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Unidad estratégica de negocio

Unidad estratégica de negocio

Unidades organizativas en que se divide la empresa, cada una de las cuales recoge un conjunto homogéneo de actividades o negocios que son similares desde el punto de vista estratégico.

Empresa

Concepto

Las unidades estratégicas de negocio o UEN son unidades organizativas en que se divide la empresa en función de las actividades o negocios que poseen las empresas estratégicamente diferentes. Es la concreción en una unidad organizativa propia de la estrategia de negocio o competitiva en que se estructura la estrategia global o corporativa de la empresa. Cada UEN recoge un conjunto homogéneo de actividades o negocios que son similares desde el punto de vista estratégico, es decir, que siguen una misma estrategia de negocios o competitiva. Esta estrategia, que es común para todas las actividades que forman la UEN, a la vez es diferente a las estrategias de otras UEN dentro de la empresa.

Las UEN tienen capacidad organizativa propia (autonomía de decisión) frente a la empresa, en aquellas decisiones que afectan exclusivamente al negocio o actividad que gestiona, para lo cual posee unos recursos y capacidades propios y diferentes a los de otras UEN, de manera que, en muchos casos, se produce competencia entre ellas a la hora de captar los recursos de la empresa. Pensemos en una empresa multinacional, en la que los recursos se asignan en función de los resultados obtenidos por cada una de las UEN que la constituyen.

Cuando una empresa está formada por UEN, el análisis del entorno competitivo se vuelve más complejo, dado que habrá que realizar un análisis distinto para cada una de las UEN en que se estructura la empresa.

Sus orígenes se sitúan en los años setenta del siglo XX con el surgimiento de la planificación estratégica y las primeras empresas en utilizarlas son las grandes corporaciones norteamericanas.

Problemática de las UEN

La existencia de las UEN genera una serie de problemas a la empresa que esta tendrá que resolver con más o menos éxito. Estos problemas podemos agruparlos en los siguientes:

  • - Respecto a la creación o constitución de las UEN: para decidir el número apropiado de UEN en que se ha de estructurar la empresa, se deberá realizar una segmentación estratégica en función de una serie de criterios. En todo caso, se deberá seguir la regla: ni un número demasiado alto que genere una estructura organizativa demasiado compleja y que impida la obtención de sinergias entre ellas, ni un número demasiado pequeño que no permita reflejar la diversidad de negocios que posee la empresa.
  • - Respecto a la relación de la UEN con la empresa: la autonomía de las UEN no se puede convertir en independencia, de manera que su gestión tiene que estar supeditada al control de la empresa (sede u oficina central). La UEN solamente tomará decisiones que le afecten exclusivamente a ella.
  • - Respecto a la relación de la UEN con el resto de UEN: una de las principales críticas que se ha realizado sobre las unidades estratégicas de negocio en la empresa es que puede llevar a la descoordinación e, incluso, a la competencia caníbal (canibalización) entre ellas. Para evitar este peligro, la empresa ha de dotarse de los mecanismos de coordinación adecuados para favorecer las interrelaciones entre las UEN e, incluso, la obtención de sinergias y de economías de alcance. Además, habrá que evitar que, entre las competencias de unas UEN y otras, no queden competencias por asignar, de manera que la empresa esté desaprovechando determinadas oportunidades de negocio.

En definitiva, las unidades estratégicas de negocio ayudan a implementar las estrategias de la empresa, sobre todo en el caso de empresas diversificadas, pero, a la vez, obligan a un mayor esfuerzo organizativo, dotando a la empresa de mecanismos de coordinación más sofisticados y estructuras organizativas apropiadas a dichas estrategias (principalmente estructuras divisionales o N-Form).

Recuerde que...

  • Las primeras empresas en utilizar las UEN fueron las grandes corporaciones norteamericanas en los años setenta del siglo XX con el surgimiento de la planificación estratégica.
  • Las UEN tienen capacidad organizativa propia (autonomía de decisión) frente a la empresa en aquellas decisiones que afectan exclusivamente al negocio o actividad que gestiona, para lo cual posee unos recursos y capacidades propios y diferentes a los de otras UEN dentro de la empresa.
  • La autonomía de las UEN no se puede convertir en independencia; su gestión tiene que estar supeditada al control de la empresa.
  • El número apropiado de UEN en que se ha de estructurar la empresa no debe ser demasiado alto (estructura organizativa demasiado compleja, que impida la obtención de sinergias entre ellas), ni demasiado pequeño (que no permita reflejar la diversidad de negocios que posee la empresa).
  • Para evitar la descoordinación y la canibalización entre ellas, la empresa ha de dotar mecanismos de coordinación adecuados para favorecer las interrelaciones entre las UEN e, incluso, la obtención de sinergias y de economías de alcance, evitando además las competencias de unas UEN con otras.
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