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Vellón

Vellón

Moneda de cobre con aleación de plata acuñada desde el siglo III a. C.

Contabilidad y finanzas

El término vellón se refiere a una moneda de cobre con aleación de plata acuñada desde el siglo III a. C., pero también se denomina vellón a la piel de los ovinos y caprinos; es igualmente un municipio de la Comunidad de Madrid. La moneda de vellón se diferenciaba de otras por ser la moneda “pobre”, resultado de su aleación de cobre junto con plata, en vez de las monedas “ricas” de oro o plata.

Su uso era muy extendido y, como tenían un valor intrínseco, era negociable en cualquier lugar. Su valor no era muy elevado debido a que el cobre tampoco era demasiado apreciado, por tanto se utilizaba para transacciones pequeñas.

Se establece una ley donde se indicaba con precisión el contenido de plata. En la misma Edad Media, se demandó más vellón debido a la mayor utilidad que tenía el dinero para realizar transacciones que el trueque, que era la práctica más habitual en las pequeñas transacciones. El rey castellano-leonés Alfonso VI fundó edificios en Toledo y en León para la emisión del vellón.

Las monedas de vellón eran también llamadas “Dineros” (tuvo otras denominaciones), lo que evidencia, en parte, el uso más común de la moneda de cobre en comparación a las monedas de oro y plata, que debían circular relativamente poco en los mercados de las ciudades y mucho menos en los pueblos en plena Edad Media.

En los reinos de Aragón también a la moneda de vellón la llamaron Dinero, lo mismo que en el Reino de Navarra, el Condado de Barcelona y en el Reino de Valencia.

En el Renacimiento, al ser España la gran potencia del momento y, a causa de su elevado gasto militar, se dispuso la emisión de monedas de vellón solo de cobre, para incrementar el volumen de dinero, pero también por motivos fiscales, pues la fabricación de moneda era una regalía.

Fue en 1602 cuando la moneda de vellón castellano dejó de tener aleación de plata; la cédula real indica que, desde el 13 de junio de dicho año, el Vellón era de cobre. Esta decisión estuvo llena de polémicas al considerar que perdía prestigio el reino -en este periodo no se comprendía en profundidad la relación tan directa entre la emisión de dinero y la realidad económica del país-, pues resultaba una idea extendida que si la ceca valía menos era un desprestigio para ellos: un país era rico si su dinero lo era.

El siglo XVII la situación monetaria, lejos de mejorar, empeoró hasta el extremo de encontrarse en una situación, en algunos momentos, de pleno caos, al llegar los casos de falsificación a ser realmente frecuentes. Felipe Ruiz Martín concluye que las obligaciones que tuvo que soportar la hacienda castellana empeoraron, de tal forma, su situación que prácticamente desaparece de la circulación monetaria la plata, mientras en las otras zonas del país, sin embargo, perduraba la circulación de la plata. El hundimiento del vellón castellano fue paralelo con la falta de reales para seguir manteniendo el inmenso imperio que tenía España en ese siglo y los innumerables conflictos bélicos a los que se enfrentaron.

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