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Anomalía en el mercado financiero

Anomalía en el mercado financiero

Aquellos comportamientos de las rentabilidades bursátiles que no pueden ser explicados por la teoría financiera existente.

Contabilidad y finanzas

Concepto

El término anomalía tiene diversas significaciones en función del ámbito al que se haga referencia. Así, dentro del campo de la teoría financiera se considera anomalía a todos aquellos comportamientos de las rentabilidades bursátiles que no pueden ser explicados por la teoría financiera existente. El conocimiento de estas irregularidades implica que, si siguiésemos una determinada estrategia de inversión, podríamos obtener rendimientos extraordinarios. De este modo, la existencia de anomalías en los rendimientos bursátiles cuestiona la eficiencia del mercado de valores al ser posible predecir, en determinados casos, la evolución de los rendimientos esperados.

Las anomalías se caracterizan por ser fenómenos que persisten en el tiempo, es decir, que una vez han sido detectadas y utilizadas por los inversores para obtener un beneficio extraordinario, no desaparecen como otras pequeñas ineficiencias que pueden existir en los mercados, sino que se mantienen, contradiciendo de este modo la eficiencia de mercado.

Tipos de anomalías

A principios de la década de los ochenta, en pleno apogeo de la hipótesis de eficiencia del mercado, resurgió el interés por buscar pautas de comportamiento en las cotizaciones de las acciones que revelaran alguna imperfección en el mercado, siendo posible de esta forma la obtención de rendimientos extraordinarios y la contradicción de la existencia de un mercado de valores eficiente.

Tras la realización de numerosos trabajos de investigación, se llegó a la conclusión de la existencia real de este tipo de regularidades en el comportamiento de las cotizaciones, detectándose anomalías de muy diverso tipo. Así, podemos distinguir el “Efecto Enero”, el “Efecto Tamaño”, el “Efecto Cambio de Mes”, el “Efecto PER (Price Earning Ratio)”, etc. Todas ellas tienen implicaciones distintas en cuanto al funcionamiento del mercado, provocando un impacto propio en el rendimiento de una acción. Sin embargo, no es posible decir que sean totalmente independientes entre sí.

Son muchas las clasificaciones que pueden elaborarse sobre las anomalías en los mercados de valores. En este caso se va a realizar la siguiente clasificación.

Anomalías de calendario

Existe una serie de regularidades detectadas en las series históricas de rentabilidades bursátiles que reciben conjuntamente el nombre de Anomalías de Calendario. Estas anomalías hacen referencia a la estacionalidad de los rendimientos en los mercados financieros, ya sea estudiada día a día, semana a semana o mes a mes. Es decir, estos fenómenos explican la existencia de determinados períodos del año en los que el rendimiento de los activos financieros es anormalmente superior o inferior al que debería haber registrado si se compara con el resto del año. Por lo tanto, existe la posibilidad por parte de los agentes de utilizar dicha estacionalidad como estrategia de inversión para obtener una elevada rentabilidad.

Cabe destacar además, que las Anomalías de Calendario están íntimamente relacionadas con la hipótesis débil de eficiencia. Concretamente, indican que el modelo del Random walk, que presupone que las rentabilidades de los títulos están independiente e idénticamente distribuidas, no se cumple.

Asimismo, la existencia de estas anomalías también tiene implicaciones para los modelos de rentabilidades esperadas, que pueden utilizar esta información para mejorar su especificación.

En función de la estacionalidad considerada es posible destacar las siguientes Anomalías de Calendario.

  • a) Efecto enero o efecto cambio de año

    Dentro del conjunto de fenómenos que engloba la estacionalidad mensual, destaca el “Efecto Enero” o “Efecto Cambio de Año”, que consiste en que durante los últimos días del mes de diciembre la cotización de las empresas en Bolsa tiende a bajar, produciéndose en el mes de enero rentabilidades anormalmente elevadas respecto a las del resto del año. En concreto, y gracias a los numerosos trabajos que se han realizado sobre esta regularidad, parece ser que esta anomalía se manifiesta en el período comprendido entre el último día de diciembre y los cinco primeros días de negociación del mes de enero.

    Una posible explicación a esta anomalía es la existencia de motivos fiscales, es decir, el hecho de que determinados agentes sigan una estrategia inversora consistente en vender aquellos títulos que al finalizar el año tuvieran pérdidas en sus cotizaciones para obtener minusvalías, reconstruyendo posteriormente sus carteras mediante la compra de nuevos títulos. Sin embargo esta idea ha sido rechazada, pues equivale a suponer un comportamiento de los agentes sistemáticamente irracional.

    Así, este comportamiento del mercado tiene una gran importancia y es considerado anómalo o irracional, porque no existe ninguna razón inicial que aporte alguna explicación para que esto ocurra sistemáticamente cada año.

  • b) Efecto intramés o efecto cambio de mes

    Esta anomalía hace referencia al patrón de comportamiento que siguen las rentabilidades bursátiles a lo largo de un mes de contratación. El cual consiste en que las acciones parecen generar rendimientos positivos únicamente el último día de cada mes y durante la primera quincena del siguiente, produciéndose, por tanto, todo el avance acumulativo del mercado en ese período.

    A lo largo de los años se han tratado de encontrar causas explicativas de esta estacionalidad mensual, tanto del tipo estadístico, como de índole económico-financiera, no resultando significativa ninguna de ellas.

  • c) Efecto día de la semana

    Esta anomalía del mercado financiero fue descubierta como consecuencia del interés suscitado por la posible implicación que puede tener en los precios el cese de la negociación durante el fin de semana. Comprende un conjunto de fenómenos que se refieren al hecho de que la rentabilidad de los activos cotizados en Bolsa no es independiente del día de la semana en que se producen. Así, cualquier día pueden generarse rendimientos notablemente más elevados o más bajos que el resto de días de la semana. Sin embargo, son los lunes y los viernes los días cuando, de existir, se observa con más frecuencia dicho efecto día de la semana.

    • Efecto Lunes: Según el cual, la rentabilidad media del lunes suele ser significativamente menor a las rentabilidades medias obtenidas para los restantes días de negociación y de signo negativo.
    • Efecto Viernes: Supone la existencia de rentabilidades anormalmente altas para el viernes.

    Ambos efectos combinados dan lugar al denominado “Efecto Fin de Semana”, según el cual, el rendimiento negativo correspondiente al lunes se concentra, en la mayor parte de los casos, en el período comprendido entre el cierre del viernes y la apertura del lunes, es decir, en el fin de semana. Lo cual evidencia la importancia del fin de semana en el proceso de generación de rentabilidades.

    El “Efecto Fin de Semana” se ha relacionado con el hecho de que los mercados estuviesen cerrados. Para comprobar si esta era la causa de dicha anomalía, se han realizado diversos estudios en los que se ha analizado el comportamiento del mercado después de distintos días festivos diferentes al fin de semana. Sin embargo, se ha rechazado dicha hipótesis, pues los resultados obtenidos ponen de manifiesto que las rentabilidades medias de los días anteriores a un festivo son superiores al resto de los días. Anomalía que ha pasado a ser conocida como “Efecto Período Vacacional” o “Efecto Vacaciones”.

    Con el objetivo de analizar más profundamente el “Efecto Día de la Semana”, se detectó una nueva anomalía que se denominó “Efecto Intradía”, que consiste en la existencia de diferencias en las cotizaciones al principio y al final de la jornada bursátil en todos los días de la semana. Consecuencia de este comportamiento anormal, los rendimientos de los lunes son negativos en promedio durante los primeros cuarenta y cinco minutos de contratación y positivos para el resto de los días de contratación.

    Entre las razones que se dan de la existencia del “Efecto Día de la Semana” destacan los procedimientos de liquidación de las transacciones. Concretamente, los estudios realizados han demostrado en numerosas ocasiones que dicho efecto parece ser debido al retardo existente entre el momento de la negociación y el momento de la liquidación. Lo cual, además, no contradice la hipótesis de eficiencia de los mercados.

  • d) Efecto vencimiento de los derivados

    Es posible definirlo como aquel comportamiento diferencial detectado en la rentabilidad, volatilidad y volumen de negociación de los activos subyacentes alrededor del día de vencimiento de los contratos de derivados financieros.

    Las razones que se han expuesto para explicar la presencia de esta anomalía se han fundamentado principalmente en la actuación de los arbitrajistas, que deshacen operaciones de cobertura al aproximarse la fecha de vencimiento de futuros y opciones. Sin embargo, esta explicación tampoco resulta especialmente significativa.

Anomalías en la valoración de activos

Cabe destacar la existencia de un grupo de anomalías surgidas como consecuencia de algunas críticas hechas a los modelos de valoración de los títulos en Bolsa, especialmente, las que hacen referencia al Modelo de valoración de Activos de Capital (CAPM - Capital Asset Pricing Model). Dichos estudios detectaron distintas irregularidades referidas a ciertas variables de las empresas, como pueden ser su tamaño, su ratio PER o su ratio precio/valor en libros. Surgiendo así lo que ha pasado a ser conocido como el “Efecto tamaño”, el “Efecto PER” y el “Efecto book-to-market”.

  • a) Efecto tamaño

    Es probablemente la anomalía del mercado financiero que ha sido más estudiada. Hace referencia al hecho de que los rendimientos de las empresas de menor tamaño, o baja capitalización bursátil, superan significativamente a los de las empresas de mayor tamaño, incluso después de ajustar el rendimiento esperado al riesgo. De este modo, invirtiendo en empresas de pequeña capitalización bursátil se obtendría una rentabilidad superior a la que indica el CAPM.

    La explicación más compartida con respecto a este efecto se atribuye a un posible fallo en la determinación del modelo empleado, es decir, se estaría considerando que el CAPM no recogería correctamente el mayor riesgo derivado de una inversión en empresas con menor capitalización bursátil, ocasionando la regularidad empírica conocida como el “Efecto Tamaño”. Sin embargo, ello supondría el rechazo del CAPM, modelo que sigue siendo empleado en numerosos estudios financieros, por lo que, dada su importancia, este fenómeno sigue siendo objeto de numerosos estudios.

  • b) Efecto PER

    Al hablar de esta anomalía, se hace referencia al hecho de que las acciones con un ratio PER bajo, proporcionan unas rentabilidades superiores al promedio de rentabilidad obtenido por el conjunto de acciones, medida esta por el CAPM.

  • c) Efecto book-to-market

    Según este fenómeno, la rentabilidad media de los títulos cuya relación valor de mercado valor en libros es elevada, resulta ser significativamente mayor a la rentabilidad media de los títulos cuya relación es más reducida.

    Tanto el “Efecto PER” como el “Efecto book-to-market” se caracterizan porque intentan predecir rendimientos anómalos en los títulos bursátiles a partir de información contable disponible en las empresas que ha sido publicada periódicamente.

Otras anomalías

Existe también otro grupo de anomalías que se caracterizan porque consideran la posibilidad de que los inversores puedan predecir los cambios de sentido en la rentabilidad. Destacan los siguientes fenómenos.

  • a) Efecto sobrerreacción

    Responde al hecho de que los inversores, al analizar las perspectivas de una determinada empresa, tienden a sobrevalorar la información más reciente e infravalorar todos los datos que definen la trayectoria de la empresa cotizada. De forma que las cotizaciones reaccionarían en exceso a la nueva información que llega al mercado.

    Si esto fuera correcto, una posible estrategia inversora consistiría en vender aquellos títulos que hubieran experimentado alzas importantes en sus cotizaciones y comprar aquellos que hubieran sufrido descensos significativos.

  • b) Efecto inifrarreacción

    Sería el fenómeno contrario al anterior, según el cual, los inversores infravaloran la información y los acontecimientos producidos en el corto plazo, dando una mayor importancia a los datos existentes y la trayectoria de la empresa analizada.

    Las estrategias empleadas, considerando la veracidad de esta anomalía, consistirían en comprar títulos que han tenido un buen comportamiento en el pasado y vender aquellos que han tenido una pobre trayectoria histórica, aunque las últimas noticias estimasen futuras rentabilidades para los mismos.

    En ambos casos se lograría batir al mercado obteniendo rentabilidades significativas y mayores a las del mercado, negándose por tanto la eficiencia del mercado en su hipótesis débil.

Críticas

A pesar de la importancia que tiene el estudio de las anomalías del mercado, tanto en el campo académico como en el práctico, existen numerosas críticas que contradicen las anteriores evidencias empíricas. Así, se observa que en determinadas ocasiones, dichos fenómenos se deben al comportamiento de las empresas de baja capitalización, al modelo de valoración utilizado, al mineo de datos, a incentivos fiscales, a problemas estadísticos o incluso al desarrollo tecnológico.

Sin embargo, aunque efectivamente algunas anomalías detectadas son productos de problemas con la investigación y los datos utilizados, no es posible negar la evidencia de la existencia del “Efecto Enero” o el “Efecto Tamaño”, que son más consistentes debido, entre otros motivos, a su persistencia a lo largo del tiempo o a que, tras su conocimiento, es posible establecer estrategias de inversión que permitan obtener un beneficio extraordinario.

Consecuencias

El hecho de no haber podido explicar satisfactoriamente las anomalías detectadas en los distintos estudios sobre el comportamiento de los mercados bursátiles, a pesar de las facilidades informáticas actuales, ha arrojado dudas sobre la eficiencia del mercado. De este modo, empleando estrategias inversoras acordes con la existencia de las anteriores anomalías es posible la consecución de beneficios extraordinarios en determinados períodos del año, o de la negociación, y en función de algunas características de las empresas que son incompatibles con un mercado racional.

Estos descubrimientos suponen por tanto, un duro golpe a la hipótesis de eficiencia débil y más concretamente al modelo del Random walk.

Recuerde que...

  • A principios de la década de los ochenta, resurgió el interés por buscar pautas de comportamiento en las cotizaciones de las acciones que revelaran alguna imperfección en el mercado, siendo posible de esta forma la obtención de rendimientos extraordinarios y la contradicción de la existencia de un mercado de valores eficiente.
  • Se llegó a la conclusión de la existencia real de este tipo de regularidades en el comportamiento de las cotizaciones, detectándose anomalías de muy diverso tipo. Así, podemos distinguir el “Efecto Enero”, el “Efecto Tamaño”, el “Efecto Cambio de Mes”, el “Efecto PER (Price Earning Ratio)”, etc.
  • Los tipos de anomalías son: Anomalías de calendario. Anomalías en la valoración de activos y Otras anomalías (consideran la posibilidad de que los inversores puedan predecir los cambios de sentido en la rentabilidad).
  • Existen numerosas críticas que contradicen las anteriores evidencias empíricas. Se observa que en algunas ocasiones, dichos fenómenos se deben al comportamiento de las empresas de baja capitalización, al modelo de valoración utilizado, al mineo de datos, a incentivos fiscales, a problemas estadísticos o incluso al desarrollo tecnológico.
  • Empleando estrategias inversoras acordes con la existencia de las anteriores anomalías es posible la consecución de beneficios extraordinarios en determinados períodos del año, o de la negociación, y en función de algunas características de las empresas que son incompatibles con un mercado racional.
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