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Producción potencial

Producción potencial

Aquel que una economía puede alcanzar, dados los recursos disponibles y la tecnología existente, sin generar presiones inflacionistas.

Contabilidad y finanzas

Concepto

El nivel de producción (o PIB) potencial es aquel que una economía puede alcanzar, dados los recursos disponibles y la tecnología existente, sin generar presiones inflacionistas.

Este concepto fue formulado inicialmente por A. Okun (1962) en un trabajo que tuvo una gran influencia en el diseño de las políticas económicas en los años siguientes. De acuerdo con este autor, el PIB potencial se define como aquel valor de la producción que podría obtenerse utilizando los factores productivos disponibles con aquella intensidad con la que la presión inflacionaria resultante sería aceptable para la sociedad. O, mejor expresado, aquella utilización con la que la combinación inflación-desempleo resultante es la más acorde con las preferencias sociales. No debe confundirse, por tanto, con el nivel de producción que se corresponde con el pleno empleo de los factores productivos. La economía podría producir una mayor cantidad de bienes y servicios con el trabajo y capital del que dispone, pero con una inflación mayor que la que desea soportar.

Okun consideró que la combinación deseable de inflación y desempleo se alcanzaría con un porcentaje de paro del 4 %, y su famosa ley relaciona sencillamente la diferencia entre la producción potencial y la efectiva con la existente entre el porcentaje de paro realmente sufrido por una economía y el 4 % elegido.

Ahora bien, el equilibrio entre más producción y mayor estabilidad mencionado por Okun implica la posibilidad de intercambio entre inflación y desempleo que deriva de la Curva de Phillips sencilla —téngase en cuenta la fecha en que escribía—. Si se sustituye este enfoque por la teoría aceleracionista de la inflación, hoy generalmente aceptada entre los economistas ortodoxos, podría decirse más bien que existe un porcentaje de paro con el que la inflación se mantiene estable o que no puede reducirse sin que la inflación se acelere. Ese porcentaje de paro sería la tasa natural, o en un contexto más keynesiano la tasa de paro no aceleradora de la inflación (NAIRU). En esta versión más moderna, el PIB potencial sería el que se obtiene cuando la economía se encuentra en la NAIRU, y por tanto es el único compatible con una inflación estable.

La producción potencial no es, obviamente, una cifra constante, sino que crece a una tasa determinada, que se puede denominar tasa de crecimiento potencial. Manteniendo la definición que hemos dado, el crecimiento potencial de la economía es el que se logra cuando esta funciona con una tasa de paro constante —la NAIRU— por lo que es obvio que la tasa de crecimiento de la demanda de trabajo tiene que ser igual a la tasa de crecimiento de la población activa. O lo que es lo mismo, la tasa de crecimiento potencial es igual a los crecimientos de la población activa y de la productividad media del trabajo.

Un último concepto relacionado con el de producción potencial es el de brecha de la producción o “output gap”, que no es más que la diferencia porcentual entre el PIB de un periodo y el PIB potencial. Es una medida de la posición cíclica de la economía: cuando el output gap es positivo, el PIB es mayor que el potencial, la economía se encuentra en una fase expansiva, y al situarse la tasa de paro por debajo de la NAIRU, la inflación tenderá a acelerarse. En cambio, en las fases bajas del ciclo el output gap es negativo, la tasa de paro es más elevada y la inflación debería estar reduciéndose.

Cálculo del PIB potencial

El PIB potencial es un concepto que depende fundamentalmente del lado de la oferta de la economía: los recursos disponibles, su productividad, y el grado en que pueden utilizarse sin generar tensiones inflacionistas. Ahora bien, se trata de factores difíciles de medir (por ejemplo, el stock de capital o los niveles de productividad) o directamente no observable (la NAIRU, que debe estimarse por medio de algún procedimiento estadístico). Por ello, el PIB potencial se encuentra sometido a un elevado grado de incertidumbre: podemos obtener distintas estimaciones según el método que utilicemos y es revisado frecuentemente con el paso del tiempo. Por eso, es conveniente manejar con cautela sus estimaciones y utilizar comparaciones entre diferentes metodologías para minimizar los posibles errores y sus consecuencias.

La estimación del PIB suele hacerse a través de dos métodos principales: el método de la función de producción y la utilización de filtros estadísticos, especialmente el de Hodrick-Prescott. El primero tiene un fundamento teórico más sólido y permite distinguir la contribución de las distintas fuentes posibles al crecimiento económico, por lo que se ha impuesto en los últimos años entre las organizaciones internacionales que llevan a cabo estas estimaciones (particularmente, la OCDE y la Comisión Europea). Sin embargo, el segundo requiere hacer menos supuestos teóricos y mucha menos información, por lo que es utilizado con más frecuencia entre los investigadores que requieren obtener estimaciones empíricas no disponibles oficialmente.

El método de la función de producción consiste en partir de una función de producción agregada, que se supone que recoge bien la relación entre los recursos disponibles y el PIB que podría alcanzarse utilizándolos eficientemente, de acuerdo con la tecnología disponible.

Por ejemplo, es frecuente utilizar una función de producción Cobb-Douglas del tipo:

Y = A x Kα X Nβ

En esta expresión, Y es el PIB, K el capital utilizado, N la cantidad de trabajo utilizada, A un coeficiente que mide el nivel de progreso técnico alcanzado, y α y β son dos coeficientes técnicos que recogen la elasticidad de la renta respecto al capital y el trabajo, respectivamente.

Suponiendo que esta función de producción es la que representa adecuadamente el funcionamiento de la economía, el siguiente paso consistiría en ir estimando los diferentes componentes de la misma y sustituirlos.

Respecto al stock de capital, lo más frecuente es calcular el valor de todo el capital disponible e introducirlo en la función de producción, aunque en ocasiones puede considerarse que existe un grado de utilización “normal” de la capacidad productiva que es inferior al 100 %.

Para la estimación de α y β suelen hacerse dos supuestos adicionales. El primero es que existen rendimientos constantes a escala, por lo que α+β=1. El segundo es que la remuneración de los factores se realiza en función de su productividad marginal, por lo que puede demostrarse que α coincide con la participación de los beneficios en la renta y β con la participación de los salarios. Estas magnitudes sí son directamente observables.

Respecto a la cantidad de trabajo que debe incluirse en la función de producción, puede calcularse como el producto de la población activa disponible (población total en edad de trabajar multiplicada por su tasa de actividad) por la NAIRU. De nuevo, la principal dificultad es contar con una estimación adecuada de la NAIRU, que se realiza a partir de los datos de desempleo y variaciones de la inflación realmente observados en el pasado.

Por último, el coeficiente técnico A se obtiene como un “residuo” a partir de los datos del PIB observado y de las contribuciones efectivas del capital y del trabajo realmente empleado.

El filtro Hodrick-Prescott, por su parte, requiere utilizar únicamente los datos del PIB observado, y parte del supuesto teórico de que la tendencia realmente observada en la economía a largo plazo se corresponde con el PIB potencial —en caso contrario, debería observarse una tendencia constante a la elevación o la reducción de la inflación—. Por supuesto, esto no quiere decir que el PIB coincida siempre con el potencial, pero sí por término medio, alternándose períodos en los que el PIB está por encima del potencial (fases expansivas del ciclo) y períodos en los que se encuentra por debajo (crisis).

Este método también considera la posibilidad de que la tendencia no sea constante, sino que pueda modificarse a lo largo del período considerado, por ejemplo porque se acelere el crecimiento de la población o del capital, o porque haya una mejora en el crecimiento de la productividad.

En definitiva, el filtro descompone la serie original del PIB en un componente tendencial y otro cíclico tratando de establecer un compromiso entre:

  • Un ajuste elevado entre la serie del PIB tendencial y el PIB real (para satisfacer la idea de que el PIB tiende a permanecer próximo a esa tasa).
  • Un número reducido de cambios de tendencia (ya que, en el límite, el ajuste perfecto se lograría cuando el PIB es igual al tendencial en todos los períodos, es decir, que la tendencia cambia continuamente; en este caso, el método sería inútil).

Concretamente, el filtro Hodrick-Prescott se aplica de forma que la serie del PIB tendencial resultante minimice la siguiente expresión (y es el PIB observado y s la tendencia):

El primer sumando recoge la diferencia entre las series observada y estimada, mientras que la segunda recoge los cambios de tendencia. Por su parte, λ recoge la ponderación entre ambos objetivos. Cuanto más alto sea λ, más se penalizarán los cambios de tendencia, y la tendencia se aproximará más a una línea recta con una pendiente (la tasa de crecimiento potencial) constante. Este valor suele estar estandarizado en función de la frecuencia temporal de los datos disponibles (por ejemplo, con datos trimestrales se usa un valor de λ=1600.

La Figura 1 representa el crecimiento del PIB potencial estimado por la Comisión Europea para España, utilizando ambos procedimientos. Como se ve, si bien el perfil de la serie es el mismo en ambos casos, el método de la función de producción ofrece una estimación mayor del crecimiento potencial durante todo el período. En lo que sí coinciden ambos métodos es en que la economía española estuvo creciendo estos años por encima de su potencial a largo plazo —partía de una tasa de paro superior a la NAIRU—.

Crítica a la definición tradicional

El enfoque anterior parte de la suposición, hecha a priori, de que la tasa de crecimiento potencial se corresponde con una tasa de paro aproximadamente constante a lo largo del tiempo. Esto implica que las tensiones inflacionarias se originan solo en el mercado de trabajo. Sin embargo, es necesario tener en cuenta también lo que ocurre en el mercado de bienes, y por no producirse siempre la presión inflacionaria con la misma intensidad en ambos mercados, el porcentaje de paro puede no evaluar bien la propensión a la inflación de la economía.

Podría suceder, por ejemplo, que aunque la oferta del factor trabajo creciese al mismo ritmo que su demanda, y por tanto se mantuviese constante el porcentaje de paro, la capacidad productiva instalada —el stock de capital— no creciese al mismo ritmo que la demanda de bienes. En este caso, la presión creciente originada en el mercado de bienes haría que, con una tasa de paro constante, la inflación inicialmente estable tendiese a acelerarse. O, alternativamente, podría suceder que, al manejar el gobierno la demanda agregada para que la inflación no se acelere, sitúe a la economía en aquella senda cuyo crecimiento es inferior al de la población activa más la productividad. En este caso, el paro debería crecer continuamente para que, suavizándose las tensiones inflacionarias en el mercado de trabajo, se compense su intensificación en el mercado de bienes, y la presión conjunta de ambos mercados garantice la estabilidad. En definitiva, el crecimiento del PIB que mantiene la tasa de inflación estable —el crecimiento potencial— no es al mismo tiempo el que mantiene la tasa de paro constante.

El crecimiento insuficiente del capital implica, por tanto, una restricción al crecimiento económico, que producirá, si el gobierno desea mantener constante la inflación, una elevación de la tasa de paro. Ahora bien, esta limitación no tiene un carácter técnico, sino que será de una índole más claramente económica. El primer tipo se produciría, por ejemplo, si los factores de producción (trabajo y capital) tuviesen que combinarse en una proporción fija. En este caso, la producción del período no podrá incrementarse cuando el capital se utilice totalmente, aunque existan todavía trabajadores desempleados. En el caso que estamos planteando, sin embargo, la economía no puede crecer más rápidamente por una razón distinta: dado el capital instalado, se producirían tensiones inflacionarias que acelerarían la tasa de crecimiento de los precios. Por ello, puede aparecer desempleo incluso aunque se suponga que la tecnología es plenamente flexible.

En correspondencia con estas ideas, para obtener el PIB potencial no debería sustituirse en la función de producción el nivel de empleo correspondiente a la NAIRU calculado previamente, sino aquella combinación de utilización de la capacidad productiva y de tasa de nivel de empleo que asegura la coincidencia entre el salario que los trabajadores desean con el que las empresas están dispuestas a pagar, o con el que deriva de la conducta fijadora de precios de esstas.

Recuerde que...

  • El PIB potencial se encuentra sometido a un elevado grado de incertidumbre.
  • La estimación del PIB se hace a través de dos métodos: el método de la función de producción y la utilización de filtros estadísticos.
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