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Crisis financiera

Crisis financiera

Situación en la que un país sufre una crisis económica que no tiene su origen en la economía real del país, sino que está fundamentalmente asociada a problemas del sistema financiero o del sistema monetario.

La gestión de la crisis bancaria española y sus efectos

Concepto

El término crisis financiera se suele utilizar en un sentido genérico, para hacer referencia a la situación en la que un país sufre una crisis económica que no tiene su origen en la economía real del país, sino que está fundamentalmente asociada a problemas del sistema financiero o del sistema monetario.

Tipos

Pueden distinguirse tres grandes tipos de crisis financieras:

  • Crisis cambiarias: Se producen cuando un movimiento especulativo contra una moneda se traduce en una devaluación (o fuerte depreciación), u obliga a las autoridades monetarias a defender la moneda mediante la utilización de un gran volumen de reservas centrales o un fuerte aumento de los tipos de interés.
  • Crisis bancarias: Situación en la que las quiebras o los retiros masivos (reales o potenciales) de depósitos de los bancos inducen a estos a suspender la convertibilidad interna de sus pasivos u obligan a las autoridades a intervenir otorgando asistencia en gran escala y de esa forma impedir las quiebras y/o los retiros de depósitos.
  • Crisis de deuda externa: Situación en la que un país no puede atender el pago del servicio de la deuda contraída con el exterior, ya sea soberana o privada.

No obstante, esta diferenciación no quiere decir que sean excluyentes entre sí. En algunos casos pueden estar conjuntamente presentes elementos de las crisis bancarias, cambiarias y de deuda, como en la crisis de Asia oriental y la crisis mejicana de 1994-95. En otros casos, las crisis del Sistema Monetario Europeo de 1992-93 fueron esencialmente crisis cambiarias.

Además, lo que puede comenzar como un tipo de crisis también puede convertirse en otros tipos de crisis. En muchos casos las crisis bancarias estuvieron precedidas de crisis cambiarias. En otras crisis de deuda estuvieron precedidas de problemas en el sistema bancario.

Costes

Las crisis financieras son costosas en diversa medida, y particularmente cuando la crisis afecta al sistema bancario, tanto en términos de los gastos fiscales y cuasifiscales necesarios para conseguir la reestructuración de los frágiles sistemas financieros, como en términos del efecto que tiene sobre la actividad el hecho de que los mercados financieros no puedan funcionar correctamente.

El coste de resolución de las crisis bancarias ha llegado en algunos casos al 40 % del PIB, mientras que los préstamos incobrables en ocasiones han excedido del 30 % de los préstamos totales.

Además de su coste fiscal y cuasifiscal, las crisis bancarias y las cambiarias, pueden conducir a una asignación ineficiente y a una subutilización de los recursos y, en consecuencia, a pérdidas de producción real.

El Fondo Monetario Internacional ha calculado que el 80 % de las crisis bancarias y 60 % de las crisis cambiarias acaecidas desde 1975 han venido acompañadas de pérdidas significativas de producción, habiéndose requerido alrededor de tres años para que el crecimiento de la producción retornase a su nivel tendencial en el caso de las crisis bancarias y alrededor de un año y medio en las crisis cambiarias. Las pérdidas acumuladas de crecimiento del producto fueron de más de 10 puntos porcentuales de PIB en el caso de las crisis bancarias, y alrededor de cinco puntos en las crisis cambiarias.

Es interesante destacar que tanto en el caso de las crisis cambiarias como de las crisis bancarias, el período promedio de recuperación fue más breve en los países con economías emergentes que en los países desarrollados.

Orígenes

Los factores que subyacen al surgimiento de desequilibrios y que hacen que una economía sea más vulnerable a las perturbaciones financieras pueden agruparse en las siguientes categorías que no son excluyentes entre sí:

  • Políticas macroeconómicas insostenibles. En muchos casos, las políticas fiscales y monetarias excesivamente expansionistas han ocasionado auges de préstamos, una excesiva acumulación de deudas y una sobreinversión en activos reales, que han elevado a niveles insostenibles las cotizaciones de las acciones y los precios de los activos inmobiliarios. La posterior aplicación de políticas restrictivas para contener la inflación y promover el ajuste de la posición externa, y la inevitable corrección del precio de los activos, han conducido a una desaceleración de la actividad económica, dificultades en el servicio de la deuda, menor valor de las garantías y el patrimonio neto y un creciente nivel de préstamos incobrables que ponen en peligro la solvencia del sistema bancario.
  • Situación financiera mundial. La situación externa también ha desempeñado un papel en las crisis financieras, especialmente en las economías con mercados emergentes. Las repentinas y significativas variaciones en la relación real de intercambio y en los tipos de interés mundiales han sido los factores más importantes.
  • Debilidad de la estructura financiera. La composición de la afluencia de capitales constituye un importante factor en ciertas crisis cambiarias ocurridas en los países con mercados emergentes. La dependencia de los préstamos a corto plazo para financiar grandes déficits por cuenta corriente fue uno de los factores cruciales que precipitaron las crisis. Con frecuencia se considera que la inversión extranjera directa, a diferencia de la de cartera, constituye una forma más segura de financiar el desarrollo. En general, la experiencia sugiere que es probable que los países con elevados niveles de deuda a corto plazo, deuda a tipos de interés variable, deuda denominada en moneda extranjera o una deuda externa intermediada a través de instituciones financieras internas, sean particularmente vulnerables a las condiciones internas o externas, y, en consecuencia, más susceptibles a las crisis financieras.
  • Distorsiones en el sector financiero. Las distorsiones en el sector financiero, junto con la volatilidad macroeconómica, constituyen otro grupo de factores que influyen sobre las crisis financieras y, en especial, sobre las crisis bancarias.

Los anteriores factores configuran las condiciones en las que se producen las crisis y deben distinguirse de las causas inmediatas o detonantes de las crisis que, por lo general, son acontecimientos o informaciones que hacen que los agentes económicos modifiquen sus decisiones.

Las crisis financieras antes y ahora: el efecto contagio

Las crisis financieras no solo no son un fenómeno reciente, sino que con frecuencia muchas de las mismas fuerzas que las generan en la actualidad han intervenido en otras crisis en el pasado. Sin embargo, las innovaciones financieras y la mayor integración de los mercados financieros mundiales que se observa en las dos últimas décadas parecen haber introducido algunos nuevos elementos y preocupaciones, de manera que a pesar de que existen ciertas similitudes, las crisis financieras en los años recientes difieren en un importante aspecto de las ocurridas en un pasado más distante. En concreto, el contagio de las crisis parecen ser más pronunciados y de mayor alcance.

Existen tres tipos de razones para explicar por qué las crisis financieras tienden a concentrarse en el tiempo:

  • 1. Las crisis financieras pueden tener una causa común, como por ejemplo, importantes cambios económicos en los países industrializados que originan crisis en los mercados emergentes. Pero si bien los acontecimientos externos pueden contribuir a que se produzca una crisis financiera, la vulnerabilidad de un país frente a una crisis depende de la situación económica y de las políticas internas.
  • 2. Las crisis que se producen en un país pueden afectar las variables fundamentales de la economía de otro país, ya sea por los vínculos del comercio y los mercados de capital (por ejemplo, la devaluación en un país afecta negativamente la competitividad internacional de otros países) o por la interdependencia de las carteras de los acreedores (por ejemplo, la liquidez en un mercado obliga a los intermediarios financieros a liquidar activos en otros mercados).
  • 3. Las crisis que ocurren en un país pueden hacer que los acreedores reevalúen las variables fundamentales de otras economías, incluso si estas objetivamente no han cambiado, o los inducen a reducir el riesgo de sus carteras y optar por inversiones de mayor calidad (“flight to quality”). Es específicamente este efecto el que, a veces, se denomina contagio (o contagio “puro”); puede estar vinculado a un comportamiento de imitación de los inversionistas en un intento de participar de ganancias de los demás, impulsados por la asimetría de información o los incentivos a los que tienen acceso los administradores de fondos.

Historia de la crisis financiera

La crisis financiera iniciada en Estados Unidos en agosto de 2007 y que posteriormente se ha convertido en una crisis financiera global es la última de una serie de episodios similares que han experimentado las economías de diversas regiones del mundo durante las últimas décadas. En 2001 la economía argentina fue devastada, por lo que se inició como una crisis financiera. En los años noventa asistimos a las crisis cambiarias que se produjeron en el seno del Sistema Monetario Europeo en 1992-93 y en América Latina (el “efecto Tequila” de 1994-95), así como la profunda crisis financiera de Asia oriental (las crisis de 1997-98 en Corea, Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia) y que posteriormente tuvo sus efectos en Rusia y Brasil.

Sin embargo, las crisis financieras no ocurren solo en los sistemas financieros actuales: la historia registra innumerables crisis financieras. En este siglo pueden mencionarse las numerosas crisis financieras del período de entreguerras; las crisis de la libra esterlina y el franco francés de los años sesenta; la desintegración del sistema de Bretton Woods a principios de los años setenta, y la crisis de la deuda en los países latinoamericanos a principios de los ochenta.

En períodos anteriores también se produjeron crisis financieras, especialmente crisis bancarias. Dos ejemplos importantes de crisis financieras fueron la crisis de Barings de 1890, que guarda notables semejanzas con la crisis mejicana de 1994-95, y la crisis cambiaria estadounidense de 1894-96.

En ocasiones se ha considerado que la crisis financiera que se inició en 2007 con las hipotecas “subprime” estadounidenses es un fenómeno nuevo y diferente. Sin embargo, tal y como sostienen Rogoff y Reinhart, tras compararla con 18 crisis financieras en países industrializados, tiene notables similitudes con lo acontecido en crisis anteriores. En particular, la aceleración de los precios de las acciones y de las viviendas en EEUU y la forma en V invertida adoptada por la curva de crecimiento de la producción en Estados Unidos, a medida que la economía se enfriaba en vísperas de la crisis, son elementos comunes a crisis precedentes.

Sin duda alguna, la mayor crisis financiera es la iniciada en 2007, con fuerte impacto sobre la banca y sobre los propios sistemas económicos de los países desarrollados. Ha implicado incluso la quiebra de países y su rescate, como los casos de Islandia, Grecia, Irlanda, Portugal, etc.

Indicadores de vulnerabilidad

En vista de los elevados costes de ajuste en que las economías deben incurrir después de que se produzca una crisis financiera, se ha intentado identificar las variables económicas que pueden utilizarse como señales de alerta anticipada de las crisis. Sin embargo, los intentos realizados han tenido un limitado éxito. De hecho, es sumamente improbable que pueda identificarse un conjunto de indicadores que permitan detectar futuras crisis con la suficiente antelación y un grado de certeza, y no proporcionar al mismo tiempo señales falsas.

Un sistema comúnmente utilizado para construir un “sistema de alerta anticipada” es identificar un conjunto de variables cuyo comportamiento anterior a los episodios de crisis financieras es sistemáticamente diferente del observado en períodos normales. Vigilando de cerca estas variables puede ser posible detectar perfiles de comportamiento similares a los observados en el pasado antes de las crisis. La dificultad reside en identificar las variables que deben vigilarse: aquellas que no solo advierten con un alto grado de éxito la inminencia de crisis, sino que al mismo tiempo no producen frecuentes señales falsas, de manera que puedan utilizarse con cierto grado de confianza.

Recuerde que...

  • Tipos: crisis cambiarias, crisis bancarias y crisis de deuda externa. No excluyentes entre sí.
  • Orígenes: políticas macroeconómicas insostenibles, situación financiera mundial, debilidad de la estructura financiera y distorsiones en el sector financiero.
  • Contagio de la crisis: tener una causa común, la crisis de un país puede afectar a variables fundamentales de otro país o hacer que los acreedores reevalúen las variables fundamentales de otras economías.
  • Indicadores de vulnerabilidad: identificar un conjunto de variables cuyo comportamiento es diferente en períodos normales.
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