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Teoría de la agencia

Teoría de la agencia

Teoría que considera que la empresa es un nexo de contratos que permite a un colectivo (trabajadores, directivos, capitalistas...) actuar como si se tratara de un solo miembro.

Gestión empresarial

Concepto

Los autores de la teoría de la agencia consideran que la empresa es un nexo de contratos que permite a un colectivo actuar como si se tratara de un solo miembro. En este sentido, trabajadores, directivos, capitalistas, ... se vinculan entre sí creando una entidad jurídica que, después, permitirá a cada participante en la relación establecer una contratación bilateral con la propia entidad y no tanto directamente con los otros miembros.

Esta visión de la empresa se basa en el concepto de relación de agencia. Dicha relación se define por medio de un contrato, según el cual una parte (el principal) contrata a otra (el agente) para que realice determinado servicio en su nombre a cambio de una remuneración, lo que, a su vez, implica cierto grado de delegación de autoridad. Si ambos contratantes pretenden maximizar su curva de utilidad, existen razones para pensar que el agente no actuará siempre en busca del mayor provecho para el principal. A este conflicto de intereses entre principal y agente se le conoce con el nombre de “problema de agencia”.

Elementos

Según Vicente Safón, al que seguiremos en toda la exposición, a partir del análisis de los problemas de agencia, se distingue dos enfoques en la teoría de la agencia: la teoría positiva de la agencia y la teoría principal agente. Ambas sustentan sus planteamientos en la relación contractual y en la minimización de los costes de agencia a través del proceso contractual. Sin embargo, la primera analiza las situaciones en las que es posible que exista conflicto entre el principal y el agente, delimitando los mecanismos de gobierno que limitan el comportamiento oportunista o egoísta de este último; mientras que la segunda, de carácter más abstracto y matemático, se centra en el diseño óptimo de contratos en función de diferentes hipótesis sobre las preferencias de los agentes, las estructuras de información y la naturaleza de la incertidumbre.

La teoría de la agencia parte de la idea que cualquier relación entre agentes económicos es conflictiva, dado que la diferencia de intereses entre las partes promueve, en cierta medida, la tendencia hacia comportamientos oportunistas. Esta situación determina la necesidad de incurrir en una serie de costes contractuales que permitan reducir dicho conflicto entre las partes:

  • - El principal puede limitar las desviaciones de sus intereses mediante el establecimiento de incentivos adecuados para el agente (comisiones, ascensos, etc.), así como incurrir en costes de vigilancia y control (observación del comportamiento, restricciones presupuestarias, procedimientos, etc.).
  • - En ocasiones, el agente también puede invertir recursos (“costes de fidelidad”) para garantizar que no tomará decisiones que perjudiquen al principal o que aseguren que este será compensado en caso de que las tomase.
  • - Por otra parte, aun incurriendo en los anteriores “costes de garantía” y “costes de fidelidad”, existirán determinadas situaciones en las que surgirán divergencias entre las decisiones del agente y aquellas que maximizarían la riqueza del principal. La reducción del bienestar del principal ocasionada por dichas divergencias es lo que se conoce como “pérdida residual”.
  • - Por último, las diferentes actitudes ante el riesgo del principal y el agente constituyen otro de los problemas que pueden surgir en una relación de agencia, ya que dichas diferencias hacen que cada parte prefiera ante determinada situación la ejecución de diferentes acciones. Es lo que se conoce como el “coste de compartir el riesgo”.

Dadas estas dificultades, la teoría intenta determinar qué tipo de contrato es más eficiente para gobernar la relación entre el principal y el agente. En concreto, trata de establecer si un contrato basado en la observación de los resultados es más eficiente que un contrato basado en la observación directa o personal de los comportamientos. Para ello, se distinguen dos casos:

  • 1. La existencia de información perfecta, con lo que ambas partes conocen exactamente cuál va a ser la actuación del agente, de forma que resulta óptimo un contrato basado en la observación directa del comportamiento.
  • 2. La existencia de dificultades en obtener una información completa, de manera que el principal no puede determinar si el comportamiento del agente será el pactado. En este caso, el principal cuenta con dos posibilidades:
    • a) Mejorar la información sobre el comportamiento del agente a través de mecanismos, tales como sistemas de contabilidad, sistemas presupuestarios, procedimientos, etc. y, por lo tanto, utilizar un contrato basado en el control de dichos comportamientos.
    • b) Recurrir al uso de contratos basados en los resultados obtenidos que, de alguna manera, son consecuencia de la actuación del agente. Sin embargo, en esta opción el agente puede ser recompensado o penalizado por resultados que parcialmente pueden estar fuera de su control (buenos resultados pueden ocurrir a pesar de pobres esfuerzos y pobres resultados pueden ocurrir a pesar de notables esfuerzos); de forma que el principal está trasladando parte de su riesgo al agente, con la consecuente compensación exigida por este último.

La elección óptima entre las dos opciones depende del balance entre el coste de medir los comportamientos y los costes de medir los resultados y transferir parte del riesgo al agente:

  • a) La incertidumbre en la obtención de resultados estará positivamente relacionada con contratos basados en el comportamiento, dado el incremento de costes que supone la transmisión del riesgo al agente. De igual modo ocurre con la dificultad en medir los resultados. Aquellas tareas que, por ejemplo, requieren un largo tiempo para completarse o un gran esfuerzo de equipo, suponen una gran dificultad en la medición de los resultados obtenidos, por lo menos, en el corto plazo y, consecuentemente, requerirán contratos basados más en la vigilancia del comportamiento.
  • b) A medida que el agente tiene menos aversión al riesgo, resulta más conveniente para el principal optar por contratos basados en la evaluación de los resultados. De igual forma, cuando el principal incrementa su aversión al riesgo también le resulta más interesante trasladárselo al agente a través de dichos contratos.

La teoría de la agencia ha tenido amplia aplicación, especialmente en el ámbito de empresas multinacionales. La sede central (el principal) controla la asignación de ciertos recursos (dentro de unos límites) según sus preferencias; sin embargo, dado que hasta cierto punto debe conseguir la cooperación y los conocimientos de los directivos de las filiales (agentes) para alcanzar sus objetivos y dado que no puede controlar perfectamente su comportamiento sin incurrir en costes, estos se hallarán en posición de apropiarse de algunos de los recursos para satisfacer sus propios fines. Por consiguiente, el problema al que se enfrentan los directivos de la sede central es cómo asegurar que los directivos de las operaciones foráneas respondan efectivamente a las directrices de la central sin recurrir al engaño y a la búsqueda de los intereses propios de sus unidades. Más aún, si consideramos el hecho de que la dispersión geográfica de las filiales dificulta la aplicación de los mecanismos de control basados en la observación directa del comportamiento, que serían, sin duda, más apropiados dadas las características peculiares de estos negocios en relación con las operaciones domésticas: mayor tiempo e incertidumbre en la obtención de buenos resultados y mayor riesgo.

Críticas

La teoría de la agencia ha sido criticada por la consideración de los incentivos económicos como los únicos mecanismos correctores de las ineficiencias asociadas al oportunismo o por el excesivo énfasis en la eficiencia económica que acompaña a la toma de decisiones, relegando variables organizativas como el conflicto, la estructura, el poder, la comunicación y variables comportamentales o psicológicas.

Recuerde que...

  • Según esta teoría, los trabajadores, directivos, capitalistas, ... se vinculan entre sí creando una entidad jurídica que, después, permitirá a cada participante en la relación establecer una contratación bilateral con la propia entidad y no tanto directamente con los otros miembros.
  • Este tipo de relación se define por medio de un contrato, según el cual una parte (el principal) contrata a otra (el agente) para que realice determinado servicio en su nombre a cambio de una remuneración, lo que, a su vez, implica cierto grado de delegación de autoridad.
  • La teoría de la agencia parte de la idea que cualquier relación entre agentes económicos es conflictiva, dado que la diferencia de intereses entre las partes promueve la tendencia hacia comportamientos oportunistas. Esta situación determina la necesidad de incurrir en una serie de costes contractuales que permitan reducir dicho conflicto entre las partes.
  • La teoría intenta determinar qué tipo de contrato es más eficiente para gobernar la relación entre el principal y el agente: si un contrato basado en la observación de los resultados es más eficiente que un contrato basado en la observación directa o personal de los comportamientos.
  • La teoría de la agencia ha tenido amplia aplicación, especialmente en el ámbito de empresas multinacionales: la sede central (el principal) controla la asignación de ciertos recursos (dentro de unos límites) según sus preferencias; sin embargo, dado que hasta cierto punto debe conseguir la cooperación y los conocimientos de los directivos de las filiales (agentes) para alcanzar sus objetivos y dado que no puede controlar perfectamente su comportamiento sin incurrir en costes, estos se hallarán en posición de apropiarse de algunos de los recursos para satisfacer sus propios fines.
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