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Sistema de tipos de cambio

Sistema de tipos de cambio

Un sistema de tipos de cambio, o régimen cambiario, establece la forma en que se determina el tipo de cambio, es decir, el valor de la moneda nacional frente a otras. Su elección tiene importantes repercusiones sobre otros instrumentos de la política económica.

Contabilidad y finanzas

Concepto

Un sistema de tipos de cambio, también denominado régimen cambiario, establece la forma en que se determina el tipo de cambio, es decir, el valor de la moneda nacional frente a otras.

La elección de régimen cambiario es un elemento central dentro de las decisiones de política económica que adopta el Gobierno de un país. No solo cuál sea el compromiso cambiario tiene importantes repercusiones como consecuencia de la mayor o menor flexibilidad del tipo de cambio, sino también por los efectos que esta decisión tiene sobre otros instrumentos de la política económica.

Regímenes cambiarios

Podemos establecer tres grandes categorías de regímenes cambiarios:

  • 1. Regímenes de tipos de cambio fijos con paridad dura. Suponen el uso obligatorio de la moneda de otro país (la dolarización plena) o una disposición legal que obliga al Banco Central a mantener un volumen de activos externos equivalente, como mínimo, al volumen de moneda nacional en circulación y las reservas bancarias (es lo que habitualmente se conoce como caja de conversión).

    Normalmente, el establecimiento de una paridad fija va acompañado de una política fiscal adecuada y una inflación moderada, y se mantiene durante períodos prolongados de tiempo, para, de esa forma, ofrecer una mayor estabilidad en las transacciones internacionales. Sin embargo, con este sistema de tipos de cambio, el Banco Central del país no dispondrá de una política monetaria independiente, pues no puede modificar su tipo de cambio y sus tipos de interés estarán vinculados con los del país cuya moneda se ha adoptado como ancla.

  • 2. Regímenes de tipos de cambio fijos con paridad blanda. Constituyen regímenes intermedios, en los que el valor de la moneda se mantiene estable frente a una moneda ancla o una cesta de monedas. El tipo de cambio puede vincularse al ancla dentro de una banda estrecha (+1% ó -1%) o amplia (de hasta +30% ó -30%) y, en algunos casos, la paridad fluctúa a lo largo del tiempo, dependiendo, por lo general, de las diferencias entre las tasas de inflación de los países.

    Si bien se mantiene un “ancla nominal” fuerte para asentar las expectativas inflacionistas, el sistema da cierta flexibilidad a la política monetaria, lo que permite actuar para tratar de combatir las perturbaciones que se produzcan en la economía. No obstante, este tipo de regímenes cambiarios son vulnerables ante las crisis financieras, ya que pueden provocar una importante devaluación o incluso el abandono del sistema de tipos de cambio fijos, por lo que no suelen durar mucho tiempo.

  • 3. Regímenes de tipos de cambio flexibles o flotantes, en los que el tipo de cambio lo determina principalmente el mercado. En algunos países con este sistema, el Banco Central interviene en el mercado de cambios para limitar las fluctuaciones de los tipos de cambio a corto plazo. Sin embargo, en otros, el Banco Central casi nunca interviene.

    La flotación ofrece al país la ventaja de mantener una política monetaria independiente. En un país que establece un sistema de tipos de cambio flotantes, el mercado de divisas y otros mercados financieros deben estar suficientemente desarrollados para absorber los shocks sin sufrir fluctuaciones importantes del tipo de cambio. También se necesitan instrumentos financieros para cubrir los riesgos creados por las fluctuaciones cambiarias.

Recuerde que...

  • Podemos establecer tres grandes categorías de regímenes cambiarios: fijos con paridad dura, fijos con paridad blanda y flexibles o flotantes.
  • El sistema de tipos de cambio fijos con paridad dura supone el uso obligatorio de la moneda de otro país y va acompañado de una política fiscal adecuada, una inflación moderada y se mantiene durante períodos prolongados de tiempo para ofrecer una mayor estabilidad en las transacciones internacionales.
  • El de tipos de cambio fijos con paridad blanda da cierta flexibilidad a la política monetaria, aunque son vulnerables ante las crisis financieras, por lo que no suelen durar mucho tiempo.
  • En los regímenes de tipos de cambio flexibles o flotantes, el tipo de cambio lo determina principalmente el mercado, ofreciendo al país la ventaja de mantener una política monetaria independiente, aunque se necesitan instrumentos financieros para cubrir los riesgos creados por las fluctuaciones cambiarias.
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