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Préstamo a tipo de interés fijo

Préstamo a tipo de interés fijo

Préstamo en el que el valor concreto del tipo de interés que resulta de aplicación no se modifica a lo largo del tiempo, sino que permanece constante.

Banca y bolsa

Concepto y relevancia histórica

Préstamo en el que el valor concreto del tipo de interés que resulta de aplicación no se modifica a lo largo del tiempo, sino que permanece constante; en consecuencia, el prestatario siempre calculará los intereses a pagar utilizando el mismo valor o porcentaje de tipo de interés.

Históricamente, la utilización de activos a tipo de interés fijo se debe a que las oscilaciones o cambios del precio del dinero en el mercado no eran ni tan drásticas ni tan frecuentes como en la actualidad, de modo que no era preciso un mecanismo que, en el caso de que el precio del dinero aumentase o bajase, trasladase dicho impacto a los activos en manos del público ni a otros contratos, por ejemplo a los préstamos que las personas o empresas pudiesen haber solicitado a una entidad de crédito.

Pero además, la casi exclusiva aplicación de tipos fijos a los préstamos hasta hace relativamente poco se debía a razones como una menor complejidad de los mercados financieros y de la economía, unido ello a una menor cultura financiera tanto de los empresarios como de los particulares.

Los factores anteriores contribuyeron a una notable importancia de los tipos de interés fijos en los préstamos, si bien en la actualidad todavía se emplean en estos (en menor medida, eso sí) y en otros activos financieros.

Utilización actual de tipos fijos en los préstamos

Operaciones a largo plazo

Dada la enorme complejidad de la actividad económica actual, con oscilaciones del precio del dinero que pueden ser frecuentes e importantes, es precisamente en las operaciones de larga duración en las que dichas variaciones tienen mayor impacto. Un caso típico es el de los préstamos hipotecarios, de importes elevados y concedidos por plazos muy largos (llegando algunos a tener una duración de 45 años).

El tipo de interés fijo no se ve, por tanto, como una opción atractiva en este tipo de préstamos, sustituyéndose por tipos de interés variables o referenciados que se revisan periódicamente a lo largo de la vida del préstamo y que permiten, por tanto, trasladar los aumentos o disminuciones del precio del dinero, en cierta medida, a las operaciones de financiación.

Pero en estos préstamos hipotecarios, en los que mayoritariamente se acuerda un interés variable, se suele pactar también un tipo de interés de partida, que es el tipo de interés fijo que se aplicará desde que se firme la operación hasta transcurrido un determinado plazo (por ejemplo, 6 meses o un año).

En conclusión, en los préstamos a largo plazo, en especial si se trata de hipotecarios, el tipo de interés que predomina en la actualidad es el variable.

Préstamos a corto o medio plazo

Préstamos que tienen una duración entre 1 y 5 años como máximo.

En general, se trata de préstamos al consumo, destinados a la adquisición de bienes de diversos tipos (automóviles, por ejemplo), electrodomésticos (desde ordenadores a televisiones de plasma) o incluso destinados a adquirir mobiliario (muebles para una cocina) o realizar alguna obra o reparación.

En este tipo de operaciones, de menor importe y duración, suele seguirse empleando con mucha frecuencia el tipo de interés fijo.

Otros productos en los que se emplea el tipo de interés fijo

Existen, al margen de los préstamos, muchos productos cuyos intereses se pactan a tipo fijo, como por ejemplo:

  • Los Bonos y Obligaciones del Estado (al ser a tipo fijo el Estado siempre sabe lo que tendrá que pagar a quienes los hayan adquirido y estos conocen de antemano lo que cobrarán por su inversión en dichos productos).
  • Las Letras del Tesoro.
  • Algunos descuentos o anticipos que conceden las entidades financieras a sus clientes.
  • Los tipos de interés a los que deben hacer frente los titulares por la utilización a crédito de sus tarjetas.

Recuerde que...

  • Se utiliza tipo fijo en los préstamos a corto o medio plazo, que suelen tener una duración entre 1 y 5 años como máximo.
  • Los bonos y obligaciones del Estado y letras del tesoro son productos cuyos intereses se pactan a tipo fijo.
  • Algunos descuentos o anticipos que conceden las entidades financieras a sus clientes se pactan a tipo fijo.
  • La casi exclusiva aplicación de tipos fijos a los préstamos hasta hace poco se debía a la menor complejidad de los mercados financieros y de la economía.
  • En los préstamos a largo plazo, en especial si se trata de hipotecarios, el tipo de interés que predomina en la actualidad es el variable.
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