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Empleo

Empleo

Contrato de trabajo

Concepto

Se entiende por tasa de empleo el porcentaje de la población en edad de trabajar que está empleada. Es la mejor medida del grado en que se utilizan los recursos humanos disponibles en la economía para producir. Se define como el cociente entre los empleados de una economía y la población mayor de 16 años: (e = Empleados/POB 16-64). La UE ha establecido como objetivo de sus políticas de empleo alcanzar una tasa de empleo del 70 % en 2010.

Relación entre tasa de actividad, tasa de paro y tasa de empleo y su evolución en la economía española

La tasa de empleo está fuertemente vinculada a la tasa de actividad y la tasa de paro, dado que se entiende por tasa de actividad (a) el porcentaje de la población en edad de trabajar que participa en el mercado de trabajo (o está empleado o buscando activamente un empleo), mientras que se define la tasa de paro (u) como el porcentaje de la población activa que no está empleada.

Por tanto, se define tasa de actividad como a = Activos/POB 16-64 y tasa de paro como u = Parados/Activos.

Partiendo de estos conceptos, la tasa de empleo (e) que se alcance en una economía depende positivamente de la tasa de actividad (que hay más personas "participando" en el mercado de trabajo y buscando un empleo) y negativamente de la tasa de paro (cuanto más baja sea esta tasa, más activos habrán encontrado efectivamente un empleo).

Concretamente la tasa de empleo se puede expresar como:

Si se analiza el comportamiento de la tasa de empleo de la economía española en los últimos años (Gráfico 1) se observa que esta tasa se ha incrementado por un aumento significativo de la tasa de actividad, sobre todo de las mujeres. Es decir, que se han incorporado más personas al mercado de trabajo.

Además, la tasa de paro se ha reducido, por lo que estas personas, y otras que estaban paradas antes, han encontrado un empleo.

Esto nos permite señalar que la mayor tasa de empleo ha sido el factor más importante del aumento del PIB per capita durante estos años.

Además, este crecimiento del empleo ha permitido a España converger hacia la media europea y reducir la tasa de paro hasta niveles similares a los europeos hasta 2007 (Gráfico 2), dado que a partir de entonces, y sobre todo en 2008, España ha vuelto a ver cómo se incrementaba su desempleo.

La estrategia Europea de empleo y las directrices de empleo en el marco de la UEM

Desde el Tratado de Roma (1957) el pleno empleo constituyó uno de los objetivos de la entonces Comunidad Económica Europea, y hasta 1997 la cooperación entre los estados miembro en materia de empleo era una simple colaboración entre gobiernos o en el seno de organizaciones internacionales como la OCDE y la OIT.

No obstante, los acontecimientos y las transformaciones de la última década del siglo XX pusieron de manifiesto la necesidad de encontrar nuevas formas de hacer frente al problema del empleo. Este problema se pone de manifiesto en el Libro Blanco de Delors de 1993, sobre crecimiento, competitividad y empleo, que no hacía más que insistir en la necesidad de ofrecer una respuesta coordinada a nivel europeo e impulsaba a las políticas activas, frente a las políticas pasivas de tipo asistencial, que entonces eran mayoritarias.

La consecuencia más inmediata de este proceso fue la denominada Estrategia de Essen (1995), que reflejaba la necesidad del compromiso de los Estados miembros para poder alcanzar esos objetivos.

En marzo de 1997 se aprobó el Tratado de Ámsterdam, cuyo título VIII estaba dedicado por completo al problema del empleo. Aunque el Tratado no iba a entrar en vigor hasta 1999, el Consejo Europeo de noviembre de 1997 se adelantó y aprobó la Estrategia Europea de Empleo (EEE), en el denominado proceso de Luxemburgo, que contenía un título específico relativo al empleo y donde se reconoce que el empleo es un asunto de interés común. También se movilizan todas las políticas a favor de un alto nivel de empleo, se establecen programas para financiar la innovación en políticas de empleo mediante proyectos piloto y se propone un procedimiento multilateral y anual de supervisión.

El primer objetivo de la EEE era reducir significativamente el desempleo a lo largo de los cinco años siguientes. Para lograrlo, sobre el apoyo de objetivos horizontales: incentivos para el empleo; calidad puestos de trabajo; formación a lo largo de toda la vida; interlocutores sociales, y cuatro pilares, que son los siguientes:

  • 1. Empleabilidad: asegurarse de que las personas adquieren cualificaciones precisas.
  • 2. Espíritu de empresa: Facilitar la creación de empresas y de empleo.
  • 3. Adaptabilidad: Concebir nuevos métodos de trabajo más flexibles, compatibles con la seguridad.
  • 4. Igualdad de oportunidades: Acceso y trato en el empleo.

Para lograr sus objetivos, la EEE introdujo en Luxemburgo un nuevo método de trabajo, el método abierto de coordinación (MAC), con intención de crear un equilibrio entre la responsabilidad de las instancias comunitarias y la de los estados miembros (el principio de subsidiariedad). Además, la EEE estableció un programa anual de planificación, seguimiento y ajuste de las políticas de empleo de cada uno de los estados miembros, por lo que se articulaba en torno a cuatro instrumentos: las directrices de empleo, los planes nacionales de acción para el empleo (PNA), el informe conjunto sobre el empleo, y las recomendaciones específicas para cada país.

Los días 23 y 24 de marzo de 2000 tuvo lugar el Consejo Europeo extraordinario de Lisboa, que contempló la voluntad de impulsar nuevamente las políticas comunitarias. En este Consejo Europeo se plantea como objetivo el deseo de hacer de la Unión Europea la economía más competitiva del mundo y alcanzar el pleno empleo antes de 2010. Para ello, se fundamenta en tres pilares: un pilar económico (para preparar a la UE para ser una economía competitiva, dinámica y basada en el conocimiento), un pilar social (para modernizar el modelo social europeo, sobre todo a través de las políticas activas de empleo), y un pilar medioambiental (para que el crecimiento económico vaya asociado a la correcta utilización de los recursos naturales).

En materia de empleo, el objetivo principal recogido en la Estrategia de Lisboa en este campo es alcanzar una tasa de empleo del 70 % en 2010 para el conjunto de la población en edad de trabajar. Junto a esta meta general, los países se han comprometido también a adoptar algunas políticas activas concretas como las siguientes:

  • a) Para evitar la exclusión del mercado de trabajo:
    • Ofrecer a las personas paradas una oportunidad de empleo o de formación que facilite su empleabilidad antes de un año (6 meses para los jóvenes). Con esto se pretende evitar el paro de larga duración y la exclusión del mercado de trabajo.
    • Alcanzar en 2010 una participación de al menos el 25 % de los parados de larga duración en programas activos de empleo, y tratar de converger con los tres países más avanzados en este tipo de políticas.
  • b) Para fomentar la movilidad:

    Ofrecer a los demandantes de empleo europeos información sobre las vacantes disponibles en todos los países de la UE-25.

  • c) Para mejorar la tasa de participación de distintos grupos de edad y sexo:
    • Elevar de 60 años (en 2001) a 65 años (en 2010) la edad media de abandono del mercado de trabajo en el conjunto de la UE-25.
    • Ofrecer plazas para el cuidado del 90 % de los niños entre 3 años y la edad obligatoria de escolarización, y para el 33 % de los niños menores de 3 años.
  • d) Para mejorar los niveles educativos:
    • Lograr que la media europea de abandono temprano de la escuela no supere el 10 %.
    • Lograr que al menos el 85 % de los jóvenes de 22 años haya terminado la educación secundaria (en 2010).
    • Lograr una participación en programas de formación permanente de al menos el 12,5 % de la población entre 25 y 64 años.

El centro de este proceso es la aprobación de unas Directrices de Empleo, que actualmente forman parte del paquete de Directrices Integradas aprobadas por el Consejo. Concretamente, para alcanzar los objetivos en materia de empleo, la Comisión Europea presentó en diciembre de 2007 sus propuestas de cara al nuevo ciclo (2008-2010) de la Estrategia de Lisboa, definiendo tanto las orientaciones generales para las políticas económicas de los estados miembros y de la Comunidad, como las directrices para las políticas de empleo, a la vez que valoraba el grado de avance alcanzado hasta ahora. La propuesta de directrices integrada 2008-2010, que mantiene las de 2005-2007, incide en mayor medida en las referencias al empleo en las directrices macroeconómicas, es decir, más allá de las propias directrices de empleo, y establece de forma más explícita el papel de los interlocutores sociales en el contexto de la «flexiseguridad» en el mercado de trabajo. En particular, por lo que se refiere a las directrices de empleo, se viene reclamando de las instituciones europeas un mayor contenido de las políticas de empleo y la mejora del marco de análisis, con el fin de facilitar la valoración de las mismas. De forma detallada, las Directrices de empleo para el período 2008-2010 comprenden las siguientes medidas:

  • 17) Aplicar políticas de empleo conducentes al pleno empleo, la mejora de la calidad y la productividad del trabajo y el fortalecimiento de la cohesión social y territorial.
  • 18) Favorecer un planteamiento del trabajo basado en el ciclo de vida.
  • 19) Crear mercados laborales que favorezcan la integración, potencien el atractivo del trabajo y hagan que trabajar resulte rentable para los solicitantes de empleo, incluidas las personas desfavorecidas e inactivas.
  • 20) Mejorar la adecuación a las necesidades del mercado laboral.
  • 21) Promover la flexibilidad en combinación con la seguridad del empleo y reducir la segmentación del mercado laboral, teniendo debidamente en cuenta la función de los interlocutores sociales.
  • 22) Garantizar una evolución de los costes laborales y unos mecanismos de fijación de salarios que favorezcan el empleo.
  • 23) Ampliar y mejorar la inversión en capital humano.
  • 24) Adaptar los sistemas de enseñanza y de formación a las nuevas necesidades en materia de competencias.

Por último, señalar que del mismo modo que en el resto de la Estrategia de Lisboa, el Comité de Empleo propuso en octubre de 2005 un conjunto detallado de indicadores específicos que sirven para evaluar los progresos alcanzados en cada una de estas directrices.

Los indicadores europeos de empleo pretenden evaluar los progresos en torno a los tres objetivos básicos que establece la Comisión Europea: el pleno empleo, calidad y productividad laboral y cohesión social. Estos indicadores son propuestos por el Comité de Empleo de la Comisión Europea, que trabaja sobre la selección y el desarrollo de los indicadores requeridos para supervisar las directrices de empleo acordadas anualmente. La tarea principal de este Comité incluye el desarrollo, revisión y mejora de los indicadores, teniendo presentes los posibles cambios que se produzcan en las fuentes estadísticas y las nuevas prioridades de política de empleo.

Recuerde que...

  • La tasa de empleo está fuertemente vinculada a la tasa de actividad y la tasa de paro.
  • Objetivos para reducir el desempleo: incentivos para el empleo, calidad puestos de trabajo, formación a lo largo de toda la vida e interlocutores sociales.
  • Políticas activas de empleo: evitar la exclusión del mercado de trabajo, fomentar la movilidad, mejorar la tasa de participación de distintos grupos de edad y sexo y mejorar los niveles educativos.
  • Los indicadores europeos de empleo pretenden evaluar los progresos en torno a tres objetivos básicos que establece la Comisión Europea: pleno empleo, calidad y productividad laboral y cohesión social.
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