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Economía planificada

Economía planificada

Contabilidad y finanzas

Concepto

La economía planificada o centralizada es aquella en la que son las decisiones de las autoridades, generalmente el Gobierno, las que determinan la asignación de los recursos escasos y disponibles en dicha economía. Constituye el opuesto de las economías de mercado, donde la asignación de los recursos tiene lugar mediante la toma de decisiones descentralizada de los millones de consumidores y productores que intercambian bienes y servicios en la economía.

Los sistemas económicos dirigidos o planificados

La economía de mercado funciona mediante un proceso en el que los agentes económicos, de manera individual, deciden qué productos comprar y en qué cantidades, y las empresas a su vez deciden qué bienes y servicios producir. Para ello, a su vez, emplean los factores productivos que les ofrecen los propietarios de los mismos en las condiciones que consideran oportunas. La totalidad de decisiones de estos millones de agentes económicos que se coordinan a través del mercado, constituye la llamada economía de mercado.

En un sistema económico dirigido es una autoridad central la que determina el comportamiento de la economía. Dicha autoridad se encarga de establecer qué bienes y servicios producir, cómo producirlos (es decir, qué factores productivos se van a emplear) y quién podrá tener acceso a dichos bienes y servicios. Economía dirigida y planificada se suelen emplear como sinónimos, pues los sistemas dirigidos requieren el establecimiento de complejos planes donde queden reflejados el comportamiento que se desea imponer. Por otra parte, y como señaló el Premio Nobel de economía Milton Friedman, este tipo de sistemas económicos son contrarios a la libertad y tienden a afianzar el poder coercitivo de los gobernantes sobre los ciudadanos.

Una buena planificación requiere el empleo de una gran cantidad de información para poder tener en cuenta las necesidades de la totalidad de los agentes económicos presentes en la misma y también para poder anticipar tendencias futuras en los gustos o en los desarrollos tecnológicos. Como esto no es posible, tal y como ha demostrado la evidencia histórica, este tipo de sistemas económicos no han logrado sobrevivir al paso del tiempo, entre otros motivos porque no permiten una asignación eficiente de los recursos (o por lo menos no tan buena como otros sistemas). De hecho, si a mediados del siglo XX más de una tercera parte de la población mundial residía en países con economías planificadas, actualmente este tipo de economías constituyen la excepción. Incluso las pocas economías que en la actualidad se declaran como planificadas, como la China, se han visto obligadas a abrirse, si bien todavía con cierta timidez, al mercado.

Planificación indicativa y centralizada

Con carácter general se suelen diferenciar dos tipos de planificación. La primera recibe el nombre de planificación central. Tiene carácter general y coercitivo y en ella la Autoridad sustituye al mercado, no quedando lugar para la iniciativa privada. La segunda se denomina indicativa y en ella la Autoridad acepta el papel del mercado, y establece unos planes con carácter vinculante para el sector público que de ella depende, y meramente indicativo para el privado. Por tanto, en la planificación indicativa el sector privado no desaparece de la economía.

La planificación central

Se suele identificar con los regímenes comunistas, siendo quizás la más conocida la de la Unión Soviética. Su característica principal es la inexistencia de propiedad privada. En este tipo de economías las viviendas no pertenecen a quienes viven en ellas, ni los coches a quienes los conducen. Todos los bienes y servicios, así como los recursos productivos necesarios para producirlos, pertenecen a la Autoridad, generalmente el Gobierno, que representa a la colectividad. Con ello lo que se pretende es impedir las injusticias que se producen a través del mecanismo de mercado. Sin embargo, la historia económica nos demuestra que en la práctica este tipo de sistemas económicos sustituyeron estas injusticias por otras de carácter político. Si en el capitalismo los agentes económicos se enriquecen intercambiando bienes y servicios, en los sistemas comunistas la clase política se enriqueció a través de los favores que los ciudadanos les procuraban para conseguir lo que necesitaban. Es por ello por lo que en la actualidad, excepto por casos aislados como la China comunista o Cuba, no existen sistemas económicos de este tipo.

La planificación soviética se puso en marcha a finales de los años 20 del pasado siglo XX, cuando Stalin tomó las riendas del poder en Rusia. El objetivo del dirigente soviético de “socialismo de un solo país” pretendía la autosuficiencia de la URSS mediante la potenciación de las actividades industriales. El instrumento empleado para ello fue la planificación económica, que además permitiría incrementar el control político sobre los ciudadanos. La planificación se llevó a la práctica mediante la puesta en marcha de planes quinquenales, siempre partiendo de la premisa de que todos los recursos productivos pertenecían al Gobierno soviético y este decidía qué se debía producir y para quién. En ellos se establecían metas físicas con carácter general para cada uno de los sectores productivos, que luego se iban detallando para las empresas industriales y para los koljoses y sovjoses en el sector agrícola. El primer plan inició en el año 1929. Aunque en industria se consiguieron importantes crecimientos de la producción, no es menos cierto que el plan era poco realista en el terreno agrícola, lo que supuso la colectivización de gran parte de la población y la muerte de hambre de millones de personas. Durante el segundo plan quinquenal (1933-1937) se produjo la denominada Gran Purga. Miles de personas fueron juzgadas y ejecutadas, con los consecuentes efectos económicos sobre la producción. El tercer plan se vió interrumpido como consecuencia de la invasión nazi en 1941. La Unión Soviética fue la nación que sufrió mayores daños de todas las que participaron en la contienda mundial. A pesar de ello, tras la guerra, se convirtió en una de las principales potencias, junto con EEUU, inaugurando un período caracterizado por la contraposición en cuanto a lo que representaban ambas potencias tanto en el terreno político como en el económico. Desde el punto de vista económico EEUU representaba el triunfo del sistema de mercado y la URSS el triunfo de la economía planificada. El resto de naciones se fueron adhiriendo a cada una de las dos potencias, en función de sus preferencias en materia de organización política y económica, dando lugar a dos grandes bloques antagonistas. La Unión Soviética y sus satélites crearon en 1949 el Consejo de Mutua Ayuda Económica (COMECON), que incluía a Albania, Bulgaria, Rumanía, Hungría, Checoslovaquia, Polonia y la República Democrática Alemana. La planificación continuaba en marcha en todas ellas. Si bien los resultados iniciales de los planes fueron espectaculares, a largo plazo resultaron desastrosos. A finales del siglo XX la principal característica de las economías centralizadas era la obsolescencia industrial, el atraso tecnológico y la ausencia de un sector servicios desarrollado, frente a las economías de mercado, que habían logrado no solo altas tasas de crecimiento sino también de desarrollo económico.

CUADRO 1. PIB PC ($ 1990)

195019731991
EEUU9.56116.68922.785
Europa desarrollada5.01812.15617.049
Europa del Sur2.0637.46011.187
URSS2.7416.0596.409
Europa del Este2.1114.9884.844
Maddison (2003)

La caída del Muro de Berlín (1989) y el colapso de la Unión Soviética (1991) provocaron cambios en la función económica de los Estados comunistas y proclamaron a la economía de mercado como el único de los sistemas económicos viables, o en otras palabras, el menos malo de los sistemas económicos conocidos.

La planificación indicativa

En la planificación indicativa, a diferencia de la central, sí que se reconoce la existencia de un sector privado (por tanto existen derechos de propiedad privada), que actúa en el libre mercado. Su principal característica es que incorpora indicaciones para los agentes económicos privados, así como medidas vinculantes para el sector público (construcción de infraestructuras, qué bienes van a producir las empresas que pertenecen al estado, cuánto van a crecer en un horizonte temporal del medio plazo).

La planificación indicativa se puso en marcha a propuesta de Jean Monnet al Presidente de la República Francesa, general De Gaulle, en 1946. Posteriormente fue imitada en otros países, entre ellos España, si bien en la actualidad ninguna economía cuenta con este tipo de planes tan generales, ya que resulta muy difícil preveer qué va a ocurrir en un horizonte temporal tan largo, y las desviaciones de los objetivos iniciales resultan frecuentes y difíciles de corregir.

En el caso español fue tras el Plan de Estabilización y Ajuste de 1959, cuando se creó la Comisaría del Plan de Desarrollo, encargada de elaborar y aplicar los planes de desarrollo en nuestro país. Al frente de la misma estuvo Laureano López Rodó hasta que en 1973, se creó un Ministerio específico que desaparecería en 1976. A imagen y semejanza de los planes franceses, el primer plan cuatrienal español comenzó su andadura en el año 1966, y el tercero y último plan finalizó en 1975, coincidiendo con el fin de la Dictadura franquista. La planificación indicativa en España coincidió con la segunda etapa en que suele dividirse la dictadura franquista, la del desarrollismo (1959-1975).

El fracaso de las economías planificadas

A finales de los años 80 del siglo XX se constató lo que muchos economistas habían venido argumentando durante varias décadas, que no era otra cosa más que la economía de mercado constituía un sistema más eficiente que la economía planificada (la de carácter central). Generalmente se suelen identificar cuatro factores para explicar este fracaso:

El fracaso de la coordinación

Para explicarlo recurriremos a una metáfora planteada por el economista Friederich von Hayeck. En una batalla se enfrentan dos ejércitos. En uno, los soldados solo se pueden mover en función de las órdenes que les den sus superiores. En el otro los soldados se mueven en función de unos objetivos generales, pero en el caso de que se planteen imprevistos, podrán actuar y variar el curso de su acción para superarlos. Evidentemente, concluye Hayeck, el ejército que pueda reaccionar ante cambios que pueden ir surgiendo, (el segundo), ganará la batalla, ya que el otro solo actuará según el plan fijado inicialmente, sin posibilidad de variarlo para adecuarse a las nuevas condiciones que se vayan planteando.

La gran dificultad de la planificación reside en que resulta imposible preveer todas las necesidades de la población y coordinar todos los recursos productivos para producir los bienes y servicios planificados. Cualquier imprevisto puede dar al traste con los objetivos inicialmente fijados. Si la cosecha, por motivos climáticos, se adelanta, no habrá trenes disponibles para transportarla, pues según el plan estos estarán ocupados trasladando otros productos. El resultado: la cosecha podrá echarse a perder en los graneros. Otro ejemplo real que tuvo lugar en la URSS es que durante años hubo abundancia de televisores en blanco y negro (en el plan se había centrado el esfuerzo en la producción de este tipo de bienes) y escasez de papel higiénico y jabón. El plan había partido de una premisa falsa según la cual se esperaba una demanda inferior de papel y jabón y mayor de televisores.

Incentivos inadecuados

En las economías planificadas no existen incentivos ni para el trabajador ni para innovar. El trabajador tiene asegurado su puesto de trabajo, por lo que el incentivo para no perderlo o para percibir un mayor salario, no existe. Además, la ausencia de competencia se traduce, en última instancia, en una falta de innovación: las empresas no tienen que competir con otras para mantenerse en el mercado o conseguir mayores beneficios, por lo que no les resulta rentable invertir en investigación y desarrollo.

Falta de calidad

Las industrias soviéticas, preocupadas por cumplir las cuotas determinadas por los planificadores, olvidaron en la mayoría de los casos que los mismos debían tener, al menos, una calidad mínima. Al no cumplir con los requisitos de calidad, los bienes de los países comunistas no podían competir con los de las economías occidentales (de mercado), que presentaban calidades superiores.

Planificación central y medio ambiente

La degradación ambiental sufrida por los países con economías planificadas fue enorme. De nuevo, el cumplimiento de los objetivos del plan primó sobre la protección del medio ambiente, lo cual provocó importantes daños en extensas zonas de Asia, que perduran en la actualidad.

Recuerde que...

  • Planificación central: carácter general y coercitivo y en ella la Autoridad sustituye al mercado, no quedando lugar para la iniciativa privada.
  • Planificación indicativa: la Autoridad acepta el papel del mercado, y establece unos planes con carácter vinculante para el sector público que de ella depende.
  • El fracaso de estas economías se debe a: fracaso de coordinación, incentivos inadecuados, falta de calidad y planificación central y medio ambiente.
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