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Economía austriaca

Economía austriaca

Individualismo metodológico, el subjetivismo metodológico y mayor énfasis del análisis de los procesos que de los resultados.

Contabilidad y finanzas

Concepto

La economía austriaca comenzó con Carl Menger al publicar su libro Grundsäzte der Vokswirtschaftslebre (Principios de economía) en 1871 y con una fructífera evolución de la mano de sus discípulos Eugen von Böhm-Bawerk y Freidrich von Wieser, seguida en el siglo XX con Ludwig von Mises y el premio Nobel de economía de 1974, Friedrich A. Hayek.

Los principios fundamentales de la escuela austriaca de economía se sustentan en el individualismo metodológico, el subjetivismo metodológico y mayor énfasis del análisis de los procesos que de los resultados. Para la escuela austriaca la economía es la observación e investigación de las acciones humanas en un sentido amplio, pues es el individuo quien desarrolla la actividad económica en un mercado del que obtiene información y construye sus expectativas para alcanzar un fin.

El problema básico para la escuela austriaca es coordinar lo particular con lo general —el resto de las personas con uno mismo— en un contexto de incertidumbre. En sus investigaciones, la escuela austriaca no utiliza la herramienta matemática al considerar que es imposible cuantificar una realidad tan compleja en la que actúa el ser humano y con tantas variables, aunque sí creen que se puede cuantificar el pasado, pero no el futuro.

El subjetivismo metodológico parte de que la valoración de los bienes comienza en cada individuo y varía en cada persona. La escuela austriaca no juzga esas valoraciones, ni analiza su valor en forma matemática, sino que investiga los cambios y procesos que se producen al entender que la acción del individuo actúa a lo largo del tiempo. Las personas persiguen unos objetivos que tal vez consiguen o no en función de la forma de intentar alcanzar ese fin y tan importante como ese medio es el entorno —incierto— que facilita u obstaculiza alcanzar ese fin a través de ese medio. Así, al ofertar un producto se es consciente que son múltiples las variables, los competidores y que se hace un tanteo y se flexibiliza el precio en función de la demanda.

El precio de equilibrio es considerado un proceso de aprendizaje, pues no está el mercado en un equilibrio constante, sino varía en el transcurrir del tiempo.

Las instituciones son un mecanismo para intentar solventar la incertidumbre, pero es necesario detectar cuándo son efectivas y cuándo no lo son.

La escuela austriaca difiere de la escuela neoclásica en varios casos; tal vez lo más controvertido sea su planteamiento sobre los trust; la teoría neoclásica explica que es necesario para preservar la competencia que no exista una empresa en una posición excesivamente dominante. La escuela austriaca entiende la competencia como un comportamiento de rivalidad en donde se intenta ofertar un servicio mejor al cliente y está sujeto en muchos casos a una evolución con aprendizaje, y, por tanto, se cuestionan las leyes antitrust, pues pueden impedir o limitar la rivalidad o al menos no les resulta tan claro su efecto positivo.

La escuela austriaca fue una adelantada en la valoración de la Planificación Centralizada. Tanto para Mises como Hayek era un fracaso al olvidar el aspecto humano como clave esencial para comprender el comportamiento de la economía: cada individuo tiene un bagaje de conocimientos y habilidades que le posibilita una capacidad técnica para producir, que no es compartida con todos y está, además, en evolución. Dicho de otro modo, la dinámica económica es tan rápida que si no se sustenta en el individuo, pierde tantos elementos productivos que desemboca en el fracaso más absoluto, como sucedió en las economías de planificación centralizada. Por el contrario, en un mercado libre los mismos autores explican que las personas utilizan libremente su información, sin necesidad de autorizaciones y compiten en recursos que se ajustan por un precio que permite decidir a los productores y consumidores para tomar su decisión personal. Así, el precio posibilita que millones de personas decidan tanto del lado de la oferta como de la demanda, creando un sistema ágil y dinámico que se adapta a los cambios.

Los bienes económicos y su valor

Menger construye un racionamiento que parte desde las "cosas útiles" que las personas manejamos, que son bienes y que tienen un valor económico, es decir son "bienes económicos". Al ser el individuo quien maneja los útiles, estos tienen un valor subjetivo y relativo en función de cada persona. Este autor considera que entre el individuo y los bienes hay una relación causal que satisface las necesidades humanas. Los bienes tienen una gradación: están los bienes de primer grado —por ejemplo el pan— y los bienes de grado superior, como la harina y los elementos que posibilitan el producto final —el pan—. Respecto a unos y otros, Menger estima que tienen una demanda que no cubre la oferta, y, sin hacer una referencia explicita a la escasez de los bienes, deduce que estos son bienes económicos al ser limitada su producción. El autor construye una tabla en la que ordena las necesidades y sus satisfacciones y que va decreciendo hasta las necesidades de menor grado.

La teoría de la imputación

Menger considera que el valor no está implícito en los bienes, pues tan solo la satisfacción es la que tiene valor. El autor analiza este hecho con profundidad en sus "Principios" y el resto lo dedica a su análisis sobre precios y dinero. Su teoría de los precios es fragmentaria al no incorporar ni los costes, ni la oferta y carece de las funciones de demanda.

En su teoría del dinero incorpora su teoría subjetiva del valor. El "dinero" no surge por la participación del Estado, sino por unas acciones individuales en las que destaca la facilidad del uso del dinero, que no es otra cosa que otro bien que sirve para las transacciones de intercambio.

El propio interés de las personas animó la introducción del dinero; en gran medida esta idea es muy similar a la de Adam Smith, es decir, "la mano invisible".

Con Menger, la teoría económica se identificaba, básicamente, con la microeconomía, al adoptar su teoría subjetiva del valor y al dar prioridad al individuo como agente económico. La teoría económica debe investigar principalmente las razones que determinan las acciones de los individuos. Tanto el dinero, como la ciudad, mercados o la división del trabajo son fruto o consecuencia de los intereses individuales.

Recuerde que...

  • El precio de equilibrio es considerado un proceso de aprendizaje, pues varía en el transcurrir del tiempo.
  • Las instituciones son un mecanismo para intentar solventar la incertidumbre, pero es necesario detectar cuándo son efectivas y cuándo no lo son.
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