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Rentabilidad financiero-fiscal

Rentabilidad financiero-fiscal

Apreciación de forma conjunta o global del rendimiento financiero y de sus consecuencias fiscales.

Banca y bolsa

Rentabilidad financiera

La exclusiva medida de la rentabilidad financiera deja de tener sentido real cuando se trata de comparar productos o servicios financieros que, teniendo la misma rentabilidad financiera, tienen diferente tratamiento fiscal. La elección se complica aún más si se tiene en cuenta que a cada ahorrador o inversor el tratamiento fiscal le puede afectar de forma diferente y que lo que a unos conviene a otros les perjudica.

Podemos considerar que la rentabilidad financiera puede ser relativamente sencilla de medir o pronosticar mediante las técnicas habituales de análisis de inversiones, si bien, salvo en las operaciones cuyos flujos financieros están claramente predeterminados, la incertidumbre sobre las ganancias futuras supone irremediablemente que esta rentabilidad solo se pueda conocer en términos de probabilidad.

Así, por ejemplo, se puede conocer perfectamente la rentabilidad que un inversor puede obtener si realiza una imposición a plazo fijo en un banco (ya que, en general, coincidirá con el tipo de interés que abona el depósito), pero si se trata de un fondo de inversión, tan solo se podrá establecer algún tipo de previsión sobre esa rentabilidad.

Rentabilidad fiscal

En cuanto a la "rentabilidad fiscal", el propio término puede resultar confuso porque los impuestos siempre restan rendimiento a toda operación financiera y no añaden rentabilidad ninguna, sino una minoración de rentas (salvo contadas excepciones y por razones de incentivos fiscales). Por ello, cuando se afirma que un producto tiene una rentabilidad fiscal mejor que la de otro, significa que el primero tiene una fiscalidad más ventajosa o menos gravosa que el otro.

En este sentido, debe quedar claro que los impuestos siempre drenan o reducen los ingresos reales, incluso aunque el resultado de la declaración sea "a devolver", puesto que las cantidades que la Hacienda Pública reintegra en tal caso al contribuyente no son sino una parte mayor o menor de lo que previamente le retuvo en cada una de sus rentas.

Rentabilidad financiero-fiscal

Por tanto, la rentabilidad financiero-fiscal de una operación financiera viene dada por la consideración de forma conjunta o global de su rendimiento financiero y de sus consecuencias fiscales, traducidas estas últimas en un posible menor pago de impuestos (o en una mayor devolución de retenciones previas).

El conocimiento certero de la rentabilidad financiero-fiscal es posible en las operaciones con prestación y contraprestación prefijadas o relativamente conocidas con certeza y con un tratamiento fiscal conocido para toda la vida del producto. Además, su cálculo puede ser más exacto si se conoce la situación patrimonial, el volumen de ingresos y el origen de las restantes rentas del ahorrador o inversor. Sin embargo, cuando alguna de estas tres circunstancias no puede conocerse con suficiente precisión, dicho cálculo puede resultar no solo complejo, sino insuficiente para tomar decisiones de ahorro o inversión.

En el ejemplo anteriormente referido de la imposición a plazo fijo en un banco, se conoce con precisión la rentabilidad financiera de la operación, el momento de percepción de las rentas, la retención en el origen y la forma en que sus rendimientos deben consignarse en los impresos oficiales de la declaración de la renta. Además, con un programa informático como los que ofrece la propia Agencia Tributaria se puede ver cómo varía la deuda tributaria si se realiza o no esa operación.

También se podría analizar si este resultado final es diferente si la misma cantidad de dinero se invierte en otro producto financiero del que se conozca su rendimiento previsto. Por supuesto, este tipo de análisis tiene sentido hacerlo cuando se planifican las inversiones, pero no cuando, sin posibilidad alguna de maniobra, llega el momento de cumplimentar los impresos para declarar las rentas obtenidas en el ejercicio anterior (como ocurre cuando en el mes de junio se declaran las rentas obtenidas hasta el 31 de diciembre del año anterior).

En otras palabras, el cálculo de la rentabilidad financiero-fiscal solo tiene sentido si se pretende utilizar para planificar con antelación el ahorro y la inversión decidiendo entre las diferentes alternativas que ofrece el mercado.

Evidentemente, este tipo de cálculos previos para decidir cual es la operación que "a priori" proporciona la mejor rentabilidad financiero-fiscal se complican cuando las magnitudes financieras de la operación o los plazos no se conocen con certeza y, sobre todo, porque cada contribuyente reúne diferentes circunstancias personales y patrimoniales que condicionan decisivamente el resultado de su tributación en cada impuesto. Por ello el cálculo de esta rentabilidad financiero-fiscal solo se puede estandarizar para determinados productos y estableciendo diferentes supuestos o grupos de niveles de ingresos, circunstancias personales y económicas, etc., que obligan al establecimiento de diversas hipótesis de partida que limitan su generalización.

Así, por ejemplo, frecuentemente las entidades financieras indican en su publicidad las percepciones previstas y la rentabilidad financiero-fiscal, en términos de ingresos, que una persona puede percibir en función de sus aportaciones a un plan de pensiones y en función de sus ingresos medios. No es tan sencillo determinar con precisión la rentabilidad financiero-fiscal de una operación de compra-venta de acciones, dada la incertidumbre en el precio de venta y la indefinición del momento más adecuado para esa venta.

La complicación puede ser aún mayor si se realizan varias operaciones durante el mismo período impositivo y si el resultado de unas debe tenerse en cuenta para la determinación de las consecuencias fiscales sobre otras operaciones. Así, por ejemplo, puede ser conveniente calcular la cantidad más conveniente que se puede aportar un determinado año a un plan de pensiones, al objeto de reducir la deuda tributaria, pero este cálculo deberá tener en cuenta que una mayor aportación reducirá la base imponible y, por tanto, podría llegar a limitar las posibles deducciones por otros conceptos.

La rentabilidad financiero-fiscal es útil tanto para comparar entre diversas fórmulas de ahorro e inversión como para valorarlas individualmente. Ahora bien, esa comparación requerirá el análisis conjunto de todos los posibles supuestos y circunstancias para que el contribuyente pueda establecer una planificación financiero-fiscal lo más acertada posible.

Recuerde que...

  • El conocimiento certero de la rentabilidad financiero-fiscal es posible en las operaciones con prestación y contraprestación prefijadas o relativamente conocidas con certeza y con un tratamiento fiscal conocido para toda la vida del producto.
  • El cálculo de la rentabilidad financiero-fiscal solo tiene sentido si se pretende utilizar para planificar con antelación el ahorro y la inversión decidiendo entre las diferentes alternativas que ofrece el mercado.
  • Un producto tiene una rentabilidad fiscal mejor que otro porque el primero tiene una fiscalidad más ventajosa o menos gravosa que el segundo.
  • La rentabilidad financiero-fiscal es útil tanto para comparar entre diversas fórmulas de ahorro e inversión como para valorarlas individualmente.
  • No es sencillo determinar con precisión la rentabilidad financiero-fiscal de una operación de compra-venta de acciones.
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