del 20 %. En el segundo caso, índice de eficiencia en términos de output, refleja el porcentaje del output actual que podría conseguirse, a partir del consumo actual de inputs, si la unidad productiva actuase de una forma eficiente. Dicho índice hay que distinguirlo del máximo incremento equiproporcional que podrían experimentar todos los outputs, sin alterar el input consumido, y que se calcula a través de la diferencia IE-1.

Recuerde que...

  • Los principales tipos de eficiencia en un proceso productivo son: eficiencia técnica, eficiencia X y eficiencia asignativa o precio.
  • La eficiencia técnica se fija en las cantidades y no en los valores.
  • La eficiencia X aparece cuando no existen presiones suficientes dentro de la propia entidad o del mercado para que no se desperdicien los recursos.
  • La eficiencia asignativa implica alcanzar el coste mínimo de producir un nivel dado de producción o servicio cuando se modifican las proporciones de los factores consumidos, de acuerdo con sus precios y productividades marginales.
  • La mejor aproximación posible a la evaluación de la gestión de una entidad, pública o privada, consiste en una medida de la eficiencia relativa obtenida por comparación con otras unidades similares. Este tipo de evaluación es posible mediante la aplicación de la metodología de los "modelos frontera".
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