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Política de empleo

Política de empleo

Administración estatal y autonómica

Concepto

El desempleo se presenta como un desequilibrio del mercado de trabajo que se perpetúa en el tiempo. Además, se ha visto como en muchos países ha ido creciendo de manera progresiva y constante en el tiempo haciendo que su solución sea difícil y requiera tiempo. El paro se manifiesta como uno de los grandes desajustes estructurales que padecen la mayoría de los países. Por este motivo, la preocupación por entender las causas que originan el paro y buscar una solución ha sido una constante en el tiempo que explica la importancia del diseño de políticas de empleo que permitan solventar, o al menos suavizar, los efectos negativos del paro.

Se denominan políticas de empleo a todas aquellas medidas que tienen como objetivos el logro de un funcionamiento eficiente del mercado de trabajo y la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores. Su finalidad última es la creación de empleo y la reducción de las tasas de paro. Con este propósito, los gobiernos diseñan e instrumentan toda una serie de medidas con las que animar la creación de empleo, paliar los posibles desajustes de la oferta de trabajo y mejorar el propio funcionamiento del mercado de trabajo.

Clases

Dentro de las políticas de empleo cabe diferenciar entre dos grandes grupos.

Políticas macroeconómicas

Diseñadas para paliar problemas de insuficiencia de la demanda agregada. Dado que la demanda de factor trabajo es una demanda derivada de la demanda de bienes y servicios, si el nivel de demanda agregada no es capaz de generar un volumen de empleo suficiente será necesario poner en marcha medidas que supongan un incentivo a esta demanda para posibilitar la creación de puestos de trabajo. En definitiva, se trata de aplicar medidas típicamente keynesianas de estímulo de la demanda agregada a través del aumento del gasto público.

Ahora bien, las medidas de incentivo de la demanda agregada han de tener un carácter selectivo, de tal forma que impulsen claramente aquellos bienes y servicios intensivos en la utilización de factor trabajo.

Entra las posibles políticas macroeconómicas de este tipo cabe mencionar las subvenciones a la inversión en ciertos sectores, las subvenciones a determinadas empresas que mantengan o eleven el número de trabajadores, las bonificaciones a las cotizaciones empresariales y, en general, incentivos de cualquier tipo para impulsar la demanda de bienes y servicios cuya producción sea intensiva en la utilización de factor trabajo.

Políticas de empleo

Su objetivo es subsanar desajustes y deficiencias en el mercado de trabajo. Las políticas de empleo se dividen, a su vez, en dos tipos: por un lado las referidas a la modificación de los elementos normativos e institucionales del mercado de trabajo y, por otro, las denominadas políticas activas del mercado de trabajo.

a) Políticas referidas a elementos normativos e institucionales del mercado de trabajo

El paro se explica, al menos en parte, por la existencia de ciertos desajustes de carácter estructural, entre ellos los debidos a elementos institucionales que distorsionan el buen funcionamiento del mercado de trabajo. Aunque está plenamente admitida la existencia de un marco regulador para el mercado de trabajo, este no debe introducir ineficiencias. En este sentido, destacamos cinco grandes factores que pueden incidir en la marcha del mercado laboral:

  • 1) Elementos que influyen en la fijación de los salarios, como pueden ser la estructura de la negociación colectiva, la existencia de un salario mínimo y la indiciación salarial, basada en el crecimiento del índice de precios.
  • 2) Elementos que influyen en las relaciones laborales, entre los que destacan la normativa existente en cuanto a modalidades de contratación, los costes y normas de despido y la movilidad, tanto funcional como geográfica, del factor trabajo.
  • 3) Elementos que influyen en el proceso de búsqueda de empleo. El elemento fundamental que puede suponer un desincentivo al proceso de búsqueda de empleo del trabajador en el paro es el diseño de los subsidios de desempleo, en especial lo que se refiere a la duración y cuantía del mismo.
  • 4) Elementos que influyen en la organización del tiempo de trabajo. Una forma de reducir el paro puede consistir en el reparto del trabajo existente a través de medidas tales como el fomento de la jubilación anticipada, la reducción de la jornada de trabajo, la limitación de la realización de horas extraordinarias y del pluriempleo.
  • 5) Elementos que influyen en la información disponible acerca del mercado de trabajo. El funcionamiento de las oficinas de empleo contribuye sobremanera para que la oferta y la demanda de trabajo puedan ponerse en contacto y el puesto de trabajo vacante sea cubierto por un trabajador en paro. Se trata, por tanto, de un elemento institucional determinante en la eficacia del funcionamiento del mercado de trabajo. Algunos países han admitido la intermediación de agencias privadas de colocación.

b) Políticas activas del mercado de trabajo

Son todas aquellas encaminadas a elevar las posibilidades de que los parados puedan encontrar un empleo. Aunque tradicionalmente la política de mercado de trabajo ha tenido un carácter pasivo, con instrumentos diseñados para proporcionar una renta a los trabajadores en paro, a medida que se ha visto el carácter estructural del desempleo, se han ido poniendo en marcha otro tipo de medidas dirigidas a mejorar la cualificación de los trabajadores y, en general, a corregir las deficiencias en el funcionamiento del mercado de trabajo.

Dentro de este grupo de políticas activas se incluyen todas las acciones dirigidas a elevar el nivel de formación de los trabajadores para adaptarlo a las necesidades del mercado y el reciclaje de los mismos, a facilitar la movilidad del factor trabajo, a mejorar la intermediación del mercado de trabajo, así como los incentivos a la contratación y creación de empleo.

Tal y como se recoge en la Ley española 56/2003 o Ley de Empleo, se definen las políticas activas de empleo como “el conjunto de programas y medidas de orientación, empleo y formación que tienen por objeto mejorar las posibilidades de acceso al empleo de los desempleados en el mercado de trabajo, por cuenta propia o ajena, y la adaptación de la formación y recalificación para el empleo de los trabajadores, así como aquellas otras destinadas a fomentar el espíritu empresarial y la economía social”.

La política de empleo en la Unión Europea

La promoción del empleo forma parte de los objetivos de la Unión Europea y como recoge el artículo 2 del Tratado constitutivo de la Unión Europea una “cuestión de interés común” de los Estados miembros. Para alcanzar este objetivo, la Comisión Europea establece unas líneas directrices comunes que han de seguir los Estados miembros en el diseño de sus políticas de empleo y en las que se especifican las prioridades de las reformas estructurales que han de emprender los países.

Además, la Unión Europea también influye en materia de empleo a través del Fondo Social Europeo, creado en 1957 para promover el empleo y el desarrollo de los recursos humanos en todos los países de la UE.

Antes de 1997, la cooperación en materia de empleo puede calificarse, en términos generales, de escasa. Se limitaba a la colaboración entre los distintos gobiernos, la OCDE y la Organización Internacional del Trabajo.

Las debilidades del mercado laboral europeo y el carácter estructural del desempleo pusieron de manifiesto la necesidad de emprender una estrategia común en materia de empleo. El Libro Blanco de Delors, de 1993, sobre el crecimiento, la competitividad y el empleo, supuso un primer paso decidido en materia de cooperación a nivel europeo.

En el Consejo Europeo de Luxemburgo, de 1997, se aprobó el primer conjunto de líneas y directrices generales para las políticas de empleo en la Unión Europea.

El Consejo Europeo de Lisboa, de marzo de 2000, aprobó la denominada Estrategia Europea de Empleo (E.E.E.), también conocida como “proceso de Luxemburgo”, con el fin de coordinar las políticas nacionales en materia de empleo. En ella se definieron los cuatro grandes pilares en materia de políticas de empleo:

  • 1. Mejora de la capacidad de inserción laboral
  • 2. Desarrollo del espíritu de empresa
  • 3. Fomento de la capacidad de adaptación de los trabajadores y las empresas
  • 4. Refuerzo de las políticas de igualdad de oportunidades en el mercado laboral

Los estados miembros han ido elaborando cada año programas nacionales de acción para el empleo de acuerdo con la E.E.E. De dichos programas se han obtenido resultados satisfactorios, si bien aún los objetivos europeos en materia de empleo requieren un gran esfuerzo. Los resultados obtenidos en lo referente a lograr un crecimiento de la población activa, con incentivos a la participación en el mercado de trabajo y a la permanencia en el mismo, y a la inversión en educación han tenido una evolución satisfactoria. Pero, sin embargo, la capacidad de adaptación de los trabajadores y las empresas han logrado, por el momento, resultados menos satisfactorios.

Recuerde que...

  • Su finalidad es la creación de empleo y la reducción de las tasas de paro, así los gobiernos diseñan medidas para animar la creación de empleo.
  • Políticas de empleo: macroeconómicas y de empleo: referidas a elementos normativos e institucionales del mercado de trabajo y activas del mercado de trabajo.
  • Macroeconómicas: para paliar problemas de insuficiencia de la demanda agregada.
  • De empleo: para subsanar desajustes y deficiencias en el mercado de trabajo.
  • La promoción del empleo es un objetivo de la UE, para ello la Comisión Europea establece unas directrices comunes que han de seguir los Estados miembros.
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