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Nueva macroeconomía clásica

Nueva macroeconomía clásica

Escuela de pensamiento económico desarrollada a partir de los años 70 del siglo XX, que sustituyó al monetarismo como corriente mayoritaria entre los economistas más partidarios del liberalismo económico y como planteamiento alternativo a la economía keynesiana.

Contabilidad y finanzas

Concepto

Escuela de pensamiento económico desarrollada a partir de los años 70 del siglo XX, que sustituyó al monetarismo como corriente mayoritaria entre los economistas más partidarios del liberalismo económico, y como planteamiento alternativo a la economía keynesiana. Sus autores principales son R. Lucas (Premio Nobel 1995), T. Sargent, R. Barro, E. Prescott (Premio Nobel 2004) y N. Wallace.

Ideas principales

Las diferentes escuelas económicas que se han desarrollado desde los años 30 del siglo XX pueden agruparse en términos generales en dos bloques: aquellas que desarrollan las ideas propuestas por J.M. Keynes y las que tratan de restaurar alguna versión del pensamiento clásico o pre-keynesiano. Esta visión "clásica" enfatiza las virtudes de la "mano invisible" del mercado: los agentes tratan de optimizar sus respectivas funciones de utilidad, y al hacer esto a través de mercados que operan sin interferencias públicas se obtienen los mejores resultados posibles.

La Nueva Macroeconomía Clásica se adscribe dentro de este pensamiento general, y se caracteriza por tres ideas básicas:

  • Expectativas racionales. Cuando los agentes económicos forman sus expectativas sobre la evolución previsible de las principales variables económicas, lo hacen utilizando toda la información disponible (incluyendo aquella que se refiere a la actuación de las autoridades) y de forma eficiente, de forma que sus previsiones coinciden con las que se derivarían de la aplicación correcta de la teoría económica. Lo más relevante de este supuesto es que los agentes no pueden cometer errores sistemáticos de previsión. La importancia de esta hipótesis en el contexto de la Nueva Macroeconomía Clásica hace que en ocasiones la literatura se refiera a sus aportaciones con el nombre de "revolución de las expectativas racionales".
  • Ajuste continuo de los mercados. En cualquier momento, los mercados se vacían, lo que quiere decir que los precios se modifican para asegurar la igualdad entre oferta y demanda. Por tanto, a los precios vigentes todos los agentes están adoptando las mejores decisiones posibles (optimizando).
  • Curva de oferta y "sorpresas". De acuerdo con el supuesto anterior, la economía debería situarse permanentemente en una situación de pleno empleo, que se alcanzaría gracias a la flexibilidad de precios y salarios. Para explicar las fluctuaciones de la renta que se producen en la realidad, la Nueva Macroeconomía Clásica utiliza las "sorpresas" inflacionistas: cuando los precios crecen a una tasa diferente a la esperada, los agentes maximizan sus respectivas funciones de utilidad con una información inadecuada, por lo que la renta se separa transitoriamente de su nivel de equilibrio. Ahora bien, como las expectativas son racionales, este error no persiste en el tiempo y la economía vuelve rápidamente a su equilibrio a largo plazo.

Implicaciones de política económica

La Nueva Macroeconomía Clásica deriva de estos planteamientos una visión de la política económica claramente desfavorable a la intervención de las autoridades en el funcionamiento del libre mercado. Se puede resumir en seis proposiciones principales:

  • Proposición de inefectividad de la política macroeconómica. Excepto cuando se producen "sorpresas" inflacionistas, la curva de oferta agregada es vertical sobre el nivel de renta de equilibrio a largo plazo. Cualquier política de demanda que sea anunciada previamente por las autoridades no tiene ningún efecto real, ya que los agentes racionales la tienen en cuenta para formar sus expectativas. La única forma de afectar al nivel de renta real mediante políticas monetarias es hacerlo de forma sorpresiva, pero ni siquiera esto es posible a largo plazo (los agentes lo aprenderían).
  • Posibilidad de reducir la inflación sin costes reales. Si se hace el mismo razonamiento cuando se aplican políticas monetarias restrictivas con suficiente credibilidad, será posible reducir la tasa de inflación sin que se produzcan "sorpresas" negativas que reduzcan el nivel de actividad. De acuerdo con este planteamiento, la clave está en que se ajusten rápidamente las expectativas al objetivo de inflación (más bajo) cuando se negocian los salarios y se fijan los precios. Para eso los agentes deben conceder una elevada credibilidad a las autoridades de política monetaria.
  • Inconsistencia temporal. Este problema se deriva del hecho de que la política óptima en un momento determinado puede dejar de serlo conforme transcurre el tiempo. Un ejemplo clásico es el de la política monetaria a corto plazo. Cuando las autoridades anuncian sus objetivos para la inflación, resulta óptimo fijar una tasa baja de crecimiento de los precios. Sin embargo, si este anuncio es creído por los agentes económicos y se recoge en sus expectativas, el banco central puede tener incentivos a corto plazo para no cumplir su anuncio y generar una sorpresa inflacionista que de lugar a un aumento (temporal) del nivel de renta. A largo plazo, el equilibrio será ineficiente, ya que la economía se situará en su nivel de renta de equilibrio, pero con una tasa de inflación mayor, ya que los agentes económicos incorporarán en sus expectativas este comportamiento de las autoridades. Este "sesgo inflacionista" solo puede corregirse con normas que limiten la discrecionalidad de las autoridades.
  • Equivalencia Ricardiana. Si los puntos anteriores tendían a reflejar una visión crítica de la política monetaria y acababan recomendando el establecimiento de reglas monetarias, este se refiere a las limitaciones de la política fiscal. De acuerdo con los modelos de la Nueva Macroeconomía Clásica, la reducción de impuestos no tendría ningún efecto como política expansiva, ya que el déficit público que se generase daría lugar a un aumento de la deuda que debería ser pagado por las autoridades en algún período posterior, subiendo los impuestos. En consecuencia, los agentes racionales preverán este aumento futuro de impuestos, por lo que no gastarán la renta disponible adicional de la que disponen actualmente, sino que la destinarán a un aumento de sus ahorros, manteniéndose constante la demanda agregada.
  • Políticas microeconómicas. Si las políticas macroeconómicas se enfrentan a limitaciones importantes como las que se han señalado, las políticas económicas que les quedan a las autoridades para mejorar el crecimiento económico tienen un carácter más estructural y están relacionadas con los aspectos institucionales, la (des)regulación de los mercados y la generación de los incentivos adecuados a la iniciativa privada de los agentes económicos para que aumenten su oferta de capital y de trabajo.
  • Crítica de Lucas. Este planteamiento es una crítica radical a la forma de evaluar las políticas económicas que venía desarrollándose hasta entonces. Utilizando modelos econométricos estimados, se simulaban cambios en los parámetros de política económica (por ejemplo, el tipo de interés o el déficit público) y se analizaban los resultados sobre las principales variables económicas. R. Lucas señaló que esta forma de proceder se enfrenta a un problema fundamental, y es que las ecuaciones de los modelos se estiman cuando las autoridades no están aplicando las políticas que se quieren evaluar, pero que al poner en marcha estas, se modificarán también las expectativas y el comportamiento de los agentes, por lo que, los parámetros iniciales del modelo no serían estables.

La Nueva Macroeconomía Clásica tuvo una gran influencia teórica durante los años 80 del siglo XX, y sus planteamientos radicales en contra de la política económica y a favor del neoliberalismo fueron aplicados por gobiernos tan influyentes como los de Estados Unidos (R. Reagan) y Reino Unido (M. Thatcher). De hecho, algunos de sus planteamientos, como las expectativas racionales, la formulación de modelos en los que se formule explícitamente el comportamiento optimizador de los agentes, o las reglas de política económica, siguen teniendo una importante acogida entre los economistas más ortodoxos. Sin embargo, otros planteamientos como la función de oferta con "sorpresas" para explicar el ciclo económico, la Equivalencia Ricardiana o el supuesto de vaciado continuo de los mercados han sido claramente contestados teóricamente y empíricamente.

Recuerde que...

  • La nueva macroeconomía clásica se caracteriza por tres ideas básicas: las expectativas racionales, el ajuste continuo de los mercados y la curva de oferta y "sorpresas".
  • Las seis proposiciones principales de la nueva macroeconomía clásica son: la proposición de inefectividad de la política macroeconómica, la posibilidad de reducir la inflación sin costes reales, la inconsistencia temporal, la equivalencia ricardiana, las políticas microeconómicas y la crítica de Lucas.
  • La nueva macroeconomía clásica tuvo una gran influencia teórica durante los años 80 del siglo XX y sus planteamientos radicales en contra de la política económica y a favor del neoliberalismo fueron aplicados por gobiernos tan influyentes como los de Reagan y Thatcher.
  • Algunos de sus planteamientos, como las expectativas racionales, la formulación de modelos en los que se formule explícitamente el comportamiento optimizador de los agentes o las reglas de política económica, siguen teniendo una importante acogida entre los economistas más ortodoxos.
  • Otros planteamientos como la función de oferta con "sorpresas" para explicar el ciclo económico, la equivalencia ricardiana o el supuesto de vaciado continuo de los mercados han sido claramente contestados teóricamente y empíricamente.
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