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Recursos tangibles e intangibles

Recursos tangibles e intangibles

Todo activo que figura con un valor asignado en el balance de la empresa.

Gestión empresarial

Recursos tangibles

Todos los activos que figuran con un valor asignado en el balance de la empresa son recursos tangibles. Terrenos, edificios, materias primas, plantas productivas, productos en curso de fabricación, medios de transporte, instalaciones y medios materiales ligados a la tecnología de la empresa, productos terminados, oficinas de administración o ventas y recursos financieros. Todo ello tiene el carácter de recursos tangibles en el doble sentido de que es posible llevar a cabo su anotación contable y del bajo nivel de ambigüedad con el que podemos percibir sus características y su naturaleza. Sin embargo, el valor de mercado de estos activos depende, en buena medida, de cómo se mezclan con otros activos intangibles y esto acaba complicando el valor que deben tener en los libros de contabilidad de la empresa.

Como dice Grant (1995: 121): “La valoración de un activo según su coste histórico indica poco sobre su valor de mercado”. La concepción y visión directiva y su plasmación en la estrategia de la empresa y la forma en la que el recurso tangible está inmerso en el know how de la empresa son fuentes importantes de su valor. Y además, en las grandes empresas, el coste histórico de muchos de sus activos fijos (las plantas de estampación o montaje en Ford Motor Company o los trenes de montaje en Vossloh Locomotives) no es su coste de adquisición, sino el coste imputable a los departamentos de I + D e ingeniería que los han diseñado y construido. Como consecuencia, “si bien la hoja del balance proporciona un punto de partida (para el valor de estos activos), es importante atender a lo que está detrás de los números contables y buscar los factores relevantes para evaluar el potencial de los recursos” (Ibíd.: 123).

A este respecto Chandler (1990) y Chandler y Hikino (1999), subrayan la necesaria complementariedad entre capital físico y capital intangible (o entre recursos tangibles e intangibles) en las empresas con una gran escala de producción. Estas empresas dependen, para la competitividad de sus costes, de una ocupación suficiente de su capacidad instalada, lo que implica que “son dependientes de una inversión amplia en funciones diferentes a las de la manufactura”, ligadas a recursos intangibles como la estrategia y el know how de sus directivos (Chandler y Hikino, 1999: 29-30).

Más en general, Grant (1995: 123) señala actuaciones de empresas que buscan una mayor productividad para sus activos fijos (o para sus recursos tangibles), añadiendo recursos de conocimiento y know how. British Telecom buscó utilizar más plenamente su red de comunicaciones estableciendo relaciones con proveedores de servicios que proporcionaran un mayor valor añadido a la red. Shell adquirió la compañía extractora Belridge porque sus conocimientos sobre extracción y recuperación de petróleo eran superiores y daban más valor a los activos fijos de Belridge. O, refiriéndonos a un ejemplo en España, el Corte Inglés acoge en sus grandes superficies de confección franquicias in the corner, revalorizando así el recurso tangible de sus espacios comerciales con el diseño y la calidad de las grandes marcas.

Por consiguiente, recursos tangibles e intangibles están estrechamente unidos en las empresas y en su funcionamiento y, salvo en el caso de recursos limitados y no reproducibles, los recursos tangibles, importantes e indispensables, no producirán por sí mismos rentas o beneficios sin el conocimiento y el know how directivo y técnico del que forman parte. Esto es lo que corresponde decir de activos tan importantes como terrenos, edificios, materias primas, plantas productivas, productos en curso de fabricación, medios de transporte, instalaciones, otros medios materiales, productos terminados y oficinas de administración o ventas, incluyendo también los recursos financieros que perderán su valor sin la inteligencia que los administra.

La construcción humana del mundo se ha materializado hasta ahora, sobre todo, en activos tangibles y ellos han dado el aspecto reconocible a nuestras ciudades, industrias y empresas. Son extraordinariamente importantes. Pero necesitan, para tener sentido y para tener valor económico, estar estrechamente unidos al conocimiento y al know how de las empresas. O, más en general, necesitan estar unidos a las actuaciones, la inteligencia y las necesidades de los hombres.

Recursos intangibles

La definición más sencilla de recursos intangibles es la que los define como la diferencia entre el valor en libros de una empresa (activos en la hoja del balance) y su valor de mercado o el valor de sus acciones (Kaufmann y Schneider, 2004). Pero esto es solo una caja negra en la que no podemos ver cuáles son y cómo son esos recursos. La literatura, en general, señala como recursos intangibles la reputación y la imagen corporativa de la empresa, la marca (o marcas) de sus productos o servicios, las redes de contactos o el capital relacional y el valor inherente a su know how y/o a su capacidad innovadora (Johnson y Scholes, 1999), todo ello como activos con dificultades para precisar su valor contable.

En una descripción más amplia, que abarca a la empresa y la cadena de valor de la industria, Hall (1992: 136) identifica en la empresa recursos intangibles que se caracterizan por lo que hacen, a los cuales denomina competencias (o capacidades) y recursos intangibles, a los cuales identifica por lo que son, a los que denomina activos. En esta clasificación experiencia, habilidades y conocimientos de directivos y empleados son capacidades de la empresa; y habilidades y conocimientos de proveedores, distribuidores, agentes de bolsa, asesores legales y agentes de publicidad, entre otros, son capacidades que se encuentran en la cadena de valor de la industria. El marco cultural de creencias, hábitos y actitudes, en el que está inmersa la conducta de los agentes —en la empresa o en la industria—, corresponde también a otros tantos recursos intangibles que contribuyen el sustrato cultural de las capacidades mencionadas y que, en sí mismos, explican en la empresa fenómenos como la mejora continua o la orientación al cliente.

Por otra parte, los recursos intangibles a los que Hall identifica por lo que son o por lo que ya tienen incorporado (activos), corresponden al nivel de reputación de la empresa, el prestigio de marca, las ventajas ligadas a su localización o a sus instalaciones, los derechos de propiedad intelectual (patentes, marcas, registro de diseños o fórmulas), contratos, relaciones establecidas dentro y fuera de la empresa y los niveles de confianza y confidencialidad de las mismas. En suma, con referencia al conjunto de capacidades y activos intangibles, estos están formados por todas las formas en las que (siguiendo la enumeración efectuada) se manifiesta o cristaliza la inteligencia y el conocimiento de los miembros de la organización y por la inteligencia y el conocimiento de los agentes con los cuales subcontrata la empresa. A este respecto la concepción y visión del mundo de los directivos, que llevará a la formación de la estrategia y al modo en que esta debe ser puesta en práctica, constituye quizá el recurso intangible más importante de la empresa. Todo ello de difícil o imposible medición y con importantes dificultades para su anotación contable.

Los recursos intangibles, sin embargo, si vamos más allá de su enumeración y clasificación, son un tema difícil y sin un examen suficiente en la literatura organizativa. El prestigio de marca (y la marca en sí misma) es un recurso intangible, pero, si la empresa decide vender una marca, establece el precio de mercado y se efectúa la venta, la anotación contable correspondiente llevará a que desaparezca su intangibilidad. Por otra parte, una fórmula perfectamente especificada en un papel, que la empresa aplica a sus procesos de producción, tiene carácter intangible; mientras que la anotación contable, también especificada en un papel, de los recursos financieros de la empresa, se considera perfectamente tangible.

La cuestión que queda abierta por tanto es, si tal como establece el criterio dominante, un activo o una capacidad es intangible porque no es susceptible de anotación contable o si es intangible porque su naturaleza y características no pueden percibirse con la suficiente precisión. Si adoptáramos este último criterio, la fórmula perfectamente especificada y otras manifestaciones del conocimiento explícito serían recursos tangibles, a pesar de las dificultades para anotar su valor en la hoja del balance.

Este es el estado de la cuestión en lo que se refiere a los recursos intangibles de la empresa y del sector en el que esta compite.

Recuerde que...

  • Recursos tangibles y recursos intangibles son conceptos estrechamente unidos en las empresas y en su funcionamiento y de los que depende el valor de estas.
  • Los recursos tangibles importantes e indispensables no producirán por sí mismos rentas o beneficios sin el conocimiento y el know how directivo y técnico del que forman parte; esto es, necesitan estar unidos a las actuaciones, la inteligencia y las necesidades de los hombres.
  • Recursos tangibles son aquellos susceptibles de anotación contable sin ambigüedades: terrenos, edificios, materias primas, plantas productivas, productos en curso de fabricación, medios de transporte, instalaciones y medios materiales ligados a la tecnología de la empresa, productos terminados, oficinas de administración o ventas y recursos financieros.
  • Recursos intangibles son el nivel de reputación de la empresa, el prestigio de marca, las ventajas ligadas a su localización o a sus instalaciones, los derechos de propiedad intelectual (patentes, marcas, registro de diseños o fórmulas), contratos, relaciones establecidas dentro y fuera de la empresa y los niveles de confianza y confidencialidad de las mismas.
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