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Sistema de tipos de cambio flexibles

Sistema de tipos de cambio flexibles

Contabilidad y finanzas

Concepto

El sistema de tipos de cambio flexibles o flotantes es aquel en el que las autoridades monetarias nacionales no intervienen en el mercado de divisas para influir en los tipos de cambios. Por tanto, la evolución en el tipo de cambio es determinada exclusivamente por el comportamiento de la oferta y demanda de divisas.

En la realidad la completa flexibilidad del tipo de cambio de una moneda pocas veces se cumple, siendo más habitual la existencia de una flotación sucia o flotación intervenida en la que, aunque formalmente el tipo de cambio es flexible, en la práctica no se permite su total flexibilidad, sino que la autoridad monetaria del país interviene en el mercado de divisas con el fin de influir en su evolución.

Equilibrio externo en un sistema de tipos de cambio flexibles

La relevancia del equilibrio externo no es independiente del sistema de tipo de cambio existente.

En un sistema de tipos de cambio flexibles la balanza de pagos va a equilibrarse por las fuerzas del mercado. Las variaciones en el tipo de cambio equilibrarán la balanza de pagos y, por consiguiente, en este contexto, no es necesario que la balanza de pagos sea un objetivo de política económica en el sentido de equilibrio externo.

Lógicamente en la medida en que en un sistema de tipos de cambio flexibles, las autoridades monetarias no intervienen en el mercado de divisas, no se producirán variaciones en el nivel de reservas centrales.

El tipo de cambio se ajustará de tal forma que iguale oferta y demanda de divisas (o en otros términos de oferta y demanda de moneda nacional) y, en consecuencia, se restablecerá el equilibrio en la balanza de pagos.

Cuando se produce un déficit en la balanza de pagos, o lo que es lo mismo, cuando se produce un exceso de oferta de moneda nacional, el equilibrio se restablecerá mediante la reducción del precio de la moneda nacional en términos de moneda extranjera, o lo que es lo mismo, mediante una depreciación de la moneda nacional (Véase Gráfico 1).

Cuando se produce un superávit en la balanza de pagos, o lo que es lo mismo, cuando se produce un exceso de demanda de moneda nacional, el equilibrio se restablecerá mediante el aumento del precio de la moneda nacional en términos de moneda extranjera, o lo que es lo mismo, mediante una apreciación de la moneda nacional (Véase Gráfico 2).

Argumentos a favor de un sistema de tipos de cambio flexibles

A finales de la década de 1960, cuando los problemas del sistema de Bretton Woods resultaban cada vez más evidentes, los economistas, de forma creciente, empezaron a defender la necesidad de dotar de mayor flexibilidad a los tipos de cambio. Los argumentos habitualmente utilizados eran que el establecimiento de un sistema de tipos de cambio flexibles, no solo permitiría asegurar el equilibrio externo, sino que también produciría otra serie de beneficios para la economía mundial. En concreto, los argumentos a favor de los tipos de cambio flotantes se basaban en tres puntos principales:

  • Autonomía a la política monetaria. Si los Bancos Centrales no tienen ninguna obligación de intervenir en los mercados de divisas con el fin de fijar el tipo de cambio, podrán utilizar con total libertad la política monetaria (subir o bajar los tipos de interés) para alcanzar el equilibrio interno y externo. Además, ningún país se vería forzado a importar inflación o deflación del extranjero.
  • Simetría. Cuando existe un sistema de tipos de cambio fijos suele existir una asimetría, en el sentido de que no todos los países tienen el mismo grado de poder a la hora de influir sobre el signo de la política monetaria. Por ejemplo, en el sistema de Bretton Woods fueron los Estados Unidos los que fijaron las condiciones monetarias por sí solos. Esta situación desaparece bajo un sistema de tipos de cambio flexibles.
  • El carácter de estabilizadores automáticos de los tipos de cambio. En un sistema de tipos de cambio flexibles el rápido ajuste de los tipos de cambio fijados por el mercado ayudaría a los países a mantener su equilibrio interno y externo frente a los cambios en la demanda agregada. Asimismo, los períodos de especulación que preceden a los realineamientos de monedas en los sistemas de tipos de cambio fijos no se producen cuando existe un sistema de tipos de cambio flexibles.

Argumentos en contra de un sistema de tipos de cambio flexibles

Al igual que los defensores de los tipos de cambio flexibles utilizan argumentos sólidos para defender su postura, también existen argumentos importantes en contra de la flotación. Los escépticos respecto al establecimiento de tipos de cambio flexibles se suelen apoyar en los siguientes puntos principales:

  • Disciplina. Los Bancos Centrales, cuando no tienen ningún tipo de compromiso cambiario y pueden manejar la política monetaria con absoluta independencia, pueden verse tentados a adoptar políticas monetarias inflacionistas. En otras palabras, la disciplina que impone pertenecer a un área de estabilidad cambiaria se pierde cuando se deja flotar el tipo de cambio.
  • Especulación desestabilizadora y perturbaciones en el mercado monetario. En un sistema de tipos de cambio flexibles los movimientos especulativos de capital, en especial en un contexto como el registrado en las últimas décadas con crecientes movimientos internacionales de capital, originaría una gran inestabilidad en los mercados de divisas, y esta inestabilidad perjudicaría al logro de los objetivos internos y externos.
  • Perjuicios al comercio internacional y a la inversión. La flotación de los tipos de cambio haría más inestables e impredecibles los precios internacionales y eso tendría un impacto claramente negativo sobre el comercio y la inversión internacional.
  • Descoordinación de las políticas económicas. Bajo un sistema de tipos de cambio flexibles existe la posibilidad, tal y como ocurrió en el pasado siglo durante el período de entreguerras, que los países se vean inmersos en prácticas de depreciaciones competitivas perjudicando a la economía mundial.
  • La ilusión de una mayor autonomía. Aunque sobre el papel las autoridades monetarias en un sistema de tipos de cambio flexibles dejan flotar libremente el tipo de cambio, los movimientos de los tipos de cambio tienen unos efectos macroeconómicos tan importantes que los Bancos Centrales se sentirán obligados a intervenir en el mercado de divisas.

La experiencia de los tipos de cambio flexibles

Durante el período de entreguerras, en el pasado siglo, los países abandonaron el sistema patrón-oro, renunciando a los compromisos cambiarios y dejando flotar sus monedas en los mercados de divisas. En un intento por conseguir de forma simultánea eliminar el desempleo interno y restablecer el equilibrio exterior, se inició un período de devaluaciones competitivas, cuyos resultados estuvieron muy lejos de los objetivos perseguidos por cada país.

Tras la ruptura del sistema de Bretton Woods en 1973, los Gobiernos de los países industrializados adoptaron el establecimiento de sistemas de tipos de cambio flexibles. Aunque inicialmente los tipos de cambios flotantes fueron considerados como una medida transitoria de emergencia, de facto un sistema monetario internacional basado en tipos de cambio fijos no ha vuelto a instaurarse.

La experiencia del sistema de tipos de cambio flexibles desde la ruptura de Bretton Woods no respalda plenamente los argumentos utilizados por aquellos que defienden los sistemas de tipos de cambio flexibles, ni los de aquellos que son críticos.

Tanto en aquellos países que han optado por la flexibilidad de sus tipos de cambios como aquellos —como es el caso de los integrantes de la UEM— en los que se ha optado por la estabilidad cambiaria, se comprueba que no existe un sistema cambiario óptimo y que su funcionamiento está estrechamente relacionado con el grado de cooperación económica internacional existente entre los países.

Recuerde que...

  • La evolución en el tipo de cambio es determinada exclusivamente por el comportamiento de la oferta y demanda de divisas.
  • Cuando se produce un exceso de oferta de moneda nacional, el equilibrio se restablecerá mediante una depreciación de la moneda nacional.
  • Cuando se produce un superávit en la balanza de pagos, el equilibrio se restablecerá mediante una apreciación de la moneda nacional.
  • Argumentos a favor: autonomía a la política monetaria, simetría y carácter de estabilizadores automáticos de los tipos de cambio.
  • Argumentos en contra: disciplina, especulación mercado monetario, perjuicios al comercio internacional y a la inversión, descoordinación de las políticas económicas e ilusión de autonomía.
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