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Zonas objetivo

Zonas objetivo

Acuerdo por el cual un grupo de países se comprometen a alcanzar una cierta estabilidad cambiaria entre sus monedas, estableciendo unas bandas de fluctuación respecto a los tipos de cambio de equilibrio.

Contabilidad y finanzas

Concepto

Las zonas objetivo o también denominadas "zonas de referencia” constituyen un acuerdo por el cual un grupo de países se comprometen a alcanzar una cierta estabilidad cambiaria entre sus monedas, para lo cual establecen unas bandas de fluctuación respecto a los tipos de cambio de equilibrio.

La conveniencia del establecimiento de zonas objetivo fue propuesta por John Williamson (1986), como una forma de reducir la inestabilidad de los tipos de cambios y evitar los importantes desajustes de éstos.

En la propuesta de Williamson los principales países industrializados determinarían los tipos de cambio de equilibrio y establecerían un margen de fluctuación, en el que podrían moverse libremente las cotizaciones siempre que no se superasen los límites establecidos. En concreto, Williamson propuso una banda del 10% por encima o por debajo del tipo de cambio de equilibrio.

La oferta y la demanda de divisas determinan la evolución del tipo de cambio dentro de la banda de fluctuación y la intervención oficial en los mercados de divisas evita que el tipo de cambio fluctúe más allá de las zonas objetivo. A su vez, las zonas objetivo deben ser flexibles y deben modificarse cuando el tipo de cambio de equilibrio se aproxime a los límites establecidos en las zonas objetivo.

Exigencias de derivadas del establecimiento de zonas objetivo

Para conseguir mantener los tipos de cambio dentro de las bandas de fluctuación acordadas sólo existen tres formas posibles:

  • - Las autoridades monetarias de los países que acuerdan la estabilidad cambiaria llevan a cabo intervenciones esterilizadas en el mercado de divisas con el fin de mantener la cotización de las monedas dentro de las bandas de fluctuación.
  • - Las autoridades establecen limitaciones a los movimientos internacionales de capital, con el objetivo de facilitar que el tipo de cambio no se aleje de las bandas establecidas.
  • - Las autoridades monetarias modifican las condiciones monetarias internas para defender el mantenimiento de la cotización dentro de las bandas.

En el marco económico actual de libertad internacional de movimientos de capital y de un tamaño de éstos que impide que las intervenciones en los mercados de divisas de las autoridades monetarias sean eficaces para mantener la cotización en unos niveles distintos a los que se inclina el mercado, hace que la única opción plausible sea subordinar la política monetaria a la política cambiaria. En otras palabras, una zona objetivo supone reducir la inestabilidad cambiaria a costa de la inestabilidad de los tipos de interés.

Las críticas a las zonas objetivo

Los críticos al establecimiento de zonas objetivo consideran que el sistema tiene de forma simultánea los inconvenientes de los sistemas de tipos de cambio fijos y flexibles. Del mismo modo que los sistemas de tipos de cambio flexibles permiten demasiada fluctuación o inestabilidad de los tipos de cambio, lo cual puede ser potencialmente inflacionistas y, como en los sistemas de tipos de cambio fijos, las zonas objetivo sólo pueden defenderse mediante la intervención oficial en los mercados de divisas, pero esto restringe la autonomía monetaria del país.

En respuesta a estas críticas, Millar y Williamson (1988) ampliaron su exposición para reclamar mejor coordinación por parte de los principales países industrializados del mundo con el fin de reducir la necesidad de intervenir en los mercados de divisas para mantener los tipos de cambio dentro de las zonas objetivo.

Los acuerdos del Louvre: Un ejemplo de zonas objetivo

En 1985 los principales países industrializados retornaron a la idea de que era necesario establecer una mayor cooperación económica internacional y tratar de establecer un orden mínimo en el sistema monetario internacional con el objetivo de alcanzar una mayor estabilidad cambiaria. Fruto de este cambio fue la firma del “Acuerdo del Plaza” en septiembre de 1985 por los cinco países más industrializados, G-5, en el que se comprometieron a una mayor coordinación en los ámbitos cambiario y monetario, que permitiera reconducir la cotización del dólar hacia unos valores próximos al hipotético tipo de cambio de equilibrio.

En los Acuerdos del Louvre (1987) se consideró que el dólar ya había sido reconducido hacia su cotización de equilibrio, y que la forma de avanzar hacia la estabilidad cambiaria sería mediante el establecimiento de unas amplias bandas de fluctuación o zonas objetivo para las tres principales monedas entre sí: dólar/yen y dólar/marco alemán. Para conseguir mantener los tipos de cambio dentro de las zonas de referencia los países tendrían que adecuar sus políticas monetarias e intervenciones cambiarias.

El éxito logrado por los Acuerdos del Louvre y otros posteriores fue muy limitado, ya que los intentos de avanzar hacia una mayor coordinación internacional no se plasmaron en la realidad.

Recuerde que...

  • Manera de reducir la inestabilidad de los tipos de cambios y evitar los importantes desajustes de éstos.
  • Las zonas objetivo deben ser flexibles y deben modificarse cuando el tipo de cambio de equilibrio se aproxime a los límites establecidos en las zonas objetivo.
  • Una zona objetivo supone reducir la inestabilidad cambiaria a costa de la inestabilidad de los tipos de interés.
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